Preguntas formuladas frecuentemente en la categoría de Pecado

1 ¿Cuáles son los daños del alcohol y los juegos de azar y por qué están prohibidos?

Elmalılı Hamdi Yazır declara lo siguiente sobre la prohibición y los daños de los juegos de azar y el alcohol mientras interpreta el verso 2:219 de la Sura al Baqara:

“Te preguntan acerca del vino y del maysir, Di: “Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad".

Existen grandes daños y pecados en ellos. En general, ellos destruyen los bienes y arruinan a la gente. El alcohol elimina la mente, que es el apoyo para la religión y el mundo. Una persona comete asesinatos debido al alcohol o las drogas y comete también muchos males debido a los juegos de azar, tantos que no se pueden enumerar. Ellos están incluidos en la lista de los “pecados mayores”. Sin embargo, ellos tienen también algunos beneficios para las personas. La gente experimenta con ellos alguna alegría. Ellos ganan dinero vendiendo alcohol. Éste proporciona valor y fuerza de carácter a los cobardes. Algunas personas obtienen dinero y bienes mediante los juegos de azar. Sin embargo, sus pecados y daños son muchos más que sus beneficios.

Sus beneficios no son reales y sólidos. La alegría que dan hace que la mente quede nublada. Su valor es temporal y causa desastres. El disfrute temporal de los mismos daña la salud y el bien que se obtiene de ellos no será útil para la persona. Se trata, pues, de un pequeño beneficio que causa mucho daño.

Aquellos que se convierten en adictos al alcohol y a los juegos de azar no pueden abandonarlos fácilmente. En resumen, la alegría y disfrute que proporcionan son personales y temporales, pero los daños y los malos resultados causados por ellos son personales y sociales, materiales y éticos.

Ellos son contagiosos como las enfermedades infecciosas. Aquellos que no sufran sus daños al principio los sufrirán al final. No es lógico, pues, aceptar un daño general y definido a cambio de un beneficio imaginario. El eliminar el daño es siempre preferible a obtener dicho beneficio.

Ellos son haram lógicamente. El verso expresa a través de una forma indirecta que ambos son haram desde el punto de vista religioso. Si no hubiera ningún otro verso con respecto al vino en el Corán, éste habría sido suficiente para convertir a ambas cosas en haram.

Esta prohibición no fue comprendida, sin embargo, por todos a partir de las palabras de la propia expresión. Hubo algunos que pensaron que podían limitar los daños del alcohol y hacer uso de sus beneficios confiando en su raciocinio. De este modo, algunos Compañeros creyeron que el alcohol no estaba prohibido religiosamente, sino racionalmente. Luego, el siguiente verso fue revelado y dejó claro que el alcohol está prohibido religiosamente de una forma clara y definitiva:

“Ellos son una abominación. Evitadlos”. (5:90)

2 ¿Por qué la fornicación es haram? ¿Cuál es la razón de que este acto, que no causa daño a nadie, sea haram?

Si algo es considerado haram lo es porque Al-lah así lo quiere. Cualquier otra razón no es la causa real por lo que esto es haram. Así por ejemplo, el cerdo es dañino para el ser humano debido al virus que contiene.

Sin embargo, incluso aunque este daño fuera eliminado, la carne de cerdo continuaría aún así siendo haram. La eliminación del daño no convierte algo en halal. De este modo, este daño concreto es sólo una parte del daño, que podemos ver. Hay otros daños más que no podemos percibir y otras razones que también contribuyen a que sea haram.

Todo lo que es haram es dañino para el ser humano. Sin embargo, ¿hasta qué extremo conocemos estos daños? El hecho de que no sepamos cuáles son no convierte a la cosa en inocua. No fue conocido durante muchos siglos por qué el cerdo era dañino para el hombre. Ahora, sus perjuicios han sido puestos de manifiesto por la ciencia. De este modo, las personas podían haber alegado en el pasado que dado que no se conocían los daños que el cerdo causaba, éste no debería ser haram. Sin embargo, este tipo de razonamiento no es correcto. Estamos obligados a obedecer lo que nos ha sido ordenado, ya que la ciencia se desarrolla y los beneficios visibles de obedecer a Al-lah aparecen. Esto hace que nuestro limitado conocimiento se incremente.

La ciencia es todavía incapaz de comprender la sabiduría que existe detrás de las órdenes de Al-lah. Ella es comprendida con el transcurso del tiempo. La fornicación posee muchos daños intrínsecos para la vida personal y la vida de la comunidad. Esto ha sido declarado por psicólogos y sociólogos.

La fornicación es considerada haram y un acto malo en el Islam y en las religiones divinas que vinieron antes. Es uno de los grandes pecados. Su castigo es severo porque es un crimen contra el honor y el linaje.

El Sagrado Corán dice lo siguiente:

“¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino...!” (17:32)

“No invocan a otro dios junto con Al-lah, no matan a nadie que Alá haya prohibido, si no es con justo motivo, no fornican. Quien comete tal, incurre en castigo. El día de la Resurrección se le doblará el castigo y lo sufrirá eternamente humillado.” (25:68-69)

3 ¿Qué es el interés y por qué está prohibido en el Islam?

No hay nadie que niegue que el interés está prohibido en el Islam. La razón por la que el interés está prohibido por orden divina es obvia: el interés está prohibido porque Al-lah lo prohibió. Del mismo modo que ayunar o dar limosna es obligatorio debido a una “orden divina” también está prohibido el interés por la misma razón.

