¿Cuál es el propósito de cubrirse? ¿Hay algún tipo de prensa que el Islam prescriba? ¿Por qué debemos cubrir nuestros cuerpos en esta época?

The Answer

Dear Brother / Sister,

El (tasattur) cubrise es una necesidad de la creación

El cubrirse es uno de los factores que bloquean los caminos que llevan a la fornicación. El cubrirse es una cosa natural. Es una necesidad de la creación. Veamos como Badiuzzaman explica este tema:

El cubrirse es algo natural para las mujeres y es algo innato a ellas. Las mujeres son débiles y delicadas y, debido a ello, ellas necesitan la protección de un hombre y ayuda para sí mismas y para sus hijos, a los que ellas aman más que a sus vidas. Ellas tienen un deseo natural de hacerse a amar y no ser rechazadas.

Así, siete de cada diez mujeres son o viejas o feas y no quieren mostrar su edad y su fealdad a todo el mundo. O ellas son celosas y no quieren aparecer como feas en relación a las otras, que son más bellas. O ellas están asustadas por un posible asalto o por las difamaciones y quieren cubrirse para no ser acusadas de infidelidad a sus maridos.

Resulta claro que las personas no están cómodas en relación a aquellos que no les gustan o que encuentran pesados. Del mismo modo, una mujer cuya moral no se haya corrompido es sensible y puede verse rápidamente afectada. Ella se sentirá incómoda frente a las miradas sucias. Nosotros escuchamos a menudo que muchas mujeres están hartas de ser objeto de atención o de molestias e incluso se quejan a la policía diciendo: “Estos brutos continúan mirándonos y molestándonos”.

Esto significa que los intentos de las civilizaciones actuales para descubrir o desnudar a las mujeres son contrarios a su naturaleza. Y con el fin de permitir que ellas actúen en base a su propia naturaleza, el Corán les ordena que se cubran y las salva de la degeneración y la degradación, que es en efecto un tipo de esclavitud, y de un estado lamentable.

Además, las mujeres son temerosas por naturaleza de los hombres que son extraños y sienten inquietud ante ellos. El miedo demanda, de forma natural, que las mujeres se cubran. Debido a su mayor debilidad física, la naturaleza de las mujeres exige que se cubran y no exciten los apetitos de los hombres, aparte de los establecidos requisitos de cortesía, ni permitan que se cree ninguna oportunidad para un asalto. Esto muestra que sus pañuelos y abrigos son escudos y fortalezas.

La miserable condición de muchas mujeres de hoy en día, la depresión moral en la que se halla nuestra juventud y los efectos colaterales que se producen como resultado de esta depresión, suponen una bofetada en los desvergonzados rostros de aquellos que se oponen a que las mujeres se cubran y que consideran tal hecho como un sinónimo de “esclavitud”.

Las auténticas y extremadamente intensas relaciones de amor y afecto entre hombres y mujeres no proceden sólo de las necesidades de la vida mundana. Una mujer no es sóla una compañera para su marido en esta vida mundana, sino que también es su compañera en la vida eterna.

Dado que ella es la compañera de su marido en la vida eterna, ella no debe atraer las miradas de otros, además de las de su marido, que es su compañero y amigo eterno. Ella no debe ofenderle y hacerle sentir celoso.

Como consecuencia del misterio de la creencia, las relaciones de su compañero creyente con ella no deben estar limitadas a esta vida mundana y su amor no debe ser sólo animal y temporal y estar restringido al tiempo de su belleza. Él debe amarla de modo sincero y repetarla. Y él debe tener ese amor y respeto por ella no sólo cuando sea joven y bella, sino también cuando sea vieja y fea. Ciertamente, a cambio de esto, ella le mostrará sus bellezas sólo a él y restringirá su amor a él sólo. De otro modo, ella ganaría muy poco y perdería mucho.

La vida familiar feliz se perpetúa a través de la confianza mutua, el respeto y el amor entre el marido y la esposa. La vestimenta inmodesta y el comportamiento despreocupado destruyen la confianza y estropean el respeto mutuo y el amor.

