Preguntas formuladas frecuentemente en la categoría de La Muerte y la Vida Después de La Muerte

1 ¿Cuáles son los estadios de la vida en el Más Allá?

Hay 14 estadios en la vida del Más Allá:

1 - Vida en la Tumba

2 – El Toque de la Trompeta

3 – El Qiyama (Apocalipsis)

4 – La Resurrección

5 – El Encuentro

6 - La Entrega del Libro de las Acciones

7 – El Juicio Final

8 – La Balanza

9 - El Estanque de Kauzar

10 - Sirat

11 - Shafaat

12 – Los Lugares Elevados (Araf)

13 – El Infierno

14 – El Paraíso

1) La Tumba / La vida en el Barzaj

Un verso:

“Luego, le ha hecho morir y ser sepultado; luego, cuando Él quiera, le resucitará”. (80:21-22)

El estadio que va desde la muerte de los hombres en el mundo hasta que ellos son resucitados después del Apocalipsis es llamado “La Vida de la Tumba”.

Esta vida es llamada también “La Vida del Barzaj” o “el Mundo del Barzaj” porque expresa el período transitorio entre el mundo y el Más Allá. “Barzaj” significa barrera o cortina entre dos cosas.

No es necesario poner el cuerpo de un hombre en la tumba para que él viva la vida en la tumba. Ya sea la persona muerta puesta en la tumba o su cuerpo sea comido por animales salvajes o por peces en el mar o quemado hasta convertirse en cenizas, su vida en la tumba comienza. Sería mejor utilizar el término “Vida en el Barzaj” para impedir errores de comprensión, porque tumba significa un lugar escavado en el suelo.

Nuestro Profeta Muhammad (PB) describe la Vida en la Tumba como “el primer paso en el Más Allá” en un hadiz
(Tirmidhi, Zuhd, 5). En otro hadiz, nuestro Profeta Muhammad (PB) dijo: “La tumba es o un jardín de los jardines del Paraíso o un agujero de los agujeros del Infierno”. (Tirmidhi, Qiyama, 26), lo que significa que existirá recompensa o tortura en la Vida de la Tumba.

En otro hadiz, él dice: “Después de que el hombre muere y es puesto en la tumba, dos ángeles llamados Munkar y Nakir vienen y la hacen preguntas como “¿Quién es tu Señor?”... El creyente responde a estas preguntas fácilmente. En lo que se refiere al incrédulo, él no puede responderlas y sufre una grave tortura”.(Tirmidhi, Janaiz, 70).

2- Sur (Trompeta) y el Toque de la Trompeta


La Trompeta es un instrumento tocado por el ángel Israfel para dar comienzo al Apocalipsis y después del Apocalipsis para resucitar a las personas y reunirlas en el Lugar del Encuentro. Según los versos coránicos, Israfel tocará dos veces la trompeta. Durante el primer toque, todo lo que existe en la tierra y en los cielos, excepto lo que Al-lah quiera, será presa de un gran pánico y perecerá y el Apocalipsis tendrá lugar. Con el segundo toque, todos serán resucitadox y se dirigirán hacia su Señor con el fin de reunirse en el Lugar de Encuentro. Veamos uno de estos versos como ejemplo:

“Será tocada la trompeta6 y se apresurarán a salir de sus tumbas para ir hacia su Señor”. (36:51)Otro verso:

“Será soplada la trompeta y morirán quienes están en los cielos y en la Tierra, excepto quien Al-lah quiera. Luego, se soplará en ella otra vez y se pondrán en pie expectantes”. (39:68)

3- Qiyama (Apocalipsis)

Versos:

Pregunta él: “¿Cuándo tendrá lugar el Día del Levantamiento?” Así, cuando se debilite la vista y se oculte la Luna (8) y se junten el Sol y la Luna, ese día el ser humano dirá: “¿Dónde está el lugar por el que escapar?” Pues no. No hay refugio.  Ese día el lugar de encuentro será en dirección a tu Señor. Ese día será informado el ser humano de lo que envió por delante y de lo que dejó”. (75:6-12)

Qiyama tiene dos significados: el primero supone la ruptura del orden del universo; todo será dado la vuelta y se producirá la destrucción de todo y el fin del mundo.

El segundo es la resurrección de los muertos y su marcha hacia el Lugar de Encuentro. El Qiyama en el primer sentido comenzará con el primer toque de la trompeta por Israfel. En el segundo sentido, el Qiyama se iniciará con el segundo toque. De este modo, el Qiyama es un evento muy importante que implica la muerte de todos los hombres y su resurrección.

Los versos coránicos nos informan sobre esto. Al-lah declara lo siguiente en uno de los versos sobre el Qiyama:

¡Oh, gentes! ¡Temed a vuestro Señor! En verdad, el terremoto de la Hora será una cosa terrible. El día en que lo veáis, olvidará toda nodriza1 a su lactante y toda embarazada abortará y verás a las gentes ebrias, pero no estarán ebrias sino que el castigo de Dios será severo”. (22:1-2)

Aunque el Corán menciona el Qiyama a menudo, no responde a las cuestiones sobre el tiempo en que tendrá lugar y enfatiza que nadie, excepto Al-lah, posee un conocimiento sobre el mismo. Nuestro Profeta (PB) nos da alguna información en sus hadices de que habrá algunos signos del Qiyama cuando éste se aproxime.

4 - Resurrección tras la muerte.

Durante la historia de la humanidad, la cuestión de la “muerte” ocupó la mente de la gente en el pasado, la ocupa hoy y la ocupará en el futuro también. El hombre tiene el deseo de vivir para siempre y no quiere morir. Sin embargo, nadie puede resistir a la muerte y todo el mundo está indefenso frente a ella.

El Corán nos informa de que la resurrección puede ser conocida por medio del razonamiento:

a) Un ser que crea algo de la nada puede crearlo por segunda vez. El Corán demuestra esto por medio de los versos siguientes:
Y, olvidando su creación, Nos pone ejemplos diciendo: “¿Quién dará vida a los huesos revistiéndolos de carne?” Di: “Los dará vida el mismo que los creó por primera vez y que conoce a toda la creación”. (35:78-79)
En otro verso se dice:

“¡Oh, gentes! Si tenéis dudas sobre la resurrección, (sabed que) en verdad, Nosotros os creamos de barro, después de una gota, después de algo suspendido, después de una masa de carne, en parte formada, en parte sin formar, para dejároslo claro. Y depositamos en los senos maternos a quien Nosotros queremos hasta que se cumple un plazo establecido. Luego os sacamos pequeños, luego alcanzáis la madurez y la fuerza. Y de vosotros hay quienes mueren (jóvenes) y a otros se les hace alcanzar una edad tan avanzada que después de haber poseído algún conocimiento no conocen nada. Y ves la tierra árida, pero cuando hacemos que descienda sobre ella el agua, se agita, se esponja y fructifican por parejas todo tipo de plantas coloridas”. (22:5)

En este verso, Al-lah menciona el curso de la primera creación del hombre de forma concisa para la gente que niegue la resurrección después de la muerte. Luego, explica los estadios de su primera creación que comienzan desde la fase del esperma hasta su venida al mundo. El verso nos recuerda la creación milagrosa del hombre de la nada y hace al hombre pensar lógicamente acerca de su segunda creación en el Más Allá tras su muerte. Además, enfatiza que ello no debe ser visto como algo irracional.

b) Un ser que crea algo difícil puede definitivamente crear algo fácil. La creación de los cielos y la tierra es más difícil que la creación del hombre. Al-lah, Que creó la tierra y los cielos y los mantiene en el espacio sin ningún apoyo, es definitivamente capaz de crear al hombre después de su muerte.

Además, la primera creación del hombre es más difícil que la segunda. Al-lah, Que es capaz de crear al hombre por primera vez, será más capaz de crearlo por segunda vez. Este significado viene recogido en el Corán a través de los siguientes versos:

¿Acaso no ven que Al-lah, que ha creado los cielos y la Tierra y que no ha tenido limitaciones para crearlos, es capaz de dar vida a los muertos?” (46:33.)

Y Él es Quién ha iniciado la creación,luego la recrea. Y eso es más sencillo para Él.” (30:27.)

¿Acaso Nos agotamos en la primera creación? Pero ellos dudan de una nueva creación”. (50:15.)

Vuestra creación y resurrección no es sino como la creación de un solo ser.En verdad, Al-lah todo lo oye, todo lo ve.” (31:28).

Se explica en estos versos que Al-lah, Que ha creado los cielos y la tierra, puede crear al hombre mucho más fácilmente. Se declara también que dado que Él es capaz de llevar a cabo la primera creación, será definitivamente capaz de llevar a cabo la segunda creación, que es más fácil que la primera. Los hombres serán resucitados y saldrán de sus tumbas. También se enfatiza que la creación de los hombres de la nada y su resurrección tras la muerte son tan fáciles como la creación y la resurrección de un solo hombre.

La dificultad y la facilidad dependen del hombre.

En realidad, conceptos como dificultad y facilidad son conceptos relativos. Ellos son difíciles o fáciles para nosotros, ya que para Al-lah no hay nada que sea difícil o fácil. Todo es fácil para Él. Somos seres débiles creados con un poder, conocimiento y voluntad limitados. Al-lah es eterno en todos los aspectos y Él es el Creador Supremo, que es omnipotente en todas las cosas. Dado que el poder, conocimiento, voluntad y todos los atributos y nombres de Al-lah son ilimitados, no existe diferencia para Él entre los pocos y los muchos, lo grande y lo pequeño en la creación. De este modo, no hay diferencia para Él entre la creación de un átomo y del sol, la creación de miles de millones de hombres y de un solo hombre. Nada es difícil para Él. Para Él, crear una primavera es tan fácil como crear una flor.

Al-lah se dirige a nosotros en el Corán para que podamos comprender esto y utiliza para ello esas declaraciones. En realidad, no hay una diferencia para Él entre la creación de un átomo o de todo el universo.

c) Al-lah, que revive la tierra que está muerta, puede revivir al hombre también.

Versos:

“Y hemos hecho descender del cielo agua bendecida con la que hemos hecho brotar jardines y las semillas de las cosechas y esbeltas palmeras datileras de racimos apretados. Provisión para los siervos. Y con ella damos vida a una tierra muerta. Así mismo haremos salir a los muertos de sus tumbas”. (50:9-11)

Los sultanes, que tienen el poder del estado, tienen el poder de recompensar a las personas que obedecen las leyes y de castigar a las personas que las desobedecen. Del mismo modo, Al-lah, que tiene un magnífico sultanato de divinidad, recompensará a aquellos que Le obedezcan y castigará a los que Le desobedezcan. Sin embargo, las recompensas y castigos en este mundo no se aplican de forma suficiente. Así, existe otro mundo donde ellos se aplicarán completamente. Ese mundo es el Más Allá. De esta forma, todos serán enviados allá les guste o no.

Los nombres de Al-lah requieren la existencia del Más Allá. Ellos muestran y precisan el Más Allá y la resurrección. Al-lah es eterno. De este modo, Sus nombres y las manifestaciones de esos nombres serán eternos. Así por ejemplo, las manifestaciones de los nombres de Al-lah, el Generoso y el Compasivo, son vistos en el universo en su forma máxima.

Al-lah es Generoso, es decir, Él posee una generosidad infinita. Vemos esto en el hecho de que nos haya concedido varias frutas y vegetales. Él llena los árboles con frutos y envía presentes a las cabezas de las plantas. Las plantas parecen ser siervos. Ellas llevan los dones de Al-lah en convoyes al hombre. Los animales se convierten en otro convoy. Ellos llevan dones como leche y carne.

Todos ellos son evidencias de una generosidad infinita y del propietario de esa generosidad. Sin embargo, el hecho de que la vida del hombre sea corta muestra que el hombre no pudo ni podrá beneficiarse de tal generosidad infinita en un corto espacio de tiempo. La generosidad infinita requiere dones infinitos. Dado que el mundo es mortal, la manifestación de este nombre de Al-lah requiere de la existencia de un mundo eterno donde los hombres reciban dones infinitos.

De igual modo, Al-lah es el Compasivo. Es decir, Él tiene una compasión infinita. Una de sus evidencias es que Él puso compasión en los corazones de todas las madres y aseguró la protección de los niños a través de dicha compasión. Así por ejemplo, una gallina alimenta a su polluelo cuando es joven pero toma su grano de él golpeándolo cuando se hace mayor. Esto demuestra que no es la madre la que es compasiva hacia el polluelo. Es Al-lah, el Que da a la madre el sentimiento de la compasión y lo toma de nuevo cuando su función termina. La protección de todos los animales jóvenes y los niños a través de la compasión que es dada a todas las madres en el universo, es la evidencia de una compasión infinita.

A través de esta compasión, las madres obtienen placer al cuidar de sus crías. Una madre sacrifica incluso su vida por su bebé. Sin embargo, el pensamiento de alejarse de su hijo sin volver de nuevo atormenta a la madre. El poseedor de una compasión infinita no permite una eterna separación, porque ella sería contraria a la compasión real. De este modo, las pruebas de la compasión infinita que vemos en el universo requieren una eterna reunión con los seres queridos. Él no permite una separación eterna. Esto demuestra la existencia de una vida en el Más Allá y que ella es eterna.

Al-lah es perfectamente sabio, es decir, Él tiene una sabiduría infinita. Comprendemos esta sabiduría al ver que todo en el universo es creado de acuerdo con una sabiduría y propósito. Así por ejemplo, cuando se nos pregunta: “¿Por qué son nuestros oídas como cuencos?”, decimos “para que puedan recoger bien los sonidos”. Cuando preguntamos: “¿Por qué las hojas son verdes?, vemos también un propósito o un beneficio en ello. Todas las ciencias examinan el universo. Ellas descubren una sabiduría, un propósito o un beneficio en todo y nos hablan de él. Es decir, ellas prueban que el administrador del universo opera con una soberanía infinita.

La creación sabia es opuesta a la falta de sabiduría o de propósito y a la carencia de un plan. Es decir, un ser Sabio no malgasta su tiempo creando a un ser que opera con sabiduría para luego dejarle desaparecer. De este modo, el Hacedor del universo, que ha convertido a todo el universo en un siervo para el hombre, no puso a este último en la tierra para que no resucitarle otra vez, malgastando así todos los resultados del universo. La sabiduría en el universo prueba la existencia de un mundo eterno.

Vemos que Al-lah da a cada ser la comida y bebida más adecuadas y que Él alimenta a cada ser de la forma más efectiva como una manifestación de su nombre, el Sostenedor. Dado que este mundo es mortal y transitorio, Sus nombres no se manifiestan plenamente aquí. La manifestación de estos nombres de forma completa y eterna precisa de la existencia del mundo del Más Allá y de la resurrección de aquellos que mueran aquí. De este modo, Al-lah traerá el Más Allá y nos hará revivir allí de nuevo.

No debemos olvidar que nosotros, los hombres, lo hemos encontrado todo a nuestra disposición cuando hemos venido a este mundo, al igual que ocurre con un niño recién nacido. Un niño recién nacido no prepara su cuna ni el ambiente necesario cuando viene a este mundo. Él lo encuentra todo a su disposición. El Ser que nos trajo aquí no nos preguntó antes de traernos a este mundo si queríamos venir o no y no nos consultó.

Ese Creador Supremo no nos pregunta tampoco cuando llevarnos de la niñez a la juventud, de la juventud a la vejez y de la vejez a la muerte. Es decir, Él no nos preguntó o consultó cuando nos creó de la nada y nos trajo a este mundo. Él tampoco nos pregunta o nos consulta cuando nos saca de este mundo, ni el nos preguntará cuando nos resucite o nos reúna.

El hecho de que un feto en el útero de su madre niegue el otro mundo porque no puede percibirlo no niega la existencia del mundo. Del mismo modo, el hecho de que no podamos ver el Más Allá y que lo neguemos porque no conocemos su auténtica naturaleza no niega la existencia del Más Allá, el Paraíso o el Infierno. El negar el Más Allá no impide su existencia, pero nos impide entrar en el Paraíso. Lo que debemos hacer es no negar el Más Allá, sino creer que después de la muerte llegará el día en que nos reuniremos y la resurrección tendrá lugar de una forma tan definitiva como creemos que el invierno viene después del otoño y la mañana después de la noche. Debemos prepararnos para el Más Allá con la creencia y las buenas acciones.

Con nuestra negativa seremos privados de la felicidad del Paraíso eterno y sufriremos un daño grande e irreparable. No seremos revividos por nuestra propia voluntad y poder, sino que Al-lah nos resucitará con Su poder. La creación y la resurrección son acciones de Al-lah, no nuestras. Lo que es imposible en términos de nuestro poder limitado es muy fácil para el poder de Al-lah y Él lo hará cuando corresponda.

Por otro lado, cuando echamos un vistazo al feto en el útero, vemos que órganos como las manos, los pies, los ojos y los oídos no son necesarios para los niños allí y por eso no los utiliza. Comprendemos por esta razón que el Creador que le otorgó estos órganos se los dio para que el bebé los utilizara en el mundo que hay fuera del útero y que los creó para este mundo exterior.

Del mismo modo, no podemos utilizar algunos de los sentimientos que nos fueron otorgados en este mundo de acá. Lo que es más, algunos sentimientos como la aspiración a vivir eternamente y el deseo de inmortalidad no tienen aplicaciones equivalentes en este mundo. De este modo, el lugar para satisfacer tales deseos no está aquí, sino en el Más Allá. Este mundo es transitorio para el hombre, al igual que el útero, ya que el Más Allá es el lugar donde viviremos eternamente. Algunos sentimientos del hombre y dones materiales y espirituales que le han sido concedidos no se corresponden con este mundo y precisan del Más Allá.

La resurrección después de la muerte tendrá lugar tanto en lo que respecta al cuerpo como al espíritu. Esto es muy fácil para Al-lah. Al igual que es posible dar luz a todas las lámparas del mundo desde un solo centro, los cuerpos muertos recibirán la vida en un instante. Del mismo modo que los miembros de un ejército que toman un descanso se reúnen todos a la vez, así las almas acudirán a los cuerpos y el hombre será resucitado en lo que dura el parpadeo de un ojo.

De este modo, en la reunión y la dispersión que tiene lugar cada primavera vemos que en un tiempo muy reducido Al-lah reúne y luego dispersa a millones de diferentes tipos de animales y plantas. Él hace revivir y restaura las raíces de todos los árboles y plantas así como a algunos animales. Él recrea a otros seres de una forma tan similar que parece casi idéntica. Las semillas, por ejemplo, tienen una apariencia externa casi igual. Sin embargo, en el transcurso de seis días o seis semanas se convertirán en diferentes las unas de las otras y luego, con una extrema velocidad y facilidad, serán traídas a la vida con el mayor orden y equilibrio. ¿Acaso es posible que Aquel Que hace todo esto y es capaz de crear los cielos y la tierra no sea capaz de resucitar a los hombres con un solo soplo? Por supuesto que es posible.

Palabras (Sözler)

5 - La reunión después de la Resurrección y el Lugar de Reunión

Versos:

“Con la mirada humillada, saldrán de las tumbas como si fueran langostas dispersas acudiendo apresuradamente hacia quien les convoca. Los que no creían dirán: “Éste es un día difícil.” (54:7-8).

La Reunión es el envío de los hombres al punto de encuentro por parte de Al-lah después de que ellos hayan sido resucitados. El lugar donde los hombres se reunirán es llamado “Lugar de Reunión”. Existen muchos versos del Corán sobre la Reunión. Podemos ofrecer el siguiente verso como ejemplo:


Y el día que les reúna a todos,dirá a los ángeles: “¿Es a vosotros a quienes ellos adoraban?”(34:40.)

Se declara en un hadiz del Profeta (PB) que el Lugar de Reunión será un lugar amplio y llano. Los hombres serán enviados al Lugar de Reunión desnudos, descalzos, sin circuncidar y sin ninguna falta. Mientras esperan en el Lugar de Reunión, el sol se aproximará y ellos sudarán. Ese día los hombres acudirán al Lugar de Encuentro en tres grupos: a pie, en montura y arrastrándose con el rosto hacia abajo”. (Bujari, Riqaq, 44-45.)

6 - Recibir el Libro de los Actos

Versos:

Hemos colocado los actos de cada persona en su cuello1 y el Día del Levantamiento haremos salir para él un libro que encontrará abierto.¡Lee tu libro! ¡Hoy, tú mismo eres suficiente para ajustarte la cuenta!" (17:13-14)

El Libro de  las Acciones, en el que las buenas y las malas acciones que los seres humanos hicieron en el mundo están grabadas, será entregado a los hombres en el Lugar del Encuentro para que rindan cuentas. No conocemos la verdadera naturaleza de estos libros.

Sin duda, ellos no se parecen a los libros que tenemos en este mundo. Si utilizáramos el lenguaje de la tecnología actual, podemos compararlos con cámaras que graban la visión y el sonido y luego dichas grabaciones son mostradas a espectadores.

Un poseedor del conocimiento y poder, que puede guardar plantas en diminutas semillas, grandes árboles en pequeñas pepitas y animales en una gota de agua con el fin de mantener sus especies, puede registrar las acciones de los hombres en un libro, del mismo modo que guardamos cientos de páginas de información y documentos en un pequeño CD. Este asunto es declarado en el Corán de la manera siguiente:

Y sea expuesto el libroy veas a los pecadores temerosos de lo que hay en él y digan: “¡Ay de nosotros! ¿Qué libro es éste que no deja nada, pequeño o grande, sin enumerar?” Y encontrarán ante ellos lo que hicieron. Y tu Señor no oprime a nadie”. (18:49)

El Libro de las Acciones será entregado a la Gente del Paraíso desde el lado derecho y a la Gente del Infierno desde el lado izquierdo o desde la espalda. El recibir el Libro desde la derecha indica buenas noticias y que el juicio será fácil y el recibirlo desde la izquierda indica un juicio difícil.