Existen algunas otras razones detrás la orden divina. Eso es bastante normal porque Aquel que emitió la orden sabe muy bien cual es la verdadera naturaleza y disposición de todo y cómo todo debería ser.

Asi por ejemplo, sabemos que ayunar y dar limosna, algo que realizamos porque Al-lah nos ordenó realizarlo, tiene muchos beneficios personales y sociales. Sin embargo, nosotros nunca ayunamos con el fin de perder peso o nunca damos limosna con el fin de equilibrar la distribución social. En realidad, no se considera que una persona que paga impuestos como una responsabilidad cívica haya dado limosna. Tampoco se considera que una persona que conoce los efectos físicos de la oración y realiza los movimientos de la misma como si fuera aerobic haya hecho la oración.

Del mismo modo, si el punto de arranque de los actos de adoración es el “beneficio” en lugar de la “orden” y uno actúa en base a tales beneficios, aunque haya visto la orden, entonces no tiene una razón real para realizar sus actos de adoración.

Sin embargo, los beneficios en cuestión pueden ser una fuente de confianza para una persona que adora debido a la orden de Al-lah. De este modo, nosotros ayudamos porque Al-lah lo ha querido así, aunque seamos conscientes de que el ayuno tiene algunos beneficios físicos.

Del mismo modo, el interés está prohibido porque Al-lah lo prohibió. Nuestra obediencia a esta prohibición carecería de valor si lo hiciéramos por otras causas. Cuando uno deja de servir a Al-lah la ilusión de ser el Señor llena este vacío. (Uno se siente inconscientemente como un ser divino). Cuando la ilusión de ser un Señor desaparece, la consciencia de servir a Al-lah llena de nuevo su lugar.

Resulta obvio que el evitar pagar o tomar intereses es un aspecto más de la adoración a Al-lah. Del mismo modo, puede decirse que el desobedecer esta orden incluye la afirmación de ser un Señor. Podemos comprender esto en términos de una “orden”, es decir, en términos de la “obediencia-desobediencia”. Por esta razón, el interés está prohibido en el Islam. Sin embargo, es posible para nosotros ver por qué está prohibido al conocer la sabiduría que existe detrás de esta prohibición. En este sentido, recordamos lo que es el interés.

El interés significa prestar una cantidad de dinero a una persona o corporación en forma de una suma de capital. Sin embargo, ésta no es una forma inocente de prestar dinero. El que lo hace impone una lista de condiciones. Una cierta cantidad de dinero será añadida a la cantidad que se ha prestado después de un cierto tiempo. El que presta dinero pide “algo” y lo que él demanda será realizado. Él está seguro de ello.

Por el otro lado, hay alguien que vive de un empleo, ya sea plantando trigo en su campo, en una fábrica, en una oficina o vendiendo sus productos en el mercado. Esta persona no puede determinar ninguna condición para recibir el préstamo. El beneficio producto de su trabajo no está garantizado. Por esta razón, él reza a menudo. Cuando comienza a conseguir beneficios da las gracias al Creador. Él siempre recuerda a Aquel que le otorgó estas bendiciones y beneficios. Él hace todo lo posible para lograrlos, pero sabe que estos esfuerzos no son suficientes para tener una buena cosecha o para vender sus productos de la forma que él espera. Por esta razón, considera sus esfuerzos un requisito necesario, pero insuficiente, para poder ganarse la vida. Él no confía mucho en sí mismo.

Existe, pues, una significativa diferencia entre los dos escenarios. En el primero, las condiciones son sólidas y están establecidas. El prestamista ha establecido su beneficio de forma segura y lo determina él mismo y no cuenta con las bendiciones que pueda recibir.

El interés hace que aquel que presta el dinero se aleje del servicio a Al-lah. En realidad, aquellos que llevan a cabo estas prácticas acaban sintiéndose como dioses ellos mismos debido al sentimiento de que pueden hacer todo lo que quieran.

En otras palabras, el interés hace al ser humano negligente y descuidado y le impide entrar en el estado de servicio a Al-lah. Una persona que está en algún punto medio entre el temor y la esperanza, la vida y la muerte y la plenitud y el hambre es un creyente mientras sea consciente de este estado. El interés hace que alguien sea incapaz de ser consciente de este estado. Y nosotros pensamos que ésta es una de las muestras de sabiduría por las cuales el interés está prohibido. Es dudoso que la prohibición del interés tenga una importancia distinta en el Islam. La importancia de este tema se deriva del hecho de que el interés, que está prohibido en el Corán y los hadices, es uno de los puntales básicos de la economía en nuestro tiempo (que es no islámica). Además, no sería una exageración decir que la moderna economía ha sido construida sobre la base del interés.

El tamaño significativo de los mercados del dinero y del capital de hoy en día es conocido por todo el mundo. Por un lado, es realmente difícil ver una compañía o un empresario que cuente sólo con su propio capital con el fin de comenzar un nuevo negocio o que continúe este negocio con su propio potencial económico. Es sabido que el interés está prohibido en nuestra religión con las normas más estrictas. Sin embargo, él juega un papel fundamental en los modernos negocios y en la macroeconomía.

Eventualmente, esto hace que todos los musulmanes, tanto en Turquía como en todo el mundo, sufran un dilema y se conviertan en sujetos pasivos en la vida financiera y social, en la que la cooperación con las entidades financieras resulta ser casi una obligación hoy en día. Esto es el fruto del hecho de que el tema del interés no es explicado de una forma amplia y suficiente en la literatura y las fuentes islámicas y, de este modo, la gente religiosa no puede conseguir una suficiente información sobre este tema y prefiere abstenerse de cooperar con las entidades financieras por temor a cometer un pecado. El propósito de este artículo es contribuir modestamente a ilustrar a nuestra gente, que es crítica con el interés, sobre este tema.