Resulta claro que todo el mundo desea tener muchos hijos. No existe nación o gobierno que no apoyen un incremento en la población. De hecho, el Más Noble Profeta (PB) dijo: “Casaos y multiplicaos, ya que en el Día del Juicio, yo me enorgulleceré de vuestro gran número”. (Ibn Mayah, Boda, 1). Sin embargo, el abandono de la vestimenta islámica por parte de las mujeres no incrementa el matrimonio, sino que lo hace disminuir. (Hoy es un hecho cierto que los países tratan de revivir los matrimonios mediante ayudas a los mismos).

Nuestro país no puede compararse con Europa, porque la población europea es fría, como el clima. Asia, es decir, las tierra del Islam son países más tórridos. Es un hecho bien conocido que el ambiente tiene un efecto en la moralidad de la gente. Quizás, en los países fríos la vestimenta inmodesta no estimula los apetitos animales y los deseos carnales de aquellas gentes frías. Sin embargo, la forma inmodesta de vestir excita los apetitos carnales del pueblo sensible y fácilmente influenciable de los países cálidos. Esto lleva a abusos y al debilitamiento moral de la joven generación y su pérdida de fuerza. Y dado que el hombre ya no puede contener sus apetitos, cuando su esposa no puede tener relaciones debido a contingencias como su período mensual, él es vencido por sus apetitos y se inclina a buscar su satisfacción fuera de casa. (Los Destellos, 24º Destello, 1-4 ejemplos de sabiduría).

¿Prescribe el Islam algún tipo de vestimenta?

Cuando vemos la forma en la que vestía el Profeta, la Fuente de Orgullo de la Humanidad, no vemos que él llevara un tipo particular de prendas. El Mensajrro de Al-lah solía llevar ropa distinta.

No podemos decir que haya un tipo establecido de ropa que sea necesario llevar. Ni el Profeta ni sus Compañeros llevaban un tipo particular de vestimenta. Eso dejando aparte que una religión universal como el Islam, que va dirigida a toda la humanidad, no puede tener prendas obligatorias, que serían contrarias a su universalidad.

Abdulá bin Yabir dijo: “Juro por Al-lah que vi al Profeta a la luz de la luna con una túnica y una camisa. Nadie podría haber parecido tan atractivo con esta ropa como el Profeta. Y un día, otro compañero vio que el Profeta llevaba una bonita camisa y le pidió que se la diera. El Profeta se la quitó y se la regaló como obsequio”.

Es imposible hallar una forma estándar de vestir, pues, en el Islam. El Profeta vestía el tipo de ropa que era corriente en su comunidad o similar a ella. Y algunas veces vestía de forma distinta. No es, pues, justo afirmar que él vestía una túnica negra, puesto que otras veces vestía de blanco y, en otras, llevaba ropas verdes o rojas.

No deberíamos, pues, dirigir nuestra atención hacia la forma y el color de la ropa. No debemos dar pie a conflictos y contradicciones convirtiendo este tema en objeto de debate. Los otomanos, nuestros antepasados, siguieron las enseñanzas del Islam y las integraron en nuestra cultura. Ellos no tomaron la forma de vestir de nadie sino que mantuvieron el estilo de vestir de la tribu Kai, que ellos solían llevar en su tierra y lo mejoraron en su tiempo. Con las ropas de cuero que llevaban en su período esplendoroso, ellos crearon un ejemplo para los europeos durante un largo tiempo.

El cubrirse es un mandato de Al-lah

La mujer que solía cubrir la cabeza en los tiempos de la Yahiliyya ataba su pañuelo al cuello o lo dejaba suelto cayendo hacia la espalda. El Corán prohibe este hábito pre-islámico en los versos 30 y 31 de la Sura An Nur del Corán. Al-lah ordena a las mujeres que “no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos”.

Aisha (Que Al-lah esté satisfecha con ella) dice; “Que Dios bendiga a las primera mujeres emigrantes. Cuando Dios reveló el verso “no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos”, ellas arrancaron un trozo de tela de sus vestidos y con esta pieza cubrieron sus cabezas”. (Bujari, Tafsir-u Surati’n-Nur, 13, Abu Daud, Vestido)

Las mujeres inmigrantes (de Meca) y las mujeres de Medina rasgaron un trozo de tela y, con él, se cubrieron sus cabezas cuando el verso fue revelado y nuestro Profeta dijo a Asma, la hermana de Aisha: “No es permisible para una mujer que ha alcanzado la edad de la pubertad mostrar su cuerpo, excepto las manos y rostros” (Abu Daud, Ropas, 32). Esto demuestra que las mujeres están obligadas a cubrir esas partes del cuerpo.