7 – El Día del Juicio

Verso:

“¡Señor nuestro! ¡Perdónanos a mi y a mis padres y a los creyentes el Día del Ajuste de Cuentas!” (14:41).

Después de que los hombres reciban sus libros en el Más Allá, Al-lah comenzará el juicio de acuerdo con los registros de esos libros. Nadie será tratado con injusticia. Existen muchos versos en el Corán relativos a este asunto. Algunos de ellos son los siguientes:


Hoy cada alma recibirá la recompensa por lo que hizo. Hoy no hay opresión. En verdad, Dios es rápido haciendo la cuenta.” . (40:17.)

¡Lee tu libro! ¡Hoy, tú mismo eres suficiente para ajustarte la cuenta!” (17:14)

El Profeta (PB) nos informó de que los hombres serán preguntados sobre las siguientes cinco cosas en el Día del Juicio:

1. Donde pasaron su vida.

2. Donde pasaron su juventud

3. Donde ganaron su propiedad.

4. En qué gastaron su propiedad.

5. Si ellos aplicaron lo que sabían o no.

8 - Mizan (La Balanza)

Un verso:

“Y colocaremos las balanzas equilibradas con precisión para “ Día del Levantamiento y nadie será tratado injustamente en lo más mínimo. Y aunque sus actos tengan el peso de un grano de mostaza, les recompensaremos por ellos. Y Nosotros somos suficientes para llevar las cuentas.(21:47).

Mizan, que significa “balanza”, es la medida de la divina justicia que pesa los actos de todos en el Más Allá después del Día del Juicio. Sin embargo, su verdadera naturaleza no puede ser conocida por los hombres. No se parece a las balanzas o a ningún otro instrumento de pesar o medir de este mundo. Después del peso de las acciones, aquellos cuyas buenas acciones sean más pesadas que sus malas acciones alcanzarán la salvación y aquellos cuyas buenas acciones sean más ligeras irán al Infierno y sufrirán el castigo allí.

Los creyentes que van al Infierno serán sacados del Infierno y enviados al Paraíso después de que sufran el castigo por sus pecados. Se declara en el Corán que aquellos cuyas buenas acciones sean pesadas tendrán una vida agradable:

Entonces, aquel cuya balanza sea pesada (6) disfrutará de una vida satisfactoria y aquel cuya balanza sea ligera tendrá por hogar el abismo. ¿Y qué te hará entender lo que es el abismo?” (101:6-10.)

Y aquellos cuyas obras tengan peso en la balanza serán los triunfadores. Y aquellos cuyas obras no tengan peso en la balanza habrán echado a perder sus almas. Estarán en el Infierno eternamente.” (23:102-103).

9 - El Río y el Estanque del Kauzar

Un verso:

(O Muhammad!) En verdad, te hemos otorgado la abundancia.” (108:1)

El Kauzar es uno de los ríos del Paraíso y es también el nombre del Estanque hacia el que las aguas de este río fluyen. Las aguas que fluyen desde el Río Kauzar se reúnen en este Estanque en el Día del Juicio. Cuando los hombres sean resucitados y se reúnan en el Lugar de Reunión, se dará a nuestro Profeta (PB) el Estanque del Kauzar. La primera persona que llegará a este estanque será nuestro Profeta (PB). Aquellos que lo alcancen y beban de él nunca volverán a tener sed. Se declara en los hadices que un lado del estanque será tan largo que llevará todo un mes el recorrerlo. Su agua es más blanca que la leche y su fragancia es más fuerte que el almizcle”. (Bujari, Riqaq, 53.)

10 - Sirat

El Sirat es un puente o carretera que está tendido sobre el Infierno. Todo el mundo, ya sea creyente o incrédulo, cruzará ese puente.

Se declara en los hadices del Profeta (PB) que, según cuales sean sus acciones, algunos de los creyentes lo cruzarán como un relámpago, algunos como el viento, algunos arrastrándose. Todos los incrédulos y algunos de los creyentes cuyos pecados no hayan sido perdonados serán arrojados al Infierno. Aquellos que crucen el Sirat entrarán en el Paraíso. (Bujari, Riqaq, 52).

Se declara en el Corán que todo el mundo pasará sobre el Infierno:

Y todos vosotros entraréis en él. Es una decisión terminante de tu Señor.Luego, salvaremos a los que son temerosos de Dios y dejaremos allí de rodillas a los opresores.” . (19:71-72.)

El Sirat tendrá la forma que Al-lah y Su Mensajero nos hayan informado y el estado que Al-lah desee. Este puente se extiende sobre el Infierno con dirección al Paraíso. Es un hecho de que el hombre construye un puente durante su vida en este mundo con su creencia y sus buenas acciones. Los actos del hombre en este mundo se convertirán en un puente delante de él en el Más Allá. En realidad, cruzamos el Sirat en este mundo. Es decir, merecemos cruzar el Sirat en este mundo creyendo en los fundamentos de la creencia y haciendo buenas acciones. Aquellos que crean y hagan buenas acciones en esta vida podrán cruzarlo y aquellos que no crean y no hagan buenos actos no podrán hacerlo.

En realidad, el mundo del Más Allá es un mundo gaib (desconocido, invisible) y no podemos comprender lo que ocurre allí mientras que estemos en este mundo, con nuestra limitada mente y órganos. Del mismo modo que el mundo y todo lo que hay en él es gaib para un bebé que no ha nacido y se halla en el útero de la madre, el mundo del Más Allá es gaib para nosotros. Así pues, sólo podemos conocer la existencia del puente del Sirat a través de la revelación que Al-lah envía a Su Mensajero. Sin embargo, no podemos entender su auténtica naturaleza.

11 - Intercesión (Shafaat)

Significa que los creyentes que tienen pecados pueden pedir a los profetas, ulemas (sabios) y mártires, a quien Al-lah ha permitido interceder, que recen y supliquen a Al-lah el perdón para ellos. Y aquellos que no tengan pecados pueden pedir la ascensión a grados más altos.

El Corán da un especial significado a la intercesión y la conecta con el tema de la unidad. Algunos de los versos coránicos relativos a este tema son los siguientes:
No hay nadie que pueda interceder sino después de haber obtenido Su permiso..” (10:3).

¿Quién puede interceder por alguien ante Él, si no es con Su permiso?”. (2:255.)

“Yno interceden por la salvación de nadie excepto de quien Él esté satisfecho” (21:28).

Al-lah puede consentir la intercesión en favor de Sus siervos que merezcan ser perdonados como una manifestación de Su divina misericordia. El Profeta dijo lo siguiente en un hadiz:

“Cada profeta tiene una oración peculiar que es aceptada... Continúo realizando mi oración de intercesión para mi Umma en el Más Allá”. (Bujari, Daawat 1).

Sin embargo, los musulmanes no deben confiar en la intercesión y mostrar pereza en lo que se refiere a aplicar los mandatos y prohibiciones de la religión y nunca deberían abandonarlos. Por el contrario, ellos deben realizar un mayor esfuerzo para actuar acatando dichos mandatos y prohibiciones con el fin de merecer la intercesión. En caso contrario, pueden ser privados de ella.

12 - Los lugares elevados (Araf)

Araf es el nombre dado al castillo elevado y a la torre que separan el Paraíso y el Infierno. En otras palabras, Araf es una zona colchón entre el Paraíso y el Infierno. Existen algunas discusiones sobre quien será la gente de Araf. Existen dos  puntos de vista relevantes a este respecto:

Araf es el nombre dado:

1. A la gente que no fue informada sobre el llamamiento de los profetas y los niños de los politeístas que murieron muy jóvenes.

2. Los creyentes cuyas buenas acciones y sus malas acciones sean iguales. Ellos tendrán que esperar entre el Paraíso y el Infierno antes de entrar en el Paraíso.

El Corán declara lo siguiente sobre la gente de Araf:

Y entre ambos1 habrá una barrera y en los lugares elevados2 habrá hombres que reconocerán a cada uno de ellos por sus señales3 y que se dirigirán a las gentes del Jardín diciendo: “La paz sea con vosotros”, pero no entrarán en él aunque desean ardientemente hacerlo. Y, cuando vuelvan su vista hacia las gentes del Fuego, dirán: «¡Señor nuestro! ¡No nos pongas con la gente opresora!” (7:46-47)

Araf no es un lugar de residencia permanente. Después de hacer esperar a la gente de Araf allí durante un tiempo, Al-lah tomará una decisión sobre ellos y los enviará al Paraíso con su bendición.

13 – El Infierno

Un verso:Y di: “La Verdad procede de vuestro Señor, por tanto, quien quiera que crea y quien quiera que no crea.” En verdad, Nosotros hemos preparado para los opresores un Fuego cuyas paredes les cercarán. Y si imploran ayuda se les auxiliará con un agua como cobre fundido que les abrasará el rostro.2 ¡Qué mala bebida y qué mal lugar de reposo!(18:29).

Un verso:


En verdad, éllanza lenguas de fuego como castillos.¡Como si fueran camellos amarillos!” (77:32-33).

Un verso:


Cuando les vea desde lejos, ellos escucharán su furor y bramido”. (25:12)

El Infierno es un lugar de tortura, donde los incrédulos permanecerán eternamente y donde los creyentes pecadores serán castigados y permanecerán temporalmente de acuerdo a sus pecados.

Cuando miramos todos los versos sobre el Infierno en el Corán comprendemos lo siguiente de sus significados: Aunque el fuego forma el principal castigo en el Infierno, se trata de un vasto lugar de castigo, donde existe todo tipo de sufrimiento material y espiritual que podamos imaginar y que no podamos imaginar. Todo tipo de angustia, dolor y tortura que pueda influenciar todos los sentimientos del hombre está presente allí.

Los incrédulos estarán en el Infierno eternamente y nunca podrán abandonarlo. En lo que se refiere a los creyentes pecadores, ellos sufrirán el castigo según sus pecados y luego serán sacados del Infierno y enviados al Paraíso.

Como ocurre en todos los estadios de la vida en el Más Allá, el espíritu y el cuerpo sufrirán juntos la tortura del Infierno. Sin embargo, el dolor, la angustia, la agonía, el fuego etc no pueden ser comparados con los de este mundo. Sólo Al-lah conoce la auténtica naturaleza de los mismos. Es imposible para los hombres conocerlos en este mundo.


14 – El Paraíso

Un verso:

Y anuncia a aquellos que creen y actúan rectamente que les aguardan jardines celestiales por los cuales fluyen arroyos. Cuando se les ofrezcan los frutos que de ellos proceden, dirán: “Esto es lo mismo que se nos proporcionó anteriormente”, pero lo que se les dé será semejante. Allí les esperan parejas purificadas y allí estarán eternamente”. (2:25)

El Paraíso es un lugar en el Más Allá que está adornado con varias bendiciones y en el que los creyentes vivirán eternamente.

Cuando examinamos el Corán vemos que éste describe el Paraíso y la gente del Paraíso de la manera siguiente:

El Paraíso es un lugar cuya anchura es la misma que la de los cielos y la tierra, y donde ni el excesivo calor ni el excesivo frío están presentes. Hay ríos de agua limpia, una fuente de agua clara con el aroma de jengibre y una bebida que deja la fragancia del almizcle después de beberla. El vino del Paraíso es un tipo de bebida que no da dolor de cabeza ni embriaga. No invita a los bebedores a cometer pecados o hacer cosas estúpidas. Da alegría a los bebedores y sale de una fuente blanca como la nieve. Existen varias frutas, dátiles, granadas, uvas, cedros sin espinas, bananos con frutos apilados unos sobre otros y varios tipos de carne de ave (3:133; 76:13, 18; 47:15; 83:25-26; 37:45-47; 56:21, 28-29; 52:23; 55:68 y 78:32.)

Las ropas de la gente del Paraíso son de finas sedas; sus adornos son de oro, sus casas son bellas, jóvenes inmortales de gran belleza caminan entre ellos para servirlos. Servirán en platos redondos y copas de oro. Habrá allí todo lo que las almas puedan desear y todo aquello que pueda complacer a los ojos. Habrá mansiones por debajo de las cuales fluyen ríos. Los habitantes y sus asociados estarán reclinados bajo sombras agradables. Aquellos que sentían rencor unos hacia otros verán éste eliminado de sus corazones por Al-lah y estarán sentados juntos, unos frente a otros, sin rencor. No habrá allí cansancio ni malestar. No habrá vanidad ni falsedad tampoco. (Al Kahf, 21, 31; Al Insan, 19, 21; Al Hayy, 23; Al Fatır, 33; At Tauba, 72; Az Zukhruf, 71; Az Zumar, 20; Al Baqara, 25; Al Waqia, 35-38; As Saaffat, 48-49; An Naba, 33, 35; Ya Sin, 56; Al Hiyr, 47.)


Las bendiciones del Paraíso son tan bellas que la mente y la imaginación del hombre no pueden imaginarlas. Existe allí todo tipo de de placeres materiales e inmateriales, corporales y espirituales. Cuando Al-lah menciona las bendiciones del Paraíso, Él las explica comparándolas a las bendiciones mundanas, de tal forma que podamos entenderlas. En realidad, sólo sus nombres se parecen a las bendiciones de aquí, pero no el resto de sus cualidades. Ellas son bendiciones únicas preparadas de acuerdo a las condiciones del Paraíso y no a las condiciones de este mundo. El Profeta explica las bendiciones del Paraíso en un hadiz divino, como sigue:

“Al-lah dijo: “He preparado para Mis siervos piadosos cosas tan excelentes que ningún ojo ha visto, que ningún oído ha oído y que ninguna mente humana puede ni siquiera imaginar”. (Bujari, “Tafsir”, Sura 32; Tauhid, 35; Muslim, Yannah, 1; Tirmidhi, “Tafsir”, Sura 32)

No hay duda de que la mayor bendición en el Paraíso será el sentir la satisfacción de Al-lah y ver a Al-lah. Lo siguiente se declara en el Corán con respecto a este asunto:

“Obtener la satisfacción de Al-lah es algo más grande. ¡Ése es el triunfo inmenso!” (9:72)

Por otro lado, los creyentes en el Más Allá verán a Al-lah después de entrar en el Paraíso. No hay, sin embargo, una información definitiva sobre la verdadera naturaleza de esta visión.

Lo siguiente se declara en un verso del Corán:

Ese día, algunos rostros estarán radiantes mirando a su Señor”. (75:22-23)
Nuestro Profeta (PB) dice lo siguiente cuando habla de cómo los creyentes verán a Al-lah:

“Ciertamente, veréis a vuestro Señor como veis esta luna”. (Bujari, Mawakit, 16; Tawheed, 24; Muslim, Iman, 81; Tirmidhi, Yannah, 15)

El Paraíso y la vida en él son eternos y la gente del Paraíso vivirá allí eternamente. Lo que hace al Paraíso ser tal y lo que hace que la vida allí sea valiosa es el hecho de que es eterna e inmortal. Si el Paraíso fuera temporal y mortal, como este mundo, y si hubiera muerte allí, él no tendría ningún valor a pesar de toda su belleza y enormes bendiciones. De este modo, la eternidad y la inmortalidad son grandes bendiciones del Paraíso y lo que hace al Paraíso valioso son esas propiedades.

No debemos olvidar que el Paraíso es obtenido en este mundo. Para conseguir el Paraíso es preciso creer en la existencia y unidad de Al-lah, Sus Ángeles, Sus Libros, Sus Profetas, el Día del Juicio, el Decreto y el Destino; hacer buenas acciones de acuerdo al Corán y a la Sunnah del Profeta (PB) buscando la satisfacción de Al-lah y vivir según la ética islámica. No hay ninguna otra forma de salvación. De este modo, debemos realizar un gran esfuerzo en este mundo para obtener el Paraíso. Que Al-lah nos permita a todos entrar en el Paraíso y vivir allí eternamente y alcanzar Su satisfacción. Amén.

2 ¿Cuáles son las ventajas de la creencia en el Más Allá para la sociedad y los individuos?

La creencia en el Más Allá es uno de los puntos esenciales del credo islámico. Según el Islam, existe un Día del Juicio en que todos serán llamados a dar cuenta de sus buenas acciones y de sus malas acciones ante un tribunal divino y allí ellos van a ser castigados o recompensados.

El verso 28 de la Sura Al Baqarah dice:

“¿Cómo podéis no creer en Dios, cuando estabais muertos y Él os dio la vida; luego os hará morir y después os hará vivir (nuevamente), tras lo cual retornaréis a Él?”.

La creencia en el Más Allá es la primera condición para vivir una vida pacífica y feliz en este mundo. Aquellos que no creen en el Más Allá son pobres personas que no conocen ningún valor moral y que socavan la paz y la seguridad de la sociedad y los individuos. En las sociedades donde la gente no tiene fe o tiene una fe débil, todo tipo de acciones perversas, como la mentira, el robo, la fornicación, el asesinato y la inmoralidad pueden ser realizados libremente; y tales sociedades eventualmente colapsan.

La humanidad desea la inmortalidad, quiere alcanzar la eternidad con sus seres queridos y ama las buenas acciones y la belleza. Vemos que el espíritu busca la eternidad y puede satisfacer sus pensamientos sólo a través de ella. La creencia en la eternidad proporciona alegría a una persona que ha perdido a un ser querido, ya que ella cree y sabe que va a vivir con él eternamente algún día. Uno sólo puede hallar la fuerza para soportar el dolor derivado de todos los acontecimientos negativos, la crueldad, la la injusticia, las enfermedades incurables y los problemas que encuentra en este mundo en la creencia en el Más Allá. Cuando una persona es objeto de un abuso su mayor consuelo es pensar que todos los que lo han perpetrado serán castigados en el Más Allá por lo que han hecho. Esto es también un refugio para aquellos que están discapacitados desde el nacimiento y que soportan esta minusvalía con la ayuda de la creencia en el Más Allá, porque saben que serán allí recompensados.

Alguien que cree en el Más Allá sabe que va a ser llamado a rendir cuentas por sus acciones, ya sean grandes o pequeñas, y que va a ser castigado o recompensado al final. Y, de este modo, él lleva su vida de acuerdo a esta creencia.

En la Colección Risale-i Nur, sólo cuatro de los cientos de pruebas sobre la vida en el Más Allá son importantes y esenciales en la vida social e individual y constituyen la base de la felicidad y la perfección:

La Primera Prueba: Es sólo gracias al pensamiento en el Paraíso que los niños, que forman casi la mitad de la humanidad, pueden soportar las muertes que se producen a su alrededor y que les parecen algo muy doloroso y aterrador. Esta  creencia refuerza la moral de estos seres débiles y delicados. Gracias al pensamiento en el Paraíso, ellos encuentran esperanza y consuelo en sus espíritus débiles y vulnerables, predispuestos a llorar. De este modo, ellos pueden vivir felizmente.

Así, un niño que piense en el Paraíso puede decir: “Mi pequeño hermano o amigo ha muerto y se ha convertido en un pájaro en el Paraíso. Él está volando allí y puede vivir de forma más feliz que nosotros”.

Las muertes frecuentes de otros niños o de adultos ante sus infelices ojos destruyen toda su resistencia y moral, haciendo que sus sutiles facultades, tales como sus espíritus, corazones y mentes, sufran. Ellos experimentarán un fuerte declive físico o enloquecerán por el sufrimiento y el miedo.

Segunda Prueba: Es sólo a través de su vida en el Más Allá que los ancianos, que forman una gran parte de la humanidad, pueden soportar la proximidad de la tumba y consolarse con el pensamiento de que sus vidas, a las cuales ellos están firmemente aferrados, pronto se extinguirán y su bello mundo llegará a su fin. Sólo la esperanza de la vida eterna puede hacer frente a la enorme desesperación que ellos sienten en sus espíritus.

Es sólo con la esperanza de la vida eterna que ellos pueden responder a la fuerte angustia que ellos sienten en sus espíritus, similares a los de los niños, debido al pensamiento de la muerte. Esos padres y madres ansiosos, tan merecedores de la compasión y de la tranquilidad y paz de espíritu, sentirían, en otro caso, una terrible ansiedad y desasosiego en sus corazones y este mundo se convertiría para ellos en una oscura prisión y la vida en un tomento angustioso.

La Tercera Prueba: Sólo el pensamiento del Infierno frena las turbulentas emociones de los jóvenes, que constituyen el elemento más vigoroso de la vida de la sociedad, y sus violentos excesos. Él les frena en lo que se refiere a cometer agresiones y destrucciones y asegura que la vida de la sociedad continúe siendo tranquila. Si no fuera por el temor al Infierno, estos jóvenes bebedores buscarían satisfacer sus deseos en base al principio de “El poder determina lo correcto”, convertirían el mundo de las personas débiles e indefensas en un infierno y harían caer el elevado género humano hasta una situación de animalidad.

Si echamos un vistazo al mundo de hoy, ¿cómo podemos explicar la terrible situación en la que la humanidad ha caído? ¿No sería el mundo un lugar más habitable si la gente creyera que ellos tendrán que dar cuenta por lo que han hecho aquí, en un contexto en el que hay guerras, delitos e injusticias en todas partes, y si la creencia en el Más Allá prevaleciera? En tal caso, las comunidades que quieran disfrutar de seguridad y paz deberían convertir la creencia en el Más Allá en dominante en su seno.

