Preguntas formuladas frecuentemente en la categoría de Incredulidad

1 ¿Cuál es la diferencia entre creencia e incredulidad?

La palabra “kufr” (incredulidad) significa léxicamente “cubrir”. En la terminología religiosa significa refutar lo que al Profeta (PB) le fue revelado por Al-lah y negar uno o más de los principios religiosos que él definitivamente trajo.

El Iman (creencia) significa creer en Al-lah y que no hay más dioses que Él, que Muhammad (PB) es el siervo y el Mensajero de Al-lah, en los ángeles y libros de Al-lah, en el Más Allá, en la Predestinación (qadar) y en que lo bueno y lo malo fue creado por Al-lah
(Bukhari, Iman, 37; Muslim, Iman, 1, 5, 7; Abu Daud, Sunnah, 15)

La creencia significa aprobar cualquier cosa que el Profeta (PB) trajo mientras que la incredulidad significa negar lo que él recibió.

De este modo, lo que distingue principalmente la creencia de la incredulidad es la aprobación del corazón. Sin embargo, la aprobación del corazón no puede ser conocida por otra gente así que el declarar la creencia con la voz y el cumplir con los deberes religiosos son considerados como indicativos de la creencia del corazón.

El signo más distintivo de la incredulidad es rechazar uno, algunos o todos los principios de la creencia y cuestionarlos, ignorarlos o desdeñarlos.

2 ¿Qué es la incredulidad (kufr)?

Significa encubrir, encubrir los dones que uno recibe y no mostrar agradecimiento por ellos sino ingratitud. De este modo, la noche es llamada kafir (encubridora) en árabe porque lo cubre todo con su oscuridad. Como término, la incredulidad es el opuesto de creencia, es decir, significa debilidad. En otras palabras, significa negar la existencia y unidad de Al-lah, la profecía y las cosas que el Profeta Muhammad trajo de Al-lah. Una persona que no cree en las cosas que es necesario creer en el Islam es llamado “kafir”, es decir, incrédulo. Es también una forma de incredulidad el no creer en una o en algunas de ellas.

La incredulidad puede tener lugar a través del corazón, palabras y actos. Una persona que pronuncia algo que le convierte en un incrédulo aunque no exista una compulsión para pronunciarlo, una persona que desprecia o se burla de las cosas que es necesario creer o una persona que hace cosas que no son compatibles con la creencia se convierten en incrédulos.

Sin embargo, si una persona que está amenazada de ser asesinada pronuncia algo que le convierte en un incrédulo, aunque su corazón está lleno de creencia, con el único fin de salvar su vida, eso no le hace salir del Islam. (Hamdi Yazır, Hak Dini Kur'an Dili, İstanbul 1960, Vol. 1, p. 207-208; Asım Efendi Kamus Tercümesi, Vol. 2, p. 662).

Lo siguiente se declara en el Corán sobre el permiso dado a aquellos que son obligados a abandonar el Islam por la fuerza:

“Quien no crea en Al-lah luego de haber creído -no quien sufra coacción mientras su corazón permanece tranquilo en la fe, sino quien abra su pecho a la incredulidad-, ese tal incurrirá en la ira de Al-lah y tendrá un castigo terrible”. (16:106)

La razón por la que este verso fue revelado fue la siguiente: En Meca, los politeístas del Quraish obligaron a tres Compañeros -Ammar, su padre Yasir y su madre Sumayya (Que Al-lah esté compacido con ellos)- a abandonar el Islam. Ellos amarraron a Sumayya a dos camellos y azuzaron a estos últimos en direcciones opuestas y rompieron su cuerpo en trozos porque ella no quiso abandonar el Islam. Ellos martirizaron también a Yasir infligiéndole diversas torturas. Ellos fueron los primeros mártires del Islam. Ellos arrojaron a Ammar a un pozo. Cuando estaba a punto de ahogarse, él tuvo que aceptar lo que los politeístas querían. De este modo, él salvó su vida. Cuando alguien fue a ver al Profeta (PB) y dijo que Ammar había abandonado la religión del Islam, el Mensajero de Al-lah (PB) dijo: “No, Ammar es un creyente de la cabeza a los pies. La creencia ha penetrado en su carne y huesos”. Mientras tanto, Ammar llegó llorando. El Profeta borró sus lágricas y dijo: “¡No te preocupes! Si ellos te fuerzan otra vez, finge aceptar lo que ellos dicen con tu lengua”. (Ibn Kathir, Tafsiru'l-Qur'ani'l Azim, Istanbul 1985, IV, 524 ff.; Elmalılı Hamdi Yazır, ibid, İstanbul 1936, IV, 3130, 3131).