Definición de interés

Según una amplia definición, el interés es el precio que se paga por el alquiler de dinero. En un sentido más limitado es el precio que un prestamista establece por el uso de su dinero. En este sentido, el interés viene determinado por la oferta y la demanda en los mercados financieros.

El interés es un ingreso impersonal independiente del poseedor del dinero. El tipo de interés está generalmente determinado por las condiciones del mercado y el prestamista no tiene ningún papel que jugar en él. De hecho, la relación personal entre clientes y las entidades financieras está desapareciendo gradualmente y millones de personas no conocen quienes son los propietarios o gestores de los bancos a los que confían su dinero. De este modo, las relaciones personales entre las entidades y las personas ha desaparecido prácticamente. En otro sentido, el interés es el precio a pagar por el retraso que sufre el prestamista en la utilización de ese dinero.

El interés viene determinado por el período de tiempo en el que el prestamista se ve privado del dinero que prestó conforme a un tipo de interés. Esta definición, que evalúa este tema desde un punto de vista legal, incluye dos elementos: el tiempo y el tipo de interés, que permiten la determinación final del interés.

En muchas definiciones, vemos que el interés es el precio que se paga a cambio de la utilización del dinero. Esto no es exactamente verdad, porque no es necesario que el prestatario utilice el dinero para que el prestamista tenga el derecho a cobrar el interés. En realidad, es suficiente para obtener intereses del préstamo de dinero el que éste haya sido recibido por el prestatario con la condición de que sea devuelto al cabo de un cierto tiempo. Y, según una definición popular y extendida, el interés es un medio de obtener ingresos para el prestamista y un gasto para el prestatario

En la terminología islámica, el interés es explicado con el concepto de “riba”. Riba significa redundancia, abundancia e incremento. De este modo, el dinero extra o las propiedades que se utilizan a cambio de cualquier cosa prestada está incluidos en la esfera de la prohibición.

Riba también significa haram (ilícito).

El tipo de interés

Existen muchos tipos de interés en la teoría y en la práctica y ellos se clasifican según ciertas categorías. Encontramos apropiado el hablar de este tema para ayudar a comprender el interés mejor. Normalmente, el interés es pagado junto con el capital al final del tiempo estipulado. Esto se llama interés ordinario. Es fácil de calcular y no es complicado en absoluto. En esta clase de interés no hay diferencia entre el tipo de interés declarado y acordado y el que se aplica en realidad.

El llamado “interés sobre el papel” es el interés declarado, no el aplicado en la práctica.

El “interés compuesto” incrementa el interés enormemente y engaña al prestatario. En resumen, él carga un interés al propio interés. Así por ejemplo, el interés es recaudado cuatro veces al año antes de que la cantidad del interés se devuelva en el tiempo estipulado en los préstamos comerciales, que suele ser de un año. Por esta razón la tasa de interés que es declarada al cliente es de un 60% sobre el papel y de un 75% en la práctica. El interés compuesto se incrementa incluso más en las deudas con las tarjetas de crédito en las que el capital y los intereses se dividen en cuotas mensuales. Ningún banco o entidad financiera habla a sus clientes del tipo de interés compuesto. El interés compuesto puede llevar a que se produzcan resultados peligrosos para los prestatarios. Algunas veces, puede hacer que éstos últimos adquieran una deuda desorbitante antes de que se den cuenta, del mismo modo que una pequeña bola de nieve se convierte en una avalancha.

El interés de descuento: Se trata de una situación única donde el interés se determina y luego es descontado de la cantidad del préstamo y se entrega al prestatario el resto del mismo. Este tipo de interés es normalmente engañoso para el prestatario. Así por ejemplo, la tasa del interés de descuento puede estar fijada en un 40%, pero puede alcanzar un 56% durante un año en la práctica.

El interés de demora Es el interés que un prestatario debe pagar cuando incurre en demora. Si un prestatario deja de devolver un préstamo en el tiempo estipulado debe pagar los intereses con el fin de compensar al prestamista por el riesgo añadido de extender el período del crédito. Esto está basado en la asunción de que los prestatarios obran siempre con una mala voluntad y no pagan sus deudas deliberadamente. No importa si el prestatario tiene otras deudas. Los prestamistas no necesitan probar su pérdida con el fin de tener derecho a cargar el interés de demora a los prestatarios y estos últimos no pueden evitar ser cargados con ese interés probando que son insolventes.

El interés compensatorio: Se trata del interés que es cargado como compensación por la pérdida asumida por el prestamista que no recibe de vuelta su capital en el tiempo debido. El prestamista no tiene que probar su pérdida. El retraso en el pago de la deuda es suficiente razón.

El interés penal: Es un interés punitivo fijado por un prestamista a un prestatario si las cuotas no son pagadas según los términos del contrato. Este interés puede darse en cualquier tipo de deudas además de las deudas generadas por el préstamo de dinero.

El interés legal:Es la cantidad de interés que se permite o se exige por la ley con independencia del acuerdo de las partes. Incluso si las partes no estipulan nada con respecto al interés en el contrato, aquel que no pague su deuda deberá pagar el interés establecido en la ley.

El interés convencional: Se trata de un tipo de interés que no está establecido oficialmente por una agencia del gobierno. El tipo de interés puede ser determinado y registrado en el contrato por el mutuo acuerdo de las partes.