Cuarta Prueba: El centro más global de la vida mundana del hombre y un paraíso, refugio y fortaleza de felicidad en este mundo es la vida familiar. El hogar de una persona es un pequeño mundo para ella. Y la vida y felicidad de su hogar y de su familia son posibles gracias a la existencia de un respeto genuino, lealtad, sinceridad, ternura, compasión y espíritu de sacrificio. Este auténtico respeto y bondad genuinos pueden ser sentidos gracias a la actuación de los miembros de la familia, que sienten un compañerismo y amistad, y su creencia en que las relaciones parentales, fraternales y amistosas que han establecido en esta vida continuarán durante toda la eternidad.

Uno dice, por ejemplo: “Mi esposa será mi compañera constante en un mundo eterno y en la vida eterna. No importa si ella es ahora vieja y fea, porque ella tendrá allí una belleza inmortal”. Él se dirá a sí mismo que será tan amable y devoto hacia su pareja como pueda por causa de su compañerismo eterno y tratará a su anciana esposa de forma amorosa y atenta como si ella fuera una bella hurí. La esposa hará lo mismo con su viejo marido y le mostrará un respeto, sinceridad y lealtad.

Una relación que fuera a acabar en una eterna separación después de una hora o dos de encuentro haría que ella sólo produjera sentimientos superficiales, temporales, fingidos y similares a los animales, una falsa compasión y un respeto artificial. Al igual que sucede con los animales, el egoísmo y las emociones prevalecerían sobre el respeto y la compasión, transformando la vida en un infierno.

No podemos nombrar un guardián para todo el mundo, pero podemos colocar un guardián, en forma de la creencia en el Más Allá, en los corazones de las personas. En ese caso, en lugar de la anarquía, el despotismo y la crueldad, la obediencia, el respeto y la justicia gobernarían la sociedad. Los individuos, las familias, las comunidades e incluso el mundo entero vivirán en paz. (Ver Abdulkadir IŞIK, Ahirete İmanın Toplumsal Faydaları, Tefekkür Dergisi, June 2007, Issue:16)

Tras esta breve explicación, queremos alargar este tema un poco más:

¿Qué es lo que la creencia en el Más Allá, en el Día del Juicio, cuando todos vayan a ser castigados o recompensados, y en la vida eterna hace ganar a los individuos y a la sociedad?

Tras la creencia en Al-lah, la organización de la vida y el establecimiento de la paz en el conjunto de la sociedad dependen de la creencia en la vida después de la muerte.

La vida de una persona que no cree que vaya a tener que rendir cuentas por lo que haya hecho en este mundo no puede ser considerada como recta. Por otro lado, alguien que cree que va a ser llamado por Al-lah en el otro mundo para responder por cada paso que haya dado y que trata cada palabra que pronuncia y que escucha y cada inclinación de su corazón con la sensibilidad que se deriva de su entendimiento de que tendrá que rendir cuentas ante Al-lah dispondrá de una vida altamente organizada.

“Y no hay estado en que te encuentres, ni nada de lo que del Corán recitas, ni nada de lo que hacéis, de lo que Nosotros no seamos testigos desde que lo iniciáis. Y no escapa a tu Señor ni el peso de un átomo en la Tierra o en el cielo. Y no hay nada menor o mayor que eso que no esté consignado en una Escrituraclara”. (10:61)

Esto significa que todos los comportamientos y acciones son registrados por ángeles. Todo lo que hacemos, ya sea grande o pequeño, oculto u obvio, y cualquier cosa que consideremos pequeña pero que sea considerada grande por Al-lah o cualquier cosa que consideremos grande, pero que sea considerada pequeña por Al-lah, son registradas. Los observadores ven y registran todo lo que hacemos y Al-lah que es “”Dayyan” (el Que juzga a la gente en base a sus actos) está presente en todas partes, esperando el Día del Juicio.

Una vida que es conducida con esta creencia y consciencia se convierte en una vida recta; una sociedad que está compuesta por individuos que viven con este espíritu se convierte en una pacífica y una familia que tiene este espíritu y consciencia hace de su hogar un hogar del Paraíso.

Sí. Hay sólo una forma a través de la cual la humanidad puede dejar atrás su locura. Ella es la creencia en la resurrección después de la muerte y en la rendición de cuentas. Y es sólo la creencia en la resurrección lo que puede detener la locura de la juventud e iluminar las llamas de la felicidad en los vulnerables corazones de los niños.

Todo el mundo, desde los jóvenes hasta los mayores, desde las mujeres a los hombres y desde los justos a los injustos necesita creer en la resurrección como ellos precisan el agua que beben y el aire que respiran.

El beber de este elixir llamado creencia en la resurrección también significa beber la paz lentamente. Por esta razón, todos los intelectuales que trabajan en favor de la paz y la seguridad de la humanidad deberían evaluar este tema desde este punto de vista.

Así pues, el establecimiento de la auténtica paz, felicidad y confort para los individuos, las familias, la sociedad y la humanidad en su conjunto depende sólo de creer en el Más Allá, donde los seres humanos habrán de dar cuenta de todos sus actos -significativos o insignificantes-.

El Corán dice:

“En verdad, quienes creen y actúan rectamente son lo mejor de la Creación. Su recompensa junto a su Señor serán los Jardines del Edén, de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente, para siempre. Al-lah estará satisfecho de ellos y ellos lo estarán de Él. Eso será para quien tema a su Señor”. (99:7-8)

Este verso declara que incluso una buena acción del peso de un átomo tendrá su recompensa y un mal acto del peso de un átomo tendrá su castigo y esto inculca en la gente este sentimiento de responsabilidad.

Cuando la gente tiene esta creencia, nosotros podemos decirles: “¿Qué queréis?” En realidad, las prácticas y las realidades expresan que uno cosecha lo que siembra. Alguien que adopte este enfoque sentirá la necesidad de hacer cosas que no le hagan avergonzarse en el otro mundo.

Un niño con su alma vulnerable puede hallar una vida pacífica sólo creyendo en la resurrección. Cualquiera que evalúe su niñez desde este punto de vista y que recuerde sus años infantiles admitirá esta conclusión.

Un niño tiene un corazón vulnerable. Y un niño es incapaz de evaluar los incidentes que ocurren a su alrededor y llegar a una conclusión. Por esta razón, él siente una mayor ansiedad por la muerte que los adultos. El mundo de un niño cuyos padres han fallecido queda destrozado. Todas las estrellas que iluminan su mundo interior se apagan y el cielo de su corazón se hunde en la oscuridad. Todo aquel que tiene un corazón puede sentir esto.

“Uno de mis hermanos murió durante mi niñez. Cada vez que visitaba su tumba, abría mis ojos y suplicaba a Al-lah diciendo: “¡Oh Al-lah! Por favor tráele de vuelta a la vida para que pueda ver su hermoso rostro otra vez”. Ahora, si eliminas esta creencia en la resurrección después de la muerte, ¿cómo podrás curar su dolido corazón y cómo extinguirás este fuego? De ninguna forma. Nada podrá curarlo y será imposible extinguirlo. Es sólo la creencia en la resurrección la que puede consolar a este niño que se retuerce de dolor y aflicción.

Cuando sus seres queridos parten de este modo uno por uno, es sólo la creencia de que ellos han ido al Paraíso que puede consolar al niño y salvarlo de este insoportable dolor.

La muerte de un anciano, o incluso de alguien más joven, a quien está apegado y sin el cual él no pensaba que podría vivir, deja una herida abierta en su corazón vulnerable. Se trata de una herida incurable que sólo un pensamiento puede aliviar.

“Él se ha ido, pero Al-lah abrió las puertas del Paraíso para él. Ahora, él está volando como los pájaros en los jardines del Paraíso. Cuando yo muera, voy a volar como él también”.

Si el que murió es un anciano, él pensará de la siguiente manera: “Él está muerto, pero él va a llevarme en sus brazos y me cuidará allí”. Y son estos pensamientos los que llenarán el foso de separación y tristeza abierto por la muerte y serán la cura para su herida sangrante.

¿Anhelas la paz? Tú puedes encontrarla en la creencia y la fe. Se trata de una paz que se deriva de la resurrección después de la muerte. Ella es la auténtica paz.

Los ancianos se aproximan a la muerte con cada paso que dan. Mientras la tumba les está esperando con sus puertas abiertas y mientras ellos corren hacia ella a la máxima velocidad ¿dónde pueden ellos hallar el consuelo? ¿Qué puede consolarles? ¿Cómo pueden ellos superar la aflicción causada por ver las canas entre sus cabellos en el espejo cada día? ¿Cómo pueden ellos compensar el vacío espiritual causado por esta situación? ¿Cómo pueden ellos erradicar las cicatrices dejadas en su corazón por las personas -sus niños, sus nietos, sus amigos y sus parientes- de quien ellos se despidieron en todo ese tiempo?

¿Cómo podrás consolarlos cuando la juventud, la salud, la carrera y la posición social les abandone y dejen una terrible cicatriz en sus almas? Cada cosa material que tú les entregues como consuelo les dejarán otra cicatriz en sus almas cuando ellos la pierdan y esto continuará siempre así. De este modo, existe sólo una cura para que todas las personas, incluyendo los ancianos, hallen la paz: la creencia en la resurrección después de la muerte.

Es necesario convencer a la gente de que la tumba, que les espera para tragarlos como un monstruo con su terrible boca abierta, es ciertamente la puerta del corredor que lleva a los jardines del Paraíso en el Más Allá. Podemos presentarla como un salón que da a esos jardines del Paraíso y describirla como un lugar donde la misericordia y la salvación deambulan. Y todo esto será una fuente de consuelo para ellos.

El Corán señala que el Profeta Zakarías (PS) dijo:


"¡Señor mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabeza ha encanecido y no tengo queja, Señor, de cuanto te he suplicado".(19:4).

Y luego, él menciona su petición a Al-lah para que le diera un buen hijo y describe el clamor de una persona que está preparada para abandonar este mundo con una armonía poética. Es uno de los aspectos milagrosos el Corán el hecho de que describa este clamor de esta bonita forma. Cualquiera que sea consciente sentirá este impresionante clamor en su consciencia cuando escuche su corazón y vea una sonrisa amarga en los labios del mismo. Y la única cura para consolarle en esta situación y para facilitar este clamor en su espíritu será la creencia en el Más Allá. Esta creencia y fe susurra a su oído las siguientes palabras, con su vivificante soplo:

"Has completado el período de tu vida terrenal. Has completado tu deber. La Misericordia Infinita que te envió a este mundo no te malgastará en estos desiertos y va a darte las bendiciones que Él preparó para ti llevándote a Su presencia".


Sí, estas buenas nuevas y las otras que llevan el mismo significado permitirán a aquellas personas de edad avanzada probar la paz y la felicidad porque ellos se están preparando para salir hacia el otro mundo, que es la auténtica patria.

Una gran parte de la vida social está determinada por la juventud. Estos agresivos jóvenes cuyas vidas están llenas de tonterías convierten la vida de los que viven en su entorno en un infierno. Por otro lado, la gente joven, cuyas vidas desprenden luz como los Compañeros, cuyas caras reflejaban la felicidad, cuyas acciones recordaban a Al-lah y en cuyos ojos brillaba el Paraíso, convierten esta vida en un paraíso.


Si, los jóvenes hallarán sus auténticas personalidades creyendo en la resurrección. Cuando la creencia en la resurrección es extraída de sus mentes y corazones, los jóvenes se convertirán en una fuente de inquietud para la humanidad. Sí la humanidad se siente intranquila hoy es debido a que muchos jóvenes actúan de forma irresponsable y estúpida. Los pedagogos y educadores que intentan hallar una solución a este problema, profundizan y deterioran la herida y la hacen incurable debido a sus ineficaces tratamientos. Ciertamente, la cura de esta herida es la creencia en la resurrección después de la muerte.

En realidad, la única solución posible es transmitir a estos jóvenes la creencia de que ellos deberán dar cuenta ante Dios por cada paso que den en su vida y educándolos para que sean conscientes de ello.

En una ocasión, Umar iba a la mezquita. Delante de él, un niño corría hacia la mezquita muy rápido. Él aceleró sus pasos, se aproximó al niño y le preguntó:


"¡Oh niño! La oración no es una obligación para ti. ¿Por qué estas corriendo hacia la mezquita tan excitado?"

El niño respondió:

"¡Oh emir de los creyentes! Un niño murió en nuestra vecindad ayer".

De este modo, lo correcto es disponer la vida en una forma que nos prepare
para la rendición de cuentas (en el Más Allá).

Aunque todos los hechos y acciones que ocurren en el universo están organizados por un Poder Supremo, los seres humanos son responsables de guiar sus vidas de acuerdo a su propia voluntad. Sí alguien utiliza su voluntad de forma correcta, Al-lah responderá a todos sus deseos corporales con su misericordia y le proporcionará los jardines del Paraíso, adornados con huríes y sirvientes.

En realidad, la voluntad es la manifestación de la misericordia y la compasión de Al-lah. El Paraíso es la manifestación de Su misericordia y compasión también. En este sentido, cuando alguien utiliza su voluntad de forma correcta, él verá la recompensa en forma de esta manifestación de la misericordia y compasión de Al-lah.

El organizar la vida teniendo en cuenta el Más Allá y el recordar el día en que todo lo que está oculto saldrá a la luz dará a los individuos, las familias y las sociedades la paz y permitirá a la gente joven encontrar el camino recto. Ellos vivirán una vida organizada y disciplinada y no molestarán la paz de otros.

Sahl bin Sa´d narró: "El Mensajero de Al-lah (PB) fue informado de que un joven se había confinado en su casa y continuaba llorando allí. El Mensajero fue entonces a su vivienda. Cuando él entró en ella, el joven se puso de pie con alegría y abrazó al Mensajero de Al-lah (PB). Sin embargo, él cayó a sus pies después de un corto tiempo. El hombre joven estaba muerto. Los ojos del Mensajero se llenaron de lágrimas y dijo las siguientes palabras:

"Preparad a vuestro amigo para el entierro. El miedo al Infierno le asustó tanto que murió. Juro por Al-lah, en Cuya mano está mi alma, que Él le protegerá del Infierno".

"Y debido al miedo que había experimentado a comparecer ante (el tribunal de) su Señor y al hecho de que había impedido a su alma caer en los deseos más bajos, su morada será el Jardín" (an-Nazi´at, 79:40-41).

"Aquel que sienta temor a comparecer a la presencia del Señor y organice su vida de acuerdo a dicho temor, estará a salvo en presencia de su Señor. El Poseedor de la Infinita misericordia manifiesta lo siguiente en un hadiz:

"Yo no doy dos seguridades y dos temores al mismo tiempo".

Quien sienta temor aquí, hallara la salvación allí. ¿Conocéis algo distinto a este principio que pueda detener la locura de muchos jóvenes? ¿Conocéis algún tipo de marco distinto que pueda proteger a la gente? Si vuestra respuesta es negativa, estaréis en lo correcto. Todos los educadores y pedagogos deben escuchar este principio y ponerlo en practica en la vida.

Los jóvenes lo significan todo. Si evaluamos este asunto desde el punto de vista de Umar, que dijo: "Una nación sin gente joven está arruinada" cuando vio a un joven que había sido objeto de una severa injusticia, podemos concluir que la existencia de jóvenes adornados con sublimes sentimientos es la fuente de la vida social. Tal acción será capaz de construir nuevas civilizaciones. En otro caso, será lo contrario. En este sentido, el factor más importante en el desarrollo de una nación son los jóvenes, pero jóvenes llenos de una creencia en Más Allá. En resumen, la gente creyente será capaz de construir un mundo en paz y los creyentes tendrán así el derecho a llevar una vida pacífica sobre la tierra. Los jóvenes pueden arruinar o construir una nación. Una nación muere o llega a la vida debido a sus jóvenes. Una nación destruida sobrevive gracias a sus jóvenes.

Una gran parte de la humanidad está compuesta de personas que sufren y que están oprimidas o enfermas. La creencia en la resurrección tendrá un efecto significativo en sus almas también. Una persona enferma que se aproxime cada día la muerte puede hallar esperanza sólo en la resurrección y en el hecho de que la tumba es un pasillo hacia la otra vida. Sí esta persona no considera la tumba como un camino que lleva a la felicidad y un medio de alcanzar la eternidad, nunca será feliz. El se consuela sí mismo con esta creencia frente a los dolores de cabeza, los dolores de espalda, el cáncer y la gangrena y puede protegerse contra el dolor causado por las manos de Azrael (el Ángel de la Muerte), que siente en su cuello de vez en cuando, sólo con la ayuda de esta creencia.


Sí, él se consolará y olvidará su enfermedad diciendo: "Sí, me voy. Nadie podrá pararme aquí, pero yo voy a recuperar la salud y mi juventud inmortal y voy a la tierra de Al-lah, adonde todo el mundo retornará algún día". Por esta razón, cuando los creyentes entregan sus espíritus a Al-lah, ellos tienen una sonrisa que recuerda al brote de una rosa en sus labios. Ellos se reunirán allí con sus seres queridos y entregarán sus almas a Al-lah de este modo.

Cuando el tiempo de la muerte llegó para el Profeta (PB), él tomó las manos de Aisha y dijo: "¡Oh Al-lah mío! Ahora deseo el otro mundo".

Y un día antes de esto, él dijo:

"Al-lah presentó dos opciones a un siervo: obtener tantos beneficios en este mundo como quisiera o conseguir los beneficios con Él. El siervo escogió los beneficios con Al-lah".

El siervo que se suponía que iba a escoger entre los beneficios de este mundo y los beneficios con Al-lah era el propio Profeta. Él tomo las manos de Aisha y dijo que deseaba estar junto al Sublime Compañero.

Del mismo modo, una persona bien formada como Umar puso su cabeza en el suelo entre las ruinas y expresó su anhelo de hallarse muy lejos (en el otro mundo) diciendo: "¡Oh Al-lah! Quita esta responsabilidad de mis hombros. Yo ya no puedo llevarla más".


La creencia en el Más Allá se refiere al otro mundo donde miles de bellezas serán manifiestas y el creyente anhela ver el Rostro Infinito más allá de ellas.

En lo que se refiere a los oprimidos, que no pudieron salvar su honor frente a las acciones de la gente injusta y que estaban inclinados a tomar venganza, ellos pueden verse consolados sólo al pensar en el día en el que ellos acusaran a quienes les maltrataron de esta forma ante Al-lah y en las recompensas que les serán otorgadas.

En realidad, las personas oprimidas saben con toda seguridad que la opresión cometida en este mundo no quedará sin castigo. Sin embargo, un tribunal mayor será constituido y todos deberán dar cuentas ante él. Aquellos que actuaron mal tendrán su castigo y los que sufrieron sus acciones obtendrán sus recompensas.

"Así es el castigo de tu Señor cuando castiga a una ciudad que ha sido opresora. En verdad, Su castigo es doloroso, severo". (11:102)

Una vez que Al-lah toma medidas contra una ciudad de opresores, Él la trata de una forma severa y dolorosa. Luego, esa ciudad se acaba. Los oprimidos puede ejercitar su venganza sobre los opresores sólo de esta forma y sólo así pueden ser consolados.

Todos aquellos que han sufrido aflicciones y se han visto expuestos a calamidades celestiales o a desastres mundanos, cuyos campos y jardines ha sido arrasados por inundaciones, cuyas casas ha sido destruidas por terremotos o cuya prosperidad y la de sus familias se ha vista arruinada pueden sólo verse consolados por la creencia en la resurrección después de la muerte.

En la actualidad, según esta creencia, todas las pertenencias que se han ido debido a las calamidades son consideradas como objetos dados en caridad y aquellos que ha muerto así son elevados al grado de mártires. Ellos encuentran la paz y el consuelo en esta creencia.

Sus hogares se convierten en mansiones en el Paraíso por la creencia en el Más Allá. Sin embargo cuando esta creencia se aleja de sus corazones, sus viviendas se convierten en pozos del infierno. Una casa en la que un niño está privado de creencias y vida religiosas, en la que un jóven se muestra adicto a sus deseos y placeres terrenales y en la que una persona enferma, que espera un pronto fallecimiento, está sumida en el dolor no es diferente de una ruina en la que los búhos comienzan a ulular mientras hay todavía personas en ella. Los rostros de los moradores aparecen con el ceño fruncido y apagados como paredes. Ellos sufren la miseria de verse alienados de su propio ser por el olvido de lo que representó la felicidad y la alegría. De este modo, sólo es posible que la luz del sol brille en esta casa a través de la creencia en el Más Allá y en la resurrección después de la muerte.

Si uno quiere hacer a todo el mundo, desde los niños a los mayores, felices debe intentar introducir la creencia en la resurrección dentro de sus corazones. De este modo, los jóvenes se organizarán y se mostrarán disciplinados. Los niños dejarán de portarse mal y los ancianos vivirán una vida feliz como pasajeros hacia el Paraíso. La luz de la felicidad comenzará entonces a iluminar esa casa y las canciones del Más Allá empezarán a ser cantadas allí incluso antes de ir a la otra vida y, eventualmente, todos ellos vivirán como si estuvieran en el Paraíso mientras todavía están en este mundo.

Los países y las ciudades son la gran casa de las personas. La paz no puede ser hallada en un mundo donde los jóvenes sean esclavos de sus bajos instintos y su ego y donde los ancianos sean pesimistas y carezcan de esperanza, y donde la gente cruel escuche los lamentos de los oprimidos como si escuchara música. En un mundo así, las ciudades los países y las naciones vivirán en un estado de inquietud porque los requerimientos necesarios para un mundo en paz no se darán allí.

