Preguntas formuladas frecuentemente en la categoría de Oración

1 ¿Cuál es la sabiduría de realizar las oraciones cinco veces al día?

Por la mañana, el hombre está en un estado como si fuera a comenzar una nueva vida y el cuerpo necesita la vitalidad para las actividades diarias y para ganarse la vida. Es Al-lah quien le da su vitalidad y le da el éxito en sus esfuerzos para ganarse la vida.

De este modo, el hombre tiene que realizar la oración de la mañana con el fin de agradecerle por la bendición de la salud que Él le ha concedido y de recibir Su ayuda para las tareas mundanas.

Cada día, desde la mañana a la noche, el hombre se beneficia de los dones de la vida, salud y mente que Al-lah le ha concedido. Gracias a estas bendiciones, él obtiene el éxito en los asuntos mundanos.

Las oraciones del mediodía y la tarde se convirtieron en obligatorias para que el hombre pudiera agradecer los logros que consigue y para que estas actividades no impidan al espíritu caer en el descuido y la oscuridad.

La oración del atardecer se convirtió en obligatoria para que las actividades y esfuerzos diarios, que están próximos a terminar, lo hagan por medio de un acto de adoración, que será un signo de gratitud por los beneficios obtenidos a lo largo del día.

Después de eso, el hombre entra en un estado de sueño. Antes de llegar a este estado, que es una muestra de la muerte y es contemplado como un período de paz y relajación, y terminar el día se realiza la oración de la noche para entrar en dicho estado en un buen estado espiritual y para suplicar a Al-lah que nos perdone y tenga misericordia.

Por otro lado, existen 5 diferentes fases en la vida de la gente y los otros seres: nacer, crecer, alcanzar el estado adulto, envejecer y morir.

En consonancia con tales fases, nuestro Creador nos ordenó realizar las cinco oraciones diarias para que podamos establecer un equilibrio entre nuestra existencia material y espiritual. Nosotros no podremos agradecerle lo suficiente porque él nos ordenara realizar tal acto de adoración, que es sagrado y contiene tantos beneficios.

La sabiduría detrás de la división de las oraciones en cinco tiempos del dia no se limita a lo que acabamos de exponer.

La siguiente explicación de Badiuzzaman Said Nursi clarifica el asunto:

“Al igual que nuestro reloj marca los segundos, los minutos, las horas y los días, que hacen que las semanas se sucedan las unas a las otras, el Todopoderoso posee un vasto reloj, que tiene los cambios entre el día y la noche como si fueran segundos, y los años, como si fueran minutos, y las fases de la vida del hombre, como si fueran horas, y las fases de la vida del mundo, como si fueran días. Unos períodos del tiempo recuerdan a los otros.”

Así por ejemplo:

El tiempo de Fayr es la mañana temprano. Este tiempo dura hasta la salida del sol y nos recuerda a la primavera temprana, el momento de la concepción en el vientre de la madre y el primero de los seis períodos de la creación de los cielos y de la tierra. Nos recuerda los actos divinos presentes en ellos.

2 ¿Cuál es la sabiduría que hay detrás de los diferentes actos de la oración?

Cada pilar y parte de la oración tiene sabidurías separadas. Uno de los nombres de Al-lah es Al Hakim (el Sabio). Es decir, Él dispone y crea muchos tipos de sabiduría y propósitos en cada uno de Sus actos. Hay, con toda seguridad, miles de tipos de sabiduría en Sus órdenes y prohibiciones. Hay muchos significados ciertamente también en cada acto de la oración, que es el más importante de los tipos de adoración.

Podemos citar aquí a algunos de ellos:

La oración es el pilar de la religión. Si pensamos que la Kaaba es el pilar del universo, comprenderemos la sabiduría que existe en el mandato de volverse en dirección a la Kaaba durante la oración.

Cuando elevamos nuestras manos mientras decimos el takbir (Allahu Akbar), esto significa que arrojamos detrás de nosotros los asuntos mundanos y nos mantenemos erguidos para la oración de Al-lah.

Cuando estamos de pie, representamos la adoración de los árboles, las montañas y los ángeles, que siempre adoran en esa postura.

Cuando nos inclinamos, representamos la adoración de los animales, como los camellos, las cabras y las ovejas.

Cuando nos postramos, representamos la adoración de los reptiles y la hierba.

Cuando nos sentamos, representamos la adoración de todas las criaturas de Al-lah. Al final, cuando saludamos a derecha e izquierda, saludamos a todo el universo.