El interés a través de la Historia

El interés sobre el préstamo surgió en itempos antiguos. Las excavaciones llevadas a cabo muestran que los mercaderes asirios entregaban cobre y trigo a los anatolios a un tipo de interés del 100% por el préstamo de monedas de oro y plata en una fecha tan antigua como el año 2000 a. C. El interés, que es casi tan viejo como la historia de la humanidad, ha atraído siempre a los filósofos y los clérigos. Ha estado sometido a intervenciones en todas las religiones y todos los sistemas legales y ha sido siempre desventajoso tanto desde el punto de vista moral como social porque suministra al prestamista unos ingresos deshonrosos y causa dificultades económicas a los prestatarios debido a la cantidad de dinero que tienen que pagar como resultado de los acuerdos de préstamo u otro tipo de contratos que se añaden a la deuda. Desde los tiempos antiguos, el interés ha sido evaluado como un tema ligado a conceptos como la justicia y la moralidad.

Aristóteles, el conocido filófoso griego, declaro lo siguiente en su libro llamado “La Política”: “El más odiado tipo de “generación de riqueza” y por las más grandes razones es la usura, que constituye una ganancia a partir del propio dinero y no de un producto natural. Se supone que el dinero debería ser utilizado en los intercambios pero no para incrementarse debido al interés. Entre todos los modos de conseguir riqueza, éste es el más antinatural”.

Thomas de Aquino declaró: “Es imposible considerar el dinero y el uso del dinero de forma separada. Es imposible separar el uso de algo de la cosa en sí misma y venderlo de este modo. Es, pues, incluso un robo el cargar intereses sobre el uso de algo porque eso sería vender la misma cosa dos veces (el uso de la cosa y la cosa en sí misma). Si el interés es el precio del tiempo, nadie puede demandarlo tampoco porque el tiempo es común para todos y sólo pertenece a Dios. De este modo, el cobrar inteeses es un robo y un crimen cometido contra Dios, que proporciona el tiempo libremente a las personas”. Tanto en la ley romana como en la antigua ley griega, el interés estaba restringido e incluso prohibido, aunque existieron diferentes enfoques a este respecto.

En el Judaísmo original, el interés estuvo prohibido. Más tarde, esta prohibición fue distorsionada debido a las relaciones entre los propios israelitas y se concluyó que esta prohibición era válida sólo entre los israelitas, pero estaba permitido cobrar intereses a los no judíos.

La actitud hacia el interés en el Cristianismo atravesó varias etapas. El Profeta Jesús rechazó indirectamente la utilización del interés y sugirió a los apóstoles que llevaran a cabo buenas acciones donando y ayudando a otros sin pedir nada a cambio. Aunque la Iglesia persistió en la prohibición del interés durante un largo tiempo, ocurrió que comenzó a aceptar el interés de forma gradual a causa de la presión de la vida social y financiera y especialmente debido al surgimiento de capitalismo. Calvino permitió la utilización del interés.

Según los mercantilistas, el interés es la renta del capital. Ellos consideran que el interés es igual que la renta por el alquiler de propiedades. Los mercantilistas sostienen que “el interés es la renta del capital”. Y según los fisiócratas, el interés por el dinero prestado no puede ser menor que el ingreso que una tierra comprada con ese dinero produciría.

Los economistas clásicos como Adam Smith y David Ricardo consideran el interés como el ingreso que el prestatario paga al prestamista en relación al beneficio que el prestatario conseguirá gracias al dinero que ha recibido en préstamo. En esta economía clásica, que está basada en el punto de vista del financiero y el emprendedor, el interés y el beneficio son evaluados y considerados juntos. El proceso de industrialización que tuvo lugar en la época en la que estos economistas vivieron pareció darles la razón.

Karl Marx, del que se sabe que leyó el Corán, caracterizó el interés como antinatural e inmoral. Keynes, a diferencia de otros economistas clásicos, defendió que el interés no era esencial para las inversiones. Según él, el interés no anima las inversiones, sino que, por el contrario, las obstaculiza.

La prohibición del interés en el Islam

El interés fue gradualmente prohibido en el Qorán y el verso 2:278 contiene una prohibición que no es todavía global: “¡Creyentes! ¡Temed a Al-lah! ¡Y renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que sois creyentes!”. Además, el Profeta dijo en su Sermón de la Despedida: “Dios os ha prohibido tomar usura (riba). De este modo, deberéis renunciar a todo interés de ahora en adelante. Vuestro capital, sin embargo, es vuestro y podéis conservarlo. Nunca inflijáis ni sufráis una desigualdad”. El mensaje de los versos y del hadiz es, en resumen, como sigue: Uno no puede recuperar más de lo que prestó. El prestamista tiene todo el derecho a recoger el capital que ha prestado. Según el significado primario y directo aquí, el proceso de préstamo no se realiza para recoger beneficios del mismo. Cuando se analiza este hadiz junto con otros se puede ver que el extra que se devuelve no tiene que ser del mismo tipo que la cosa prestada. Es decir, si el producto prestado es A, el interés sobre él está todavía prohibido si consiste en un producto de tipo B. El otro significado del verso y del hadiz es que el prestamista tiene el derecho a recuperar todo el capital que ha prestado.