El hombre fue creado para conocer y adorar a su Creador. De este modo, es improbable que él se sienta alejado de este propósito, pierda su creencia y caiga en la trampa de la increduidad. Él sabe que cuando vean la dura realidad en la tumba y el Más Allá, muchos querrán volver a la tierra. Sin embargo, esta petición será rechazada ya que la vida mortal es dada a la persona una sola vez.

3 ¿Cuál es el estatus de una persona que no acepta uno de los pilares de la creencia?

La creencia no puede ser dividida. Es decir, los pilares (principios) son considerados como un conjunto. Una persona que no crea en uno de ellos se sale de la religión del Islam.

De este modo, una persona que no crea en alguno de los seis pilares de la creencia pierde su creencia. Él tiene que arrepentirse y creer de nuevo.

4 ¿Quién es un incrédulo? ¿Cuáles son las causas que llevan a la incredulidad?

La palabra kafir (incrédulo) es utilizada para una persona que niega el Islam, muestra ingratitud hacia los dones que recibe y se mantiene alejado, evita y encubre la verdad. Como término, significa una persona que no tiene creencia.

Una persona que niega el Corán, el Islam y al Profeta Muhammad es llamado incrédulo. Lo siguiente se declara en un verso donde los judíos son invitados al Islam:

“¡Creed en lo que he revelado en confirmación de lo que habéis recibido! ¡No seáis los primeros en no creer en ello”. (2:41)

En realidad, en los versos se dice que el negar a Al-lah se considera como incredulidad junto con el asociarle a otros, el creer que Al-lah tiene un hijo y el negar uno de Sus atributos deliberadamente.

Lo siguiente se dice sobre los judíos y los cristianos que caen en el estado de incredulidad debido a sus creencias erróneas:

“No creen, en realidad, quienes dicen: “Al-lah es el Ungido, hijo de María. Di: "¿Quién podría impedir a Al-lah que. si Él quisiera, hiciera morir al Ungido, hijo de María, a su madre y a todos los de la tierra?" De Al-lah es el dominio de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está. Crea lo que Él quiere. Al-lah es omnipotente”. (5:17)

“No creen, en realidad, quienes dicen: “Al-lah es el Ungido, hijo de María", siendo así que el mismo Ungido ha dicho: "¡Hijos de Israel, servid a Al-lah, mi Señor y Señor vuestro!". Al-lah veda el Jardín a quien asocia a Al-lah. Su morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie”. (5:72)

“No creen, en realidad, quienes dicen: “Al-lah es el tercero de tres”. (5:73)

Que la creencia de divinidad de los judíos y los cristianos consiste en imitar a los incrédulos se declara de la forma siguiente:

“Los judíos dicen: “Uzayr es el hijo de Al-lah. Y los cristianos dicen: “El Ungido es el hijo de Al-lah”. Eso es lo que dicen de palabra. Remedan lo que ya antes habían dicho los infieles”. (9:30)

En los versos de arriba se determinan los estados de creencia errónea o de la negación que equivalen a la incredulidad. De este modo, el negar a Al-lah, el asociarle otros, el creer que Al-lah tiene un hijo y el negar uno de Sus Atributos deliberadamente llevan a una persona a la incredulidad. El asociar a otros a Al-lah supone el mayor grado de incredulidad. Al-lah no tiene asociados y se define a Sí Mismo de la manera siguiente en el Capítulo de la Sura Ijlas:

“Di: “¡Él es Al-lah, Uno, Dios, el Eterno. No ha engendrado, ni ha sido engendrado. No tiene par”.” (112:1-4)

El asociar a otros a Al-lah está excluido del perdón como se dice en el siguiente verso:

“Al-lah no perdona que se Le asocie. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere. Quien asocia a Alá comete un gravísimo pecado”. (4:48)

Por otro lado, no hay duda de que una persona que abandona el politeísmo, se arrepiente, pide perdón y refuerza su creencia puede ser perdonada, ya que tal persona es liberada del atributo del politeísmo y es considerada un creyente.