Una oración tiene ciertas partes que la validan y al realizarlas ella estará completa y los que la realizan sentirán la dulce sonrisa de la ascension con su oración. Algunas veces, un momento de la oración parece igual a una vida de miles de años. Del mismo modo, para que los países y las naciones alcancen la paz, las partes que la constituyen deben estar en correspondencia con los requerimientos que hacen posible la paz. Una ciudad ideal sólo puede ser establecida con un sistema ideal. Platón vivió este sueño en su "República" y Al Farabi trató de dar forma a la misma en su "Al Madinatu´l Fadila". Ellos nunca fueron, sin embargo, capaces de construir esos estados ideales porque éstos estaban privados de partes que serían necesarias para tal fin. Sin embargo, el requisito primario para establecer esta paz en la vida es la creencia en la resurrección, el rebajar la importancia de la vida mundana y el esperar la otra vida con optimismo.

Una de las mayores obras realizadas por el Profeta (PB), una persona con un gran sentido del equilibrio, fue el establecer un sistema mundial basado en la creencia en la "rendición de cuentas en el Más Allá". Esta vida mundana es una introducción a la otra vida, es un campo de preparación para el otro mundo y una oportunidad dada a los humanos para avivar las llamas de la creencia en el Más Allá en sus corazones. Por esta razón, este mundo es llamado "yaum al dunia" (el Día del Mundo) y el otro mundo se denomina "yaum al ajir" (el Último Día). Cualquier cosa realizada en este mundo debe de hacerse pensando en el otro mundo que seguirá.

El Mensajero de Al-lah (PB) enseñó esta lección a todos de una forma que iluminó las llamas del entendimiento y que satisfizo todos los corazones.

Los corazones de los Compañeros estuvieron tan llenos de creencia en el Más Allá que rebajaron la importancia de este mundo y sus ojos no veían casi nada de los bienes mundanos. He aquí un ejemplo:

"Dos compañeron acudieron a la presencia del Mensajero de Al-lah (PB) debido a una diputa sobre un terreno. Ambos afirmaban tener más derecho a él para sí mismos. Tras haberles escuchado, el Profeta (PB) dijo:

"Ahora, si uno de vosotros me cuenta su argumento mejor que el otro y me convence, él puede inclinarme hacia su causa. Yo soy sólo un ser humano como vosotros. Yo juzgaré en favor de aquél cuyas pruebas sean más convincentes. Sin embargo, el juicio en el Más Allá será realizado de acuerdo a la verdad. El injusto tendrá su castigo y aquel que sufra la injusticia tendrá su recompensa total allí".

Al oír esto, ambos dijeron:

"¡Oh Mensajero de Al-lah! Dale mi parte a él. Yo ya no reclamo nada".

Más tarde, el Mensajero de Al-lah (PB) les sugirió hacer lo siguiente:

"Id y compartid la propiedad en forma justa. Luego, estableced lotes y decidid qué parte tomará cada uno. Y cumplid el acuerdo. Y renunciad a vuestros derechos por el otro (lote)".

Como podemos ver, la vida fue organizada así con la ayuda de la creencia en el Más Allá. Fue dispuesta de tal manera que cuando uno cometió un pecado, él se apresuró a castigarse a sí mismo de esta forma hasta que se le dijo que había sido perdonado. Esto fue tomado tan en serio que los Compañeros que creían que un pecado cometido sólo podría ser lavado por la sangre del martirio sacrificaron sus vidas por la causa de Al-lah sin ninguna duda e intentaron pasar al Más Allá totalmente puros con la sangre que ellos habían derramado al convertirse en mártires.

Sa’d bin Rabi oyó susurrar a Muhammad bin Maslamah que dijo que le había traído los saludos del Mensajero de Al-lah (PB) cuando él estaba a punto de entregar su alma a los pies del Monte Uhud. En respuesta a ello, Sa´d bin Rabi dijo: "Dale mis saludos al Mensajero de Al-lah (PB). Juro que siento el olor del Paraíso más allá de Uhud".

¿Qué otra cosa sino la creencia en el Más Allá puede hacer a alguien probar esta felicidad incluso en el momento de la muerte? ¿Qué oportunidad mundana puede suministrar a un individuo, una familia o una sociedad tal felicidad?

Veamos ahora algunos ejemplos de declaraciones del Sublime Profeta con el fin de comprender como él, la fuente de orgullo del universo, educó a sus seguidores en la creencia en la resurrección.

El Mensajero de Al-lah (PB) manifestó:

"¡Oh gentes! Seréis resucitados descalzos, desnudos y sin circuncidar. Volveréis de nuevo a la vida con todas vuestras células, almas y cuerpos. Tendréis una resurrección tanto espiritual como física. Seréis resucitados y podréis ver el Paraíso, que sentísteis en vuestra consciencia pero que no pudisteis ver, y a vuestro Señor, cuyas manifestaciones habéis visto pero Cuya realidad no habéis podido comprender".

El Mensajero de Al-lah continuó diciendo:

¡Tened cuidado! El primero en ser vestido en el Más Allá será el Profeta Abraham. ¡Tened cuidado! En ese día, algunas personas de mi ummah serán cogidas desde su lado izquierdo. Yo diré: "¡Oh Señor! Ésta es mi ummah". Al-lah me dirá: "¡Muhammad! No sábes lo que ellos hicieron después de ti". Y luego yo diré, como el Profeta Isa (Jesús), el Recto Siervo: "Yo fui testigo de ellos mientras estuve con ellos. Cuando me llevaste, Tú solo fuiste testigo de ellos. Tú eres testigo de todo. Si Tú los castigas, eso Te incumbre a Ti ya que ellos son tus siervos. Si los perdonas, Tú eres el Único que es Todopoderoso y Sabio".

En un hadiz transmitido por Ahmad bin Hanbal de Anas se narra que el Mensajero de Al-lah (PB) dijo:

"El hombre no ha sido testigo de un incidente más violento que la muerte desde que Al-lah lo creó. Sin embargo, la muerte parece algo más fácil que lo que ocurrirá después de ella. En ese día, ellos serán testigos de tal violencia que ellos sudarán hasta sus mentores. Sus mentores se convertirán casi en una brida debido al sudor. Este sudor se producirá en tal cantidad que incluso los barcos podrían navegar en esos mares de sudor".

El siguiente hadiz transmitido por Bujari y Muslim de Abu Hurairah ofrece detalles del hadiz precedente. Según él, el Mensajero de Al-lah (PB) dijo:

"En el día del juicio, la gente será resucitada en tres categorías. La primera de ellas es la de la gente que estableció el equilibrio del temor (a Al-lah) y de esperanza durante su vida mundana. Ellos son aquellos que estuvieron llenos de amor por Al-lah todo el tiempo y que dispusieron sus obras de acuerdo con la consciencia y la comprensión de que serían llamados a rendir cuentas en el Más Allá. Ellos son los que esperaban la misericordia de Al-lah incluso en situaciones desesperadas. Ellos son aquellos que no cayeron en la aflicción y la desesperación, que son signos de blasfemia, aunque temían a Al-lah en un grado sumo. Ellos son, pues, aquellos que condujeron sus vidas en un estado de temor y esperanza.

La segunda categoría está compuesta por las personas que buscan ir al Paraíso a trancas y barrancas. Ellos actúan de forma irregular y caen a menudo en el pecado de la rebelión durante su vida mundana. Ellos son como aquellos que montan un caballo en un número de tres, cuatro o cinco con el fin de llegar a su destino (el Paraíso) con enorme dificultad.

En lo que se refiere a la tercera categoría, ellos serán enviados al Infierno. (Ellos seguirán la dirección forzosa siguiendo las llamas del Infierno). Si ellos quieren hacer una siesta por la tarde, el Infierno hará una siesta con ellos. Si quieren dormir por la noche, el Infierno dormirá por la noche con ellos. Si ellos quieren permanecer despiertos hasta la mañana, el Infierno estará con ellos hasta la mañana. Y cuando ellos alcancen el anochecer, el Infierno alcanzará el anochecer con ellos también.

Esto es así porque ellos llevaban la semilla del Infierno en sus corazones y sus almas. Ellos durmieron con la semilla del Infierno por la noche y despertaron con ella por la mañana. De este modo, ellos serán tratados de acuerdo a la forma en que han vivido. Esa semilla se convertirá en un árbol y no les dejará en paz”.

Así, el Mensajero de Al-lah (PB) educó seriamente a sus seguidores con esta lección y otras similares para que obtuvieran una consciencia del Más Allá y, de este modo, los Compañeros actuaron durante el tiempo de la vida del Profeta como si ellos fueran testigos del Infierno con todo su horror y violencia y del Paraíso con todas las bellezas que hay en él.

Sí. La única forma de vivir esta vida mundana en una forma correcta y virtuosa es recibir esta educación y poner en práctica en esta vida los valores morales que son requeridos para la otra. De otro modo, la rectitud y la virtud no pueden ser imaginadas en sociedades compuestas por individuos que no creen en el Más Allá. Si cualquier rastro de virtud se manifestara en ellos, ello no sería más que una virtud colocada por Al-lah en su disposición y semilla. Y es imposible para ellos actuar de otro modo distinto al que viene determinado por su disposición. Esta imposibilidad les obliga a hacer obras virtuosas. Pero esto no es tan apreciado como las virtudes que se logran por medio del esfuerzo.

(Abdullah – La Vida después de la Muerte)

3 ¿Qué significa el Más Allá?

El Más Allá es el tiempo que comienza con el fin de este mundo y que continúa para siempre. El principio del Más Allá es el Día del Fin del Mundo.

4 ¿Cuáles son las pruebas de la existencia del Más Allá?

Existen muchas evidencias relativas a la existencia del Más Allá. La tierra es una de ellas.

“¡Y mira las huellas de la misericordia de Al-lah, cómo vivifica la tierra después de muerta! Tal es, en verdad, el Vivificador, de los muertos. Es omnipotente”. (30:50)

Con el verso de arriba se nos dan ejemplos de hechos que vemos con nuestros propios ojos y el tema es hecho así más fácil para nuestra comprensión.

La primavera viene después del invierno. ¿No son los miles de millones de plantas y animales que mueren en otoño y permanecen desaparecidos durante el invierno y son resucitados en primavera los mejores ejemplos de la vida después de la muerte? El número de seres vivos resucitados en la primavera en un año es miles de veces mayor que todos los seres humanos que vivieron desde el tiempo de Adam (Adán), el primer hombre, hasta el Día del Juicio. El número de todos los seres humanos no alcanza al número de moscas creadas en la primavera de un solo año.

Cada año, 300.000 especies de plantas y animales son resucitadas. Cada especie tiene miles de millones de individuos. La mosca es sólo una especie más de entre las 300.000. Todo esto tiene lugar ante nuestros ojos.

Los códigos de las plantas que mueren en otoño cada año son colocados dentro de sus semillas y son mantenidos allí. En primavera, las plantas despiertan cuando las semillas son repartidas por el suelo. Al-lah, que mantiene el código de una simple criatura en sus semillas, guardará, sin duda, el espíritu del hombre, que es Su más valiosa criatura, y le resucitará en el suelo del Lugar del Encuentro.

La semilla que cae en el suelo se descompone y se rompe en partes, pero ella forma el primer paso de una nueva vida, de la resurrección. Del mismo modo, cuando el cuerpo humano es enterrado en la tierra, cuando muere, el principio de una nueva vida comienza cuando se descompone. Al-lah, que tiene el poder de hacer cualquier cosa, que resucita a miles de millones de seres vivos en la primavera tan fácilmente como despierta a las personas que están dormidas, despertará sin duda a todas las personas en el Día de la Resurrección. Él prometió que lo haría y Él es capaz de cumplir su promesa.

La existencia del Más Allá y la Resurrección es algo más seguro que la llegada de la mañana y la próxima primavera. El Ser que es capaz de crear hoy es definitivamente capaz de crear mañana. El Ser que crea las plantas y los animales que vemos este año será capaz de resucitarlos en la próxima primavera. Aunque las células del cuerpo humano sean transferidas a otros seres y funcionen allí, las células de todos los seres humanos serán creadas de nuevo en el Día de la Resurrección.

El deseo de existir eternamente que poseemos de forma inherente y el deseo de no ser nunca inexistentes son evidencias de la existencia del Más Allá. Al-lah nos proporciona agua para satisfacer la necesidad de beber que Él nos dio. Él creó el sustento que nosotros comemos y generó la necesidad de alimentarnos que nos es inherente. Es Al-lah el Que creó el sentimiento de no estar satisfechos con esta vida limitada y la necesidad de vivir eternamente, es decir, la necesidad del Más Allá en el hombre.

Al-lah, que nos da agua para aplacar la sensación de sed y comida para aplacar la sensación de hambre ha creado definitivamente el Más Allá para atender a nuestra necesidad de vivir eternamente. Si Al-lah no hubiera querido darnos un medio de atender a esta necesidad no nos la hubiera creado. Al-lah, que nos ha proporcionado agua para satisfacer la necesidad de beber, no nos hace experimentar una necesidad sin atenderla. Dado que Al-lah nos hace querer el Más Allá, Él, con toda seguridad, nos lo proporcionará.

Él hombre, que experimenta el sueño, que es el hermano menor de la muerte, cada noche, y que despierta cada mañana como si hubiera sido resucitado, puede ver virtualmente en esto signos del Día del Juicio y de la Resurrección.

“Tan razonable, necesario y seguro es que la mañana seguirá a la noche como lo es que la Mañana de la Resurrección seguirá al Reino Intermedio”. (Sözler – Palabras)


Las indicaciones de esa vida siempre entrañan una señal para nosotros. Sin embargo, lo que importa aquí es creer en el Más Allá y aceptarlo antes de ir allí, y creer en el sol antes de que comience a salir. ¿Acaso tiene alguna importancia y significado el que creamos en la existencia del sol después de que salga? Una luz de ese sol está impresa en nuestro espíritu: la necesidad de vivir eternamente.

Badiuzzaman Said Nursi señala que este deseo es en sí mismo una evidencia de la existencia del Más Allá:

“Si Él no hubiera querido proporcionarnos una vida eterna, no nos habría creado el deseo de obtenerla. Si el Ser que nos creó no hubiera querido que viéramos este mundo ¿acaso nos habría equipado con ojos en el útero? ¿Acaso nos habría proporcionado oídos si Él no hubiera querido que escucháramos estos sonidos maravillosos? Sí, la mayor evidencia de la existencia del Más Allá es el deseo de vivir eternamente que ha sido impreso en el espíritu del hombre.

“Ybusca, con lo que Dios te ha otorgado, la Morada de la otra vida y no olvides tu parte de esta vida”. (28:77)

Una persona que persiga lo bajo y malvado a lo largo de su vida y que se acostumbre a las cosas bajas y malvadas y las busque, no podrá buscar el Más Allá. Los altos ideales, los atributos supremos y la elevada ética van desapareciendo gradualmente de su espíritu.

Existe también un estado que es el opuesto. Una persona realiza progresos en la creencia y quiere encontrar cada vez más a su Señor. Cuando reúne más capital para el Más Allá, comienza a querer alcanzarlo más. Un estudiante que piensa en el futuro y en el estatus que desea alcanzar no presta mucha atención a los patios, clases, cafeterías y pupitres de la escuela. Del mismo modo, el amor de tal persona hacia este mundo decrece gradualmente en su corazón. Ninguna persona que reflexione puede considerar posible que la vida comience y termine en este mundo.

¿Acaso no reflexionan en su interior que Dios no ha creado los cielos y la Tierra y lo que hay entre ambos sino con la Verdad y por un plazo determinado? Pero lo cierto es que mucha gente no cree en el encuentro con su Señor”. (30:8)

Después de la Ascensión (Miray), el Profeta (PB) describió el reino del Más Allá a sus Compañeros de la siguiente manera:

“No existen ojos que hayan visto nada igual, ni orejas que hayan oído nada igual y nadie que haya imaginado nunca algo así”.

El Paraíso no puede ser descrito mejor que con esta declaración, ya que esta descripción es la de una persona que lo ha contemplado.

“Muéstranos la fuente y el origen de estos ejemplos y sombras que nos has mostrado”.

Es posible entender la declaración de Badiuzzaman Said Nursi del siguiente modo: este mundo es un lugar de copias y sombras. La fotografía de un hombre es mucho más pequeña que su propio cuerpo; del mismo modo, su estatus en el Paraíso es mucho mejor que el de este mundo. El Paraíso es un lugar incomparablemente mejor que este mundo. Allí, incluso los árboles obedecen reglas, mientras que en este mundo los humanos no lo hacen. Además, la mente dice: “Tiene que ser así”.

La promesa de Al-lah con respecto a este asunto es la mayor evidencia y es suficiente por sí misma. Los milagros del Corán son también pruebas de la existencia del Más Allá.

¿Acaso es posible que Al-lah decepcione a Sus siervos que creen en Su promesa, que creen que es muy fácil para Al-lah el crear, que se se vuelven hacia Él y que quieren que Él les proporcione el Más Allá? ¿Es posible que Él confirme las creencias de aquellos que no creen en Su promesa, que no consideran posible que Al-lah cree el Más Allá, que se muestran negligentes hacia Al-lah, que Le niegan y que se burlan de aquellos que se vuelven hacia Al-lah? Esto es totalmente imposible. Todo lo que podemos ver muestra que Al-lah es digno de confianza y que Él nunca romperá Su promesa. El decir mentiras se origina en el hecho de ser débil e incompleto. Es imposible considerar a Al-lah incompleto y débil.

La base de las dudas con respecto a la existencia del Más Allá durante el período del Profeta (PB) y en el período posterior a Él estaba constituida por la cuestión: “¿Puede Al-lah crear el Más Allá?”. Éste es el punto principal a considerar en lo que respecta a la existencia del Más Allá y el Corán responde a esta pregunta de forma concisa, clara y muy convincente:

“¿Acaso no ve el ser humano que le hemos creado de una gota y en cambio él es un discutidor permanente, siempre en abierta oposición? Y, olvidando su creación, Nos pone ejemplos diciendo: “¿Quién dará vida a los huesos revistiéndolos de carne?” Di: “Les dará vida el mismo que les creó por primera vez y que conoce a toda la creación”. (36:77-79)

“¡El mismo que los creó por primera vez!”. El conocer que Al-lah nos creó es una prueba suficiente para comprender la existencia del Más Allá y qué fácil es para Al-lah crearlo. Será suficiente para nosotros el examinar el Universo y entender con qué perfección Al-lah lo creó a fin de comprender lo fácil que resultará para Él el crear el Más Allá.

Y dicen: “¿Acaso cuando seamos sólo huesos y polvo, vamos a ser creados nuevamente?” Di: “Aunque piedras o hierro o cualquier sustancia que os parezca difícil!” Dicen: “¿Quién nos hará regresar?” Di: “El mismo que os creó la primera vez.” (17:49-51)

Es muy fácil para Al-lah crear el universo. Es una promesa de Al-lah. Además, ésta es nuestra mayor necesidad. Cientos de versos del Corán nos dan la buena nueva insistentemente sobre el Más Allá. Dado lo fácil que es para Al-lah el crear el Universo, el negar que pueda hacer lo mismo con el Más Allá resulta sorprendente. Al-lah es el creador del hombre y Él sabe cómo el cuerpo humano se descompone dentro de la tierra. Al-lah no olvida la primera creación del hombre cuando el suelo descompone al cuerpo humano.

“¿Acaso cuando estemos muertos y seamos polvo…? Ése es un retorno lejano.” Ciertamente, Nosotros sabemos lo que la Tierra disminuye de ellos. Y junto a Nosotros hay una Escritura protectora”. (50:3-4)

Al-lah almacena todo el conocimiento sobre el cuerpo humano en una simple célula. Cuando el Corán nos dice que podemos entender la existencia del Más Allá mirando a nuestra propia creación, atrae nuestra atención sobre la forma en que Al-lah crea. En los capítulos en que examinamos los milagros del Corán, vemos que la mayor parte de ellos muestran la perfección de la creación de Al-lah en el Universo. Las células de nuestro cuerpo mueren constantemente y unas nuevas son creadas. Ni siquiera una sola célula de nuestro cuerpo es la misma que las células que existían el día en que nacimos.

La comida que injerimos hoy es una parte de nuestro cuerpo y reemplaza a las partes que mueren. Los átomos como el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno, el oxígeno, el fósforo y el sulfuro, que son los bloques de construcción de nuestro cuerpo, siempre entran y salen de él mientras vivimos y luego pasan a la tierra. Sin embargo, nuestro yo esencial y espiritual, que llamamos “alma” o “espíritu”, no cambia y continúa siendo el mismo.

Al-lah crea nuestro cuerpo material renovándolo constantemente, incluso cuando estamos vivos. Al-lah, que conoce como la tierra destruye nuestro cuerpo y cómo fue el origen de nuestro cuerpo, nos ha prometido crearnos otra vez. Dado que esto es una promesa fácil de cumplir y dado que ella es la promesa de Al-lah, ello tendrá lugar. Muchos versos del Corán atraen nuestra atención hacia la creación del Universo y la de la Tierra y las muestran como evidencia de la creación del Más Allá y la resurrección después de la muerte.

“¿Acaso no ven que Dios, que ha creado los cielos y la Tierra y que no ha tenido limitaciones para crearlos, es capaz de dar vida a los muertos? Así es. En verdad, Él tiene poder para hacer cualquier cosa”. (46:33)

Las enormes creaciones de gran duración y alcance en el Universo y el gran número de especies de seres vivos nos muestran que es tan fácil para Al-lah crear un gran número de seres vivientes como lo es el crear un solo individuo.

“Vuestra creación y resurrección no es sino como la creación de un solo ser. En verdad, Dios todo lo oye, todo lo ve”. (31:28)

5 ¿Cómo es la creencia del Cristianismo y el Islam en el Más Allá?