Además, cuando rezamos, hacemos que todo nuestro cuerpo y cada órgano de él participen en la adoración.

El estar de pie y recitar el Corán durante la oración tienen también un significado. Existe una sabiduría detrás de la inclinación, después de la posición de estar de pie, y en la postración, que es el estado más cercano a Al-lah y tiene lugar después de la inclinación.

El hombre representa la adoración general que se lleva a cabo de forma universal. Él presenta la adoración que tiene lugar en su propio cuerpo junto con la adoración de los seres vivos y la de los seres no vivos a Al-lah, el Misericordioso, cinco veces al día.

1. Posición de pie (Qiyam)

En primer lugar, elevamos nuestras manos y decimos “Al-lahu Akbar” (Al-lah es el Más Grande). De este modo, el hombre deja tras de sí todo y se somete a Su mandato y voluntad. La servidumbre y la esclavitud se manifiestan de esta forma. Y la adoración de todos los seres queda así representada.

2. Inclinación (Ruku)

Después de adorar a Al-lah como Él merece, el hombre se siente tan débil en presencia de esa elevación que él se inclina y baja su cabeza en señal de respeto y dice: “Subhana Rabbiyal-Azim” (Glorificado sea el Señor, el Infinito). El creyente representa la adoración de todos los seres que se inclinan al llevarla a cabo.

3. Súplica (Dua)

Luego se levanta y agradece y alaba a Al-lah porque Él le guió al camino recto. Durante un momento, él contempla, mientras se halla de pie, la elevación y grandeza de Al-lah y la simplicidad y humildad de su acto y se siente aterrorizado y paralizado.

4. Postración (Saidah)

Él se postra y pone su frente en el suelo sintiendo plenamente su modestia y la debilidad y dice:

‘Subhana Rabbiyal-Ala” (Glorificado sea el Señor, el Altísimo).

5. Posición de sentado y salutación

Después de repetir esos actos en una serie, él se encuentra directamente en presencia de Al-lah sin intermediarios y pidiéndole ayuda.

Cuando dos seres se encuentran, un saludo tiene lugar entre ellos. En una parte de la oración (la postura de sentado), la persona que reza repite la misma expresión de saludo que tuvo lugar entre el Profeta Muhammad (PB) y Al-lah durante el Miray (ascenso):

"At-Tahiyyatu lillahi, was-salawatu wat-tayyibatu. As-Salamu alayka ayyuhan-Nabiyyu, wa rahmatullahi wa barakatuh. As-Salamu alaina wa ala ibadil-lahis salihin”

(Todo tipo de saludos, oraciones y bondad pertenecen a Al-lah. Que la Paz sea sobre ti, Oh Profeta, y la misericordia de Al-lah y Sus bendiciones. Que la Paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Al-lah).

Los actos del cuerpo durante la oración

Existen cuatro actos en la oración. El primero es qiyam, es decir, estar de pie. El segundo es ruku (inclinación). El tercero es la primera saidah (postración) y el cuarto es la segunda postración. (Fususulhikam,  2/476-477)

En el qiyam (posición de pie), la cabeza representa al Señor y los pies a la gente. El hombre recita el Corán (qira´ah), que es fard, en esta posición. Él cumple así dos obligaciones: el qiyam y la qira´ah.

En lo que se refiere al ruku, éste significa poner en práctica la posición de los animales en la oración. En esta posición, los pies de los animales miran al centro de la cierra y la dirección de sus cuerpos es horizontal. Es decir, el animal se halla en una postura paralela a la gravedad de la tierra. Mientras se encuentra en ese estado, la cabeza del animal no mira al espacio ni al centro de la tierra. Es una situación intermedia.

¿Por qué practicamos esta postura los seres humanos? ¿Qué tienen que ver los animales con nosotros?”. La respuesta es la siguiente: el cuerpo humano, que es como un sumario de 18.000 animales y posee un espíritu, que es llamado el alma. El salat (oración), que es una forma global de adoración, tiene que tener en cuenta al lado animal presente en el ser humano.

En la postración (saidah) una persona se postra y la cabeza desciende al nivel del suelo. En ese momento, el hombre practica la adoración de las plantas.

La segunda postración se refiere a las cosas que no tienen vida y no llevan a cabo una acción que provenga de su interior. Ellas sólo cambian como resultado de fuerzas externas. Los minerales que existen en el suelo se incluyen aquí. Cada mineral tiene un espíritu en forma de sus átomos.