Aunque parece muy natural, no siempre es posible recuperar todo el capital de una forma exacta. Por ejemplo, el dinero depositado en los bancos europeos se reduce, ya que es guardado y protegido por el banco, y menos aún se incrementa. En los países del bloque soviético y en la actual Federación Rusa, el dinero depositado en un banco se devuelve al propietario después de reducirse en un 10-15%. Aunque se dice que este tratamiento otorgado al depositante puede estar basado en un acuerdo mutuo, eso no es tan cierto. De hecho, es indiscutible que los bancos -que son a la vez respetados y temidos- tienen un poder de influencia que lleva a sus clientes a aceptar sus condiciones. Otro campo de los negocios de los bancos de inversión, que son los fundamentos gigantes de la civilización occidental, es la gestión de los fondos personales de la gente rica y la acumulación de los intereses. Sin embargo, en tiempos de depresión económica los bancos devuelven menos que el dinero que reciben, declarando pérdidas.

Es sabido que los fondos de inversión, que están muy extendidos en Turquía, a veces causan daño a los inversores, que cuentan con ellos. Sin embargo, en el Islam los inversores, los depositantes y los prestamistas están protegidos por el derecho a recuperar su capital de forma exacta. En este sentido, se considera que alguien que no paga sus deudas a su debido tiempo ha vulnerado los derechos del dueño del capital. Según los intérpretes del Corán, un prestamista, depositante o inversor no puede ser obligado a recuperar su dinero de una forma incompleta. Además, hay interpretaciones que establecen que un prestamista, depositante o inversor puede solicitar una compensación por su pérdida de capital cuando este último no es devuelto a su debido tiempo, a condición de que esto quede registrado en un acuerdo al principio.

Razones por las que el interés fue prohibido

El segundo significado de los versos y del hadiz mencionados antes es que el interés (riba) da lugar a una injusticia. Es indiscutible que o bien el prestamista o bien el prestatario serán tratados injustamente cuando se carga un interés sobre un préstamo. La vida financiera en nuestro país y en el resto del mundo está llena de ejemplos que lo demuestran. En realidad los bancos son definidos como “entidades que ponen un paraguas sobre sus clientes en los días soleados y lo retiran cuando comienza a llover”.

Nuestra historia reciente está llena de casos dramáticos en los que tanto prestamistas como prestatarios infringieron los derechos del otro y eventualmentte los derechos de personas inocentes. Los banqueros que aparecieron de ninguna parte con falsos certificados y compraron una oficina barata y pequeña en los años ochenta, recaudaron una gran cantidad de dinero de las personas prometiendo proporcionarles un interés a cambio. Las pensiones de jubilación y los salarios fueron depositados con esos banqueros con la esperanza de obtener un interés a cambio. Algunas personas vendieron incluso las casas en las que habìan estado viviendo y comenzaron a habitar pisos de alquiler con el fin de depositar el dinero producto de tales ventas con dichos banqueros, que hicieron grandes beneficios con estos fondos. Al final, sin embargo, este esquema llegó tan lejos, debido al engaño de estos banqueros y a la ingenuidad (y también a la codicia) de estos depositantes, que fue fijado un interés para el dinero depositado incluso un solo día, con el fin de alargar esta así llamada “cadena de felicidad”. Y finalmente los banqueros desaparecieron con todo el dinero que habían conseguido. Algunos de ellos fueron detenidos, pero sin que nada pudiera ser recuperado de los mismos. Otros fueron asesinados y la mayoría sentenciados a penas de prisión. El público fue robado así ante los ojos del gobierno durante aquellos hechos, que quedaron registrados como un desastre de los banqueros en la historia de la economía.

Sabemos que muchos comerciantes y mercaderes fueron a la bancarrota debido a sus deudas con los usureros en todas las ciudades de nuestro país, en especial en Estambul. Y algunas veces oímos de algunos que matan al usurero al que deben dinero como última opción para librarse de las deudas. El asesinato de Nesim Malki, que ocurrió en 1996, fue un caso significativo que demuestra que los prestatarios no son siempre inocentes. Cuando la crisis económica de 1994 comenzó, los bancos enviaron una corta nota escrita a sus clientes diciendo que ellos serían cargados con un 700% de interés en sus cuentas de crédito al día siguiente. Muchas fábricas y negocios tuvieron que cerrar unos pocos días después. La garantía de los depósitos anunciada por el gobierno acabó siendo un escudo que protegía a los que obtienen intereses. En la depresión económica de noviembre de 2000 y febrero de 2001, los tipos de interés sobre los créditos se incrementaron un 3000% de repente. Innumerables compañías se declararon en bancarrota.

Por otro lado, algunos hombres de negocios transfirieron los créditos que recibieron de los bancos a sus cuentas personales en lugar de utilizarlos en sus negocios. Incluso los propietarios de los bancos no vieron nada malo en extraer fondos de sus propias entidades. Eventualmente, 22 bancos se declararon en bancarrota y sus propietarios fueron encarcelados y quedaron deshonrados ante todos. Todas las pérdidas de la crisis fueron a parar a los ciudadanos.

En resumen, la sabiduría que existe detrás de la prohibición del interés es que ni los prestamistas ni los prestatarios se verán dañados en sus intereses ni tampoco el resto de los miembros de la comunidad. Nosotros encontramos intereses ocultos detrás de diferentes máscaras en cada tema económico debido a la abundancia y variedad de instrumentos financieros que existen hoy en día. En nuestra opinión, para saber si cualquier proceso financiero está incluido dentro de la prohibición del interés hoy en día debemos conocer si el proceso financiero puede causar una ganancia injustificada o si puede dañar al prestamista o al prestatario, o a los ciudadanos en general.

4 ¿Cuál es el punto de vista del Islam sobre los juegos de azar?