A - La creencia en el Más Allá en el Cristianismo

Según lo que se declara en el Corán, cuando Isa (Jesús) era sólo un niño en la cuna, él habló acerca de la resurrección: “Y la paz ha estado conmigo el día en que nací y estará el día en que muera y el día en que vuelva a la vida”. (19:33)

El hecho de que Isa hablara de la resurrección y la vida después de la muerte cuando era un niño en la cuna muestra la importancia de esta creencia y que ella tendrá un papel importante en la transmisión del mensaje del Cristianismo. Además, el hecho de que este tema haya sido mencionado por él en la cuna implica que la idea de negación del Más Allá estaba muy extendida entre la gente de aquella época y que Isa lucharía contra estos negacionistas. En realidad, Isa recibió el don milagroso de revivir a los muertos y luchó contra el grupo de los judíos saduceos, que negaban el Más Allá. De este modo, la transmisión de este mensaje se convirtió en algo importante en la vida de Isa.

“En verdad, los creyentes1 y los judíos, los cristianos y los sabeos, quienes crean en Dios y en el Último Día y actúen rectamente, tendrán su recompensa junto a su Señor. No tendrán que temer y no estarán tristes”. (2:62) (1)

En versos como el anterior se declara que algunos de los cristianos que vivían en la Era de la Bendición creían en el Más Allá. Además, se transmite que este verso fue revelado en relación a Salman al Farisi y sus amigos, que le dijeron que el tiempo para que el nuevo Profeta (PB) fuera enviado estaba cerca y que ellos creerían en él si lo vieran. (2)

Algunas narraciones muestran que esta creencia existía entre los cristianos en aquel periodo. Yabir (ra) dijo: “Cuando aquellos que habían emigrado a Abisinia regresaron, el Mensajero de Al-lah (PB) dijo: “Decidme cuál es la cosa más extraña que habéis visto en Abisinia”. Uno de ellos dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Mientras estábamos sentados allí una monja anciana de los cristianos pasó junto a nosotros. Ella llevaba un cántaro lleno de agua sobre su cabeza. Un hombre joven la empujó al poner su mano alrededor de sus hombros. Ella tuvo que arrodillarse y su cántaro se rompió. Después de levantarse, se volvió al joven y le dijo: “¡Oh opresor! Cuando Al-lah establezca la Silla para el juicio final y reúna a la gente que vivió en el pasado y que vivirá en el futuro y cuando las manos y los pies hablen sobre lo que hicieron, verás esta situación que ocurrió entre tú y yo”.

Yabir (ra) dijo: “Cuando el Mensajero de Al-lah (PB) fue informado sobre este incidente, él señaló: “La mujer dijo la verdad. ¿Cómo puede Al-lah dar importancia a una nación que no respeta los derechos de los débiles, que han sido objeto de apropiación por los poderosos?” (3)

Este incidente es importante porque muestra la existencia de la creencia en la resurrección corporal en el Cristianismo original y muestra que la divina justicia permitirá sin duda a los oprimidos recobrar los derechos que les han sido arrebatados por los opresores. También demuestra que la creencia en el Más Allá es un consuelo muy importante y una fuente de poder para el hombre.

El Negus lloró cuando los musulmanes que habían emigrado a Abisinia recitaron los primeros versos de la Surah de María del Sagrado Corán y dijo: “Esta palabra viene sin duda de la misma fuente de conocimiento que Jesús” (4). Él confirmó lo que el Corán había declarado sobre Jesús. Esto muestra que el Corán recoge las creencias originales del Cristianismo antes de que éste fuera distorsionado.

La cosa más extraña en el Judaísmo con respecto a este tema es que la creencia en el Más Allá no existe en la Torah. Lo más extrañoen el Cristianismo es que el Ser que convocará a los hombres para que rindan cuentas no es Al-lah, que es su Creador, sino Jesús, que fue creado por Al-lah igual que las otras personas. Esta extraña situación es, sin duda, el resultado de la distorsión. (5)

Según los Evangelios, la tortura del Infierno es eterna (6). Sin embargo, algunos grupos cristianos afirman que Al-lah no romperá su promesa, pero Él puede abandonar su advertencia y colocar a todo el mundo en el Paraíso y declaran que la tortura eterna no se corresponde a la naturaleza de Al-lah (7). Según algunos sabios, aquellos que sean privados del Paraíso sin una razón basada en sí mismos irán a dicho lugar al final (8).

Aunque la resurrección del cuerpo junto con el espíritu y los aspectos materiales del Paraíso y el Infierno son mencionados en los Evangelios (9), el punto de vista más extendido entre los cristianos es que no habrá placeres corporales como el comer, beber y los placeres sexuales en el Paraíso (10). Los intérpretes del Evangelio interpretan las expresiones que se refieren a los placeres del cuerpo en el Paraíso como cosas espirituales, como la felicidad, y distorsionan así su significado (11). Además, desde la Era de la Bendición (12), los cristianos han encontrado extraña la existencia de cosas como el comer, beber, tener sexo (13) y la presencia de huríes, pabellones, palacios, ríos, rubíes, perlas etc en el Paraíso; ellos han privado a estos términos de su significado y los han utilizado como un medio para atacar el Islam (14). Podemos decir que una de las razones por la que los cristianos poseen tales conceptos es el hecho de que creen que los cuerpos resucitados serán diferentes de los de esta vida y que el hombre puede alcanzar un estado sobrehumano en su cuerpo y que se convertirá virtualmente en un ser similar a un ángel. (15)

Aunque existe la creencia de un reino como el barzaj en el Cristianismo, no todos los grupos cristianos se muestran unánimemente de acuerdo en este punto. Los católicos creen en el mazar (Purgatorio) (16), que puede ser comparado a la tortura de la tumba. Según esta creencia, aquellos que mueren antes de ser purificados de sus pecados permanecerán en el Purgatorio hasta que lo sean; luego, ascenderán al Cielo. Sin embargo, no habrá ningún interrogatorio por parte de los ángeles en el mazar. El tema de interrogar a los espíritus no es mencionado claramente. En lo que se refiere a los ortodoxos y protestantes, ellos no creen en la tortura y la recompensa en la tumba (17).

Es también extraño que los cristianos atribuyan un carácter divino a Jesús pero digan que él no conoce el tiempo del Último Día. Según un intérprete del Evangelio, Jesús determinó la existencia del Último Día como una deidad que es, pero no conoce su tiempo como ser humano. (!) (18).

Según los cristianos, la intercesión (shafa´ah) tiene lugar en este mundo. Esta creencia otorga un gran predominio al clero cristiano. Según ellos, Al-lah está sujeto a los actos del clero. Las decisiones que toma el clero en este mundo son aceptadas y validadas en el cielo también (19).

En lo que concierne a las órdenes y prohibiciones de Al-lah, el lugar donde las divinas recompensas y los castigos por respetar o no aquellas es este mundo, según la Torah, y el Más Allá, según los Evangelios. De este modo, la Torah hace que el hombre se vuelva hacia la vida mundana y el Evangelio hace que se oriente hacia la vida del Más Allá. El Corán, que siempre muestra el camino recto, combina ambos fines en una feliz síntesis y se mantiene alejado de una postura extremista (sólo mundana o sólo orientada hacia el Más Allá)” (20)

Ahora, podemos presentar algunos ejemplos relativos a temas del Más Allá que son mencionados en los Evangelios que existen hoy.

El acontecer del Último Día es descrito de una forma similar a la del Corán: “... Las estrellas del cielo y sus constelaciones no mostrarán su luz. El sol naciente se verá oscurecido y la luna no mostrará su luz”.

“Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesúsdijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate!El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre”. (21)

Jesús llamará a la gente a rendir cuentas en el Día del Juicio. Este hecho es narrado de la forma siguiente: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. (22)

En el Evangelio de Barnabé, que defiende el credo de la unidad, es posible ver declaraciones que son similares al Corán con respecto a temas como el Más Allá, el Paraíso y el Infierno. En este Evangelio hay temas detallados con respecto al Más Allá, como es el caso con otros temas de la creencia. La respuesta dada a la pregunta de si hay diferentes rangos en el Paraíso es un ejemplo de ello:

Bartolomé dijo: “¡Oh Señor! ¿Será la gloria del Paraíso igual para todos? Si es igual, no será justo, y si no es igual, el de menor rango envidiará al mayor”. Jesús respondió: “No será igual ya que Dios es justo. Y todos estarán satisfechos porque no habrá envidia allí. Dime, Bartolomé: ¿Existe un señor que tenga muchos sirvientes y que vista a todos con las mismas ropas? ¿Acaso los jóvenes, que llevan ropas de jóvenes, se lamentan porque ellos no tienen la apariencia de personas adultas?” (23)

Notas:

[1]. Ver también Al Maida, 69; Al Hayy, 17.
[2]. Mawardi, I, 133.[3]. Abu Abdullah Muhammad b. Yazid bin Majah Al Qazuini, as Sunan, expl., Muhammad Fuad Abdulbaqi, Daru'l Kutubi'l Ilmiyya, Beirut, n.d., Fitan, 20, II, 1329.
[4]. Ver Muhammad b. Ishaq b Yasar, Siratu Ibn Ishaq, expl., M. Hamidullah,  Konya, 1981, p. 196; Ibn Hisham, as Siratu'n Nabawiyya, expl., M. as Saqa et al, Beirut, n.d. I, 336 337.
[5]. Aunque los cristianos creen en que tendrán que dar cuentas después de la muerte, la creencia en que Jesús se sacrificó a sí mismo por todos los hombres les descargó de responsabilidades. La creencia de los protestantes es que el hombre no será considerado responsable de lo que hace y no tendrá que rendir cuentas. (Ataurrahim, p. 174).
[6]. Ver Marcos, III, 29.
[7]. Shahristani, p. 251.
[8]. Yıldırım, Mevcut Kaynaklara Göre Hıristiyanlık, Işık Publ., İzmir, 1996, p. 217.
[9]. Ver Mateo, X, 28; XIII, 43; Marcos, IX, 43 48; Lucas, XVI, 24; Juan, Revelación, XXI, 8.
A pesar de estos versos, existe una contradicción en los Evangelios (incluso en el mismo Evangelio), ya que se afirma que los saduceos preguntaron a Jesús si una mujer que se había casado por segunda vez porque su marido murió se casaría en el Paraíso, él dijo: “Tras la resurrección, las personas no se casarán ni serán dadas en matrimonio; serán como los ángeles en el cielo”. (Ver Mateo, XXII, 23 30).
[10]. Ver Abu Ataillah, p. 376 (al Kanzu'l Jalil fi Tafsiri Injil, I, from 464); Addison, p. 172.
[11]. Abu Ataillah, p. 376.
[12]. Alguien de la Gente del Libro preguntó al Mensajero de Al-lah (PB): “¿Afirmas que la Gente del Paraíso comerá y beberá? El Mensajero de Al-lah (PB) respondió: “Sí. Juro, por Al-lah, en Cuya mano está mi alma, que a una persona se dará el poder de 100 en lo que se refiere a comer, beber y tener relaciones sexuales”. El hombre dijo: “Cuando una persona come y bebe tendrá que ir luego al baño...”. El Mensajero de Al-lah dijo: “Lo que necesita salir del cuerpo saldrá en forma de gotas de sudor que tendrán el olor del almizcle”. (Ahmad b. Hanbal, Musnad, Daru'l Fikr, Beirut, n.d., I, 63).
[13] Los cristianos afirman que la existencia de tales cosas en el Paraíso va en contra de la santidad de este último. Sin embargo, como se declara en el hadiz anterior, ellas se transformarán en una forma que se amolde al Paraíso, ya que todo en el Paraíso será adecuado para ese lugar.
[14]. Abdullah at Tarjuman al Andalusi,Tuhfatu'l Arib fi'r Raddi ala Ahli's Salib, Hakikat Kitabevi, İstanbul, 1983, p. 53; Rahmatullah al Hindi, Izharu'l Haqq, Daru'l Kutubi'l Ilmiyya, Beirut, 1993, p. 330; Abu Ataillah, p. 377.
De hecho, en el Islam no existe ninguna afirmación que declare que los dones en el Paraíso son sólo materiales. Las recompensas espirituales son mencionadas también y se declara que ellas son superiores. Además, los dones espirituales no suponen un obstáculo para los placeres materiales: “Dios ha prometido a los creyentes y a las creyentes Jardines de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente y moradas agradables en los Jardines del Edén. Pero obtener la satisfacción de Dios es algo más grande. ¡Ése es el triunfo inmenso!” (9:72)
[15]. Louis Figuer. Le Lendemain De La Mort, Libraire Hachette, Paris, 1881, p. 60; Addison, s. 172.
[16]. El Purgatorio significa léxicamente el lugar donde las almas de los creyentes cristianos estarán durante un tiempo, mientras que el araf indica un lugar y período de sufrimiento hasta que las almas estén purificadas.(Saraç, p. 1134 1135). Es traducido al árabe como lugar de limpieza (ver Yabbur Abdunnur, Suhayl Idris. al Manhalu'l Qarib, 4th impr., Daru'l Adab, Beirut, 1983, p. 278.
[17]. Abu Ataillah, p. 95; Yıldırım, p. 217.
[18]. Abu Ataillah, p. 117.
[19]. ibid, 221.
[20]. Ver Draz, p. 154, 182.
[21]. Lucas, VII, 14 15.
[22]. Pablo, Corintioss 2, V, 10.
[23]. Barnabas İncili, transl by Mehmet Yıldız, Kültür Basın Yayın Birliği, İstanbul, n.d., p. 308.

Veysel Güllüce (Prof.Dr.)

B La creencia en el Más Allá en el Judaísmo

Existen algunos signos de la creencia en el Más Allá, ya sean ellos débiles o fuertes, en todas las religiones ya desaparecidas o que existen en la actualidad. Indudablemente, la creencia en el Más Allá debería estar más enraizada y detallada en algunas religiones divinas. Sin embargo, en lo que se refiere al Judaísmo debería asombrar el hecho de que la situación no sea así.

El Judaísmo está basado en los mensajes del Profeta Musa (Moisés) y en un gran libro divino como la Torah, pero éste otorga poco lugar a la vida en el Más Allá. Esta situación hizo a algunos sabios pensar que no existe una creencia en el Más Allá en el Judaísmo.

Algunos autores contemporáneos afirman que el hecho de que el Antiguo Testamento, que es llamado la Torah y cuya forma original fue revelada por Al-lah, no mencione en absoluto la vida en el Más Allá, la resurrección, la recompensa y el castigo, es algo que sorprende (1)

Addison afirma que las tradiciones y costumbres religiosas basadas en un principio nacional jugaron un papel importante en la creación de un estado y añade que esto a muchos judíos a lleva a pensar en el futuro de Israel, pero no en lo que les espera tras la muerte, y les hace ignorar el Más Allá. (2)

Sin embargo, una investigación completa y detallada sobre el Judaísmo muestra que lo que se declara arriba es válido sólo para los primeros cinco libros de la Torah (3), atribuidos a Moisés, que no mencionan la resurrección y el Más Allá, pero estos últimos sí son recogidos en los otros libros de la Torah, aunque no mucho. Este tema es también mencionado en otros libros de referencia para el Judaísmo, como el Talmud (4).

Debemos señalar que los judíos sólo nombran como fuentes a los primeros cinco libros de la Torah. Según ellos, el Talmud es oral. (5). Se declara también que ellos aprenden los temas relativos al Más Allá de forma oral en forma de transmisión de unos a otros (6).

Algunos sabios judíos mencionan la creencia en el Más Alla en sus libros. Uno de ellos, Sadiya al Fayumi, dice: "La resurrección de los muertos en el Más Allá para recibir el castigo y la recompensa es algo que nuestro Señor nos enseñó" (7). Musa bin Maimun, un famoso erudito judío, dijo: "Yo definitivamente creo que los muertos serán resucitados cuando la voluntad de Dios tenga lugar y ellos vivirán para siempre". (8).

Es necesario declarar que los judios se dividieron en dos grupos, como Samiriyya y Ibrahniyya, después de volver de Babilonia; cada tribu creía en una Torah diferente. Cada una de ellas describía la Torah que la otra tribu tenía como distorsionada. La Torah que el grupo de Samiriyya tenía mencionaba más el Más Allá que la otra, aunque brevemente. (9)

Algunos sabios judíos declaran que la razón por la que los primeros cinco libros de la Torah no incluyen la resurrección y la creencia en el Más Allá fue que esta última era muy sólida y, por lo tanto, no era necesario mencionarla. Por el contrario, algunos asuntos cuya mención era más necesaria, como la unidad de Dios, están más recogidos en el texto porque los judíos de aquella época tenían una creencia politeísta. Ibn Kamuna, uno de estos sabios, dijo: “Que no haya una mención de este asunto no impide a los Hijos de Israel ser informados acerca de los hechos”. De este modo, la pregunta de por qué este asunto no es mencionado en la Torah, podría ser respondida de la forma siguiente:

"No es permisible debatir y hacer preguntas con respecto a los temas divinos. Puede haber una razón que no conozcamos detrás de esto". Luego, él explica por qué la resurrección y el castigo y la recompensa en el Más Allá no son mencionados en la Torah: “Los profetas son los médicos de los espíritus con la guía de Dios. Un médico intenta tratar a las personas con todo lo que pueda encontrar durante su periodo de ejercicio; del mismo modo, la gente en la Era de Moisés no negaba la recompensa y el castigo del Más Allá. Por el contrario, su problema era el de la adoración a los ídolos, las estrellas y otras cosas. Es decir, ellos adoraban a otros seres distintos a Dios". De este modo, Ibn Kamuna atribuye el hecho de que la Torah no incluya el tema de la recompensa y el castigo en el Más Allá al hecho de que los Hijos de Israel conocían esta creencia. Él continúa diciendo: “Si el problema de los Hijos de Israel hubiera sido la negación de la recompensa y el castigo en el Más Allá, este tema habría sido mencionado en la Torah. Dado que éste no fue el caso, fue considerado suficiente el difundirlo oralmente y hacerlo implícitamente en los escritos. Por lo tanto, los judíos creían en la resurrección de los muertos y la eternidad del espíritu tras la muerte. Ellos mantenían esta creencia transfiriéndola a las generaciones siguientes oralmente. Rezaban por los muertos y se arrepentían cuando sentían que el tiempo de morir estaba cerca". (10)

Sin embargo, es muy difícil estar de acuerdo con estas afirmaciones y explicaciones porque el principal propósito por el que una religión es enviada, después de para revelar la unidad de Al-lah, es para afirmar la creencia en el Más Allá. Es necesario advertir frecuentemente al hombre, que constantemente se vuelve hacia el mundo debido a las inclinaciones de sus deseos y su alma, acerca de la existencia del Más Allá, el Paraíso y el Infierno.

En especial, si esta nación es la nación de los judíos, que son famosos por su mezquindad, son necesarias más advertencias. La vida del Más Allá, el Paraíso y el Infierno son mencionados a menudo en el Corán, que también advierte que la vida en este mundo es temporal. Es posible ver información concisa o detallada sobre este tema en casi todas las Suras coránicas. Contrariamente a las afirmaciones de los sabios judíos, existen claras evidencias de la distorsión que ha sufrido el tema de la recompensa y el castigo en el Más Allá, que son puntos esenciales del Mensaje divino, pero que no vienen mencionados en un Libro revelado por Al-lah.

No existen, así, signos relativos al Más Allá en los primeros cinco libros de la Torah actual. El hecho de que la vida en el Más Allá, el Paraíso y el Infierno sean mencionados, aunque de manera concisa, en los otros libros atribuidos a los otros Profetas es interpretado de forma diferente.

Según algunos sabios que han realizado investigaciones con respecto a este asunto, la razón de estos cambios no es conocida. (11). Actuando en base a las similitudes entre la crencia en el Más Allá en el Zoroastrismo y el Judaísmo, algunos teólogos dicen que esta creencia entró en el Judaísmo hacia el final de la esclavitud en Babilonia y se desarrolló gradualmente. (12). Según otros, existen probablemente causas externas de tipo geográfico y cultural con respecto a este asunto: Mesopotamia, Kan´an e Irán.

William Durant dice: "La idea de la resurrección en los judíos se asentó después de que ellos perdieron la esperanza de dominar la tierra. Ellos probablemente recibieron esta idea de los persas o de los egipcios. El mesianismo se originó de este aspecto espiritual (14). Zaza, que escribió libros sobre el Judaísmo, se mostró de acuerdo con este punto de vista y afirmó: "Los judíos comenzaron a pensar en los temas del mundo invisible y desconocido después de que ellos vivieran en la esclavitud en Babilonia y fueran dispersados por los romanos" (15).

En las declaraciones anteriores se afirma que la creencia de los judíos en el Más Allá fue fruto de algunas causas espirituales, como el deseo de consolarse a sí mismos y de buscar la felicidad en otro reino, porque ellos no podían alcanzar la soberanía en este mundo. Tal afirmación es la de aquellos que basan las fuentes de la religión en algunas causas mundanas y no en la revelación.

Esta tesis significa evaluar la fuente de las religiones desde un punto de vista evolucionista, lo cual es contrario al hecho declarado por el Corán: que los seres humanos fueron una sola nación en primer lugar; luego, ellos disputaron (16). Los seres humanos se originaron de una sola fuente. Del mismo modo, ellos se alimentaron espiritualmente de la misma fuente. Cuando las fluctuaciones y disputas tuvieron lugar debido a la naturaleza de los seres humanos, éstos fueron mejorados y corregidos de nuevo por los profetas... (17).

Es un tema controvertido el si algunas expresiones que que se refieren a ajiru´l ayyam (los últimos días) se utilizan para referirse al día en que la gente sea resucitada y reciba la recompensa o el castigo o al día en que los judíos se libren de sus tribulaciones después de guerras y derrotas a manos de sus enemigos. (19).