Definir a Al-lah de una forma que no se corresponde con Su carácter elevado, hacer chistes o ridiculizar Sus nombres o mandatos o atribuirle deficiencias convierten a quien lo hace en una persona que se sale de la religión del Islam (al-Fatawa'l-Hindiyya, Bulaq 1310, II, 258).

Según Abu Hanifa (m. 150/767), los atributos de Al-lah son qadim (no tienen precedente). De este modo, el decir que sus atributos fueron creados con posterioridad y el tener dudas sobre este asunto hace que esta persona se salga de la religión del Islam (Ali al-Kari, Sharhu'l-Fikhi'l- Akbar, Egypt 1323 h. p. 22). Según el Imam Shafii, Malik y Ahmad bin Hanbal, una persona que niega el conocimiento de Al-lah se convierte en un incrédulo. (Ibn Taymiyya, Majmau'l Fatawa, Riyad 1381-1386 h. XXIII, p. 349)

Por otro lado, un hombre que pierda su esperanza en la misericordia de Al-lah y otro que crea que no será castigado por Al-lah se convierten en incrédulos. Dios Todopoderoso dice lo siguiente en el Corán:

“Sólo el pueblo infiel desespera de la misericordia de Al-lah!” (12:87)

Di: “¡Siervos que habéis prevaricado en detrimento propio! ¡No desesperéis de la misericordia de Al-lah! Al-lah perdona todos los pecados. Él es el Indulgente, el Misericordioso”. (39:53)

¿Es que están a salvo de la intriga de Al-lah? Nadie está a salvo de la intriga de Al-lah, sino los que pierden”. (7:99)

Un hombre que tenga una creencia errónea que se convertirá en musulmán cuando pronuncie la “kalima at tauhid” o la “kalima as shahada”, El Profeta declaró lo siguiente en un hadiz: “Se me ordenó luchar con la gente hasta que ellos digan “La ilaha il-la lah” (No hay más dioses que Al-lah). Cuando ellos lo pronuncien, verán protegidas su sangre y sus propiedades, excepto en justos casos. Incumbe a Al-lah lo que hacer con ellos después de eso”. (ash-Shawkani, Naylu'l-Awtar, VII, 197, ffd.; Zaylai, Nasbu'r-Raya, III, 379).

Es una forma de incredulidad el no aceptar la institución de la profecía o negar la profecía de incluso un solo profeta. Por lo tanto, los judíos, que aceptan a los otros profetas como mensajeros de Al-lah pero no a Isa (Jesús) y a Muhammad, y los cristianos, que no aceptan la profecía de Muhammad, son incrédulos (Ali al-Kari, ibid, p. 50; al-Fatawa'l Hindiyya, II, 263; al-Ghazzali, al Iqtisad, Egipto, nd. p. 112).

Aquellos que niegan la institución de la profecía no se convierten en musulmanes sólo por pronunciar la “kalima at tauhid”, es decir, por decir “No hay más dioses que Al-lah”. Ellos necesitan añadir la “kalima as shahada” (Doy testimonio de que Muhammad (PB) es el siervo de Al-lah y Su Mensajero. Para los miembros de otras religiones como los judíos y los cristianos que se convierten al Islam además de pronunciar la “kalima ash shahada” es necesario para creer el afirmar que ellos no tienen conexión con sus anteriores religiones. No es bastante para estas personas decir únicamente: “Soy creyente. Soy musulmán; Creí y me hice musulmán”.

