¿Cuál es la importancia de la creencia para el hombre?

The Answer

Dear Brother / Sister,

1. La creencia es la razón por la que el hombre fue creado, es decir, él fue creado para conocer a su Creador y para adorarle. Si el hombre actúa de acuerdo a la razón de su creación, él alcanzará la bendición eterna en el Más Allá y entrará en el Paraíso. De otro modo, él será enviado al Infierno y quedará expuesto a tribulaciones y a un tormento eternos. En este sentido, la creencia es el medio de obtener la bendición eterna y la llave hacia el Paraíso. Uno no puede entrar en el Paraíso sin la creencia. Por lo tanto, es más importante que cualquier otra cosa en el mundo para el hombre el creer y el mantener esta creencia hasta el último aliento.

Debido a la gran importancia de la creencia, nuestro Profeta dijo:

“Renovad vuestra creencia diciendo “La ilaha illa Al-lah”: “No hay más dioses que Al-lah”. De este modo, él atrajo nuestra atención sobre la importancia de renovar y preservar la creencia. Una afirmación como “se ha ordenado repetidamente que la creencia sea renovada” deja entrever que existe una continua posibilidad de que la creencia se debilite y se pierda.

Badiuzzaman interpreta el tema de la renovación de la creencia de la forma siguiente:

“Dado que el propio hombre y el mundo en el que vive se renuevan de forma continua, él necesita renovar constantemente su creencia, ya que en realidad cada ser humano individual está compuesto de muchos individuos. Él puede ser considerado como un individuo diferente en relación a los años de vida transcurridos, o en lo que se refiere a los días, o incluso a las horas, de su vida. Dado que un solo individuo está sometido al tiempo, él es como un modelo y cada día que pasa le viste con la forma y la ropa de otro individuo.

Además, del mismo modo que existe dentro del hombre esta pluralidad y renovación hay que tener tener en cuenta que el mundo en que vive está en constante movimiento y varía constantemente.

Cada día se abre la puerta de otro mundo. En lo que se refiere a la creencia, ella es la luz de la vida de cada individuo y la luz del mundo en que vive. Y en lo que se refiere a “La ilaha il-la Al-lah”, ésta es la llave que enciende la luz.

Luego, existe un alma instintiva y también deseos y dudas. Satanás ejerce también una gran influencia sobre el hombre. Con el fin de dañar su creencia, él se beneficia de la negligencia del hombre, le engaña con sus ardides y, de este modo, extingue la luz de la creencia con las dudas y la incertidumbre.


Asimismo, el hombre es propenso a actuar y pronunciar palabras que se oponen aparentemente a la Sharia y que, en opinión de algunas autoridades religiosas, constituyen actos de incredulidad.

Por lo tanto, “existe la necesidad de renovar la creencia todo el tiempo, cada hora y cada día”. (Mektubat: Cartas)

En el pasaje de arriba, la necesidad de renovar la creencia es subrayada en tres diferentes puntos:

Primer punto: El tiempo y el lugar en que el hombre vive, su estado de ánimo, su psicología, sus pensamientos y su entendimiento pueden cambiar muy a menudo debido al ambiente en el que él vive. Las cosas a las que él está expuesto, las cosas que hace y la gente con la que se relaciona dejan marcas positivas o negativas en él.

Nuestro Profeta dijo lo siguiente en relación a este asunto:

“El corazón del creyente sufre más cambios que una olla hirviendo”.

“El corazón del creyente es como un gorrión. En cada momento, él se gira hacia una dirección distinta”.

“El corazón es como el ala de un pájaro caída en el campo. El viento le da la vuelta”.


Debido al hecho de que el corazón del hombre y su psicología son tan vulnerables a los efectos externos, nuestro Profeta nos ordenó renover nuestras creencia a menudo diciendo “La ilaha il-la Al-lah”.

Segundo punto. Es el hecho de que existen sentimientos negativos como los deseos y las ilusiones en el hombre y el Diablo constantemente trata de tentarlo y engañarlo. En un momento de descuido, esos pensamientos negativos pueden arrojar dudas sobre la creencia en el hombre. Es necesario, pues, renover la creencia y no caer en una situación peligrosa como ésa.

Tercer punto: El hombre no puede matenerse alejado de algunas palabras y frases, pronunciadas por otros hombres, que son contrarias a la religión y que están consideradas como actos de incredulidad por algunos sabios. De este modo, es necesario decir “La ilaha il-la Al-lah” y renovar la creencia.

Otra forma de reforzar y preservar la creencia es actualizarla desde el nivel de la creencia imitadora a la creencia investigadora. Eso sólo puede lograrse leyendo libros sobre la creencia que enseñan las verdades de la creencia investigadora, y que responden a las dudas y engaños que puedan provenir de la mente, y tomando parte en conferencias sobre la creencia. Si el hombre actualiza su creencia desde el nivel imitador al investigador será imposible que él pierda su creencia y muera sin ella en el último momento.

Los sabios islámicos dicen que el Diablo vendrá para engañar al hombre y arrebatarle su creencia en el lecho de muerte utilizando todos los trucos y engaños.

El hombre puede liberarse de peligros como éste en el lecho de la muerte mediante la creencia investigadora. Esto es porque la creencia investigadora no está sólo en la mente; ella se distribuye por el espíritu, el corazón y los sentimientos que se establecen allí. Incluso si el Diablo daña la creencia en la mente del hombre, él no podrá eliminar la creencia en los otros sentidos. De este modo, el hombre continuará siendo un creyente y morirá como tal.

2. La creencia es una gran fuente de moralidad y un fuerte punto de apoyo. Una persona que alcanza la creencia real puede desafiar al universo entero y desembarazarse de la presión de los problemas que sufre hasta el extremo de la fuerza de su creencia.

Nuestras victorias históricas, que hacen que la gente escriba relatos sobre ellas, son un buen ejemplo de la fuerza que la creencia da al hombre.

Una persona que cree, no importa lo grande que sea el desastre que le ocurra, puede hacer frente a estas tribulaciones y aflicciones gracias a su confianza y sumisión a Al-lah, su acatamiento al destino y su paciencia y resistencia. Él no cae en la desesperanza y el pesimismo. No recurre a la rebelión y al lamento.

Esto proviene de la fuerza que la creencia da al hombre. Vemos muy a menudo que las personas sin creencia caen en la desesperación de tal modo que piensan en cometer suicidio cuando hacen frente a problemas muy pequeños. El hecho de que no haya casi suicidios en los países islámicos y que los suicidios se incrementen en los países occidentales con un alto nivel de desarrollo y riqueza confirman este hecho.

Nuestro Profeta se refirió al poder de la fuerza y la resistencia que la creencia proporciona al hombre:

“Un creyente es como una planta verde. Los vientos de la desgracia, que nunca faltan, la hacen inclinarse pero no la rompen. Por el contrario, la hacen revivir y recuperarse”.

“Un hipócrata (y un incrédulo) es como una planta seca. Los vientos de la desgracia hacen caer sus hojas, llevan al tallo a romperse y la matan”.

“Hay algo bueno en cada uno de los asuntos de un creyente y esto sólo le ocurre a él. Si él tiene una ocasión para sentir deleite, él se lo agradece a Dios y hay un bien para él en ello. Y si sufre problemas y muestra resignación (y los soporta con paciencia) hay un bien para él en ello también”.

Temas İslamicos

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Temas İslamicos
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