Algunos investigadores se muestran de acuerdo en que existe una creencia en el Más Allá en el Judaísmo, pero esta creencia no va en el mismo sentido que el Islam enseña (20). En los Libros del Antiguo Testamento, el Paraíso y el Infierno son mencionados de manera superficial y no suficiente para mantener a los judíos alejados de la codicia del mundo (21)

Según aquellos que han realizado investigaciones sobre el Judaísmo, el pueblo judío está dividido en dos grupos. Uno de ellos vivió en el mundo libre y felizmente. Ellos alcanzaron la riqueza material junto con el contento de Al-lah. El segundo grupo vivió en la esclavitud y el exilio contrariamente al primero. Según el pensamiento judío, ellos volverán al mundo y se beneficiarán de los dones mundanos recibiendo su parte”. (22)

En lo que se refiere al término Más Allá, es un hecho polémico si el término resurrección mencionado en el Viejo Testamento significa resurrección después de la muerte o renacimiento de la nación judía para alcanzar la estabilidad mundana y política. Así por ejemplo, el versículo: “Tus muertos vivirán.Cadáver mío... se levantarán.¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo!” (23) es interpretado por algunos intérpretes del Antiguo Testamento en el sentido de que él indica la resurrección mundana de los judíos después de su esclavitud. Es, sin embargo, una forma de distorsión el interpretar estas declaraciones de una forma diferente a la resurrección en el Más Allá.

Algunos intérpretes señalan que algunos versículos del Antiguo Testamento indican un renacimiento tribal (24). Ellos afirman que el siguiente texto no se refiere a la resurrección en el Más Allá sino al renacimiento de los judíos, como también declaran algunos sabios cristianos: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y desprecio perpetuos” (25). Ellos señalan que el verso habla del despertar de muchos, no todos, de los que duermen y que la resurrección de la otra vida tendrá lugar al mismo tiempo para todos los humanos (26). Sin embargo, frases como “que están dormidos en el polvo”, “vida eterna”, “vergüenza y desprecio eternos” apoyan la idea de aquellos que afirman lo contrario. En realidad, según algunos sabios, “este verso expresa claramente la idea del Más Allá” (27).

Se sabe que los judíos que vivían en la Era de la Bendición creían en la tortura en la tumba. Un rabino judío fue a ver un día al Mensajero de Al-lah (PB) y dijo: “Aprendimos que Al-lah pondrá todos los cielos en un dedo; y la tierra en un dedo, y los árboles en un dedo, y el agua y el polvo en un dedo, y todos los otros seres creados en un dedo. Luego él dirá: “Yo soy el Rey”. El Profeta (PB) se sorprendió por lo que había oído y confirmó lo que el rabino había dicho sonriendo. Luego, él recitó el siguiente verso coránico: “No han valorado a Al-lah debidamente. El Día de la Resurrección, contendrá toda la tierra en Su puño; los cielos estarán plegados en Su diestra”. (39:67) (28)

Se desprende de algunos hadices que los judíos que vivieron en la Era de la Bendición creían en la tortura de la tumba. Según un hadiz, una mujer judía vino a ver a Aisha (ra) y rezó como sigue: “¡Qué Al-lah te proteja de la tortura de la tumba!” (29).

En realidad, en los primeros períodos del Antiguo Testamento, se menciona que sólo un tipo de sombra del hombre permanece tras la muerte. Ella se llama “sheol” en hebreo y se traduce al árabe como “maqarru´l mauta”. Se declara que todos, ya sean justos o no, van a parar a un agujero en el suelo bajo la tierra y permanecen allí (30). Es posible que este agujero sea el reino de la tumba. Sin embargo, actuando en base a los que hemos mencionado antes, podemos decir que hay un reino de la tumba en el Judaísmo, pero tal reino se parece a los de las primitivas religiones y es diferente del que se contempla en la creencia islámica (31). En el Judaísmo, los dones y el castigo de la tumba son sólo para el espíritu; los ángeles que hacen las preguntas no son mencionados (32).

En las fuentes judías de hoy en día se declara que no hay cosas materiales como el comer, el beber, el sexo, las montañas, los jardines y los ríos en el Paraíso (33)

Sin embargo, según lo que se entiende de las narraciones, a diferencia de los judíos que viven hoy en día, los judíos que vivieron en la Era de la Bendición creían que había cosas y placeres materiales en el Paraíso. Un sabio judío preguntó al Mensajero de Al-lah (PB) qué era lo que los creyentes comerían en primer lugar en el Paraíso y lo que comerían y beberían después. Cuando el Mensajero de Al-lah respondió, él confirmó este hecho diciendo: “Has dicho la verdad” (34). Ésta es una evidencia que muestra que las distorsiones sufridas por el Judaísmo se han prolongado durante su historia.

Los libros del Viejo Testamento describen el Infierno como un horrible lugar donde la gente se reunirá en presencia e Al-lah y del que uno no puede volver (35). Según los judíos, la estancia en el Infierno se da por un período limitado y también se menciona esto en el Corán poniéndolo en boca de los judíos (36). El bueno y el malo recibirán eternos dones al fin. Nadie permanecerá en el Infierno eternamente, excepto aquellos que hayan cometido suicidio y que hayan extraviado a la gente (37).

No se dice nada sobre los signos del Último día en el Viejo Testamento. Sin embargo, cada signo de este tipo puede ser deducido de las palabras del sabio judío Sadiya al Fayumi. Él dijo: “¿Acaso nosotros, creyentes en la unidad de Al-lah no vamos a creer que el Sublime Creador hará revivir a todos los muertos en la Tierra del Más Allá para recompensarlos o castigarlos?

Luego, ¿Podemos negar que nuestros muertos reciben dones al habérseles concedido un tiempo de vida extra, ser resucitados y serles otorgada la vida en el Más Allá? ¿Acaso no es esto justo para aquellos que fueron expuestos a desgracias y problemas? En realidad, nuestra nación fue objeto de pruebas por grandes cosas. De este modo, merecemos recibir tal tiempo extra. De este modo, ellos serán la mejor nación en lo que se refiere a los dones a recibir debido a su paciencia y sufrimiento”. (38)

Vemos que diferentes sectas de los judíos tienen una visión diferente sobre el Más Allá. Así por ejemplo, una de las últimas sectas, los kostanis, aceptan el Más Allá, la recompensa y el castigo, pero los dustanis creen que la recompensa y el castigo tendrán lugar en este mundo. Los esenios, una de las más antiguas sectas judías, creen en la eternidad de las almas. (39). Los saduceos niegan el Más Allá completamente. (40)

Podemos enumerar los perfiles de la vida en el Más Allá, según el Judaísmo, en tres puntos:

1. La Torah hoy, es decir, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, atribuidos a Moisés, no incluyen la vida en el Más Allá, la resurrección, la recompensa y el castigo.

2. Los libros del Antiguo Testamento atribuyen a los otros profetas algunos signos sobre este asunto.

3. Los intérpretes del credo en el Talmud judío mencionan la vida en el Más Allá. (41)

Creemos apropiado el mencionar las declaraciones con respecto a la resurrección y la vida en el Más Allá como resultado del estudio del Antiguo Testamento. Esto permitirá ver claramente cuantas referencias sobre este tema existen en los libros del Antiguo Testamento atribuidas a Moisés y cuantas están atribuidas a otros profetas.

Aquí están algunas declaraciones en el Viejo Testamento con respecto a la resurrección y la vida en el Más Allá:

"Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado." (42)

"Yo hago morir y Yo hago vivir" (43)

"Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies" (44)

“Él saca al descubierto cosas profundas de la oscuridad,y saca a la luz sombra profunda”; “Y después de mi piel, [que] han desollado..., aun reducido en mi carnecontemplaré a Dios”. “Que en el día del desastre se perdona al malo, en el día de la ira es librado?". (45)

“Porque no dejarás mi alma en la tumba, ni permitirás que tu santo vea corrupción.Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; con eternos placeres a tu diestra”. (46)

“No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá.Lo castigarás con vara, Y librarás su alma de la muerte. Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría. Si la hallares tendrás recompensa. Y al fin tu esperanza no será cortada”. (47)

“Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos”. (48)

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”. (49)

Del mismo modo, es narrada la historia de los Hijos de Israel que estaban muertos en una llanura (50). Esta historia nos recuerda la de aquellos que abandonaron su país por temor a la muerte y la del Profeta Uzair en el Corán.

El hecho de que las declaraciones con respecto al Más Allá en el Antiguo Testamento sean tan pocas es la mayor evidencia de que éste fue distorsionado. Es imposible para un Libro divino no mencionar algo sobre el Más Allá en los cinco primeros libros, como muchos investigadores dicen. A pesar de esto, algunos intérpretes cristianos del Antiguo Testamento distorsionaron estos versos de nuevo e interpretaron las declaraciones que indican la resurrección en la otra vida como la resurrección de los judíos en este mundo. De este modo, ellos anularon esta creencia de forma total en el Antiguo Testamento y lo transformaron en un libro laico.

De este modo, los judíos, que admiran y aman mucho la vida de este mundo, como señala el Corán (51), se vincularon aún más a él. El hombre puede proteger su alma del amor al mundo con gran dificultad a pesar de las frecuentes advertencias sobre el castigo y la recompensa de la otra vida. Sin embargo, dado que el Viejo Testamento apenas tiene ninguna advertencia con respecto al tema, esto hizo que los judíos pensaran siempre en este mundo y no sobre el Más Allá ni temieran el castigo tras la muerte.

Hasta ahora, hemos explicado los puntos de vista y las evaluaciones de los sabios que describieron el Judaísmo en base a las propias fuentes judías.

Ahora, veremos el Judaísmo y la Torah desde el punto de vista del Corán:

Según el Corán, la Torah es un libro que fue revelado a Moisés por Al-lah y que contiene guía y luz.

Cuando nos referimos a los versos que mencionan el contenido de la Torah, vemos que esta última es descrita como un libro que explica todas las cosas en detalle: "Luego, dimos a Moisés la Escritura(Sagrada), completando Nuestras bendiciones sobre él, por ser virtuoso, como una explicación detallada de todo y guía y misericordia, para que, así, crean en el encuentro con su Señor”.(6:154)

"Y escribimos para él en las Tablas consejos y advertencias de todo y explicaciones detalladas sobre todas las cosas. ¡Tómalas, pues, con fuerza y ordena a tu pueblo que tome lo bueno que hay en ellas! Yo pronto os mostraré la morada de los transgresores." (7:145).

Se declara en la declaración del final del primer verso que la más importante razón por la que Moisés recibió la Torah fue para difundir la creencia en el Más Allá: “para que, así, crean en el encuentro con su Señor”. La siguiente declaración al final del segundo verso declara que el lugar de los incrédulos es el Infierno: “Yo pronto os mostraré la morada de los transgresores”. (52)

En otros versos, vemos que los temas relativos al Último Día y el Más Allá se encuentran entre las cosas reveladas a Moisés. En un verso se dice: “La Hora llega -estoy por ocultarla- para que cada uno sea retribuido según su esfuerzo”. (20:15) En otro verso, Moisés y Aarón dicen: “Se nos ha revelado que se infligirá el castigo a quien desmienta o se desvíe". (20:48)

En la Sura El Altísimo (A´la) después de mencionar que los perversos serán arrojados a un gran fuego, que aquellos que purifiquen sus almas alcanzarán la salvación y que la vida en el otro mundo es mejor que la vida mundana se declara que esta información existe en las primeras páginas de los libros de Abraham y Moisés: “Esto se encuentra en las Hojas primeras. Las Hojas de Abraham y de Moisés”. (87:18-19)

Vemos que esta creencia arraigó entre la gente que creía en Moisés. Lo que los magos que creyeron en Moisés dijeron es el mejor ejemplo de ello. Después de que los magos creyeron, ellos no prestaron atención a la amenaza del Faraón de que les mataría de una forma horrible. Ellos dijeron: “No te preferiremos a ti a las pruebas claras que se nos han ofrecido ni a Quien nos ha creado. Decidas lo que decidas, tú sólo decides sobre la vida de acá. Creemos en nuestro Señor, para que nos perdone nuestros pecados y la magia a que nos has obligado. Al-lah es mejor y más duradero. Quien acuda a su Señor como culpable tendrá la gehena y en ella no podrá morir ni vivir. Quien, al contrario, venga a Él como creyente, después de haber obrado bien, tendrá la categoría más elevada: los Jardines del Edén, por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estará eternamente. Ésa es la retribución de quien se mantiene puro”. (20:72-76) (53)

Por los versos anteriores podemos ver claramente que los magos, que creían en Moisés, tenían una creencia firme y sólida y que Moisés explicó a su nación los temas relativos al Más Allá en detalle. En varios versos se declara que la Torah fue distorsionada: “Algunos judíos alteran el sentido de las palabras”. (4:46) (54). “¡Ay de aquéllos que escriben la Escritura con sus manos y luego dicen: Esto viene de Al-lah, para, luego, malvenderlo! ¡Ay de ellos por lo que sus manos han escrito! ¡Ay de ellos por lo que han cometido!” (2:79) La verdad es expresada claramente y aquellos que distorsionan el Libro de Al-lah son condenados severamente en los versos arriba mencionados y otros similares.

Indudablemente, las declaraciones sobre el Más Allá, el Paraíso y el Infierno están también influenciadas por esta distorsión. El Antiguo Testamento hoy es un claro testigo de ello. Sin embargo, se entiende de los versos que transmiten las declaraciones de los judíos que vivieron durante la Era de la Bendición acerca del Paraíso y el Infierno que ellos creían en el Más Allá, aunque tenían ideas errónea. Esto puede también ser visto en los hadices.

“Dicen: "El fuego no nos tocará más que por días contados". (2:80) “Y dicen: "Nadie entrará en el Jardín sino los judíos o los cristianos." (2:111) “Di: "Si se os reserva la Morada Postrera junto a Al-lah, con exclusión de otras gentes. entonces ¡desead la muerte. si sois consecuentes!" (2:94)

Estos versos de arriba y otros similares muestran que los judíos creían en el Más Allá, el Paraíso y el Infierno pero había algunos errores y distorsiones en esta creencia.

El hecho de que la codicia, la ambición y el amor a la vida mundana de los judíos sean mencionados en algunos versos indica, sin embargo, que su creencia en el Más Allá era débil. “Verás que son los más ávidos de vivir, más aún que los asociadores”. (2:96)

A través de las explicaciones ofrecidas antes, vemos que el Corán enfatiza varios puntos al referirse a la Torah y al Judaísmo:

1. En la Torah, la vida en el Más Allá es mencionada brevemente, no de forma tan detallada como en el Corán. Moisés transmitió esta creencia a su nación: los creyentes que creían de corazón en Moisés en aquel tiempo creían también en la existencia del Más Allá, el Paraíso y el Infierno.

2. Los judíos que vivieron en la Era de la Bendición creían en el Más Allá, el Paraíso y el Infierno, pero su creencia era débil debido a las distorsiones en la Torah y su amor al mundo.

3. En el Corán, son mencionados atributos de los judíos como su excesivo amor al mundo, su apego a él y su temor a la muerte. De este modo, queda claro que ellos son una nación que dan importancia sólo al mundo en cada época y que no piensan en el Más Allá, el Paraíso y el Infierno.

De este modo, la información más correcta sobre los judíos es ofrecida por el Glorioso Corán, como es el caso en todos los temas.

Notas:

[1]. M.A. Draz, Kur'ân Ahlakı, traducido por, Emrullah Yüksel, Ünver Günay, İz Publ., İstanbul, 1993, p. 153; Muhammad Ghazali, al Mahawiru'l Khamsa li'l Qur'an'il Karim, Cairo, 1989,  p. 149; Abu'l Hasan Ali an Nadwi.  as Sirau  bayna'l Iman wa'l Maddiyya,Daru'l Qalam, Kuwait, 1981, p. 17.
Sentimos la necesidad de tratar este tema e investigarlo más debido a estas afirmaciones sobre la Torah y el Judaísmo.
[2]. Ver Addison, p. 158.
[3]. Los cinco primeros libros de la Torah son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
[4]. Fawi, p. 146;  Abu Ataillah, p. 147; ver también Francine Kaufmann  Josy Eisenberg,Yahudi Kaynaklarına Göre Yahudilik, (Mehmet Aydın, Din Fenomeni içinde, Konya, 1995, p. 99 100)
[5]. Abu Ataillah, p. 140. (Ibn Kamuna. Tanqihu'l Abhath fi'l Milali'th Thalath, quoted from p. 40).
El Talmud es una ley ética y religiosa que regula cada detalle de la vida de los judíos. Según el Talmud, la Torah tiene setenta aspectos secretos. Según la Kabbala, la lectura tradicional de la Torah es esotérica (Kaufmann  Eisenberg, p. 102 103, 111)
[6]. ibid, 144.
[7]. ibid, p. 55 (Sa'diya al Fayumi, al Amanat wa'l I'tiqadat, London, citado de p. 211). El año de la muerte de Sadiya al Fayumi es 942 y el de Musa b. Maimun es 1205.
[8]. ibid, p. 55 (al Fikru'd Diniyyu'l Israiliyyu Atwaruhu wa Madhahibuh, citado de p.159).
[9]. ibid, p. 144 145. Las famosas de sectas de los judíos son las siguientes: esenios, zelotes, saduceos y fariseos (Kaufmman  Eisenberg, p. 101)
[10]. ibid p. 140 142 (Ibn Kamuna, citado de p. 40).
[11]. Randles  Hough, p. 18.
[12]. Addison, p. 157; Mehmet Paçacı.Kur'ân'da ve Kitab ı Mukaddeste Ahiret İnancı, Nun Publ. İstanbul, 1994, p. 72. Jacob rechaza tal afirmación y declara que esta creencia está vinculada a un deseo más general. (Ver Edmond Jacob, Theologie de L'Ancien Testament, Neuchatel (Suiza), 1968, p. 253).
[13]. Mahmûd Es'ad, İslam Tarihi, Marifet Publ. İstanbul, 1983,  p. 316.
[14]. Abu Ataillah, p. 153 ( Will Durant. Qissatu'l Hadara, II, citado de p 345).
[15]. ibid, p. 54 al Fikru'd Diniyyu'l Israiliyyu Atwaruhu wa Madhahibuh, citado de p.109).
[16]. Ver al Baqara, 213; Yunus, 19.
[17]. Ver Kılıç, "Kur'ân'a Göre Fıtrî Safvet Dönemi ve Tevhid'in Yozlaşması", Yeni Ümit, Issue: 13 (September, 1993) p. 34 40; Mitoloji Kitab ı Mukaddes ve Kur'ân ı Kerîm, p. 209 210.
Es extraño que algunos pensadores musulmanes como Ibn Rushd dijeran: “Aquellos que mencionaron por primera vez la resurrección de los cuerpos(hashru'l aysad) son los profetas de los Hijos de Israel que vinieron después de Moisés."  (Abu'l Walid Muhammad b. Ahmad Ibn Rushd. Takhafutu't Takhafut, expl. S.J. Maurice Bouyges, 2nd impr., Daru'l Mashriq, Beirut, n.d., p. 580) No es correcto llegar a tal conclusión a través de un libro distorsionado. Lo que es correcto es hacer un juicio basado en el Corán. Como veremos en unos versos que serán mencionados, el Corán apoya una tesis contraria a lo que él afirma.
[18]. "Ese día", "al final de los días", "días que vienen", etc (ver Jacob, p. 257 258).
[19]. Abu Ataillah, p. 54.
[20]. ibid, p.16.
[21]. Ghazali, Muhammad, al Mahawiru'l Khamsa, p.149 150.
[22]. Çelebi,al Yahudiyya, Maktabatu'n Nahdati'l Misriyya, Cairo, 1978,  p. 202 204
[23]. Isaiah, XXVI, 19.
[24]. Ver Jacob, p. 250.
[25]. Daniel, XII, 2.
[26]. Abu Ataillah, pp.132 133
[27]. Randles  Hough, p. 18; Addison, p. 163.
[28]. Muhammad b. Ismail Bukhari, as Sahih, al Maktabatu'l Islamiyya, İstanbul, n.d., Tawhid, 19, VIII, 184; Muslim b. Hajjaj al Qurashi.as Sahih, Munafiqun, 19, 21, (IV, 2147 2148)
[29]. Bukhari, Janaiz, 87, I, 102; para una narración similar, ver Muhammad al Manbaji al Hanbali, Tasliyatu Ahli'l Masaib, expl. M. Hasan al Khumsi, Daru'r Rashid, Beirut, 1988, s. 284
[30]. Randles  Hough, p. 18;  Jacob, p. 243; Addison, p. 158, 227; Abu Ataillah, p. 98.
[31]. Ver Addison, p. 158.
[32]. Abu Ataillah, p. 100.
[33]. ibid, p. 285 (Zafaru'l Islam Han.Talmud Tarikhuhu wa Taalimuh, p.78; Fayumi, al Amanat wa'l I'tiqadat, quoted from p. 263).
[34]. Ver Muslim, Hayd, 34, I, 252.
[35]. Abu Ataillah, p. 99, 286.
[36]. Dicen (los judíos): "El fuego no nos tocará más que por días contados".  (2:80).
[37]. Abu Ataillah, p. 287 (S. Y. Muyal. Talmud Asluhu wa Tasalsuluhu wa Adabuh, from ps. 143).
[38]. ibid, p.118 119 (Fayumi, al Amanat wa'l I'tiqadat, quoted from p. 226).
[39]. Muhammed Ataurrahim, Bir İslâm Peygamberi Hz. İsâ, İnsan Publ., İstanbul, 1985, p. 30. Para detallada información sobre los esenios, ver ibid. p. 27 35.
[40]. Abu Ataillah, p. 156 157.
[41]. ibid, p. 139.
[42]. Génesis, III, 23.
[43]. Deuteronomio, XXXII, 39.
[44]. 2 Reyes,  XIII, 21.
[45]. Job, XII, 22; XIX, 26; XXI, 30.
[46]. Salmos, 16. Samos, El Salmo de David, 10 11.
[47]. Proverbios, XXIII, 13 14, 17 18; XXIV, 14.
[48]. Isaías, XXVI, 19.
[49]. Daniel, XII, 1 4.
[50]. Ver Ezekiel, XXXVII, 1 14. 
[51]. “Verás que son los más ávidos de vivir, más aún que los asociadores” (2:96).
[52]. Éste el punto de vista de Hasan Basri y Muyahid. Mawardi mencionó este punto de vista al abordar el significado de esta expresión. Mawardi cita tres puntos de vista más de que las naciones destruidas en el pasado son incluidas en esta expresión. (Ver Ali b. Muhammad b. Habib  al Mawardi, an Nukatu wa'l Uyun (Tafsiru'l Mawardi), Daru'l Kutubi'l Ilmiyya, Beirut, 1992, II, 261).
[53]. Estos versos y las declaraciones en los versos 74, 75 y 76 pueden ser lo que los magos dijeron o información dada por Al-lah sobre la gente del Paraíso y del Infierno. (Ver Jarullah Mahmud b. Umar az Zamakhshari, al Kashshaf an Haqaiqi't Tanzil wa Uyuni'l Akawil, Daru'l Ma'rifa, Beirut, II, 546).
[54]. Ver también Sura al Maida, 13, 41.