La segunda postración es como la primera porque las plantas y las cosas no vivas están juntas. Ellas no actúan, como los animales. Cada planeta, estrella y cuepo similar en el espacio carecen igualmente de vida. La postración es algo tan grande como el número de cosas inermes.

En resumen, la oración (salat) es un tipo de adoración que contiene al hombre, los animales y todos los seres. Sin embargo, sólo tiene valor cuando es realizada con todo el corazón y el espíritu y no sólo en apariencia.

3 ¿Qué es la oración (salat)? ¿Por qué es tan importante la oración en el Islam?

Dios Todopoderoso no necesita nada. Él no necesita nuestros actos de adoración tampoco. Somos nosotros los que necesitamos adorarle. La adoración es un tipo de remedio para nuestras enfermedades espirituales. Es el alimento de nuestros espíritus y el remedio para las enfermedades de nuestro corazón. De este modo, la razón por la que Dios Todopoderoso nos ordena adorarle es por nuestro propio beneficio. Cuando un doctor aconseja insisténtemente a un paciente que tome unas medicinas lo hace por el beneficio del paciente, no por el suyo propio. Es una tontería pensar: “¿Por qué insiste él en que tome esta medicina? ¿Será que él lo necesita?”. Del mismo modo, es una tontería y algo irracional el pensar: “¿Por qué Dios Todopoderoso nos ordena que realicemos los actos de adoración? ¿Por qué Él lo necesita?”.

La razón por la que Al-lah creó el universo fue para mostrar las manifestaciones de Sus nombres y atributos y para presentar unas maravillosas reflexiones acerca de tales manifestaciones y estas bellas obras de arte, que emanan de Su propio Ser Sagrado, a los seres conscientes tales como los seres humanos.

El hombre está habitualmente ocupado en los asuntos mundanos, así que él no contempla estas divinas maravillas y no extrae lecciones de ellas en lo referente a la existencia y unidad del Creador, Su conocimiento infinitivo, Su poder y Su sabiduría. Uno puede hallar la forma de encontrar al artista a partir de su arte y al dador de las bendiciones a partir de estas últimas sólo cuando se distrae de los asuntos mundanos. Y la única forma de apartarse de esos asuntos es la oración (salat).

La luz, el aire, el agua, las comidas, que son alimentos para nuestra vida mundana y nuestra existencia biológica, nos resultan necesarios. Del mismo modo, los actos de adoración, y en especial el salat (oración), que son la luz de la mente, el aire del corazón y el alimento del espíritu son también necesarios para una persona sana de mente.

La oración (salat) significa arrepentirse y pedir perdón por nuestros errores a Al-lah, que es el Señor pre-eterno y post-eterno de todo el Universo, que nos creó de la nada, que nos concede miles de bendiciones y que promete la vida eterna en el Paraíso a aquellos que muestren respeto hacia Él, que es a quien necesitamos hasta para respirar y nuestro único benefactor. La oración es una muestra de respeto del hombre hacia su Señor. Ninguna mente, corazón o consciencia puede soportar la falta de respeto hacia el Señor que supone no realizar las oraciones.

La oración es un indicador de la adoración que contiene a todos los demás pilares del Islam. Así por ejemplo, una persona que realiza la oración también realiza un tipo de hayy (peregrinación) al volverse hacia la qiblah. Él realiza un tipo de ayuno al no comer y beber durante la oración. Él da un tipo de zakat al dedicar su tiempo, que es su capital de vida, a mencionar los nombres de Al-lah. Además, durante la oración el realiza la adoración de los seres del universo al estar de pie como los árboles y las plantas, al inclinarse como las criaturas de cuatro patas y al postrarse como los reptiles.

Del mismo modo, algunos ángeles adoran a Al-lah estando de pie todo el tiempo; otros le adoran postrándose y otros más permaneciendo postrados todo el tiempo. Una persona que realiza las oraciones lleva a cabo la misma adoración que los ángeles haciendo lo mismo que ellos durante un cierto tiempo, y, en este sentido, ella se convierte en un ángel.

La oración es un indicador de adoración que resulta de fundamental importancia para la religión del Islam. En un hadiz se dice: “La cualidad que distingue a un musulmán de un no musulmán es la oración (salat)”. (Muslim, Iman, 134; Abu Daud, Sunnah, 15; Tirmidhi, Iman, 9).