El juego de azar significa dar o tomar dinero o bienes con vistas a lograr algo y cuyo resultado final no es conocido. No importa el nombre que tenga, cualquier juego o apuesta que tiene esta característica y que es jugado en la esperanza de adquirir dinero o bienes es llamado juego de azar. La palabra “maysir” mencionada en el Corán se deriva de la palabra “yusr”, que significa facilidad, lo que indica que el dinero o los bienes son obtenidos o perdidos fácilmente en el juego.

El juego es una forma de obtener dinero inmerecido que hace al hombre olvidar a su Creador, le impide realizar las oraciones, le lleva a la pereza, elimina su capacidad de trabajar y causa rencor y enemistad entre la gente. Todas las formas de juego, que causan heridas irreparables a la vida individual y social, son haram en la religión del Islam.

Lo siguiente es manifestado por el Corán a este respecto:

“No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros.”(2:188)

“¡Creyentes! El vino, el maysir, las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis. El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Al-lah y hagáis la oración. ¿Os abstendréis, pues?”(5:90-91; Ibn Abidin Raddu'l Mukhtar, İstanbul 1307, V, p. 355; Hamdi Yazır, Hak Dini Kur'an Dini, İstanbul 1960, II, p. 766).

No hay diferencia, pues, entre el alcohol y el juego en términos de prohibición y de constituir un pecado. Al-lah muestra que ambos son haram en el verso anterior.

Los juegos de cualquier tipo que generan un beneficio o daño son considerados juegos de azar. El juego significa gastar el dinero o los bienes de uno de una forma injusta y es como robar dinero o bienes de forma deliberada. Los juegos de azar son un desastre social. Son vistos siempre como males que destruyen a las familias, y están prohibidos en el Islam. Aquellos que juegan alrededor de una mesa hasta la mañana siguiente debido a la excitación causada por la ambición y la codicia pierden su salud, riqueza, ética y dinero. Pierden también sus sentimientos humanos. Aquellos que ganan hoy pueden perder otro día.

Las esposas, los hijos y los pobres tienen también derecho al dinero perdido en el juego. El dinero obtenido mediante el juego no es legítimo.

En un momento en el que el juego se extiende, los daños sociales se incrementan. El trabajo es reemplazado por la pereza. La productividad decrece. El juego va acompañado de otras cosas negativas como el alcohol, las mentiras, la codicia, el rencor, la envidia, la venganza y el asesinato.

El juego causa también desórdenes y desacuerdos y hace que la gente sea negligente a la hora de tratar a su familia. Existen muchas personas que venden su religión, su honor y su país debido al juego y que traicionan todo tipo de valores sagrados.

El juego se convierte en una adición en poco tiempo, al igual que el alcohol. Resulta muy difícil alejarse de él. De este modo, el juego y el alcohol son hábitos muy peligrosos.

Todo tipo de juegos en lo que uno gana o pierde dinero, como los dados, las cartas, la lotería, las quinielas, las apuestas en las carreras etc son considerados juegos de azar.

Todos los juegos de azar son jugados para disfrutar y pasar un buen tiempo al principio. Según el hombre gana, el juega por el placer y la ambición de ganar. Cuando pierde, juega con el fin de recuperar lo que ha perdido. Luego, se convierte en un jugador. No hay que olvidar que aquellos que lo pierden todo en las mesas de juego, que venden todo lo que tienen y quedan sumergidos en una situación de pobreza y destruyen las vidas de sus esposas e hijos comenzaron a jugar como medio de relajación y entretenimiento.

Es importante mantenerse alejados del juego así como proteger de él a los que nos rodean, especialmente a los miembros de nuestra familia. El proteger a los miembros de la familia de las cosas dañinas y malas y el educarlos para que adopten un estilo de vida sano son deberes que Al-lah y Su Mensajero han hecho recaer sobre el cabeza de familia. El Corán dice:

“¡Creyentes! Guardaos, vosotros y vuestras familias, de un Fuego cuyo combustible lo forman hombres y piedras, y sobre el que habrá ángeles gigantescos, poderosos, que no desobedecen a Al-lah en lo que les ordena, sino que hacen lo que se les ordena.” (66:6).

Si los juegos como el backgammon, el ajedrez, las damas, las cartas, el tenis y el billar son jugados con la intención de arriesgar dinero, ellos entran, en ese caso, dentro de la categoría de los juegos de azar.

Existen varios hadices del Profeta que prohíben el backgammon: “Una persona que juega al backgammon es considerada como alguien que ha desobedecido a Al-lah y a Su Mensajero” (Abu Daud, Adab, 56; Ibn Mayah, Adab, 43; Malik, Muwatta', 6; Ahmad bin Hanbal, Musnad, IV, 394, 397, 400).

“El estado de una personas que juega al backgammon y que reza oraciones es como el estado de una persona que hace wudu con pus y sangre de cerdo y luego realiza sus oraciones”. (Ahmad b. Hanbal, V, 370).

Actuando conforme a la prohibición general del backgammon en estos hadices, la mayoría de los sabios del Islam dicen que el jugar al backgammon no es permisible. Ibn al Musayyab y algunos sabios islámicos ostentan, sin embargo, el punto de vista de que no es haram jugar al backgammon si la intención no es jugar dinero. Las cartas y el dominó son considerados de la misma forma que el backgammon.

El juego del ajedrez, que es llamado “shatranj” en árabe apareció durante el período de los Compañeros después de la muerte del Profeta Muhammad (PB). De este modo, no hay ningún hadiz del Profeta que mencione el ajedrez. Los Compañeros del Profeta y los sabios Tabiun declararon tres puntos de vista sobre el ajedrez:

1. Según algunos Compañeros y sabios Tabiun, como Abdulá bin Abbas, Abu Huraira, Ibn Shirin, Hisham bin Urwa, Said bin al Musayyab y Said bin al Yubair, es permisible jugar al ajedrez.