6 ¿Cuál fue la creencia en el Más Allá de muchas comunidades a lo largo de la historia?

Restos de la creencia en el Más Allá han sido hallados en todas las comunidades a través de la historia, ya sea de una forma amplia o más pequeña, aunque no en el sentido islámico.

Los resultados de los investigaciones vinculadas a la historia de las religiones apoya este hecho. No ha habido ninguna nación sin religión en la historia. No ha habido ninguna comunidad sin creencia en el Más Allá, al menos una creencia en la que el espíritu continúa viviendo después de que abandone el cuerpo (1).

Los sarcófagos que datan de miles de años contienen rastros de rituales funerarios y objetos colocados en las tumbas para que sirvieran en el Más Allá (2). Así por ejemplo, la gente en el Neolítico enterraba comida, bebida, armas y otros objetos en las tumbas junto con los muertos (3). En Ur, Mesopotamia, muebles, instrumentos musicales y otros objetos fueron hallados en las tumbas de los reyes, que datan del año 2.250 a. C. Junto con armas, vino y comida, hubo allí también los restos de los soldados que fueron ejecutados para que ellos pudieran servir al rey en el Más Allá (4). En las tumbas de Babilonia, ropas, flechas, botellas de perfume y peines fueron hallados junto con los huesos de una mujer y juguetes junto a un niño (5).

En el Antiguo Egipto había una fuerte creencia en el Más Allá. Los antiguos egipcios enterraban a los muertos de la misma forma que el feto se halla en el útero, es decir, en una posición recostada en la que la barbilla tocaba las rodillas. Esto ha sido interpretado como algo que indica la resurrección, al imitar la postura del feto, en una nueva vida (6).

Algunos escritores que han escrito sobre este tema señalan que la más importante característica que separa a las religiones egipcias de otras religiones es la importancia que aquellas dan al concepto de eternidad y la atención que ellas prestan a sus muertos (7). Según ellos, la vida real comenzaba después de la muerte (8). La información que expresa la creencia en el Más Allá en aquel tiempo es abundante y apoya este punto de vista. Así por ejemplo, según la descripción que existe en las ruinas del Antiguo Egipto, el reino del Más Allá, que estaba dominado por Osiris (9), era muy duro y nadie podía entrar en esta tierra eterna de felicidad fácilmente sin responder muchas preguntas minuciosas y difíciles (10)

Si las buenas acciones sobresalían en este mundo, una persona tendría una buena vida en el Más Allá y si son las malas acciones las que lo hacían entonces él tendría una vida mala. La cantidad de las buenas y las malas acciones estaba determinada por medio del Mizan (Balanza) (11).

Los antiguos egipcios tenían varios libros que describían la situación en el Más Allá. El Libro de los Muertos (12), que consiste en varios textos de magia escritos en los muros de las tumbas, obras inmortales de la poesía del Antiguo Egipto, incluye historias y oraciones relativas al Más Allá (13) y las palabras que debían ser pronunciadas en presencia de un tribunal divino (14). Ellos enterraban incluso este libro con la persona muerta con el fin de que le ayudara (15). En el libro llamado Pirámides, hay algunas fórmulas relativas al destino del rey en el Más Allá; en el libro llamado Ataúdes existen fórmulas que buscan proteger a los muertos de las cosas que les amenacen en el Más Allá y permitirles llevar una buena vida allí (16).

También podemos ver la creencia de la reencarnación entre los antiguos egipcios (17). Según aquellos que tenían esta creencia, cuando las personas, cuyos malos actos sobrepasan a los buenos morían, ellos eran enviadas de nuevo al mundo en cuerpos de animales. Además, los espíritus de las personas buenas regresaban al mundo en sus cuerpos anteriores para un nuevo test después de vivir en el Paraíso durante 3.000 años (18). Se estima que esta creencia es la razón por la cual los antiguos egipcios momificaban los cuerpos muy cuidadosamente y les impedían decaer. Según ellos, el espíritu podía vivir sólo si el cuerpo continuaba existiendo; sólo en ese caso podría el espíritu volver al cuerpo (19). La momificación era considerada como una necesidad de mostrar respeto a los muertos y agradarles, y era también una manifestación de la creencia en la vida después de la muerte (20).

Se declara que una de las evidencias que muestran la importancia que los antiguos egipcios daban a la vida en el Más Allá era la construcción de sólidas tumbas y pirámides (21), pero el hecho de que los egipcios que vivieron en las eras previas enterraran sus muertos en tumbas modestas y que ellos construyeran grandes pirámides sólo cuando su civilización se desarrolló muestra su deseo de ostentación (22).

Esta importancia dada al Más Allá por los antiguos egipcios hizo que algunos historiadores pensaran que la primera nación en creer en el Más Allá en la historia fueron los antiguos egipcios. Uno de los pioneros de esta afirmación fue Herodoto (23). Su declaración de que “los egipcios fueron la primera nación en creer en la eternidad del espíritu” muestra que tal afirmación se remonta a los tiempos antiguos. Es posible ver esta idea también en los autores contemporáneos (24). Sayyid Qutb estaba de acuerdo con ella: “La creencia en la rendición de cuentas en el Más Allá se consolidó en Egipto 1.000 años antes de que la idea del Más Allá calara en cualquier otra nación. Los egipcios creyeron en el Más Allá antes que todos los demás y esta creencia espiritual se difundió entre las otras naciones unos 1.000 años después” (25).

En nuestra opinión, este punto de vista es demasiado categórico y necesita ser matizado. La creencia en el Más Allá se ha encontrado en todos los seres humanos desde el Profeta Adam (Adán) (P) y fue transmitida a los seres humanos a través de los profetas enviados a través de la historia.

Ciertamente, te hemos enviado con la Verdad, como portador de buenas nuevas y amonestador, pues no hay comunidad por la que no haya pasado un amonestador” (35:24). “¡Viajad, pues, por la Tierra y ved cuál fue el final de los desmentidores!” (16:36). Estos versos coránicos expresan este hecho claramente.

Indudablemente, la creencia en la vida después de la muerte, vista frecuentemente en el Antiguo Egipto, se originó en los mensajes divinos transmitidos por los profetas. El Profeta Ibrahim (Abraham) emigró a Egipto, donde residió durante un tiempo, y el Profeta Yusuf (José) también jugó un papel importante en la difusión de esta creencia cuando gobernó Egipto durante un largo periodo de tiempo. "En verdad, yo he dejado de lado las creencias de una gente que no tiene fe en Dios ni en la Otra vida"  (12:37). El verso anterior demuestra claramente que Yusuf transmitió el mensaje de la creencia en el Más Allá a los egipcios.

Mientras explica este verso, Qutb escribió las siguientes frases: "Esa creencia en el Más Allá es mencionada por la lengua del Profeta Yusuf (PB) y esto demuestra que ella fue transmitida oralmente por todos los profetas desde el inicio de la humanidad. Ella no fue incluida en el credo de los hombres con posterioridad, como algunos historiadores de las religiones comparadas afirman. La creencia en el Más Allá fue siempre uno de los elementos esenciales de los auténticos mensajes divinos". (26)

Abu Zahra declaró lo siguiente con respecto al verso anterior: "Es posible ver que la solidez del Mensaje del Profeta Yusuf afectó a los espíritus de los egipcios y esto continuó a través de las generaciones" (27).

De este modo, no es apropiado atribuir una creencia que se extendió por todo el mundo a través de los profetas a una cierta nación o región. Aunque los textos religiosos egipcios de las pirámides de Saqqara, que se remontan a hace 4.000 años, son considerados como los más antiguos que se refieren a la vida después de la muerte (28), esto no significa que los egipcios fueran la primera nación que tuviera una creencia en el Más Allá, ya que, como hemos mencionado, para ello habría que demostrar que los egipcios fueron la primera nación que vivió en el mundo y que ostentó tal creencia. Dado que algo así no ha sido probado, tal afirmación carece de fundamento. En nuestra opinión, los sabios islámicos que mencionaron esta teoría citaron probablemente a Herodoto sin pensar mucho en ello.

La afirmación de que la creenciade los egipcios en el Más Allá se originó debido a sus condiciones de vida fue planteada por algunos investigadores (29), que no tuvieron en cuenta los hechos derivados de la revelación divina.

La característica más obvia del Hinduísmoes la creencia en la reencarnación. Como dijo Biruni, "kalima ash shahada" (Testimonio de fe) es el signo distintivo del Islam, la trinidad está en el Cristianismo y la Shabat está en el Judaísmo. Del mismo modo, la reencarnación es el signo distintivo de la religión hindú. Una persona que no cree en la reencarnación no es considerada como uno de ellos". (30)

Sin embargo, esta creencia no comenzó a existir con los hindúes. Al principio, los hindúes solían creer que el hombre vino al mundo sólo una vez y que el Paraíso aguardaba a las buenas personas y el Infierno, que esta gobernado por Yama, esperaba a las malas (31).

Después de eso, la creencia en la reencarnación entró en el Hinduísmo a través de los textos de los Vedas (32). Según la creencia en la reencarnación, el hombre viene al mundo en el cuerpo de un animal cuando nace de nuevo. Sin embargo, según algunas sectas hindúes, el espíritu regresa únicamente al cuerpo de un ser de una misma especie. El espíritu del hombre vuelve al mundo de nuevo otra vez como hombre y el espíritu de un animal como el de otro animal (33).

En las religiones hindúes, el espíritu que alcanza las bendiciones eternas desprendiéndose de la esfera material se expresa a través de diferentes términos. Se llama "mukti" (emancipación) en el Hinduísmo, "salvación" en el Jainismo y "nirvana" en el Budismo (34).

La ley del karma, que es considerada como la causa de la llegada al mundo de nuevo del espíritu hasta que éste complete su evolución, tiene diferentes formas en las distintas sectas hindúes. En el Jainismo, el karma no es una orden relativa que contempla el retorno para la realización de acciones, sino una cosa material. El karma se mezcla con el espíritu del mismo modo que la leche se mezcla con el agua. No abandona al hombre hasta que éste purifica su espíritu y se aleja de los deseos mundanos. Él hace que el espíritu regrese al mundo una y otra vez (35).

En lo que se refiere al Budismo, éste parece más bien un sistema de pensamiento filosófico que uno religioso. Ha sido declarado incluso que Buddha se alejó de la idea de la creencia en Al-lah y, de este modo, cambió el significado de nirvana, que significa “la unión con Al-lah”. De este modo, el nirvana ha sufrido cambios históricos. En el período que siguió, el nirvana fue definido como el espíritu que purifica el alma y que sube hasta el mayor nivel de limpieza espiritual impidiendo todos los deseos materiales y produciendo en última instancia su liberación del ciclo kármico (36).

Si comprendemos que existe la creencia de la pre-eternidad del Universo, que no tiene principio ni fin en el Budismo, (37), podemos entender mejor que es fácil negar a Al-lah en tal sistema de creencia.

Cuando comparamos el antiguo Egipto y las religiones hindúes, vemos que ellas tienen una creencia espiritual en el Más Allá, pero los antiguos egipcios mostraron un gran cuidado en proteger los cuerpos de los muertos. La creencia en el Más Allá se extendió en las religiones hindúes, pero era muy limitada en el antiguo Egipto. Ella era sólo válida para los faraones porque cuando los egipcios, que consideraban a estos últimos como deidades vivientes, los veían fallecer, ellos afirmaban que sólo el cuerpo había muerto y que el espíritu era transferido al cuerpo de uno de sus hijos y nietos como otro faraón (38).

Las religiones hindúes se parecen a las religiones divinas en lo que se refiere a la eternidad del espíritu y a la recompensa por las acciones, pero difieren de estas últimas en que buscan la recompensa en este mundo (39). Las religiones hindúes que tienen la creencia en la reencarnación buscan el Más Allá y la vida eterna en este mundo.

El hecho de que las maldiciones hindúes también tengan la creencia en el Paraíso y el Infierno, lo que parece contrario a la reencarnación (40), puede ser visto como un resto de su antigua religión de los primeros períodos (41).

Se ha manifestado que la creencia en el Paraíso y en el Infierno fue fuerte entre los antiguos egipcios y débil entre los hindúes y que gradualmente desapareció dentro y alrededor de China. Los antiguos chinos creían que cuando los espíritus abandonaban los cuerpos, ellos continuaban con sus familias en este mundo y, por tanto, ellos adoraban a los espíritus de sus ancestros y les ofrecían sacrificios (42), pero es más apropiado no considerar esta idea válida para el conjunto de esta vasta tierra. Se declara por ejemplo en el verso 24 de la Sura 35 (Fatir) que fue enviado un profeta a cada nación. De este modo, no puede decirse que no existiera una creencia en el Paraíso y el Infierno en un país tan grande y con una población tan elevada. El hecho de que algo no haya sido determinado no implica que no exista. En realidad, en el Libro de los Muertos de los tibetanos, los estadios que el espíritu atraviesa después de la muerte física y las fases por las que la persona pasará necesitan ser analizados en detalle (43).

Se dice que Confuciono abordó el tema del Más Allá sino que trabajó para este mundo. La siguiente declaración se le atribuye: "No podemos servir a los seres vivos suficientemente. ¿Cómo podemos servir a los muertos? ¿Cómo podemos conocer la muerte?" (44). Según lo que ha sido narrador de él, él dijo "es mejor no tratar de averiguar si hay vida después de la muerte o no porque si supiéramos que los muertos viven, sus hijos que los aman intentarían cometer suicidio. Y si supiéramos que no viven, algunos hijos ingratos mostrarían una falta de respeto hacia sus padres (!) (45).

En el Sintoísmo, existe la costumbre de adorar a los espíritus de los muertos. Estos espíritus llamados "kami" son deificados y se cree que ellos lo gobiernan todo. (46).

En las antiguas religiones de Irán, existía la creencia en el Paraíso y el Infierno, en el Juicio y la Balanza, en el Puente llamado Sinvat y en la separación entre los espíritus buenos y malos (47). En Avesta, el libro de los zoroastrianos, la resurrección de los cuerpos juega un importante papel (48). Según las enseñanzas de Zaratustra, "en final del mundo, los muertos se levantarán y cada criatura será recompensada o castigada por lo que hizo. El ángel de la oscuridad irá a la tierra oscura con aquellos que le siguen y el ángel de la luz irá a la tierra luminosa con aquellos que le siguen, a la tierra de la felicidad donde ningún mal les alcanzará" (49). Esta creencia constituye la huella de una auténtica religions divina (50).

Aqqad cree que "los persas probablemente combinaron el credo hindú en lo que se refiere al fin del mundo y el credo egipcio con respecto a la obligación del espíritu de rendir cuentas por lo que hizo y al peso de las acciones para obtener una recompensa o un castigo" (51). Este autor manifiesta que los persas se vieron influenciados por los egipcios y los hindúes con respecto a la creencia en el Más Allá. Sin embargo, se trata de una tesis débil. La idea de influenciar o ser influenciado en lo que se refiere a la actuación de una u otras religiones similares no constituye un enfoque valido en el Islam. Según el punto de vista islámico, tales similitudes se originan en el hecho de que Al-lah envió profetas con las mismas creencias a todas las naciones. Después, algunas de estas creencias trasmitidas por los profetas fueron distorsionadas y, de este modo, aparecieron las diferencias (52).

A diferencia de muchas otras religiones, el Más Allá en el sistema de creencia de los persas es una creencia fija, adoptada por todos los grupos, aunque existen algunas diferencias en las descripciones y en las propiedades (53).

Los sabeoscreían en el Último Día y en el Más Allá. Según su creencia, un ángel enrollaría el cielo, el sol y la luna serían destruídos y la luz de las estrellas desaparecería (54). Los buenos espíritus pasarían las barreras muy rápido y serían elevados hasta el reino de la luz después de lo cual ellos serían pesados en la balanza de Abatur. Los malos espíritus quedarían atrapados en varias barreras y serían castigados y torturados. Después permanecerían en el mar de Suf el suficiente tiempo para ser purificados de sus pecados y ellos serían luego aceptados en el reino de la luz. Aquellos que se mostraran totalmente contrarios a las enseñanzas divinas nunca serían elevados al reino de la luz (55). En Sol Ginza, la segunda parte principal del mayor libro de los sabeos llamado Ginza, sólo los temas del espíritu, la salvación del mismo y su elevación al reino de la luz (escatología) son abordados (56). La secta Harraniya de los sabeos cree en la reencarnación (57).

Los antiguos habitantes de Mesopotamia (sumerios, asirios y babilonios)creían que los actos realizados en este mundo serían recompensados o castigados en el Más Allá (58).

Los hititasquemaban a los muertos y ponían algunos objetos en sus tumbas, lo que indica que ellos tenían también una creencia en el Más Allá peculiar a ellos (59).

Según los antiguos turcos altaicos, Dios luchará con su hijo al final del mundo y Él ganará. Él estará sólo en el mundo y luego resucitará a todos los cuerpos muertos (60).

La eternidad del espíritu juega un papel importante en la mitología griega(61). Sin embargo, el punto de vista de los griegos sobre el Más Allá era pesimista. Ellos creían que los muertos se reunirían bajo tierra en el Hades (62), un lugar frío y polvoriento. A pesar de los esfuerzos de la iglesia cristiana, esta creencia sobre los muertos que se reúnen bajo tierra todavía está vigente entre algunos griegos del medio rural (63). Junto con este enfoque pesimista, ellos también creían en el Elíseo, donde las personas buenas se reunían después de la muerte y que estaba en este mundo. Se trataba de una tierra de eterna felicidad y continaa primavera (64).

Los antiguos romanos creían en la existencia de una persona llamada Sharon, que llevaría las almas de los muertos hasta el otro mundo. Ellos ponían dinero en la boca de los cuerpos porque Sharon trabajaba a cambio de dinero. Cuando el cadáver era llevado a su enterramiento, la gente llevaba retratos de la persona muerta y de sus antecesores delante del feretro. Cuando el funeral terminaba, los oráculos salpicaban con algo de agua a los asistentes y las enviaban de vuelta (65).

En las antiguas religiones americanas, la creencia en la vida después de la muerte jugó también un importante papel. Para los aztecas, el estado del hombre después de la muerte estaba basado en la forma en que había fallecido. Los incastenían la costumbre de momificar a sus muertos (66).

La mayoría de las tribus indias norteamericanoscreían que los espíritus de los muertos vivían en otra dimensión que podía interactuar con este mundo. Además, los indios norteamericanos creían que los animales continuaban viviendo después de la muerte física, al igual que sucede en algunas otras culturas (67).

Los aborígenes, los nativos de Australia, tienen una fuerte creencia en la vida después de la muerte. Las primeras obras de arte excavadas en las rocas del norte de Australia expresan que la muerte no es en fin (68).

De los ejemplos que hemos dado se desprende que las religiones que dominaron varias regiones del mundo que estaban muy alejadas unas de la otras creían en la vida después de la muerte. Ésta ha sido una creencia compartida por el conjunto de la humanidad. El hombre no ha considerado la muerte como el fin ni ha creído que todo termina con ella.

En algunas religiones, encontramos creencias en aspectos como el último día, la responsabilidad por los actos, la balanza (mizan), el puente (de Sirat), el paraíso y el infierno, que son mencionados en el Corán, aunque existen grandes diferencias en su descripción. En religiones es como el Hinduismo y el Budismo, en las que se cree que este mundo es continuo, la vida eterna es buscada en él. En las antiguas religiones de China y Japón, de las que se cree que no tienen una creencia en el Más Allá, se consideraba que al menos el espíritu (69) no moría y continuaba existiendo.

Estas creencias relativas a la vida después de la muerte se han ido conociendo como resultado de las investigaciones. Ellas podría ser rastros de una creencia anterior en la historia. Sin embargo, podemos decir que el ansia de vida después de la muerte y la creencia de que al menos el espíritu continúa viviendo después de ella han sido constantes en todas las naciones y épocas.

Los rastros de esta creencia son vistos en todas las religiones, ya sea de una forma fuerte o débil. Esto demuestra que cada nación tuvo un profeta y que ellas no fueron dejadas sin un guía. El hecho de que existan diferentes formas en la creencia se deriva del hecho de que los mensajes transmitidos por los profetas fueron distorsionadas durante el transcurso del tiempo. Otra de las razones por las que la creencia en el Más Allá varía de religión a religión es el hecho de que el hombre imagina diferentes cosas para un reino que no ha visto y compara los seres del Más Allá a los de este mundo y crea falsas analogías.

