Preguntas formuladas frecuentemente en la categoría de Creencia

1 ¿Está en la mano del hombre el creer?

Es Al-lah el Que concede a la gente la creencia. Sin embargo, Él da a Sus esclavos lo que quieren. Un esclavo quiere la guía de Al-lah y Al-lah se la otorga.

Según el tafsir de Sad Taftazani, la creencia es “una luz luminosa concecida por el Eterno Sol (Dios Todopoderoso) y un brillo de la bendición eterna”. (Said Nursi, İşârâtü'l-İ'câz)

2 ¿Es la creencia beneficiosa para la salud? ¿Hay estudios científicos realizados a este respecto?

La creencia aporta amor a la vida y un sentimiento de adhesión a la vida en el hombre. Una persona que tiene creencia mira a la vida y la existencia de forma placentera. Él cree que la vida es una gracia de Al-lah y ve su ambiente social y natural como una obra de arte de Al-lah y a sí mismo como una parte integrante de ella. De este modo, él considera un deber el continuar su vida hasta que le llegue la hora y lucha para sobrevivir.

Uno de los más importantes fundamentos espirituales que regulan la vida en la comunidad islámica es la creencia. Las prohibiciones de Al-lah son respetadas por los creyentes.

Además, la creencia da al hombre un sentimiento de felicidad y le permite establecer una relación de independencia con respecto a los bienes materiales. El sentimiento de contento desarrollado por la creencia en el hombre le permite estar contento con pocas cosas y sentirse feliz cuando sus necesidades son satisfechar a un nivel razonable. De este modo, impide que una persona caiga en el estrés y la desesperanza.

Existen dos libros básicos sobre el beneficio de la creencia en la salud. El primero es “El Manual de la Religión y la Salud”. Se trata de un libro de 712 páginas que incluye estudios relativos a la conexión entre las prácticas religiosas y la salud. El otro es “Dios, Fe y Salud”, que fue escrito por el Dr. Jeff Levin, uno de los principales expertos que señalan que los grupos que tienen fe están en un mejor estado que los otros en lo que se refieren a la salud y la longevidad.

El. Dr. Levin enfatiza lo siguiente en su investigación: los miembros de grupos religiosos que se abstienen de algunos actos y que promueven un estilo de vida sano corren menos riesgos de tener un ataque al corazón, hipertensión y cáncer. Ellos tienen una vida mejor y más larga. Las religiones que prohíben el alcohol y el tabaco imponen límites en la dieta y esto mejora la salud. Estos beneficios no pueden ser alcanzados sin acudir a los lugares de culto y realizar algunas actividades mundanas como los actos de adoración.

El Dr. Levin repite que que estas tres enfermedades -el corazón, el cáncer y la hipertensión-, que son conocidas con el nombre de “los asesinos de los norteamericanos” son vistas con menor frecuencia en las personas religiosas que en las que no tienen religión. Así por ejemplo, él dice que las mujeres que están casadas con hombres circuncidados sufren menos de cáncer cervical que las que lo están con hombres sin circuncidar. De este modo, el cáncer cervical es mucho mayor entre los hindúes, que no están circuncidados, que entre los indios musulmanes, que casi no sufren de esta enfermedad.

Del mismo modo, los creyentes que son pacientes, que no son precipitados y agresivos, que no beben alcohol y que van a los lugares de culto regularmente sufren un 40% menos de muertes por hipertensión que los otros.

Sin embargo, sabemos que el propósito real de la creencia y la adoración es mostrar nuestra lealtad al Señor que nos ha creado. Estos estudios nos muestran que nuestro Señor no sólo nos recompensa en este mundo en forma de entusiasmo y paz en nuestros corazones, sino que también mejora nuestra salud.

Esta noticia ofrecida por Associated Press el 24 de agosto de 2007 es muy interesante. La agencia declaró el efecto positivo de la creencia religiosa en los jóvenes señalando: “La creencia es la llave a la felicidad para muchos jóvenes”.

Según la información ofrecida en la noticia, los resultados de la investigación mostraron que los jóvenes religiosos son más felices que los no religiosos. Una investigación global realizada por Associated Press y MTV mostraron que entre los jóvenes de edades situadas entre los 13 y los 24, aquellos que se definen como religiosos eran mucho más felices que los que lo no eran. El 44% de los jóvenes declararon que la religión era muy importante para ellos y el 21% afirmaron que era importante. Entre las distintas razas que tomaron parte en la investigación, los afroamericanos fueron los que más consideraron que la religión era muy importante para ellos. Entre aquellos que dijeron que la religión era muy importante en sus vidas, el 80% se describieron a sí mismos como felices.

Los sociólogos llaman la atención sobre el hecho de que existe una conexión entre felicidad y el cumplimiento de los deberes religiosos. La profesora de Sociología de la Universidad de Carolina del Sur, Lisa Pearce, señala que “la religión contribuye enormemente a la felicidad”.

Ella dijo que el 60% de los jóvenes manifestaron que ellos practicaban su religión y creencias, según la investigación. El 75% de las personas encuestadas dijeron que Dios tenía un efecto en su felicidad.

3 ¿Pueden evaluar al hombre a través de las lentes de la creencia y la incredulidad en lo que se refiere a los distintos aspectos que él ve?

El hombre está relacionado con todas las criaturas. Él tiene un tipo de tratos con todo. Tiene que reunirse, hablar y vivir cerca de múltiples cosas que le rodean material y espiritualmente. En este caso, el hombre posee seis aspectos: derecha, izquierda, frente, espalda, punto más alto y punto más bajo. Al llevar las lentes de la creencia y la incredulidad, el hombre puede ver a las criaturas y sus estados en estos seis aspectos de formas muy diferentes.

El aspecto de la derecha: Este aspecto significa el pasado. Cuando el pasado es contemplado a través de la lente de la incredulidad, es visto como una gran tumba. Este punto de vista provoca en el hombre un gran terror y desesperanza.

Sin embargo, cuando este aspecto es visto a través de la lente de la creencia, se ve que la gente del pasado fueron transferidos a un mundo mejor y más hermoso. El hombre considera entonces a las tumbas y zanjas como túneles subterráneos excavados con el fin de alcanzar el mundo luminoso. De este modo, la creencia proporciona al hombre una gran felicidad, deleite y paz y le hace decir: “Gracias, Al-lah”.

El aspecto de la izquierda: Cuando se contepla el aspecto de la izquierda, es decir el futuro, a través de la lente de la incredulidad, será visto como una tumba terrible, oscura y grande que nos hará decaer y que nos destruirá haciendo que las serpientes y los escorpiones nos devoren.

Sin embargo, cuando es contemplado a través de la lente de la creencia, el futuro será visto como una mesa llena de diferentes tipos de deliciosos manjares y bebidas preparados por Al-lah, que tiene misericordia de nosotros y que crea al hombre de la nada. Y esto le hará decir: “Gracias Al-lah” en miles de ocasiones.

El aspecto más alto: Un hombre que contempla los cielos a través de la lente de la incredulidad ve a millones de estrellas y astros moviéndose muy rápido y realizando diferentes acciones como si se tratase de caballos corriendo o maniobras militares en un espacio infinito. Dado que no conoce que un ser los controla, él se siente aterrorizado.

Sin embargo, cuando un creyente mira a los cielos, comprende que estas extrañas maniobras son llevadas a cabo bajo el mando y el control de un comandante. Él considera que las estrellas que adornan el mundo de los cielos son velas que iluminan a los humanos. Dado que conoce que su control está en manos de alguien, ve las acciones que realizan con cariño en lugar de con miedo o terror. No es bastante decir “Gracias Al-lah” miles de veces por la bendición de la creencia que nos permite ver de este modo las acciones que tienen lugar en el cielo.

El aspecto más bajo: Es la tierra. Una persona que contempla la tierra a través de los ojos de la incredulidad ve el mundo como un animal errante, ocioso y desenfrenado que gira alrededor del sol o como un barco con la hélice rota y sin un capitán y se siente aterrorizado.

Sin embargo, si contempla la tierra a través de los ojos de la creencia, él la ve en forma de un barco bajo el mando de Al-lah con todos los alimentos, bebidas, ropas y personas que viajan alrededor del sol. Y él dirá “Gracias Al-lah” muchas veces por la gran bendición que se origina con la creencia.

El aspecto delantero: Cuando un incrédulo mira este aspecto él ve a todas las criaturas vivas, ya sean seres humanos o animales, moverse rápidamente en grupos y luego desaparecer. Es decir, ellos dejan de existir. Dado que él sabe que él correrá la misma suerte también, él se vuelve angustiado y afligido.

Sin embargo, para un creyente que contempla este aspecto a través de la luz de la creencia, el movimiento y viaje de las personas en esa vía no es hacia el mundo de la no existencia, sino una transferencia, como el movimiento de nómadas de un territorio a otro. Es una migración desde la zona temporal a la zona permanente, desde la granja donde uno trabaja hasta la oficina de pago, donde recibirá el salario, desde la tierra de los problemas a la tierra de la gracia. Dado que esta transferencia no es hacia el mundo de la no existencia, él ve la misma con felicidad.