Esto es porque ellos pueden pronunciar estas palabras y continuar todavía siguiendo sus propias religiones. En ese caso, surge un tipo de persona que es musulmán y judío a la vez o cristiano o musulmán al mismo tiempo, lo cual no es compatible con la esencia del Islam (azl-Zuhayli, al-Fiqhu'l-Islami wa Adillatuhu, Damasco, 1404/1984, VI, 427).

Es también un acto de incredulidad el atribuir a un profeta un carácter divino. De hecho, los cristianos son considerados como incrédulos porque ellos dicen que Isa es el hijo de Al-lah (ver Al Maida 5:17, 72).

Es asimismo un acto de incredulidad negar el Sagrado Corán, un capítulo o un verso del mismo o un decreto, orden o prohibición incluido en él. También lo es el negar una palabra que está en el Corán y una forma de recitar que es unánimemente acordada. Asimismo, constituye un acto de incredulidad el añadir algo al Corán. Entre las cosas que hacen salir a la gente del Islam está el burlarse del Corán y el despreciar y tratar a la ligera el Libro o un capítulo o un verso del mismo. (Ali al-Kari, ibid, p. 151; al-Fatawa'l Hindiyya, II, 266; A.Saim Kılavuz, İman Küfür Sınırı, Estambul 1982, p. 114-115).

En el Islam, los temas de la creencia están considerados como un conjunto. El negar uno de los principios en los que es necesario creer significa negar el conjunto. No es posible continuar siendo un musulmán y separar a Al-lah de Su Mensajero o creer en una parte del Corán y negar otras partes (Al Baqara 2:85).

Lo siguiente se declara en el Corán:

“Quienes no creen en Al-lah ni en Sus enviados y quieren hacer distingos entre Al-lah y Sus enviados, diciendo: “¡Creemos en unos, pero en otros no!”, queriendo adoptar una postura intermedia, ésos son los infieles de verdad. Y para los infieles tenemos preparado un castigo humillante”. (4:150-151)

Con los versos anteriores, Al-lah amenaza a los judíos y los cristianos que Le niegan a Él y a Sus profetas, ya que ellos se separaron de Al-lah y de Sus profetas en el tema de la creencia. Ellos creen en algunos profetas, pero niegan a otros. Sus ideas sin fundamento provienen de sus propios autoengaños y emociones y de seguir la creencia de sus padres.

En consecuencia, los judíos no creyeron en Isa y en Muhammad y los cristianos no aceptaron a Muhammad, que vino después de ellos. Sin embargo, la creencia en la institución de la Profecía requiere el creer en todos los profetas enviados al mundo por Al-lah (Ibn Kathir, Tafsir, İstanbul 1985, II, 396-397). Los judíos que vivieron en el Hiyaz durante el advenimiento del Islam eran celosos del hecho de que Muhammad hubiese sido enviado como un gran profeta y, de este modo, se opusieron a él, le negaron y lucharon contra él durante el período de Medina. Sin embargo, ellos fueron al final derrotados y expulsados de la región del Hiyaz  Su opresión, torturas y asesinatos de los profetas anteriores son narrados de esta forma en el Corán:

“Y cuando dijisteis: "¡Moisés! No podremos soportar una sola clase de alimento ¡Pide a tu Señor de parte nuestra que nos saque algo de lo que la tierra produce: verduras, pepinos, ajos, lentejas y cebollas!" Dijo: "¿Vais a cambiar lo que es mejor por algo peor? ¡Bajad a Egipto y hallaréis lo que pedís!" La humillación y la miseria se abatieron sobre ellos e incurrieron en la ira de Al-lah. Porque no habían prestado fe a los signos de Al-lah y habían dado muerte a los profetas sin justificación. Porque habían desobedecido y violado la ley”. (2:61)

La ummah del Islam cree en todos los profetas enviados por Dios Todopoderoso, ya sean sus nombres mencionados en el Corán o no. Por lo tanto, es necesario creer en Daud (David), Musa (Moisés) e Isa (Jesús), que son los profetas de las religiones divinas antes del Islam.y que los libros originales que trajeron, y que fueron luego distorsionados, son libros revelados por Dios.