Cada persona que entra en el clima espiritual del Islam, basándose en el contrato de creencia, necesita respirar este aire de adoración. Es una obligación cívica de ciudadanía para cada persona que acepta convertirse en un ciudadano espiritual del Islam el realizar las oraciones.

El espíritu, la mente y la consciencia tienen el derecho a beneficiarse de esta atmósfera espiritual de la adoración. Es una crueldad privarlos de la interacción con su Señor sólo porque el alma no lo quiera.

La llamada a la oración cinco veces al día es una llamada a permanecer en presencia de Al-lah y es como una orden a los soldados para que formen en el cuartel militar del eterno Sultán. Una persona que no aparece cinco veces al día en el cuartel militar es visto como un desertor y el servicio militar que realizó hasta esa fecha quedará anulado. Él tendrá, pues, que comenzar el servicio militar desde cero.

Pensemos en cual será la situación de una persona que no aparece a pesar del llamamiento de Al-lah cinco veces al día y huye de esta obligacin.

La oración es una reunión total. Ella significa dar las gracias al amigo real que nos concede abundantes bendiciones.

La oración es permanecer en silencio ante el sublime Creador.

La oración es un vínculo luminoso que conecta la tierra con el cielo. Es una necesidad de sentido común para aquellos que quieren alcanzar el brillo de la paz divina aferrándose a este vínculo.

El realizar las oraciones en congregación es muy importante. La oración en congregación es vista como una de las más magníficas ceremonias de adoración del Islam. El hecho de que se dé tanta importancia a la misma en el Islam muestra que ésta es una religión de unidad y que busca crear una constante solidaridad entre los musulmanes.

La oración en congregación elimina los privilegios que se originan en el linaje o las clases sociales. No importa qué linaje, color y nacionalidad tenga cada musulmán, todos ellos permanecen en la misma fila cuando realizan las oraciones y se vuelven hacia la misma qiblah, adorando a Al-lah todos juntos como un único cuerpo.

La oración en congregación es el mejor medio de integrarse en la comunidad. Es una muy buena oportunidad para que los creyentes conozcan la situación de cada cual.

Si las piedras de un edificio son fuertes, el edificio es también fuerte. Según esto, si cada persona, que es una piedra del edificio de la sociedad, se convierte en física y espiritualmente sólida y fuerte mediante el acto de adoración, dicho edificio será sólido y fuerte. La condición básica de esta solidez, tras la creencia, es la adoración.

Existen muchos versos y hadices que subrayan la importancia de la oración. Algunos de ellos son citados abajo:

“¡Vosotros, los que creéis, buscad ayuda en la paciencia y en la oración! Al-lah está con los pacientes.” (2:153)

En este verso se señala que es necesario aprender a ser paciente y a beneficiarse de la gracia de la oración con el fin de pasar la prueba de este mundo. De hecho, la oración y la paciencia son como las ruedas dentadas de una máquina que se apoyan unas a otras. La realización de las oraciones cinco veces al día necesita perseverancia. Sin embargo, una persona que realiza las oraciones aprende a ser paciente porque introduce una disciplina en su vida. Así pues, la oración enseña a uno a ser paciente y la paciencia le ayuda a realizar las oraciones.

“¡Buscad ayuda en la paciencia y en la oración. Sí, es algo difícil, pero no para los humildes”. (2:45)

En el verso anterior se enfatiza que la realización de las oraciones es directamente proporcional al conocimiento de Al-lah. Es realmente difícil para aquellos que están privados de tal conocimiento mostrar una paciencia a largo plazo relativa a la realización de las oraciones.

El viejo mundo ha visto a muchas personas que dijeron: “Yo realicé mis oraciones durante un año, pero me di cuenta de que esto nunca terminaría, así que lo dejé”.

“¡Observad las oraciones -sobre todo. la oración intermedia- y estad con devoción ante Al-lah!” (2.238)

“La oración prohíbe la deshonestidad y lo reprobable.” (29:45)

“Bienaventurados los creyentes, que hacen su oración con humildad” (23:1-2)


En la reunión de “Alastu bi rabbikum”, que está más allá de los límites de la mente humana y es un encuentro secreto del mundo invisible, todo el mundo dijo “sí” con su espíritu y con su lengua de sabiduría a la pregunta de Al-lah: “¿No soy yo vuestro Señor?” La oración es la firma que reafirma la promesa hecha en el mundo invisible en este mundo. La oración es, pues, la ascensión del creyente.