Las tribulaciones aparentes como la muerte y la tumba son consideradas como acontecimientos felices como resultado. El camino hacia el mundo luminoso pasa a través de la tumba y los hechos más felices son el resultado de los peores desastres. Así por ejemplo el Profeta Yusuf (José) alcanzó el Sultanato de Egipto sólo después de ser arrojado a un pozo por sus hermanos y de ser encarcelado como consecuencia de la calumnia de Zaliha.

Del mismo modo, un niño que viene al mundo a través del útero de su madre alcanza la bendición de llegar a él como resultado de los dolores y tribulaciones que experimenta en el túnel.

El aspecto trasero: Si los que vienen por detrás son vistos a través del ojo de la incredulidad, las preguntas como “¿De dónde venimos y adónde vamos? ¿Por qué hemos venido a este mundo?” no pueden ser respondidas y el incrédulo continúa sufriendo la tortura de la duda.

Sin embargo, si una persona mira este aspecto a través del ojo de la creencia, él entiende que estas personas son espectadores enviados por Al-lah para contemplar los milagros del extraño poder mostrado en la exposición del universo. Ella comprennde que la gente alcanzará distintos niveles mediante la comprensión de los significados que Al-lah quiere que sean conocidos en el universo de acuerdo a su capacidad de entendimiento y que ellos volverán a Al-lah. Él dirá: “Gracias Al-lah” por la bendición de la creencia que le hace obtener este entendimiento.

Estos seis aspectos del hombre están iluminados gracias a la creencia. Todos los tiempos y lugares se transforman en un mundo grande y confortable. Todo el mundo se convierte virtualmente en su casa, que él conoce, con la que está familiarizado y en la que se siente seguro. De este modo, se convierte en un sultán del universo gracias a la creencia.

4 ¿Quién es un creyente? ¿Cuáles son las características del creyente?

Un creyente es una persona que cree en Al-lah, el Más Allá y los otros pilares de la creencia. Si una persona dice: “Soy musulmán”, él es considerado como musulmán.

Podemos enumerar las características de los musulmanes que Al-lah declara en el Corán de la siguiente manera:

• Los creyentes adoran sólo a Al-lah. No hay otro ser al que ellos deifiquen en sus mentes.(al-Fatiha, 1:1-7; an-Nisa, 4:36)

• Ellos temen a Al-lah y evitan hacer cosas prohibidas por Al-lah o que son contrarias a Su consentimiento.(Aal-i Imran, 3:102; Yasin, 36:11; at-Taghabun, 64:15-16; az-Zumar, 39:23)

• Ellos confían sólo en Al-lah.(al-Baqara, 2:249; at-Tawba, 9:25-26)

• Ellos temen sólo a Al-lah. (al-Ahzab, 33:39)

Ellos dan las gracias siempre a Al-lah. De este modo, el sufrir dificultades económicas no les hace preocuparse o no les lleva a lamentarse.(al-Baqara, 2:172; al-Isra, 17:3; Ibrahim, 14:7)

• Elloshan creído con un conocimiento definitivo. Ellos buscan alcanzar el consentimiento de Al-lah para actuar y continúan sirviendo a la religión de forma más entusiasta cada día.(al-Hujurat, 49:15; al-Baqara, 2:4)

• Ellos se adhieren con fuerza al Corán. Disponen sus asuntos y actos para que sean de acuerdo al Corán. Abandonan algo inmediatamente si advierten que es contrario al Corán. (al-Araf, 7:170; al-Maida, 5:49; al-Baqara, 2:121)

• Ellos siempre mencionan el nombre de Al-lah. Ellos saben que Al-lah lo ve y lo oye todo y recuerdan que el poder de Al-lah es ilimitado. (Aal-i Imran, 3:191; ar-Rad, 13:28; an-Nur, 24:37; al-Araf, 7:205; al-Ankabut, 29:45)

Ellos conocen que son débiles en presencia de Al-lah. Ellos son modestos. (Sin embargo, esto no significa que ellos aparezcan como débiles en presencia de otras personas y se humillen.) (al-Baqara, 2:286; al-Araf, 7:188)

Ellos saben que todo proviene de Al-lah. Por lo tanto, nunca les entra el pánico cuando algo malo ocurre. Ellos actúan con sangre fría y confían en Al-lah. (at-Tawba, 9:51; at-Taghabun, 64:11; Yunus, 10:49; al-Hadid, 57:22)

Ellos se inclinan hacia el Más Allá y están determinados a convertir el Más Allá en su principal objetivo. Sin embargo, también se benefician de los dones materiales. Ellos tratan de crear un ambiente que sea similar al Paraíso en este mundo.(an-Nisa, 4:74; Sad, 38:46; al-Araf, 7:31-32)

Ellos tienen sólo a los creyentes como amigos y confidentes (al-Maida, 5:55-56; al-Mujadala, 58:22)

Ellos tienen una mente firme y se muestran siempre cuidadosos y en alerta porque son conscientes de su adoración. Ellos siempre sirven a los creyentes y a la religión del Islam racionalmente. (al-Mumin, 40:54; az-Zumar, 39:18)

Ellos luchan mentalmente por cuenta de A-lah contra los negadores, especialmente los grandes incrédulos. Ellos continúan esta lucha sin temor y pereza. (al-Anfal, 8:39; al-Hajj, 22:78; al-Hujurat, 49:15; at-Tawba, 9:12)

Ellos no tienen miedo de decir la verdad. No evitan revelar la verdad porque tengan miedo de la gente. Ellos no temen lo que los incrédulos digan acerca de ellos y no les importan las burlas y los ataques; no tienen miedo de las críticas.(al-Maida, 5:54, 67; al-Araf, 7:2)

• Ellos transmiten la religión del Islam a la gente. Ellos invitan a la religión del Islam de diversas formas. (Nuh, 71:5-9)

• Ellos no son opresores; son misericordiosos y tiernos.(an-Nahl, 16:125; at-Tawba, 9:128; Hud, 11:75)

Ellos contienen la ira; son tolerantes y perdonan. (Aal-i Imran, 3:134; al-Araf, 7:199; ash-Shura, 42:40-43)

• Ellos son personas en quien se puede confiar. Ellos muestran una fuerte personalidad e impresionan por su confianza. (ad-Duhan, 44:17-18; at-Takwir, 81:19-21; al-Maida, 5:12; an-Nahl, 16:120)

Ellos sufren la opresión y la crueldad. (ash-Shuara, 26:49, 167; al-Ankabut, 29:24; Yasin, 36:18; Ibrahim, 14:6; an-Naml, 27:49, 56; Hud, 11:91)

• Ellos hacen frente a las dificultades. (al-Ankabut, 29:2-3; al-Baqara, 2:156, 214; Aal-i Imran, 3:142, 146, 195; al-Ahzab, 33:48; Muhammad, 47:31; al-Anam, 6:34)

Ellos no temen a la opresión y la muerte. (at-Tawba, 9:111; Aal-i Imran, 3:156-158, 169-171, 173; ash-Shuara, 26:49-50; as-Saffat, 37:97-99; an-Nisa, 4:74)

Ellos hacen frente a los ataques y trampas de los negadores. (al-Baqara, 2:14, 212)

Ellos están bajo la protección de Al-lah. Todas las trampas colocadas contra ellos fracasarán. Al-lah los hace superiores al protegerles contra todas las calumnias y las trampas. (Aal-i Imran, 3:110-111, 120; Ibrahim, 14:46; al-Anfal, 8:30; an-Nahl, 16:26; Yusuf, 12:34; al-Hajj, 22:38; al-Maida, 5:42, 105; an-Nisa, 4:141)

Ellos actúan con cautela frente a los incrédulos. (an-Nisa, 4:71, 102; Yusuf, 12:67)

Ellos tratan a Satanás y sus partidarios como enemigos. (Fatir, 35:6; az-Zukhruf, 43:62; al-Mumtahina, 60:1; an-Nisa, 4:101; al-Maida, 5:82)

Ellos luchan contra los hipócritas y no pasan tiempo con ellos. (at-Tawba, 9:83, 95, 123)

Ellos impiden la tiranía de los negadores. (al-Ahzab, 33:60-62; al-Hashr, 59:6; at-Tawba, 9:14-15, 52)

Ellos conducen sus asuntos mediante las consultas mutuas. (ash-Shura, 42:38)

Ellos no imitan ni envidian las vidas ostentosas de los incrédulos.(al-Kahf, 18:28; at-Tawba, 9:55; Taha, 20:131)

Ellos no se ven afectados por temas como la riqueza y el rango. (al-Hajj, 22:41; al-Qasas, 28:79-80; an-Nahl, 16:123)

Ellos actúan de forma meticulosa con respecto a la adoración; ellos realizan las oraciones, el ayuno y otros actos de adoración con cuidado. (al-Baqara, 2:238; al-Anfal, 8:3; al-Muminun, 23:1-2)

Ellos no siguen los criterios de la mayoría, sino los establecidos por Al-lah.(al-Anam, 6:116)