El musulmán que niega a alguno de estos profetas o libros, por ejemplo la profecía de Isa o el Evangelio que le fue revelado, se sale del Islam. Ello significa que la religión islámica tiene características universales. Contiene las formas no distorsionadas del Judaísmo y el Cristianismo. Además, muchos versos del Corán nos informan sobre los cambios realizados en el Evangelio y la Torah con posterioridad y las supersticiones y creencias erróneas añadidas a esas religiones. Podemos citar el siguiente verso como un ejemplo para clarificar este tema:

“No creen, en realidad, quienes dicen: “Al-lah es el Ungido, hijo de María”, siendo así que el mismo Ungido ha dicho: "¡Hijos de Israel, servid a Al-lah, mi Señor y Señor vuestro!". Al-lah veda el Jardín a quien asocia a Al-lah. Su morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie”. (5:72)

Es un acto de incredulidad el negar las órdenes y prohibiciones que están declaradas en el Corán o en los hadices sólidos y sobre los que no existen conflictos. El considerar que las prohibiciones como el alcohol, la fornicación o el juego están permitidos es un ejemplo de incredulidad. Sin embargo, si la comisión de los harams llamados “pecados mayores” (al kabair) hace a una persona salir del Islam o no es algo que fue debatido por los sabios de los primeros tiempos del Islam. Se ha transmitido que Ibn Umar (ra) dijo que existen nueve grandes pecados: el asociar algo a Al-lah, el matar de forma injusta a una persona, el calumniar a una mujer casta afirmando que ha fornicado, el escapar a la guerra defensiva, el cometer actos de magia, el apoderarse de la propiedad o la riqueza de un huérfano, el desobedecer la orden de los padres musulmanes y el insistir en cometer harams (actos prohidos).

Abu Huraira añadió el utilizar el interés y Ali el beber alcohol. Existen algunos sabios que aceptan que cada pecado que es tan dañino o más que los enumerados arriba es un pecado grave; algunos sabios sostienen que todos los pecados por los que Al-lah o Su Mensajero impusieron penas son pecados graves. Con respecto a este asunto Adh Dhahabi (m.748/1437) escribió un libro especial que explicaba setenta pecados graves (adh-Dhahabi, Kitabu'l-Kabair, Beirut, 1355/1933).

El grupo de los jariyíes, que surgió durante el califato de Ali considera que los hechos son parte de la creencia y afirma que aquellos que comenten pecados graves se salen del Islam. El grupo de los mutazilíes también sostiene que los actos son parte de la creencia y, de este modo, el cometer pecados graves hace que una persona deje de ser un creyente, pero no afirma, sin embargo, que él sea un incrédulo. Según ellos, tal persona es llamada “fasiq” y permanece en un estado entre la creencia y la incredulidad hasta que se arrepienta. Si se arrepiente antes de morir, muere como musulmán. Si no lo hace, muere como incrédulo. (Taftazani, Sharhu'l-Aqaid, trnsl by Süleyman Uludağ, İstanbul 1980, p. 262 ff).

Según los sabios de Ahl as Sunnah, el cometer pecados graves no hacen que una persona se salga de la religión del Islam a menos que ella niegue que esto es un pecado. La prueba de esto es que la creencia es la aprobación con el corazón. Mientras este hecho persista, un pecado grave cometido bajo la influencia de cosas como la lujuria, el deseo, la envidia y la pereza no es contrario a la aprobación del corazón. Sin embargo, si el pecado es cometido con la creencia y lleva a considerar que lo haram es halal y a quitar importancia a lo haram, entonces es considerado como incredulidad. Por otro lado, varios versos y hadices se refieren a los musulmanes rebeldes y pecadores como “creyentes”. Podemos citar estos versos como ejemplos:

¡Creyentes! ¡Volveos a Al-lah con sincero arrepentimiento!” (66:8)

“¡Creyentes! Se os ha prescrito la ley del talión en casos de homicidio “ (2:178)

“Si dos grupos de creyentes combaten unos contra otros, ¡reconciliadles!” (49:9)

Los actos mencionados en el verso anterior son pecados graves. Sin embargo, Dios Todopoderoso se dirige a los que los han cometido llamándoles “creyentes”.

