¿Cuáles son los derechos de las mujeres en el Islam? ¿Es cierto que el Islam limita los derechos de las mujeres?

The Answer

Dear Brother / Sister,

En el periodo anterior al Islam, las mujeres no eran consideradas ni siquiera como seres humanos. La religión del Islam elevó a las mujeres al rango donde ellas necesitaban estar. La libertad no significa ser capaces de vivir como el alma de una persona o Satán quieren. Por el contrario, significa vivir como el Creador desea. Una persona que no obedece la voluntad de Al-lah, sigue el deseo de su alma y de Satanás.

Expliquemos aquí los derechos generales de la mujer brevemente:

"Cuando se le anuncia a uno de ellos una niña, se queda hosco y se angustia." (16:58 )

En el verso anterior, Al-lah explica cómo la gente de la Yahiliyya consideraba a las mujeres. Sin embargo, lo siguiente es declarado en el Corám:

"Crea lo que quiere. Regala hijas a quien Él quiere y regala hijos a quien Él quiere." (42:49)

Una mujer nace como un hombre. Ella es una niña igual a un niño. Los padres son considerados responsables si discriminan entre ellos en lo que respecta a demostrar su afecto o cuando les dan presentes. También se considera, en ese caso, que los padres han ignorado el consejo y la voluntad del Profeta y serán privados de la intercesión de él. Sabiendo que los restos de las costumbres de la Yahiliyya aparecerían de vez en cuando, el Profeta enfatizó la importancia de la educación de las niñas de la manera siguiente:

“Un padre que educa a tres o dos hijas, o incluso una, estará conmigo en el Paraíso.” (Ibn Mayah, Adab 3).

Cuando una niña nace, un animal (aqiqa) es sacrificado al igual que sucede cuando nace un niño. Ella tiene que recibir un bonito nombre y tiene que ser educada por su madre. Ella tiene que recibir su educación sexual de su madre. Ningún verso coránico ni hadiz que anima a la ciencia y el conocimiento excluye a las mujeres. Por el contrario, el Profeta (PB) aconsejó la educación de las mujeres en especial y ordenó a los hombres proteger sus derechos. Las mujeres muytahid (sabias) aparecieron en este período.

 (Así por ejemplo, Aisha, la esposa del Mensajero de Al-lah (PB) era una de ellas)

Una mujer es educada sin ninguna discriminación y cuando se convierte en lo suficientemente mayor para el matrimonio, es su derecho y una sunnah el ver al candidato que quiere casarse con ella. Si a ella no le gusta el candidato, tiene el derecho a rechazarlo. La insistencia de sus padres o tutores o del candidato no cambia nada.

Cuando decide casarse, ella puede insistir en recibir tanto mahr (dote) como desee. El mahr (dote) es su derecho natural y la garantía de vida determinada por Al-lah. Ella puede gastarlo como le guste, siempre que sea una forma legítima. Ella puede gastar su mahr y otras propiedades por motivos de negocio o caridad. Ella puede establecer compañías, comprar acciones etc. Ella puede ganar dinero y gastar el que gana como desee. Todos los gastos de la casa y de la mujer tienen que ser sufragados por el hombre. El hombre no tiene derecho a decirle a ella: “Compra tus vestidos, joyas y cosméticos tú misma”. Él tiene que proporcionarle a ella su sustento a partir de sus propios ingresos. Si el hombre no puede pagar los gastos de la mujer después del matrimonio, la demanda de divorcio de la mujer será aceptada.

Su marido no puede humillarla. Él no debe olvidar que ella es su socio. No puede enojarse con ella y dejarla sola en casa.

“El mejor hombre es el que trata mejor a sus mujeres”. (Bujari, Nikah 43; Muslim, Fadail 68)

El bromear, divertir y entretener a la mujer de uno es uno de los deberes del marido.

Un hombre no puede pegar a su mujer a menos que ella se rebele y viole la ley (Ver verso 34 del Capítulo de An Nisa y su interpretación. Ver también Ibn Kathir IUV/257; Qurtubi VI/170,172,173; Elmalı IV/1351; Abu Daud, Manasik 56; Ibn Mayah, Manasik 84; Muslim, Hajj 147; Tirmidhi, Rada'11; Abu Daud, Manasik 56; Halabi Saghir p. 395; Halabi Kabir p. 621; Canan, Terbiye p. 391). Un hombre no puede molestar a su mujer mediante súbitas llegadas que provengan de sus celos.