Ellos se esfuerzan con toda su voluntad para aproximarse a Al-lah y ser un modelo de creyentes. (al-Maida, 5:35; Fatir, 35:32; al-Waqia, 56:10-14; al-Furqan, 25:74)

Ellos no actúan en base a las sugestiones de Satanás. (al-Araf, 7:201; al-Hijr, 15:39-42; an-Nahl, 16:98-99)

Ellos no siguen ciegamente a sus padres. Ellos actúan según el Corán (Ibrahim, 14:10; Hud, 11:62, 109)

• Ellos no derrochan en exceso. (al-Anam, 6:141; al-Furqan, 25:67)

Ellos actúan de forma casta y se casan de la forma que Al-lah quiere. (al-Muminun, 23:5-6; an-Nur, 24:3, 26, 30; al-Baqara, 2:221; al-Maida, 5:5; al-Mumtahina, 60:10)

• Ellos no son extremistas en lo que respecta a la religión. (al-Baqara, 2:143; an-Nisa, 4:171)

Ellos son altruistas. (al-Insan, 76:8; Aal-i Imran, 3:92, 134; at-Tawba, 9:92)

• Ellos dan importancia a la limpieza. (al-Baqara, 2:125, 168; Muddaththir, 74:1-5)

Ellos no se espían unos a otros. (al-Hujurat, 49:12)

• Ellos evitan la codicia. (an-Nisa, 4:128)

Ellos piden perdón a Al-lah. (al-Baqara, 2:286; Aal-i Imran, 3:16-17, 147, 193; al-Hashr, 59:10; Nuh, 71:28)

5 ¿Es la creencia imitativa suficiente hoy?

Cómo hemos mencionado antes, la creencia imitativa hace frente a muchos engaños y dudas y ella se arriesga a quedar hecha añicos y a romperse. Ali Fuad Başgil explica las razones por las que la creencia imitativa fue suficiente en el pasado pero no lo es hoy:

“La gente ha necesitado la fuerza del conocimiento de religión y la espiritualidad en cada período. Sin embargo, esa necesidad se ha convertido en una obligación hoy. En el pasado, nuestros antepasados vivían confortablemente con un conocimiento bastante simple de la religión y con la creencia imitativa, en forma de tradición, porque todo el ambiente donde vivían estaba dominado por la espiritualidad. Hoy en día, la situación ha cambiado completamente. El sentimiento religioso se ha debilitado; el respeto antiguo ha sido reemplazado por una falta de respeto arroga nte. El papel de la familia ha disminuido y los vínculos familiares se han debilitado. La carga de la familia recae sobre los hombros del padre y de la madre. Ellos no pueden encargarse de la educación religiosa de sus hijos debido a las necesidades económicas. Por otro lado, las escuelas y universidades se han convertido en centros de propaganda anti-religiosa. En un ambiente que se ha hecho más borroso debido a las burlas y la obstinación de los negadores, el simple conocimiento de la religión no es suficiente hoy en día”.                                               

Preguntas como “¿Qué es la religión? ¿Cuál es su relación con la ciencia? ¿Qué debería hacer la religión en presencia de la ciencia y qué tipo de actitud debería asumir?” han estado ocupando las mentes más que nunca. Especialmente, la gente joven debe conocer las respuestas a estas preguntas.

Ciertamente, el conocimiento religioso y las lecciones sobre la creencia hoy deben tener un contenido investigativo que haga que la mente y la lógica acepte los asuntos relativos a la creencia. De otro modo, una simple lección de religión o algún conocimiento acerca de la creencia, en forma de tradición, no será suficiente para la gente, especialmente para los jóvenes de hoy.

6 ¿Qué es la creencia?

Creencia significa confiar, creer de todo corazón una noticia dada a uno, creer en aquel que trae la noticia, creer en algo sin albergar dudas.

Como término islámico, “Creencia” significa creer en Al-lah, que no hay más dios que Él, que Muhammad (PB) es el siervo de Al-lah y Su Mensajero, en los Ángeles de A-lah, los Libros, el Día del Juicio, el Qadar (la Predestinación) y que lo bueno y lo malo son creados por Al-lah (Bujari, Iman, 37; Muslim, Iman, 1, 5, 7; Abu Dawud, Sunnah, 15) Éstos son los fundamentos de la creencia.

Según el tafsir de Sa´d Taftazani, la creencia es “la luz luminosa colocada en el corazón de un siervo al que Dios Topoderoso ama después de que este siervo utilice su libre albedrío parcial”.

Según Badiuzzaman Said Nursi, la creencia es “una luz luminosa concedida por el Eterno Sol (Dios Topoderoso) y un brillo de la eterna bendición”. (İşaratü'l-îcâz, p. 44.)

7 ¿En cuantas partes está dividida la creencia?

La creencia está dividida en dos:

1. Creencia implícita (iymal).

2. Creencia detallada (tafsil).

¿Qué significa creencia implícita?

Significa creer plenamente en las cosas que nuestro Profeta nos ha transmitido de Al-lah

Si una persona dice:

“La ilaha illallah muhammadun rasulullah” conociendo el significado de estas palabras y aprobándolo, él cree plenamente.

Esa frase es llamada tauhid:

La ilaha illallah: No hay más dioses que Al-lah.

Muhammadun rasulullah: Muhammad es Su Mensajero.

¿Qué signifia creencia detallada?

Es conocer en detalle y con pruebas lo que nuestro Profeta nos informó sobre Al-lah. En otras palabras, es aprender y aprobar el necesario conocimiento detallado sobre la religión.

¿Cuál es conocimiento necesario de la religión que necesita ser aprendido absolutamente?

El conocimiento necesario que necesita ser aprendido son los seis fundamentos de la creencia incluido en Amantu, los actos de adoración obligatorios como las oraciones diarias, el ayuno, el hayy (Peregrinación), el zakat (contribución económica) y el evitar acciones como el asesinato, el tomar alcohol y el fornicar, que son consideradas haram (prohibidas) por la religión.

Es necesario para cada musulmán conocer estos fundamentos en detalle y creer en ellos.

8 ¿Puede incrementarse y desarrollarse la creencia?

Una semilla crece y se desarrolla enormemente hasta que convierte en un árbol. La creencia es como un árbol también.

Los sabios islámicos dividen la creencia en dos niveles:

1 – Taqlid o creencia imitatoria

2 – Tahqiq o creencia investigadora

La creencia imitadora: significa adherirse a los fundamentos de la creencia tradicional sin razonar sobre el tema cuando uno los oye de sus padres, profesores y el ambiente social donde vive. Dado que la creencia imitadora no está basada en los fundamentos de la religión y la consciencia puede estar sometida a algunas dudas e ilusiones, la creencia puede flaquear o puede quedar expuesta a dudas y engaños y corre el riesgo de flaquear y derrumbarse, en especial en esta época.

La creencia investigadora: significa conocer todos los fundamentos relativos a la creencia con evidencias y en detalle y aprobarlos y creer en ellos sin ninguna duda. Una creencia así puede protegerse del debilitamiento y del derrumbe cuando hace frente a dudas y engaños.

Hay varios tipos de creencia investigadora. Los sabios islámicos dividen estos grados en tres:

1) La certeza en el grado del conocimiento: significa conocer y creer en los fundamentos de la religión islámica científicamente y en detalle.

2) La certeza en el grado del testimonio: significa conocer y creer en los fundamentos de la religión islámica como si uno los viera o como si observara su autenticidad personalmente. El ver a través de los ojos y el conocer científicamente son muy diferentes a dar a la persona una idea. El hombre puede conocer algo definitivamente, sin dudas, pero cuando lo ve su creencia se incrementa. Así por ejemplo, el conocer la existencia de América y el ver América personalmente son cosas distintas. Ciertamente, el grado del testimonio es creer en los fundamentos de la creencia como si se vieran con los ojos.

3) La certeza absoluta: significa aceptar y comprender los fundamentos de la creencia entrando en ellos y experimentándolos personalmente.

El siguiente ejemplo puede explicar los tres niveles de la creencia: cuando se ve humo en algún lugar se sabe que hay un fuego allí. Conocer la presencia del fuego al ver el humo es una certeza del grado de conocimiento. Acercarse al fuego y conocer su existencia al verlo es una certeza del grado del testimonio. Acercarse más al fuego y meter la mano en él, sentir el calor abrasador y conocer su existencia de esta forma es una certeza absoluta.

9 ¿Cuáles son los beneficios de creer? ¿Por qué debería un ser humano creer?

“Creer” significa estar convencido de la autenticidad de algo. Una persona que cree en algo que está probado por ciertas evidencias no puede permitirse el lujo de creer o no. Por ejemplo, es imposible para un ser humano no creer en el sol que ve en un día despejado. Él no puede albergar dudas diciendo: “¿Debo creer esto o no?” De esta forma, la duda a la hora de creer una verdad iluminadora, como el sol, que puede ser visto también por el ojo del razonamiento, es un signo de ignorancia.