2. Según el Imam Shafii, el ajedrez es makruh tanzihi (desaconsejable pero no prohibido).

3. Según Abu Hanifa, Malik y Ahmad bin Hanbal es haram.

Considerando que el ajedrez es más un juego de inteligencia y un deporte cerebral que un juego de azar y que no hay una prohibición definitiva sobre él, podemos llegar a la conclusión de que es lícito. Sin embargo, los Compañeros lo comparaban al backgammon. Lo siguiente es narrado por Abdulá ibn Umar: “El ajedrez es peor que el backgammon”. Se dice también que Ali lo veía como un juego de azar. (Ibn Kazir, Tafsiru'l-Qur'ani'l-Azim, Estambul 1985, III, 170).

Por otro lado, se dice que Yahya bin Sad escuchó al Imam Malik decir: “No hay nada bueno en el ajedrez. Es makruh jugar al ajedrez y a otros juegos de azar”. El Imam Malik estaba leyendo el siguiente verso mientras pronunció esa frase: “Aparte de la Verdad, ¿qué queda sino el error?” (Yunus, 10/32; ver Malik, Muwatta, Ru'ya, 7).

Las damas es un juego como el ajedrez. En el juego del tenis y el billard, el deporte prevalece. Ellos son permisibles a menos que algún elemento ilegítimo sea añadido a los mismos.

En conclusión, cuatro condicioines son establecidas como necesarias para que los juegos que se juegan sólo como medio de relajación y entretenimiento, sin propósito de jugar dinero, sean religiosamente permisibles:

a. Ellos no deben hacer perder o retrasar las oraciones fard.

b. La gente no debe esperar beneficios materiales.

c. Los jugadores deben abstenerse de pronunciar malas e innecesarias palabras durante el juego.

d. La gente no debe malgastar tanto tiempo jugando que el juego no pueda ser considerado ya como un medio de relajación o entretenimiento.

5 ¿Qué son las bebidas alcohólicas? ¿Cómo se ven en el Islam las bebidas que intoxican?

Las bebidas alcohólicas son aquellas que eliminan la capacidad de pensar y razonar y causan una embriaguez.

El Corán prohíbe las bebidas alcohólicas y las declara haram:

“¡Creyentes! El vino (hamr), el maysir, las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio.¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis.” (5:90).

La mayoría de los sabios afirman que el término“hamr” (intoxicantes) incluido en el verso hace referencia a todas las bebidas que eliminan la mente. Los hanafis explican “hamr” como sigue: sólo las bebidas que están hechas de uvas y que se convierten en embriagadoras por medio de la fermentación son llamadas “hamr”. Las otras bebidas alcohólicas que intoxican a la gente no están consideradas como “hamr”. Ellas son consideradas haram a través de la deducción analógica, (qiyas) al compararlas con el hamr, porque tembién intoxican a la gente. La mayoría de los sabios del fiqh dicen que todas las bebidas alcohólicas que emborrachan a la gente son haram ya sean tomadas sólo en una pequeña cantidad o en una cantidad grande y ellas deben ser incluidas dentro del término hamr. (Sahih Muslim, Translation and explanation, A. Davudoğlu, IX, 247, ff.)

Al igual que en el Islam, la ingesta de alcohol es declarada también haram por otras grandes religiones. Las siguientes frases son extraídas del Antiguo Testamento: “Y Jehová habló a Aarón, diciendo: “Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.” (Levítico, Capítulo 10:8-11)

Y en el Nuevo Testamento se dice: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mateo, Capítulo 26:26-29)

Es sabido que los turcos solían practicar el Chamanismo antes de su conversión al Islam. Se sabe que varias bebidas como el kumis eran tomadas durante sus fiestas y ceremonias de consagración en esa religión. (Mehmet Aydın-Osman Cilacı, Dinler Tarihi, Konya 1980, p. 97 ff.)

Antes del Islam y en el primer periodo del Islam, los árabes de la Yahiliyya bebían alcohol y lo consideraban como parte de su vida diaria. El Islam dio gran importancia a la protección de cinco cosas: la mente, la salud, la propiedad, el honor y la religión. Una persona que bebe alcohol no puede proteger esas cosas. Una organización se estableció en EEUU para la prohibición del alcohol por primera vez en el mundo. Cuando sus miembros averiguaron que la primera prohibición había sido aplicada por el Profeta Muhammad, ellos construyeron un monumento en Nueva York denominado “La Fuente de Muhammad” para rendirle homenaje. (Yeşilay Dergisi, iss. 441, Agosto de 1970)

La prohibición del alcohol fue introducida de forma gradual en el Islam.

En el primer verso con respecto al alcohol que fue revelado en Meca no se mencionaba ninguna prohibición:

“De los frutos de las palmeras y de la vides obtenéis una bebida embriagadora y un bello sustento. Ciertamente, hay en ello un signo para gente que razona.”(16:67)

Después de eso, Umar fue a ver al Mensajero de Al-lah en una ocasión y le dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Sabes que el vino destruye propiedades y afecta a la mente. Pide a Al-lah que explique el decreto sobre el vino. Luego el Profeta rezó como sigue: “¡Oh Al-lah! Infórmanos sobre tu decreto con respecto al vino”. De este modo fue revelado el verso siguiente:

“Te preguntan acerca del vino y del maysir. Di: "Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad.”(2:219).