Además, el Profeta señaló un punto situado a una distancia de dos pulgadas sobre la muñeca y dijo: “No es permisible para una mujer que cree en Al-lah y en el Más Allá descubrir el cuerpo, excepto su rostro y sus manos hasta este punto cuando ella ha alcanzado la era de la pubertad”. Abu Daud, Ropas, 33) Esto prueba que el mandato contenido en el verso es obligatorio.

En este punto, queremos explicar la frase del Profeta “Kasiyatum ariyatum” (vestido pero desnudo) con una o dos frases. El propósito de que una mujer cubra su cuerpo es ocultar sus encantos y no permitir que los hombres se vean seducidos por ellos. Si tenemos en cuenta las declaraciones de nuestro Profeta, comprendemos que las ropas no deben ser transparentes y no deben mostrar los contornos del cuerpo tampoco.

¿Cuál es el propósito de cubrirse?

El propósito de cubrir lo que nuestra religión ordena es que la mujer no debe mostrar sus encantos y su cuerpo a los hombres no mahram (familiares) y estos últimos no deben poder ver la parte de los cuerpos de las mujeres que necesitan ser cubiertos. Por esta razón, la ropa debe ser lo suficientemente gruesa como para no enseñar el cuerpo y sus encantos y debe ser lo suficientemente floja como para no mostrar la forma del cuerpo también. Con respecto a este punto hay muchos hadices aparte de los que hemos mencionado antes. (Muslim, Ropa, 34; Yannah, 13; Musnad 2:356)

En el verso 33:59 del Corán se dice: “¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas.”

En este verso, se ordena a las mujeres musulmanas que lleven vestidos que no muestren la forma de sus cuerpos y que no salgan de su casa con prendas que ellas suelen llevar dentro de ella. En el verso 24:60 se dice que las mujeres viejas pueden salir de sus casas sin llevar ropas externas como abrigos o gabardinas con la condición de que sus cuerpos estén cubiertos de la forma apropiada, tal como se dice en el verso 31 de la misma sura.

“Las mujeres que han alcanzado la edad crítica y no cuentan ya con casarse, no hacen mal si se quitan la ropa, siempre que no exhiban sus adornos. Pero es mejor para ellas si se abstienen. Al-lah todo lo oye, todo lo sabe.” (24:60)

En conclusión, se trata de un mandato absoluto de nuestra religión y existe un acuerdo de los sabios islámicos de que las mujeres deben cubrir sus cuerpos, excepto el rostro y las manos, de los hombres que no sean mahram, con una prenda que no muestre la forma del cuerpo. Ellas deben llevar un pañuelo que oculte su cabello, cabeza y cuello. El obedecer estos mandatos es una obligación de las musulmanas.

“La mejor prenda es la piedad”

Al-lah ordena en un verso del Corán: “¡Hijos de Adán! Hemos hecho bajar para vosotros una vestidura para cubrir vuestra desnudez y para ornato. Pero la vestidura del temor de Al-lah, ésa es mejor. Ése es uno de los signos de Alá. Quizás, así, se dejen amonestar.” (7:26)

El cubrir las partes necesarias es la primera condición para preservar el honor.El cubrir las partes necesarias es la primera condición para preservar el honor. El sentido de la piedad y la modestia es, sin embargo, más importante que la prenda.

La sabiduría de Al-lah proporciona una cobertura continua, hermosa y natural a muchas criaturas, con excepción los seres humanos, dejándoles así sin el sentido de la vergüenza y de la necesidad de cubrirse.

Él creó a un solo hombre, al que dotó de un sentido de vergüenza, en forma desnuda. De este modo, el hombre que se cubre prueba su capacidad de ser el califa de Dios en el mundo. El hombre tiene la capacidad de obtener ropas de los animales y plantas y otros materiales que existen en la tierra y, al hacelo así, muestra su poder para beneficiarse y gobernar todas las criaturas, lo cual es una manifestación de su condición de califa de Dios.

El cubrirse es, pues, una característica única del sur humano entre las criaturas vivas. La desnudez ha sido siempre cosiderada como una muestra de desinhibición e imprudencia por la conciencia y el sentido común de la humanidad a lo largo de su historia.