La creencia del Islam está basada en la creencia en Al-lah y el Más Allá. El creer verdaderamente en ellos viene como resultado de creer que el Profeta Muhammad es el Mensajero de Al-lah y que el Corán es la auténtica palabra de Al-lah. Según esto, el primer recurso es el Corán porque el Libro es algo que podemos tocar y ver con nuestros ojos corporales, y un tesoro de milagros que procede de su identidad divina y que percibimos con el ojo del razonamiento y el corazón. En este caso, creer en el Islam significa creer lo que dice el Corán.

- Cuando un estudiante ignora la importancia de estudiar y las amargas consecuencias de no hacerlo, él pasa los días con sus amigos divirtiéndose y entreteniéndose.

El ignorar las verdades y olvidar las fases de la dación de cuentas y la tortura, que comienzan después de la muerte pueden suponer un placer temporal en este mundo transitorio. Ellas son como una “miel envenenada”.

- El Corán nos informa de lo siguiente muchas veces en cientos de versos que contienen claridad y certeza: si una persona cree en la religión del Islam y actúa en base a esa creencia, tendrá una vida eterna feliz en el Paraíso, que es uno de los reinos del Más Allá, y nunca morirá ni sentirá ningún tipo de dolor. Por otro lado, el que no cree en las verdades que el Islam enseña estará aprisionado en el Infierno para siempre.

Es posible que una persona que realmente cree ignore estas dos verdades, es decir, que el resultado de creer es ir al Paraíso y el resultado de no creer es la tortura eterna, y diga: “No me importa. Estas cosas no me interesan. Yo disfruto de la vida. No quiero molestarme en pensar en estas cosas”.

¿No es increíble que una persona tema un arresto de dos días y encuentre necesario abandonar importantes placeres y diversiones para no caer en esta situación, pero se muestre insensible frente al encarcelamiento del Infierno? ¿Qué razonamiento hace posible que una persona trabaje para esta vida corta día y noche y haga frente a los desafíos, pero no camine por la vía que conduce a un reino eterno como el Paraíso?

Es un principio inmutable de la naturaleza humana el evaluar y percibir los hechos según el juicio que gobierne su mente y su corazón. Así por ejemplo, un individuo pesimista lo evalúa y percibe todo desde un punto de vista pesimista y su vida es diseñada conforme a él. Por otro lado, un individuo optimista mira todo desde un punto de vista optimista y evalúa su vida de acuerdo a él. Las gafas rojas nos permiten ver el ambiente con un tono rojo; del mismo modo, las gafas negras también nos permiten ver el ambiente como negro.

Dado que un no creyente piensa que el universo no tiene sentido y es sólo un juego de coincidencias, todo parece sombrío y doloroso para él. Y dado que un creyente conoce que todo tiene sentido, es beneficioso y está bajo el control del cuidado y las órdenes de Dios, todo le parece encantador y pacífico.

Si no hubiera existido la luz de la creencia traída por el Profeta Muhammad (PB) y el Islam, la humanidad no habría sido capaz de analizar y comprender los hechos que tienen lugar en el universo. De este modo, la humanidad habría caído en una extrema oscuridad y desesperación.

Así por ejemplo, un individuo que no cree en el Más Allá ve la muerte como una aniquilación y no existencia. Él considera también la tumba como un pozo de no existencia. Por el contrario, un individuo que tiene la luz de la creencia ve la muerte como el principio de un reino eterno y la tumba como una puerta hacia la felicidad eterna. Él no ve la muerte como una fuente terrible de separación, sino como un medio para volver a encontrar a sus amigos y parientes.

Un incrédulo ve el universo como un conjunto de cosas desagradables, como un tanatorio donde existe sólo lamento y pesar. Él percibe todo y a cada ser humano como hostiles y extraños. El ojo del corazón, que está iluminado con la luz de la creencia, considera el fin de su vida terrenal del mismo modo que hace un soldado feliz que ha completado su servicio y que se dispone a volver a su hogar. Él ve a cada ser humano como un soldado de Dios o como un sirviente civil, pero no como un extraño o una persona hostil.

Además, el ser humano es altruista por naturaleza. Es decir, es una criatura social que se convierte en feliz con los placeres de otros y que sufre con la tortura de otros. Mientras todo el mundo sufra torturas es imposible que él sienta el placer de la vida.

Sin embargo, una persona sin fe considera este mundo como algo sin sentido y a los seres humanos como desgraciados objetos que están condenados a la inexistencia. Desde este punto de vista, el universo es como una casa de lamento. Él ve a todos sus semejantes como huérfanos que se lamentan. Con el fin de ser feliz en un estado psicológico semejante, es necesario silenciar la mente y los sentimientos, como si fuera un animal, o tener un corazón de hielo que no presta atención a la gente que hay a su alrededor. Dado que ambos casos son imposibles, hay que decir que no es posible alcanzar la auténtica felicidad a través de la negación y la incredulidad.

Una persona que se sienta molesta por la luz y el color brillante del sol y cierre sus ojos, traerá la noche sólo para sí misma.

10 ¿Cuál es la importancia de la creencia para el hombre?

1. La creencia es la razón por la que el hombre fue creado, es decir, él fue creado para conocer a su Creador y para adorarle. Si el hombre actúa de acuerdo a la razón de su creación, él alcanzará la bendición eterna en el Más Allá y entrará en el Paraíso. De otro modo, él será enviado al Infierno y quedará expuesto a tribulaciones y a un tormento eternos. En este sentido, la creencia es el medio de obtener la bendición eterna y la llave hacia el Paraíso. Uno no puede entrar en el Paraíso sin la creencia. Por lo tanto, es más importante que cualquier otra cosa en el mundo para el hombre el creer y el mantener esta creencia hasta el último aliento.

Debido a la gran importancia de la creencia, nuestro Profeta dijo:

“Renovad vuestra creencia diciendo “La ilaha illa Al-lah”: “No hay más dioses que Al-lah”. De este modo, él atrajo nuestra atención sobre la importancia de renovar y preservar la creencia. Una afirmación como “se ha ordenado repetidamente que la creencia sea renovada” deja entrever que existe una continua posibilidad de que la creencia se debilite y se pierda.

Badiuzzaman interpreta el tema de la renovación de la creencia de la forma siguiente:

“Dado que el propio hombre y el mundo en el que vive se renuevan de forma continua, él necesita renovar constantemente su creencia, ya que en realidad cada ser humano individual está compuesto de muchos individuos. Él puede ser considerado como un individuo diferente en relación a los años de vida transcurridos, o en lo que se refiere a los días, o incluso a las horas, de su vida. Dado que un solo individuo está sometido al tiempo, él es como un modelo y cada día que pasa le viste con la forma y la ropa de otro individuo.

Además, del mismo modo que existe dentro del hombre esta pluralidad y renovación hay que tener tener en cuenta que el mundo en que vive está en constante movimiento y varía constantemente.

Cada día se abre la puerta de otro mundo. En lo que se refiere a la creencia, ella es la luz de la vida de cada individuo y la luz del mundo en que vive. Y en lo que se refiere a “La ilaha il-la Al-lah”, ésta es la llave que enciende la luz.

Luego, existe un alma instintiva y también deseos y dudas. Satanás ejerce también una gran influencia sobre el hombre. Con el fin de dañar su creencia, él se beneficia de la negligencia del hombre, le engaña con sus ardides y, de este modo, extingue la luz de la creencia con las dudas y la incertidumbre.


Asimismo, el hombre es propenso a actuar y pronunciar palabras que se oponen aparentemente a la Sharia y que, en opinión de algunas autoridades religiosas, constituyen actos de incredulidad.

Por lo tanto, “existe la necesidad de renovar la creencia todo el tiempo, cada hora y cada día”. (Mektubat: Cartas)

En el pasaje de arriba, la necesidad de renovar la creencia es subrayada en tres diferentes puntos:

Primer punto: El tiempo y el lugar en que el hombre vive, su estado de ánimo, su psicología, sus pensamientos y su entendimiento pueden cambiar muy a menudo debido al ambiente en el que él vive. Las cosas a las que él está expuesto, las cosas que hace y la gente con la que se relaciona dejan marcas positivas o negativas en él.

Nuestro Profeta dijo lo siguiente en relación a este asunto:

“El corazón del creyente sufre más cambios que una olla hirviendo”.

“El corazón del creyente es como un gorrión. En cada momento, él se gira hacia una dirección distinta”.

“El corazón es como el ala de un pájaro caída en el campo. El viento le da la vuelta”.


Debido al hecho de que el corazón del hombre y su psicología son tan vulnerables a los efectos externos, nuestro Profeta nos ordenó renover nuestras creencia a menudo diciendo “La ilaha il-la Al-lah”.

Segundo punto. Es el hecho de que existen sentimientos negativos como los deseos y las ilusiones en el hombre y el Diablo constantemente trata de tentarlo y engañarlo. En un momento de descuido, esos pensamientos negativos pueden arrojar dudas sobre la creencia en el hombre. Es necesario, pues, renover la creencia y no caer en una situación peligrosa como ésa.

Tercer punto: El hombre no puede matenerse alejado de algunas palabras y frases, pronunciadas por otros hombres, que son contrarias a la religión y que están consideradas como actos de incredulidad por algunos sabios. De este modo, es necesario decir “La ilaha il-la Al-lah” y renovar la creencia.