Es un hecho sobre lo que existe un acuerdo unánime desde el tiempo del Profeta que las oraciones de yanazah de los Ahlul Qibla (la Gente de la Qibla) que eran conocidos por haber cometido graves pecados eran realizadas y que estaba permitido pedir perdón para ellos a Al-lah.

Los creyentes son advertidos contra la comisión de pecados graves en el Corán:

“Si evitáis los pecados graves que se os han prohibido, borraremos vuestras malas obras y os introduciremos con honor”. (4:31; ver también 42:37 y 53:32)

En este verso, los pecados graves están mantenidos fuera del marco del perdón porque existen algunas penas terrenales para ellos y además porque es necesario un arrepentimiento especial para estos pecados. Es posible que la mayoría de pecados menores sean perdonados a través de las oraciones, el ayuno, el hayy, el zakah, los favores y los actos de caridad sin la necesidad del arrepentimiento (Ahmad b. Hanbal, Musnad, II, 229). Lo que es más, el hayy se convierte en un medio para el perdón de algunos pecados graves. Existen hadices que declaran que el hayy realizado correctamente perdona todos los pecados anteriores de una persona como si ella hubiera nacido de nuevo. (Bukhari, Muhsar, 9, 10; Nasai, Hajj, 4; Ibn Majah, Manasik, 3; Darimi, Manasik, 7; Ahmad b. Hanbal, II, 229, 410, 483, 494).

En resumen, es necesario para la creencia el aceptar todas las órdenes y prohibiciones de Al-lah y todos los decretos islámicos y el considerar el Islam como un sistema. Aquellos que rechazan algunos de ellos o que afirman que no es posible aplicar el Islam en este siglo o que niegan incluso sólo un decreto del Islam se convierten en incrédulos.

5 ¿Por qué una persona que muere como un incrédulo (kafir) es condenado eternamente en el Infierno? ¿Es eso justo?

Una de las explicaciones de Badiuzzaman Said Nursi con respecto al tema de por qué una persona que muere como un incrédulo ha de permanecer en el Infierno para siempre es la siguiente:

Pregunta: El pecado de la incredulidad persiste durante un período de tiempo limitado, pero su castigo es eterno y no tiene fin. ¿Cómo se corresponde esto con la justicia divina? Y si uno acepta esto ¿cómo se compagina con el conocimiento pre-eterno de Al-lah? y ¿por qué lo permite la compasión del Señor?

Respuesta: Si uno acepta que las penas son infinitas, se establece que la incredulidad perpetrada en tiempo finito, es, sin embargo, un crimen de infinitas proporciones en seis aspectos:

Primero: La persona que muere como un incrédulo permanecerá en tal estado si él vive toda la eternidad, ya que él ha corrompido la propia sustancia de su espíritu. Y su corrompido corazón tiene una propensión a cometer crímenes infinitos. De este modo, su castigo eterno no es contrario a la justicia.

Segundo: Incluso si la incredulidad ocurre en un tiempo finito es un crimen infinito y es una mentira que se transmite al infinito. Él niega a todo el universo, que da testimonio de la unidad divina.

Tercero: Dado que la incredulidad es una ingratitud por los infinitos dones recibidos, se trata de un hecho que tiene una naturaleza infinita.

Cuarto: La incredulidad es un crimen contra el infinito, es decir, contra la divina esencia y atributos.

Quinto: La conciencia humana, con respecto a su parte externa, es limitada y finita, pero su realidad interior la hace extenderse hasta la eternidad. Debido a esto es, pues, infinita. La incredulidad, sin embargo, la mancilla y la disminuye.

Sexto: Aunque los opuestos se oponen tenazmente el uno al otro, ellos son similares en muchas cosas. De este modo, por un lado, la creencia conlleva los frutos eternos de las delicias del Paraíso y, por otro, la incredulidad produce una condena y dolor eternos.

Podemos concluir, pues, que si uno coloca juntos estos seis aspectos verá que el castigo infinito se corresponde al crimen infinito y es pura justicia”.
(Ver Nursi, İşaratü'l-İcaz)