El mandato de cubrirse en nuestra religión intenta preservar la salud psicológica del hombre, su honor y la moralidad pública así como el mantener el equilibrio entre los seres humanos y entre los sexos. También busca establecer una forma honorable de vida sexual y familiar. El hecho de que el mandato de cubrirse contemple diferentes formas para el hombre y la mujer es una distinción basada en las diferencias existentes entre los dos sexos.

Si una mujer no lleva un pañuelo, ¿significa eso que no es casta? No es posible indudablemente considerar que una mujer que no lleve pañuelo no sea casta. También es incorrecto considerar que una mujer que lleve un pañuelo sea necesariamente casta. Hay mujeres castas y honorables que llevan pañuelo o que no lo llevan, del mismo modo que entre ambos grupos hay quienes carecen de honor y castidad.

Sin embargo, si abordamos este tema basándonos en el respeto a la moralidad y los mandatos islámicos, tenemos que afirmar que el Islam informa a la gente que algunas partes del cuerpo de los hombres y de las mujeres son privados y que estas partes no deben ser mostradas a aquellos que no son mahram. También enseña que puede comenterse una relación ilícita con las manos y con los ojos. (Bujari, Istizan, 12; Muslim, Destiny, 20).

Siempre habrá personas en la comunidad que puedan mirar con ojos lujuriosos a las partes privadas de los hombres y las mujeres. Un musulmán que sabe esto y muestra sus partes privadas lleva a cabo un comportamiento que daña el concepto del honor y la castidad islámicos y viola un mandato divino. (Hayrettin Karaman)

¿Por qué debemos cubrir nuestros cuerpos en esta época?

Supongo que esta cuestión ha sido planteada con frecuencia en numeros lugares. Yo estaba en un autobús público. Dos mujeres mayores estaban sentadas justo delante de mí hablando la una con la otra. Entretanto, dos chicas cuyas cabezas estaban cubiertas se sentaron delante de mí. Entonces, una de las mujeres mayores dijo a la otra: “¿Las ves?”. La otra mujer dijo: “Sí y lo siento por ellas. Siento lástima por esas mujeres jóvenes. Nosotras solíamos cubrirnos en el pasado, pero ahora estamos en la era moderna. ¿Cómo se puede creer que tales prendas existan todavía? No podemos dar un solo paso adelante con esos hábitos desfasados”.

Desgraciadamente, existen todavía personas que piensan así. Debemos declarar en primer lugar que el cubrirse no tiene que ver con la era en la que vivimos. La gente puede llevar diferentes ropas y su inteligencia puede aún así funcionar. Así por ejemplo, los rusos suelen llevar gorros de piel y no son menos inteligentes, sino que han desarrollado una gran industria y tencología. Los europeos solían cubrir sus cabezas hasta muy recientemente. El cubrir las cabezas no obstaculiza los avances. Este tema no está vinculado a la era en que vivimos.

Es imposible asociar este tema con la civlización. La expresión “la gente civilizada camina descubierta” no tiene ningún significado. La era del salvajismo fue abandonada con el advenimiento del Islam. El Islam fue revelado y ordenó a las gentes cubrir sus cuerpos. Esto último se convirtió en algo atractivo, perfecto y maduro y se convirtió en un estilo de vestir que las mujeres aprecian.

Por esta razón, si la civilización significa vivir de forma contraria a la de las épocas arcaicas, habría que decir que la desnudez fue algo que predominó antes de la llegada del Islam, en el tiempo de la Yahiliyya. Si la desnudez y el caminar de forma descubierta significan un desarrollo de la civilización, entonces los caníbales y las gentes de las tribus que habitan en la jungla y que que viven mostrando sus pechos serían entonces la cumbre de la civilización.

¿Qué defienden aquellos que se muestran en total desacuerdo con el hecho de que la mujer se cubra? ¿Por qué ellos insisten en este tema? No es posible conprenderlo. Nosotros creemos que los que ostentan tales ideas caen en el fanatismo. El fanatismo significa apoyar ideas que no tienen pruebas ni fundamento. Las pruebas de un creyente, sin embargo, en cualquier asunto que él defiende son muy sólidas.

(See. Gençliğin Cinsellik İmtihanı, M. Ali Seyhan, NESİL YAYINLARI)

Temas İslamicos

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