Otra forma de reforzar y preservar la creencia es actualizarla desde el nivel de la creencia imitadora a la creencia investigadora. Eso sólo puede lograrse leyendo libros sobre la creencia que enseñan las verdades de la creencia investigadora, y que responden a las dudas y engaños que puedan provenir de la mente, y tomando parte en conferencias sobre la creencia. Si el hombre actualiza su creencia desde el nivel imitador al investigador será imposible que él pierda su creencia y muera sin ella en el último momento.

Los sabios islámicos dicen que el Diablo vendrá para engañar al hombre y arrebatarle su creencia en el lecho de muerte utilizando todos los trucos y engaños.

El hombre puede liberarse de peligros como éste en el lecho de la muerte mediante la creencia investigadora. Esto es porque la creencia investigadora no está sólo en la mente; ella se distribuye por el espíritu, el corazón y los sentimientos que se establecen allí. Incluso si el Diablo daña la creencia en la mente del hombre, él no podrá eliminar la creencia en los otros sentidos. De este modo, el hombre continuará siendo un creyente y morirá como tal.

2. La creencia es una gran fuente de moralidad y un fuerte punto de apoyo. Una persona que alcanza la creencia real puede desafiar al universo entero y desembarazarse de la presión de los problemas que sufre hasta el extremo de la fuerza de su creencia.

Nuestras victorias históricas, que hacen que la gente escriba relatos sobre ellas, son un buen ejemplo de la fuerza que la creencia da al hombre.

Una persona que cree, no importa lo grande que sea el desastre que le ocurra, puede hacer frente a estas tribulaciones y aflicciones gracias a su confianza y sumisión a Al-lah, su acatamiento al destino y su paciencia y resistencia. Él no cae en la desesperanza y el pesimismo. No recurre a la rebelión y al lamento.

Esto proviene de la fuerza que la creencia da al hombre. Vemos muy a menudo que las personas sin creencia caen en la desesperación de tal modo que piensan en cometer suicidio cuando hacen frente a problemas muy pequeños. El hecho de que no haya casi suicidios en los países islámicos y que los suicidios se incrementen en los países occidentales con un alto nivel de desarrollo y riqueza confirman este hecho.

Nuestro Profeta se refirió al poder de la fuerza y la resistencia que la creencia proporciona al hombre:

“Un creyente es como una planta verde. Los vientos de la desgracia, que nunca faltan, la hacen inclinarse pero no la rompen. Por el contrario, la hacen revivir y recuperarse”.

“Un hipócrata (y un incrédulo) es como una planta seca. Los vientos de la desgracia hacen caer sus hojas, llevan al tallo a romperse y la matan”.

“Hay algo bueno en cada uno de los asuntos de un creyente y esto sólo le ocurre a él. Si él tiene una ocasión para sentir deleite, él se lo agradece a Dios y hay un bien para él en ello. Y si sufre problemas y muestra resignación (y los soporta con paciencia) hay un bien para él en ello también”.

11 ¿Tienen los genes una influencia sobre si una persona cree o no? ¿Se elimina en este caso la responsabilidad del hombre?

El ser inteligente o no no está relacionado con tener una creencia o no la tener. Si fuera así, esto sería injusto. Entonces, aquellos que son muy inteligentes creerían y los que no lo son tanto, no lo harían.

El tener creencia o no está directamente contectado con la voluntad del hombre. La gente que son cuerdos, ya sean muy inteligentes o no, ostentan, una responsabilidad. Esta responsabilidad está vinculada al hecho de ser sano o no.  Corresponde a la voluntad del hombre el creer o no. El hombre acepta o rechaza la creencia con su voluntad.

Satán se rebeló aunque era muy inteligente y conocía a Al-lah. La rebelión no se originó por la locura de Satanás sino por su voluntad.

Algunos factores pueden influir en el hecho de que el hombre crea o no, pero el factor real es su voluntad. Ninguno de estos factores afecta a la responsabilidad del hombre. Aquellos que no están cuerdos y los que no han sido informados acerca del Islam no son considerados responsables.

La estructura genética no afecta a la voluntad del hombre en un ciento por ciento. Puede ser sólo una de las causas que la influyen. Existen causas que poseen influencia en la creencia del hombre, pero ninguna de ellas lo hace de manera total. Si la estructura genética fuera efectiva al cien por cien todo el mundo tendría que creer, como Adam. Después de todo, la estructura genética de todos los pueblos proceden de él. El hijo de Noé fue destruido durante el diluvio antes de que él creyera a su padre, lo que muestra que la estructura genética no tiene un efecto en el tema de la creencia. El hombre tiene la tendencia a creer o no creer por su propio naturaleza. Sin embargo, ambas opciones están a un mismo nivel.

Según el tafsir de Sad Taftazani, la creencia es “una luz luminosa concedida por el Sol Eterno (Dios Todopoderoso) y un brillo de la bendición eterna”. (Said Nursi, İşârâtü'l-İ'câz)

12 ¿Cuál es la relación del acto y la adoración con la creencia?

El acto es practicar lo que uno cree, cumplir los mandatos de la religión y evitar lo que la religión prohíbe. El acto tiene una estrecha relación con la creencia. El hombre adopta algo en primer lugar. Él cree que es verdad y luego practica lo que él cree. Sin embargo, el acto no es una parte de la creencia. Es decir, una persona no es considerada como un incrédulo o alguien que niega la creencia si no cumple los mandatos de la religión o incluso si no adora. Él se convierte en un pecador.

Sin embargo, los actos y la adoración refuerzan la creencia en el corazón, incrementan su efecto y hacen madurar al hombre. Si una persona no cumple con los requerimientos de su creencia, los efectos positivos de la creencia en el comportamiento humano disminuyen y desaparecerán con el tiempo. En el momento en que los efectos de la creencia en una persona disminuyen, los sentimientos negativos, los malos hábitos y los deseos dañinos cubren el mundo de los sentimientos de una persona. Algunas veces ese estado puede llevar a una persona caiga en la incredulidad, es decir, a perder su creencia.

Todo mal y pecado, todo acto que es contrario a las órdenes de la religión, penetra en el corazón y mancha y oscurece la luz de la creencia.

Nuestro Profeta habló de este estado con las siguientes palabras:

“En el corazón de una persona que comete un pecado se forma una mancha negra”.

Si los pecados se repiten, la mancha negra se incrementa y la luz de la creencia gradualmente se apaga. Ese estado continúa hasta que el corazón se vuelve totalmente negro y se endurece y la luz de la creencia acaba por desparecer.

De este modo, manifestamos la siguiente frase: “Existe una forma de dirigirse hacia la incredulidad en cada pecado”.

13 ¿Cómo podemos reforzar nuestra fe?

La fe es una luz, una bendición de Al-lah. Sin embargo, la fe es al mismo tiempo conocimiento, que debe ser necesariamente aprendido. Hay dos formas de reforzar nuestra fe:

La primera y principal es aprender las normas islámicas e investigarlas conforme al Corán y la Sunnah, tal como requiere nuestro tiempo de hoy.

La segunda es fortalecer en nuestra espiritualidad  a través de la realización de buenos actos, purificando el corazón y el alma y evitando los pecados.

Sin embargo, en el curso de este siglo lo segundo se ha hecho realmente difícil de realizar. Por esta razón, es muy importante leer libros que enseñen la fe investigativa. Se ha convertido en algo esencial el estudiar la ciencia como una característica de nuestro siglo, además de aprender el conocimiento religioso. Esto es porque la luz de la mente es la ciencia del mismo modo que la luz del corazón es el conocimiento religioso.

Podemos declarar que uno de los más importantes libros que enseñan ambos tipos de conocimiento es la Colección de Risale-i Nur. Además, uno puede beneficiarse muy bien de los libros de personas significativas como el Imam Gazali, el Imam Rabbani, el Imam Mawardi y el Imam Qushairi.

La protección y refuerzo de la fe es el tema más importante para el musulmán. Es necesario conceder importancia a la taqua (conciencia de Dios) con el fin de proteger la fe. La fe sólo puede ser protegida dentro del castillo de la taqua. Sin taqua, la fe tiende a deteriorarse con el paso del tiempo. Es necesario leer y hacer una investigación sobre los libros que se ocupan de ella con el fin de reforzarla. Los temas sobre la fe no tienen efecto sobre los sentimientos de uno a menos que sean filtrados por el razonamiento. En primer lugar, la mente debe ser satisfecha.

La contemplación es muy importante a este respecto. El hecho de que el Profeta Abraham encontrara a su Señor contemplando la luna y las estrellas es narrado en el Corán. La fe mejora con el pensamiento. Por esta razón se narra en el hadiz que “Una hora de contemplación es superior a un año de oraciones nafilat (voluntarias)”.

El ambiente en el que uno se mueve tiene asimismo una gran importancia. La sugestión tiene una gran influencia en los seres humanos. Ella insufla malas ideas en el subconsciente de uno, pero las personas en general son inconscientes de este hecho.