Cuando este verso fue enviado, algunos compañeros dejaron de beber alcohol diciendo: “Eso es un gran pecado”, pero otros continuaron haciéndolo y decían: “Es útil para el hombre”.-

En una ocasión, Abdurraham bin Auf dio una fiesta y algunos de los Compañeros asistieron a ella. Algunos de ellos bebieron alcohol. Cuando se aproximó el tiempo de la oración del atardecer, uno de ellos lideró la oración, pero recitó el capítulo de la Sura Al Kafirun de una forma equivocada. De este modo, Umar rezó como sigue: “¡Oh Señor! Expande tu decreto sobre el alcohol!”. Más tarde, fue revelado el verso siguiente:

“¡Creyentes! No os acerquéis ebrios a la oración. Esperad a que estéis en condiciones de saber lo que decís.” (4:43)

De este modo, el beber alcohol fue prohibido en los tiempos de la oración. Aquellos que bebían alcohol comenaron a beber después de la oración de la noche y realizaban la oración de la mañana después de que recuperaban la sobriedad.

En una ocasión, Utba bin Malik organizó una fiesta de boda. Sa´d bin Abi Waqqas estaba también allí. Ellos comieron carne de camello y bebieron alcohol y comenzaron a alardear sobre su origen noble. Sa´d recitó una poesía que elogiaba a su tribu y satirizaba a los Ansar. Uno de los Ansar se irritó e hirió a Sa´d con el golpe de un hueso de camello. Sa´d se quejó al Mensajero de Al-lah. De este modo, fueron luego revelados versos que establecieron una prohibición definitiva del alcohol:

“¡Creyentes! El vino, el maysir, las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis. El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Al-lah y hagáis la oración.” (5:90-91)

Varios hadices del Profeta hablan también de este asunto:

"Todo lo que intoxica es vino y todo lo que intoxica es haram. Si una persona bebe vino y muere sin arrepentirse no podrá beber del Kauzar en el Más Allá”. (Muslim, Ashriba, 73)

"Si algo intoxica en una gran cantidad, en una pequeña cantidad es también haram”. (al-Asqalani, Bulughu`l Maram, Translated by A. Davudoğlu, lV, 61, ff)

Cuando se preguntó al Profeta sobre el decreto sobre el vino, él dijo: “Indudablemente, el vino no es un remedio. Indudablemente, es un problema”. (al-Asqalani, ibid, IV, 61)

“Algunas personas de mi ummah beberán bebidas alcohólicas dándoles diferentes nombres”. (al-Asqalani, ibid, IV, 61)

Existe un consenso en la ummah en que el alcohol está prohibido.

Los sabios islámicos se muestran de acuerdo en este tema de forma unánime. Sin embargo, existe una discrepancia en cierto tipo de bebidas entre los muytahids. Con el fin de eliminar estas dudas, Umar hizo una definición concisa, tomando como base las palabras del Mensajero de Al-lah, en el púlpito. “Todo lo que bloquea la mente es alcohol”. De este modo, todo lo que hace que el hombre pierda la mente y le hace incapaz de diferenciar entre lo que es bueno y es malo y entre lo que es útil y dañino está considerado alcohol no importa si se trata de una sustancia líquida o sólida. El opio, la heroína y otras drogas similares son consideradas del mismo modo porque la función de la mente cambia en aquellos que las utilizan. Ellos comienzan a ver cosas distantes cerca de ellos y cosas cercanas lejos de ellos. Ellos se apartan de las cosas normales y comienzan a imaginar cosas posibles e imposibles, viviendo en un mundo de sueños. Algunas drogas causan una estupefacción al cuerpo y causan depresiones mentales, debilitan la voluntad y convierten al individuo en alguien inútil para la comunidad. La religión del Islam ordena las cosas útiles para los individuos y la sociedad y prohíben lo que es dañino. Cuando las prohibiciones del Islam son examinadas por la medicina, puede verse que ellas son en beneficio de la sociedad. En realidad, cuando las prohibiciones del alcohol y la carne de cerdo son examinadas por la ciencia y la medicina, éstas últimas ponen de manifiesto los daños materiales que tales sustancias causan. (Ver Yusuf al-Qardawi, al-Halal wa`l-Haram fi`l-Islam, Traducido por Mustafa Varlı, Ankara 1970, p. 50-53, 75-88).

El Islam prohíbe beber alcohol y su comercio entre los musulmanes. El Profeta maldijo a diez pefsonas con respecto al alcohol: los que estripan las uvas, aquel para el que las uvas son estripadas, el que bebe alcohol, el que lo transporta, aquel para el cual es transportado, el que hace a los otros beber, el que lo vende, el que gasta dinero que procede del alcohol, el que lo compra y aquel para el que es comprado”. (Tirmidhi, Buyu`, 59; Ibn Majah, Ashriba, 6).

Después de la revelación del verso de la Sura 5 (Al Maida), que expresó la prohibición definitiva de las bebidas alcohólicas, el Mensajero de Al-lah declaró lo siguiente acerca de su aplicación: “Al-lah ha prohibido definitivamente las bebidas alcohólicas. Una personas que escuche este verso y que tenga bebidas alcohólicas no debe beberlas ni venderlas.” (Muslim, Musakat, 67; see Bukhari, Maghazi, 51; Buyu, 105, 112; Muslim, Buyu, 93; Far', 8; Ibn Majah, Tijarat, 11; Ahmad b. Hanbal, II, 213, 362, 512, III, 217, 324, 326, 340; Ibn Kathir, Mukhtasar Tafsir Ibn Kathir, Beirut (n.d), I, 544-547).