El deseo del hombre juega un papel importante en la continuación de esta creencia. El hombre ha buscado siempre la inmortalidad y ha sentido la necesidad de creer en el Más Allá. Él creyó en este último de una forma legendaria cuando no había oído y aprendido cómo es la vida real en el Más Allá, según enseña el Islam.

Notas:

[1]. Hançerlioğlu, p. 26.
[2].  Raymond A. Moody Jr.Ölümden Sonra Hayat, trnsl by Gönül Suveren,  2nd imp. İnkılap ve Aka Publ., Estambul, 1983, p. 21; M. Ali Aynî.Hayat Nedir, Ahmet Sait Printing House, Estambul, 1945, p.61.
[3]. James Thayer Addison,La Vie Après La Mort Dans Les Croyances de L'humanite, Paris, 1936, p. 26.
[4]. Jenny Randles-Peter Hough,Öteki Dünya,trnsl by M. Harmancı,Say Publ., Estambul, 1994, p. 15-16.
[5]. Addison, p. 27.
[6]. Farajullah Abdulbari Abu Ataillah.al-Yawmu'l-Akhir bayna'l-Yahudiyyati wa'l-Masihiyyati wa'l-Islam, 2nd imp., Daru'l-Wafa, al- Mansuriyya, 1992, p. 30-31.
[7]. Abu Ataillah, p.29-30.
[8]. R. Emmanuel, Hint Yunan ve Mısır Mitolojilerinde Gizemli Bilgilerin Kaynakları, Ruh ve Madde Publications, Estambul, 1995, p. 23
[9]. Addison, p. 74; R. Emmanuel,  p. 26
[10]. Addison, p. 31.
[11]. Sayyid Qutb.Kur'an'da Kıyamet Sahneleri, trnsl by P. Ateş, 2nd imp., Ankara, nd., p.21-22.
[12]. Addison, p. 74, 115; Talat Sait Halman. Eski Mısır'dan Şiirler, 2nd imp, Estambul, 1995, p. 52.
[13]. ibid, p. 25.
[14]. Muhammad Abu Zahra, ad-Diyanatu'l-Qadima, Daru'l-Fikri'l-Arabi, Kuwait, nd., p.16.
[15]. Randles-Hough, p. 15.
[16]. Challege Felicien.Dinler Tarihi, trnsl by, P. Tiryakioğlu (no printing place or date) p. 32.
[17]. Abdulaziz as-Saalibi. Muhadarat fi Tarikhi'l-Madhahibi wa'l-Adyan, Beirut, 1985,p. 55.
[18]. Hançerlioğlu, p. 45-73.
[19]. Abu Zahra, p.17.
[20]. Haluk Hacaloğlu, Hayat, Ölüm ve Ötesi, Ruh ve Madde Publications, Estambul, 1996, p. 96
[21]. Muhammad Ahmad Abdulqadir. Aqidatu'l-Ba'th wa'l-Akhira fi'l-Fikri'l-Islami, Daru'l-Ma'rifati'l-Jamiiyya, Alejandría,1986 p. 29.
[22]. Abu Ataillah, p. 31.
[23]. Herodoto viajó a Egipto en el s. V a. C.  (Halman, p. 30).
[24]. Ver Abu Ataillah, p. 33.
[25]. Qutb, Kur'an'da Kıyamet Sahneleri, p. 27.
[26]. Qutb, fi Zilali'l-Qur'an, Daru'sh-Shuruq, Beirut, 1980, IV, 1988, Estas declaraciones de Qutb muestran que él abandonó su juicio previo con respecto al tema. Su libro de interpretación fi Zilali'l-Qur'an, en el que estas declaraciones están contenidas, comenzó a ser escrito cuatro años después de su libro llamado Mashahidu'l-Qiyama fî'l-Qur'an, que fue traducido al turco como Kur'ân'da Kıyamet Sahneleriand it continued for long years. (Ver Salah Abdulfattah al-Khalidi, Sayyid Qutb mina'l-Mîlad ila'l-Istishhad, Daru'l-Qalam, Damasco, 1991, p. 533, 544).
[27]. Abu Zahra, p. 8.
[28]. Randles-Hough, p. 13.
[29]. Abu Ataillah, p. 32.
[30].  ibid, p. 41 ( Abu'r-Rayhan b. Ahmed al-Biruni, Tahqiqu ma li'l-Hind.  1983, quoted from p. 39)
[31]. Randles-Hough, p. 19; Addison, p. 248.
[32]. Jawhary, X, 2. part, p. 25.
[33]. Ahmad Chalabi. Adyanu Hindi'l-Kubra, Maktabatu'n-Nahda, El Cairo, 1976, 4th imp.,p.178.
[34]. ibid. p.117.
[35]. ibid. p.116.
[36]. ibid. p.161.
[37]. ibid. p.165.
[38]. Abdulfattah al-Fawi. Aqidatu'l-Maad bayna'd-Din wa'l-Falsafa, Daru'l-Uruba, Kuwait, p. 42.
[39]. Chalabi. Adyanu Hindi'l-Kubra, p. 64.
[40]. Günay Tümer- Abdurrahman Küçük,Dinler Tarihi, Ocak Publ., Ankara, 1988 p. 240; Randles-Hough, p. 21; Abu Ataillah, p. 44.
[41]. Abu Ataillah, p. 45.
[42]. Abu Zahra, p. 90.
[43]. Ver Kazi Dawa Samdup, Tibet'in Ölüler Kitabı, trnsl by. Suat Tahsuğ, Ruh ve Madde Publications, Estambul; Ver also, A. Moody,  p.123, 124, 126.
[44]. Abu Zahra, p. 90-91.
[45]. Felicien, p.83.
[46]. ibid., p. 91.
[47]. Addison, p. 155-156, 226; Qutb, Kur'an'da  Kıyamet Sahneleri, p. 28-29; Ekrem Sarıkçıoğlu. Dinler Tarihi, Bayrak Publ., 1983 p. 113; Tümer- Küçük,  p. 240-241.
[48]. Addison, p. 155.
[49]. Saalibi, p. 66.
[50]. Abu Ataillah, p. 47-48.
[51]. ibid., p. 46  (al-Aqqad.Allah, Kitabun fi Nash'ati'l-Aqidadeti'l-Islamiyya, citado de p. 88)
[52]. ibid., p. 46.
[53]. Fawi, p. 50.
[54]. Sarıkçıoğlu,  p. 118.
[55]. Ver Şinasi Gündüz, Sabiiler Son Gnostikler, Vadi Publ. Ankara, 1995, p. 130-137.
[56]. Gündüz, p. 55.
[57]. Muhammad ed-Dibaji, "as-Sabiatu man hum wa ma hiya Juzuruhum", al-Arabi, issue: 398, p.186. Él declara que los sabeos mencionados en el Corán son el grupo de Mindaiyya (ibid).
[58]. Sarıkçıoğlu, p. 33.
[59]. ibid, p. 56.
[60]. ibid, p. 98.
[61]. Ver Addison, p. 125.
[62]. Los antiguos griegos también llamaron a este lugar "Los Campos Elíseos". Esta creencia de que los muertos viven bajo el suelo está presente en muchas naciones. Los babilonios llamaron Aralu a este lugar, los judíos Sheol, los romanos el Tártaro y los egipcios Amenti.(Ver Addison, p. 71-72; Hacaloğlu, p. 74)
[63]. Addison, p. 73.
[64]. Addison, p. 81-82; Randles- Hough, p. 17.
[65]. Saalibi, p. 98.
[66]. Sarıkçıoğlu,  p.102.
[67]. Randles- Hough, p. 29, 37.
[68]. Randles- Hough, p. 27-28.
[69]. En general, toda la humanidad creía que el espíritu era algo que no podía ser visto y tocado y que era un ser como el viento o el vapor. (Ver Addison, p. 12).

Veysel Güllüce (Prof.Dr.)

7 ¿Qué significa la creencia en el Más Allá (Yaum al Ajir)?

Dado que el tiempo que comenzará después del Último Día es llamado “Más Allá”, la creencia en el Más Allá significa creer que la vida en la Tierra terminará como todo lo demás y asumirá una forma diferente.

Los seres humanos serán resucitados y saldrán de sus tumbas y tendrán que dar cuenta de lo que ellos hicieron en este mundo. Sus acciones serán pesadas y sus libros de actos les serán entregados.

Luego, la gente cruzará sobre el Puente de Sirat y los que fueron creyentes e hicieron buenas obras irán al Paraíso mientras que los incrédulos y personas que cometieron malas acciones irán al Infierno.

8 ¿Se puede probar la resurrección y el Más Allá a través de evidencias?

Las propiedades otorgadas al hombre son evidencias de la necesidad de su resurrección y de la existencia de la vida eterna.

La mortalidad del hombre y su deseo de vivir eternamente

Se declara en muchos versos del Corán que la muerte es segura y que es imposible evitarla:

“Todo ser saboreará la muerte” (3:185; 21:35; 29:26)

El hecho de que el hombre no pueda hallar un remedio para la muerte y su debilidad frente a ella vienen expresados en los siguientes versos:

“Di:La muerte, de la que huís, os saldrá al encuentro. Luego, se os devolverá al Conocedor de lo oculto y de lo patente y ya os informará Él de lo que hacíais”. (62:8) “Entonces ¿Por qué, cuando se sube a la garganta, y vosotros estáis contemplando ese momento? -y Nosotros estamos más cerca de él que vosotros, pero no lo veis- ¿Por qué, si no vais a ser recompensados, no la hacéis regresar, si es verdad lo que decís?” (56:83-87)

El Profeta (PB) declaró que hay una cura para todo excepto para la vejez y la muerte (1).

El rápido avance científico, de la medicina y la tecnología ha permitido a mucha gente pensar sobre la cuestión: “¿Puede haber un remedio para la muerte con el transcurso del tiempo? Lo que es más, algunas personas consideran esta idea como si fuera un hecho y la utilizan como una excusa para negar el Más Allá. Sin embargo, las investigaciones que han sido realizadas han probado que la muerte es inevitable y que no es posible hallar una cura para la misma. El decreto “Al mautu haqqun” (La muerte es real) ha sido probado por todas las investigaciones.

Con su impulso de vivir eternamente, los seres humanos han buscado siempre un mundo donde ellos puedan vivir de forma feliz y eternamente. Ellos han determinado cientos de causas de la muerte e intentan eliminarlas con el fin de alcanzar tal deseo; ellos pensaron que podrían superar la muerte si eliminaban estas causas. Sin embargo, estos esfuerzos han resultado inútiles; cada investigación realizada sobre la muerte ha reforzado la certidumbre de la misma (2).

Alexis Carrel declaró lo siguiente después de mencionar los infructuosos esfuerzos con respecto a este asunto:

“El hombre nunca se cansará de buscar la inmortalidad. Él no la alcanzará porque está sujeto a ciertas leyes de su constitución orgánica. Él puede lograr retrasar la muerte, e incluso revertirla en alguna medida, pero el inexorable avance del tiempo fisiológico hará que siempre sea vencido al final por la muerte” (3).

Ese hombre fue creado como un ser que crece y se desarrolla y esto implica para él el envejecer y el morir. El hombre puede encontrar vías para vivir más tiempo y de una forma más sana, pero él no puede detener el envejecimiento ni eliminar la muerte.

El hombre, sin embargo, expresa, la existencia del Más Allá debido a sus propiedades materiales y espirituales.

El hombre es un ser que ha sido creado con la mejor complexión (95:1), que ha sido diseñado en la debida forma y proposición armoniosa (82:7), al que le ha sido dado todo lo que ha pedido (14:34), que ha sido creado como vicerregente en la tierra (2:30) y que ha recibido muchos dones y sustento de Al-lah (17:50). Todos los seres vivos y no vivos en el mundo trabajan en favor de los intereses de los humanos.

Es bastante mirar al cerebro humano para comprender la grandeza del hombre. Se ha calculado que existen unos 2³°° átomos en el universo. En el cerebro humano, hay unos 10.000 millones de células nerviosas. Cada célula nerviosa puede dar dos respuestas diferentes, así que 10.000 millones de células nerviosas tienen 2¹°•°°°•°°°•°°° de capacidades. Cuando 2³°° se multiplica por 2¹°•°°°•°°°•°°°, podemos ver cuantos universos contiene el cerebro humano (4).

La luz viaja a una velocidad increíblemente rápida: 300.000 kms por segundo, pero el hombre alcanza el sol y las estrellas a través del pensamiento y la imaginación. Él engloba virtualmente el universo a través de sus pensamientos.

Los otros órganos materiales del hombre son así también. Cientos de fábricas virtualmente operan en cada órgano del hombre. Las cosas que no pueden ser realizadas en las grandes fábricas son hechas incluso en una simple célula.

La estructura material es así. ¿Qué hay acerca de su estructura espiritual? El espíritu es superior a la materia. Del mismo modo, la vida espiritual del hombre, sus talentos y capacidades son tan sorprendentes que son demasiado sofisticados para ser comprendidos. Son innumerables las capacidades que aparecen en el espíritu humano en forma de necesidades, dolores y placeres infinitos. El hombre es como un enigma que no ha sido todavía plenamente comprendido todavía.

El siguiente pareado ha sido atribuido a Ali y expresa la importancia y lugar del hombre en el universo de forma concisa:

Tazunnu annaka yirmun saguirun
Wa fîka intawa al-alamu'l-akbar

Tú crees que eres una cosa pequeña.
Pero el reino grande todavía no se te ha manifestado (6).

De este modo, el hombre, que posee tal naturaleza, no puede ser dejado en manos de sus propios recursos. El gran cuidado mostrado hacia él no puede ser explicado si él tuviera sólo una vida corta y entrara en la tumba sin ser resucitado después. Por el contrario, él ha sido creado para una vida que está más allá de la existente en este mundo. El hombre no puede decir: ¿Qué valor tengo? ¿Por qué debe el universo ser demolido al llegar el Último Día y por qué debe un nuevo reino ser establecido para mí? ¿Dónde está el daño si soy un incrédulo y cometo pecados dado que soy un ser sin importancia? (7)

Cualquiera que preste atención a la naturaleza, las capacidades y los talentos del hombre comprenderá inmediatamente que él ha sido creado para un reino eterno. Cuando una persona ve una ballena nadando en un pequeño estanque, él comprende inmediatamente que este animal no puede vivir en ese estanque sino en grandes mares y océanos. Del mismo modo, el hombre tiene una naturaleza, capacidades y talentos que prueban que él ha sido creado para otro reino.

Nadie puede pensar que al hombre le hayan sido otorgados numerosos talentos y habilidades sólo para esta vida mundana, ya que él no necesita la mayoría de ellas aquí. Lo que es más, cuando muchas capacidades, talentos, sentimientos y facultades no son utilizados para el propósito para el que han sido creados, ellos dañan al hombre y le crean problemas. Así por ejemplo, el pensar sobre los problemas del pasado, la preocupación sobre su futuro, los excesivos deseos y ambiciones en ese mundo y la falta de satisfacción para los mismos le dañan y arruinan su felicidad. Esto significa que estos sentimientos no han sido dados al hombre para esta vida mundana. Por el contrario, le han sido otorgados para la vida eterna. La preocupación sobre el futuro le ha sido dada para lo que hay más allá de la tumba. La ambición real es necesaria para prepararse para el Más Allá. El amor real le ha sido dado también para el Más Allá. El Más Allá es la razón real de la existencia de estos sentimientos y facultades. De otro modo, ellos causarían daño en lugar de beneficio.

De este modo, tenemos que asumir que si el Más Allá no existiera, el hombre se convertiría en el más bajo y menos afortunado de todos los animales (8), ya que todos los problemas, desgracias y desastres que él se encuentra en este mundo son mayores y más abundantes que los de los animales. Así, el hombre está sujeto a penas y aflicciones antes y después de que ellas se produzcan, dado que él tiene la capacidad de pensar y preocuparse por las mismas. Sin embargo, los animales no son así. Ellos sufren sólo cuando las desgracias les afectan. Se sienten relajados dado que no piensan en el futuro y el pasado.

Por otro lado, el beneficio que el hombre obtiene de la vida mundana no es mayor que el de los animales en lo que se refiere a los placeres y la paz que ellos sienten. Como ejemplo, vemos que el buey come más que el hombre y el gorrión tiene más relaciones sexuales. Si pensamos en términos de placeres y paz, este mundo está lleno de problemas, desgracias, dificultades y aflicciones para los seres humanos. Los placeres son muy pocos, como una gota de agua en el océano. Así pues, el hombre sería el más desafortunado de todos los animales si no existiera la otra vida, el Más Allá, donde él alcanzará placeres y dones puros. Los animales obtendrían más placeres y dones que el hombre si el Más Allá no existiera. (9).

Al interpretar los versos “Juro por el Día de la Resurrección. Y juro por el alma que reprueba” (75:1-2), Yauhari declara lo siguiente:

“Al-lah Todopoderoso jura por el Día de la Resurrección y por el alma que reprueba
acerca de nuestra resurrección. Es decir, Él dice que nosotros seremos ciertamente resucitados. Al-lah Todopoderoso jura por la grandeza del Último Día y el alma, que se siente atraída hacia los lugares sublimes y que desea ser elevada. El alma no encuentra nunca un estado satisfactorio; ella desea siempre más. No se saciacon nada y pide alcanzar el siguiente estadio y luego otro superior. Esta inclinación es una prueba del Más Allá. El ansia de las almas a ser elevadas y su deseo de no permanecer en un estadio limitado prueban la existencia de otra vida, donde ellas alcanzarán las cosas que anhelan. La naturaleza del hombre prueba la existencia del Más Allá. El ansia del hombre de alcanzar un rango más elevado, su sed, ambición y deseo de obtener más riqueza y conocimiento todo el tiempo y de no quedarse bloqueado en un estado determinado y el hecho de considerar que tal estado es insuficiente para satisfacerlo prueban que hay otra vida y que el alma humana quiere buscar y hallar nuevas cosas.

Existe el deseo de victoria y de ser superior a los otros en su naturaleza. En la historia, todos los reyes han querido gobernar a más personas y toda la gente rica ha buscado obtener más propiedades. Sin embargo, nada llena el vientre del hombre más que el polvo. ¿Fueron esos deseos creados en vano? Definitivamente no. Ellos fueron creados debido a un secreto que será revelado después de la muerte y en el Día del Juicio. Si el hombre no tuviera un propósito eterno, la vida carecería de valor. El hombre sería un fracaso. Sin embargo, cada facultad que existe en los seres vivos tiene un cierto propósito. ¿Cuál es, pues, la razón de la mezquindad, las guerras, el deseo de adquirir conocimiento, obtener propiedades, sufrir preocupaciones, construir barcos, inventar armas etc? ¿Es todo esto para la vida mundana, que no merece todos estos esfuerzos? El Corán responde a esta cuestión diciendo: “Esta facultad ha sido colocada en vuestros espíritus para que obtengáis todo en la otra vida y no estéis tristes debido a las carencias que halléis en ésta”. (10).

Si al hombre se le concediera la riqueza de Creso (Qarun), la sabiduría de Luqman, el sultanato de Suleiman, e incluso la tierra y todo lo que hay en ella y los cielos y todo lo que existe en ellos, él diría. “¿Hay todavía más?. Al expresar los significados grabados en su espíritu por la divina pluma, él dice: “La riqueza y la propiedad que deseo pueden estar presentes sólo en otro reino más elevado que éste y en una tierra que sea adecuada para mis demandas y que satisfaga mis necesidades” (11).

En realidad, los versos coránicos indican que el hombre no estará satisfecho con esta vida mundana y que necesita hallar otro reino. También condenan a aquellos que se muestran satisfechos con la vida de este mundo: “Aquellos que prefieren la vida de acá, hallando en ella quietud” (10:7)


Notas:
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1. Ver Abu Dawud, Tibb, 1, II, 396; Ibn Mayah, Tibb, 1, II, 1137.
2. Han, al-Islam Yatahadda, traducido al árabe por Zafaru'l-Islam Han, Beirut, 1985, 9th imp. p. 79-80.
3. Han, al-Islam Yatahadda, p. 81 (citado de Man, the Unknown, p. 175)
4. Ayhan Songar. Enerji ve Hayat, Yeni Asya Publ İst. 1979, 8th imp. p. 1.
5. Georges Lakhovsky, L'Éternité La Vie et La Mort, Bibliotheque Charpentier, Paris, p. 202.
6. Ali b. Abi Talib, Diwanu Amiri'l-Mu'minin, compilado por: A. al-Karam, Beirut, 1998, p. 45
7. Said Nursi declara lo siguiente al interpretar el verso “Él ha creado para vosotros todas las cosas que están sobre la Tierra”. “En este verso, hay un signo de la existencia del Más Allá que busca eliminar las dudas con respecto a este asunto. Los negadores dicen: “¿Tan grande es la importancia del hombre a los ojos de Al-lah que la resurrección será ocasionada para él y el mundo destruido con el fin de lograr su felicidad?” El Corán responde a esta duda diciendo: “¿Cómo podéis no creer en Al-lah, siendo así que os dio la vida cuando aún no existíais, que os hará morir y os volverá a la vida, después de lo cual seréis devueltos a Él? (2:28)” (Nursi, İşâratu'l-İ'câz, p. 281)
8. Ver Raghib, Tafsilu'n-Nash'atayn wa Tahsilu's-Saadatayn, p. 178
9. Fawi, p.173.
10. Jawhari, XII, Part 2, p. 308.
11. Jawhari, V, Part 1, p. 110.