Los pecados cometidos por descuido sugieren a las demás personas que no hay un Más Allá y un castigo para los actos perversos. Para estar protegido frente a los efectos negativos de tal sugestión uno debe mantenerse alejado de los lugares pecaminosos tanto como sea posible y recomendar a la gente el bien e impedirle cometer el mal tanto como sea posible. Uno necesita estudiar mucho los temas sobre la fe y prestar atención a los mensajes de la religión con el fin de compensar los daños de la sugestión negativa. Es necesario reunirse a menudo con gente a la que le importen los buenos actos y viven con taqua. En este sentido, la importancia de la comunidad (yamaah) se convierte en algo obvio. Del mismo modo que el pecado sugiere incredulidad, los buenos actos muestran fe.

14 ¿Qué tipo de cosa es la creencia?

La creencia es algo que implica al corazón y la consciencia. Una persona que cree de corazón en algo y se adhiere a los fundamentos de la creencia es considerado un creyente. Lo que es importante en la creencia es la aprobación del corazón.

15 ¿Qué significa “Amantu”? ¿Cuáles son los fundamentos de la creencia incluidos en “Amantu”?

“Amantu” es un término que designa los fundamentos de la creencia de la religión del Islam. Amantu, que es la primera persona de singular del verbo “amana” y que significa “crei”, es utilizado en tres lugares en el Corán cuando Al-lah explica la creencia (ver Yunus, 190; Yasin, 36-25; Ash Shura, 42/15)

En el capítulo de Ash Shura, se ordena al Profeta (PB) directamente decir “amantu”. En base a esto, es posible decir que “amantu” es un término que existe en el Corán.

“Amantu” comprende los fundamentos de la creencia que cada musulmán debe creer, aceptar y aprobar.

Hay seis fundamentos de creencia en Amantu:

1. Creer en Al-lah

2. Creer en Sus Ángeles

3. Creer en Sus Libros.

4. Creer en Sus Profetas.

5. Creer en el Día del Juicio (la vida después de la muerte).

6. Creer en la predestinación (qadar) y que lo bueno y lo malo proceden de Al-lah.

Amantu se pronuncia de la manera siguiente:

Amantu billahi wa malaikatihi wa kutubihi wa rusulihi wal-yaumil-ajiri wa bil-qadari jayrihi wa sharrihi minallahi taala wal-ba’thu ba’dal-mauti haqqun ashhadu an la ilaha illallah wa ashhadu anna Muhammadan abduhu wa rasuluh.

Su significado es el siguiente:

Amantu billahi: Creí en la existencia y unidad de Al-lah, que Él no tiene asociados o contrapartes, que Él tiene todo tipo de elevación y está libre de todo tipo de deficiencias.

Wa malaikatihi: También creí en los Ángeles de Al-lah.

Wa kutubihi: También creí en los Libros de Al-lah.

Wa rusulihi: También creí en los Profetas de Al-lah.

Wal-yaumil-ajiri: También creí en el Día del Juicio.

Wa bil-qadari jayrihi wa sharrihi minallahi taala: También creí en la predestinación, que todo lo que parece bueno o malo tiene lugar de acuerdo al conocimiento, la ley y la creación de Al-lah.

Wal-ba’thu ba’dal-mauti haqqun: También creí de todo corazón en la vida después de la muerte (y la resurrección). Todos ellos son auténticos.

Ashhadu an la ilaha illallah wa ashhadu anna Muhammadan abduhu wa rasuluh: Soy testigo de que no hay más dioses que Al-lah y que Muhammad es su siervo y su mensajero.

La última frase es llamada Shahada, es decir, la frase del Testimonio.

16 ¿Qué hace la creencia ganar al hombre?

El hombre asciende hasta lo más alto con la luz de la creencia y gana un valor que le hace merecer el Paraíso. Él desciende hasta el punto más bajo con la oscuridad de la incredulidad y alcanza un estado que le hace merecedor del Infierno. La creencia es una adhesión. Es una conexión luminosa que conecta el hombre a Al-lah. El lograr una conexión con Al-lah es sólo posible a través de la creencia. El valor eal del hombre depende de su conexión y su cercanía a Al-lah. La dignidad y el prestigio de una persona se incrementan en relación a su cercanía al sultán. Del mismo modo, el valor del hombre se incrementa en relación a su cercanía a Al-lah.

En este universo, si el hombre se conecta con Al-lah y se refugia en Él entonces puede convertirse en el califa de Al-lah sobre la tierra, Su funcionario, Su invitado e incluso Su amigo gracias a la creencia. Esta conexión de amistad con Al-lah sólo puede ser lograda a la luz de la creencia. La creencia es una luz tal que el hombre ve la realidad de todo gracias a ella. Él percibe las razones y los significados ocultos de los seres y comprende que ellos no fueron creados en vano.

El más hermoso sentimiento del hombre es el amor. Si la creencia no existiera este afecto pondría al hombre en angustiosos problemas. Así por ejemplo, una madre cuyo único niño muere, siente esta tortura espritual de forma plena si ella no es consciente del Más Allá.

El amor que es iluminado por la creencia hace a todos los seres amigos del hombre. De este modo, una conexión de amor es establecida entre el hombre y su medio ambiente. El sentimiento de estar eternamente junto a su gente le hace feliz. Así, por ejemplo, cuando el niño de una madre está a punto de morir y el médico le da una medicina y aquel vuelve en sí, la madre se siente muy feliz y aliviada. Del mismo modo, millones de personas que amamos y en las que estamos interesados, como el caso de este niño, quedan separadas de nosotros por la muerte, pero si vemos este asunto a la luz de la creencia, sabremos que ellas no desaparecerán eternamente. De este modo, los problemas y preocupaciones se transforman en una felicidad y deleite sin fin.

Si el hombre se ve privado de la creencia, la ansiedad de verse eternamente alejado de la gente a la que se ama será una tortura como el Infierno. Cabe recordar que la cosa más valiosa del hombre es su mente. Si la mente cae en el politeísmo y la no creencia ella envía al corazón los sufrimientos y problemas del pasado, que están causados por la eterna desaparición de los seres queridos. Además, su ansiedad por su desaparición en el futuro transforma su mente en un instrumento de tortura. De esta forma, el pecador puede caer en el alcohol y otros vicios para escapar de los problemas que su mente le genera.

Si la mente es iluminada por la luz de la creencia, el pensamiento de estar junto con sus parientes y amigos fallecidos en el Paraíso llena su mundo. Esto le hace amar la vida y a las criaturas. Su amor hacia su Señor, que hará posible que se reúna con las personas a las que ama y que le dará a él y a ellos la bendición eterna, se incrementará. La mente obtiene su valor real así con la luz de la creencia.

Si el ojo del hombre es iluminado con la luz de la creencia, entonces él ve todo el universo en forma de un paraíso adornado con rosas y albahaca. Él contempla las obras de arte, la gracia y la ayuda de Al-lah. Él mira a su alrededor con atención, comprende las evidencias que muestran la existencia y unidad de Al-lah en todas las cosas y extrae lecciones de ellas para reforzar su creencia. El universo se convierte en un gran libro a sus ojos. Él lee los significados ocultos en este libro del universo.

Cuando el tímpano queda iluminado por la luz de la creencia, oye las voces espirituales que provienen del universo. Comprende la glorificación de Al-lah que es llevada a cabo en el lenguaje de la naturaleza. Oye las canciones de los vientos, los gritos de las nubes y los bellos sonidos de las olas del mar gracias a la luz de la creencia. También escucha las palabras divinas y la glorificación exaltada de Al-lah que hay en el chapoteo de la lluvia, el trinar de los pájaros y el parloteo de los insectos. El universo se convierte entonces en un concierto de música divina. El alma y el corazón de un hombre se llena, de este modo, de deleites y placeres.

Sin embargo, cuando ese oído está bloqueado por la incredulidad, se ve privado de estos sonidos deliciosos y espirituales. Los sonidos que dan placer se transforman en sonidos de lamento. Los significados elevados y bellos en el corazón son reemplazados por el pesar. Los sonidos que provienen del sentimiento de estar eternamente solo llenan su mundo. Sólo oye los sonidos de las tribulaciones y las agonías causados por el sentimiento de carecer de dueño y estar desprotegido. Este estado le hace vivir en un auténtico infierno.

Así pues, la creencia hace al hombre ganar tal felicidad y bendición, tal deleite y confort y tal honorable rango que esto no puede ser definido con palabras. El punto de vista del creyente sobre el universo es positivo. Él lo ve todo como algo bueno, tiene buenos pensamientos y siente el placer de la vida. Él ve a todos los seres del universo como sus amigos y hermanos. Todo le resulta familiar y se siente estrechamente conectado con el resto de los seres con los vínculos de la unidad, que son tantos como los nombres de Al-lah. El mundo es una cuna de hermandad para él.

La luz de la creencia ilumina el mundo del hombre y el universo. Salva el pasado y el futuro de la oscuridad. Honra al hombre y lleva la perfección a la esencia del universo. Añade valor a su valor. Todos los seres del universo obtienen un significado gracias a la creencia. Los acontecimientos dejan de ser una coincidencia. El hombre comprende que ellos tienen lugar dentro del plan y el programa de Al-lah.

El creyente ve la huella, la esencia y el rostro de la gracia de Al-lah en todas las cosas gracias al punto de vista positivo que ha obtenido por la luz de la creencia. Así por ejemplo, él contempla los infortunios tales como las enfermedades desde una óptica optimista. Él cree que esto le compensará por sus pecados, fortalecerá su alma, le hará ganar buenas acciones e incrementará su rango y, de este modo, se consolará.

El no creyente mira al universo y los acontecimientos desde el punto de vista negativo y con desconfianza. La incredulidad es como una lente oscura que lo muestra todo feo y oscuro. El incrédulo ve los seres como resultado del azar y la coincidencia. Desde el punto de vista del incrédulo nada tiene un propósito. Todos los seres son extraños y enemigos unos de otros. Él cree que todos las criaturas avanzan rápidamente hacia el mundo de la no existencia. El temor y la ansiedad, fruto de su creencia de que él mismo caerá en la oscuridad y la nada eterna, convierten el mundo en una prisión para él. Su mundo está lleno de oscuridad y problemas. Su alma está rodeada por el resentimiento, el odio y la desconfianza en lugar de por las luces del amor y el afecto. Tal hombre vive la vida del infierno en su mundo antes de ir al Infierno.

17 ¿Cómo ven el mundo un creyente y un incrédulo?

El mundo es visto a través de dos lentes. Una es la lente de la creencia y otra es la lente de la negación.

Una persona que mira al universo a través de la lente de la negación, es decir, a través de la lente de la incredulidad, que no acepta la existencia de un Creador, ve todo el universo como fruto del azar, no planeado, sin dueño y sin ningún propósito. Él no conoce ni puede conocer por qué los seres fueron creados y cuales son sus obligaciones y es como una persona que es dejada en una montaña en la oscuridad de la noche y que confunde a quien ve con una serpiente u otro animal dañino y no entiende cuáles son los deberes de estos seres y cómo ellos son realmente.

Su único interés es la vida material. Él no conoce ninguna otra vida que la de este mundo. De este modo, él quiere satisfacer todos sus deseos en él.

Sin embargo, los deseos en el hombre son infinitos y no es posible satisfacerlos todos en este mundo. Así por ejemplo, el deseo de vivir eternamente y el deseo de tener muchas propiedades son infinitos. Los sentimientos como el amor y la compasión son infinitos también. Nosotros no decimos: “Amo a esta cantidad de personas y no hay lugar para amar a nadie más en mi corazón”. Incluso si amáramos a todo el mundo, la capacidad de este sentimiento no se agotaría.

Si una persona contempla el mundo a través de la lente de la incredulidad ve tantas criaturas con un significado, sabiduría y propósito que no puede entenderlo. Para tal persona, la gente del pasado falleció y desapareció. La gente el el futuro también desaparecerá y decaerá. Por lo tanto, él se ve a sí mismo entre dos no existencias y como un ser que decaerá y desaparecerá pronto. Tal persona no puede recibir ningún placer ni disfrutar este mundo debido al miedo a la muerte, del mismo modo que una persona condenada a muerte espera ser ejecutada.

Una persona que contempla el universo a través de la lente de la negación confía en su propia mente y lo compara todo a su propio ego como si su mente hubiera sido nombrada el dueño del universo. Él plantea objeciones a la riqueza del rico y a la pobreza del pobre. Él muestra su irritación cuando no se le proporciona las mejores oportunidades y facilidades.

En el Corán se menciona la riqueza de Qarun (Korah). Él era un hombre tan rico que no podía llevar solo las llaves de sus tesoros. La gente a su alrededor miraba su riqueza y decía: “¡Ojalá tuvieramos toda esa riqueza!”. Sin embargo, Qarun no cumplió su responsabilidad de pagar el zakat, que es el derecho de los necesitados, y no pagaba fielmente los salarios de sus trabajadores. Él afirmaba que él obtuvo su riqueza a través de su conocimiento.

Cuando Al-lah lo enterró bajo el suelo junto con su riqueza, la gente que quería ser como él dijo: “Gracias a Al-lah que no se nos ha dado tal riqueza. No nos gustaría estar en el lugar de Qarun”.

Una persona que considera su mente como el ingeniero que determina la forma del universo y que siente enemistad contra Al-lah porque no le ha dado ciertas cosas no debería ignorar estas historias narradas en el Corán. Él debería sentirse feliz y no triste porque no se la han dado las cosas que generan responsabilidades que no puede cumplir, ya que Al-lah nos dice que todo el mundo será responsable por cada don que ha recibido, incluso del agua que uno bebe y el aire que respira.

Una persona que mira el universo a través de la lente de la creencia ve este reino como una gran casa de invitados y un palacio decorado con rosas y albahaca, donde todos los tipos de dones y alimentos le son concedidos. Él siente una enorme gratitud hacia su Creador, que le ha transformado paso a paso desde el momento en que estaba en el útero, que le creó como un ser humano y no como una piedra, planta o animal, que le equipó con facultades como la mente, la imaginación y la memoria y que le presentó a todos los seres vivos y no vivos del universo.

Cuando mira al pasado, él comprende que el viaje que comenzó con sus antepasados Adam (Adán) y Hauwa (Eva) terminará en el Paraíso, que él estará junto a todos sus seres queridos y parientes allí eternamente y que será obsequiado con todo tipo de dones por su Creador. Él comprende que el mundo no es el principal destino, sino que es una sala de espera y un centro de pruebas en el camino hacia el Más Allá.

Él sabe que desgracias como las enfermedades y los terremotos suponen una prueba necesaria y da las gracias mostrando paciencia y pensando que los problemas que sufre aquí le harán ganarse recompensas en el Más Allá.

Cuando él hace frente a los acontecimientos cuyo significado real no puede entender, él habla como Ibrahim Haqqi, que dijo:

“Dios transforma el mal en bien (Es decir, hay algo definitivamente bueno detrás de todo lo que vemos como bueno o malo. Al-lah hace que lo que parezca malo sea bueno para nosotros).

No pienses que Él hace algo más (Es decir, hay bondad y belleza en todo lo que Al-lah crea. Lo que es creado no es nada más que el bien).

La persona inteligente lo ve. (Es decir, la persona que tiene conocimiento sólo contempla estos hechos y no intenta poner objeciones a cosas cuyas razones y significados desconoce).


Veamos lo que Dios hará,

Cualquier cosa que Él hace, lo hace bien

No digas por qué esto es así,

Es como debería ser,

Muestra paciencia y contempla el fin.

Veamos lo que Dios hará,

Cualquier cosa que Él hace, lo hace bien.

Incluso si su mente no puede comprenderlo, él sabe que Al-lah lo hace todo de la mejor manera”.

18 ¿En cuántas clases se dividen las personas en términos de creencia e incredulidad?

Ellos están divididos en tres:

1 – Creyentes

2 – Incrédulos

3 – Munafiqs (Hipócritas)


- Una persona que cree en los decretos esenciales que la religión del Islam establece como de creencia obligatoria sin albergar dudas y los aprueba es llamado creyente.

- Una persona que no cree en alguno de los fundamentos de la creencia incluídos en Amantu y en cualquiera de las órdenes y prohibiciones de Al-lah es llamado incrédulo.

- Una persona que parece creer pero que niega en su corazón es llamado hipócrita.

19 ¿Es necesario declarar la creencia con la lengua?

Declarar la creencia con la lengua no es un requisito de la creencia. Si una persona no expresa su creencia por medio de la lengua, él será considerado un creyente si la acepta con el corazón. Sin embargo, ¿cómo conocemos cuál es la creencia de un persona en su corazón si no la declara con su lengua?

De este modo, es necesario declarar la creencia con la lengua de tal modo que los musulmanes pueden ser testigos de su creencia y tratar su cuerpo muerto como el de un musulmán cuando fallezca. Así pues, los dos fundamentos de la creencia se expresan como “la aceptación con el corazón y la declaración con la lengua”.

Así pues, la declaración por medio de la lengua no es un fundamento esencial de la creencia, pero es necesario que exista un testimonio de la creencia de esta persona para aceptarle como un creyente. Rezar en congregación o llevar a cabo una obligación religiosa equivale a una declaración con la lengua. Dichas acciones son incluso más determinantes que esta última. Nuestro Profeta dijo con respecto a este tema:

“Que sólo cuide del mantenimiento de las mezquitas de Al-lah quien crea en Al-lah y en el Último Día, haga la oración, dé el zakat”. (9:18)

No es nada objetable en la religión negar la propia creencia o pronunciar palabras contrarias a la creencia con la lengua, cuando uno se halla bajo presión, pero no con el corazón, ya que la declaración de la lengua no es un fundamento de la creencia. Una persona que se ve forzada a hacerlo no se convierte en un incrédulo  Él es visto como un creyente ya que preserva la aceptación de la creencia con el corazón.

De este modo, durante la Era de la Felicidad, Ammar bin Yasir, un compañero del Profeta, no podía soportar la opresión y las torturas y negó su creencia con la lengua, así que él se liberó de las torturas a las que estaba siendo sometido.

Nuestro Profeta aprobó lo que había hecho y dijo que la negación de la creencia con la lengua cuando la personas está sometida a presión y sufre una violencia no daña la creencia cuando el corazón está lleno de ella.

Se declara en el Corán que la negación bajo compulsión no convierte a la persona en incrédula (16:106)

20 ¿Qué debería hacer alguien que comete pecados para no perder su creencia?

Él debería siempre recordar que el no cumplir las obligaciones que su creencia requiere es una falta y un pecado y debería sentirse arrepentido. Él debería pedir paciencia y ayuda a Al-lah con el fin de cumplir los mandatos de la religión y practicar lo que su creencia precisa. Él debería arrepentirse y prometer no cometer pecados de nuevo.

Sólo en ese caso puede una persona proteger su creencia de los efectos negativos de los pecados y puede liberarse entonces del peligro de perder su creencia.

21 ¿Cuál es la realidad de la creencia?

La creencia es la mayor bendición y concesión de Al-lah a los seres humanos. Al-lah la da a Sus siervos lo que Él desea. Sin embargo, no puede afirmarse que el esclavo no tenga un papel en lo que respecta a recibirla.

Por el contrario, el siervo debería utilizar su preferencia y estar dispuesto a adquirir la creencia y la guía en primer lugar. Al-lah le dará la creencia y la guía como respuesta a su demanda y petición. De este modo, algunos sabios y santos islámicos describen la creencia como “la luz que Al-lah Todopoderoso puso en el corazón de la persona que Él escoja después de que ella utilice su libre albedrío parcial y su preferencia de ese modo”.

22 ¿Podrían explicar brevemente cuáles son los pilares de la creencia?

La creencia tiene seis pilares: la creencia en Al-lah en el Más Allá, en los Ángeles, en los Libros, en los Profetas y en la Predestinación (Qadar). Una persona necesita creer en todos estos pilares para ser un creyente. Una persona que no cree en uno de estos pilares no puede ser un creyente, ya que ellos están conectados unos con otros.

1) La creencia en Al-lah

El primer pilar de la creencia es la existencia y unidad de Al-lah. Un musulmán cree, en primer lugar, que Al-lah existe y que Él es Uno. Este universo es Su obra. Él no tiene asociados u homólogos en Su personalidad, atributos o actos. Sus atributos no se parecen a los de las criaturas.

Todas las criaturas muestran la existencia y unidad de Al-lah.

Sólo Al-lah es pre-eterno y post-eterno, libre del tiempo y el espacio, libre y protegido del cambio, la necesidad, la debilidad y los fallos.

Los atributos de Al-lah lo engloban todo. Todo está sometido a Su voluntad. Él tiene nombres bellos tales como Ar Rahman (el Compasivo), Ar Rahim (el Misericordioso), Al Gafur (el Perdonador) y nombres de majestad como Al Qahhar (el Victorioso), el Yabbur (el Dominador) y Al Muntaqim (el Vengador)... Él trata a aquellos que creen en Él con gracia. Y él dirige Su ira contra los que no creen y se rebelan.

Uno debe adorar sólo a Al-lah. La bendición mundana y del otro mundo pueden ser alcanzadas obedeciendo Sus órdenes y prohibiciones. Ésta es una ley divina. Ningún cambio puede tener lugar en ella.

La mente humana no puede entender la personalidad, la naturaleza y la realidad de Al-lah, ya que la mente es algo que fue creado más tarde y es limitada. La personalidad y atributos de Dios Todopoderoso son ilimitados. Es un hecho claro que lo que es limitado no puede englobar a lo que es ilimitado. Es decir, Al-lah es diferente a cualquier cosa que uno pueda concebir.

Al-lah no tiene asociados en Su personalidad y en Sus actos. Él es el único creador, propietario y gobernante del reino de la existencia. Es Al-lah el que crea tanto las causas como los efectos. Él crea el árbol y el fruto.

El agradecimiento, la adoración y la alabanza Le pertenecen sólo a Él. Los creyentes adoran sólo a Al-lah y sólo a Él le piden ayuda.

“Sólo a Ti adoramos; sólo a Ti imploramos ayuda” (1:5)

Cuando cometen un pecado, ellos se arrepienten directamente ante Al-lah. Nadie sino Al-lah puede perdonar los pecados del hombre.

2) La creencia en los Ángeles

Otro pilar de la creencia es la creencia en los ángeles. Cada musulmán cree que Dios Todopoderoso tiene finas criaturas llamadas ángeles. Ellos glorifican a Al-lah y cumplen las otras obligaciones que Al-lah les ha encomendado. Estas criaturas, que nunca se rebelan contra Al-lah, no están sometidas a pruebas como sucede con el ser humano. Su naturaleza es pura. Ellos son inocentes y sus filas están determinadas.

Dios el Altísimo, que ha creado miles de sentimientos como la mente, la memoria, la imaginación, el amor y el temor, no ha dejado este magnífico universo vacío y lo ha llenado con ángeles.

3) La creencia en los Libros

Otro pilar de la creencia es la creencia en los libros divinos. Incluso si el hombre conoce la existencia y unidad de Al-lah a través de su mente, no puede comprender cuáles son sus órdenes y prohibiciones o cómo cumplir su deber de adoración o, en resumen, cómo Al-lah estará satisfecho con él. De este modo, Dios Toderoso envió libros divinos. Cien de estos mensajes divinos fueron revelados en forma de páginas y cuatro de ellos en forma de libros. Estos cuatro libros divinos son la Torah (el Antiguo Testamento), los Salmos, el Evangelio (el Nuevo Testamento) y el Corán en orden cronológico.

Un musulmán tiene que creer en todos ellos. Sin embargo, cuando el Corán fue revelado todos los demás libros dejaron de tener efecto. El Corán ha llegado hasta el día de hoy sin sufrir ningún cambio, ni siquiera una letra. De este modo, Dios Todopoderoso se refiere a este decreto Suyo: “Somos Nosotros Quienes hemos revelado la Amonestación y somos Nosotros sus custodios.” (15:9)

4) La creencia en los Profetas

Otro pilar de la creencia es la creencia en los Profetas. Es una ley divina que Dios Todopoderoso advierte a la gente a través de los profetas, que son seres humanos.

La profecía es una gran necesidad y una gran bendición para la humanidad. Dios el Altísimo mostró a la gente las formas de guía a través de estos maestros y guías.

El deber de los profetas es transmitir a las personas las órdenes que reciben de Dios Todopoderoso a través de la revelación y la inspiración y mostrales las vías para obtener la bendición en este mundo y en el Más Allá. Estos profetas tienen dos aspectos. Uno de ellos es la adoración y el otro es la profecía (o transmisión del mensaje). En lo que se refiere a la primera, ellos obedecen las órdenes y prohibiciones de Al-lah perfectamente. Ellos sirven como ejemplos a las personas con respecto a este tema. En términos de profecía, ellos transmiten la verdad a la gente.

Los Profetas son siervos y criaturas de Al-lah. Un musulmán tiene que creer en todos ellos. Si él niega la profecía de cualquiera de ellos, se sale del Islam. Así por ejemplo, si alguien no cree en Musa (Moisés) o en Isa (Jesús) no puede ser considerado un creyente.

El primer profeta fue Adam y el último Muhammad (PB). La institución de la Profecía terminó con Muhammad (PB). De este modo, Muhammad es llamado “Jatam al Anbiya” (el Sello de los Profetas).

Como se declara en el siguiente verso, Muhammad (PB) fue enviado como profeta para toda la humanidad, y no a una cierta nación: “No te hemos enviado sino como nuncio de buenas nuevas y como monitor a todo el género humano. Pero la mayoría de los hombres no saben” (34:28)

Y este otro verso dice que él se ha convertido en una bendición constante y una misericordia eterna para todas las criaturas: “No te hemos enviado, sino como misericordia para todas las criaturas” (21:107)

5) La creencia en el Más Allá

Uno de los importantes pilares de la creencia es la creencia en la resurrección después de la muerte y en la vida en el Más Allá. Dios Todopoderoso, que concedió a las personas bendiciones materiales y espirituales en esta vida mundana, concederá bendiciones espirituales ilimitadas en el Paraíso a sus amados siervos que pasen la prueba en este mundo. Esto es una necesidad de Su misericordia y justicia.

Al-lah, que hace revivir en la primavera a todas las plantas y animales que habían fallecido en el otoño, hará revivir, sin duda, en el Más Allá a las personas fallecidas.

6) La creencia en el Destino

Otro de los pilares de la creencia es la creencia en el destino (qadar). El destino tiene dos partes: La primera es que todo ser humano “con su esencia, forma y propiedades” está predestinado en el conocimiento de Al-lah y es creado de acuerdo a esto. Esta parte no está sometida a prueba.

La segunda se refiere al libre albedrío parcial del hombre. Al-lah crea al hombre con un libre albedrío parcial y le permite que haga cualquier cosa, ya sea buena o mala. El hombre es responsible de esta segunda parte. El Paraíso y el Infierno son los frutos de este derecho de preferencia otorgado al hombre.