En un hadiz, el Profeta (PB) prohibió a un hombre que se estuvo ausente de casa durante un largo tiempo volver a su hogar de repente por la noche. Una de las razones era dar tiempo a la mujer para que afeitara sus axilas y su vello público y se arreglara. Este hadiz dice así:

“Cuando volváis a casa por la noche, no vayáis a ella directamente. Dejadla que se afeite y se peine”. (Bujari, Nikah 121,122; Muslim, Rada' 58, Imarah 181,182; Darimi, Nikah 32, Yihad 163; Musnad NI/298)

Los sabios que explican este hadiz declara que el llegar a casa súbitamente podría significar que el hombre sospecha de su esposa.

El marido tiene también el deber de satisfacer a su esposa. El Profeta comparó al hombre que terminaba el acto sexual muy rápidamente al eyacular con los gallos, es decir, los animales. Él aconsejó también a los hombres que no comenzaran el acto sexual sin acariciar a la mujer (De Daylami, Ghazzali, Ihya N/52 (Trnsl. N/129); v Suyuti. Ver también al Jamiu's-Saghir (with Fathu'I-Qadir) VI/323)

Un hombre puede sentirse excitado de repente al ver a la mujer prepararse para una relación sexual después de un largo tiempo de caricias. Un bueno hombre es alguien que logra preparar a su mujer para la relación sexual y que la satisface del mismo modo que él también hace. Los hombres que piensan sólo en sí mismos durante una relación sexual no deberían olvidar que ellos oprimen a las mujeres al actuar así y que se complacen torturando a sus esposas.

La mujer tiene derecho a divorciarse de un hombre que no puede tener relaciones sexuales con ella durante el período de un año después del matrimonio.

La mujer tiene el derecho a no aceptar una relación sexual hasta que reciba su dote.

El sostenimiento de la mujer, su tratamiento y su medicación tienen que ser pagados por el marido. Si la mujer no puede cocer el pan, su marido tiene que comprarlo. Si la mujer quiere arreglarse, el hombre tiene que pagar los accesorios y el perfume. El marido tiene que comprar dos vestidos o dos trajes de dos piezas cada año, uno para el verano y otro para el invierno. Si un desacuerdo ocurre, la calidad de las ropas está determinada por las autoridades locales.

La mujer puede pedir el sostenimiento cuando su marido va de viaje para los días en que él esté ausente. Si ella quiere, puede pedir una cama separada para dormir cuando le viene la menstruación.

Ella puede pedir una criada, según cual sea la situación económica de su marido. El salario de la criada tiene que ser pagado por el marido. La mujer no tiene que hacer ningún trabajo doméstico que exceda el que realizan habitualmente las amas de casa en esa región.

Si ella lo necesita, puede llegar a un acuerdo sobre una cierta cantidad de dinero como sustento de su marido. Si esa cantidad resulta ser insuficiente, ella puede pedir que sea incrementada. Si su marido no accede, ella puede acudir a un tribunal.

Si la mujer no quiere vivir con los parientes de su marido, él tiene que alquilar o comprar otra casa para ella. La razón de este mandato reside en el hecho de que la presencia de tales parientes le impedirían bromear y tener relaciones sexuales con su marido. Además, la mujer tiene el derecho a pedir una habitación separada para los niños, en caso de tenerlos, excepto si los niños son muy pequeños y no son conscientes de la relación sexual.

La mujer tiene el derecho a visitar a sus parientes una vez por semana y el marido no puede impedirlo.

La mujer tiene el derecho a trabajar en negocios legítimos si eso no daña los derechos de su marido.

El marido tiene que proporcionar también el sustento a su esposa de la que se ha divorciado durante el período de iddah.

Lo que hemos mencionado hasta ahora son algunos ejemplos mencionados en los libros de fiqh sobre los derechos de las mujeres sobre los hombres. Ellos no son consejos sino derechos legales cuyo incumplimiento da lugar a sanciones. Si las mujeres son obligadas a trabajar y hacer el trabajo duro que sólo los hombres pueden hacer en algunos lugares, eso no es la culpa del Islam, sino la de aquellos que viven de una forma contraria al Islam.

La mayoría de sabios islámicos declaran que la mujer tiene el derecho a votar cuando hay elecciones. No hay ninguna evidencia de que la mujer no tenga tales derechos. Además, las elecciones significan prestar un tipo de lealtad hacia el sistema político. El Profeta (PB) aceptó los juramentos de lealtad de mujeres (ver 60:12 y sus interpretaciones) El punto de vista de todo el mundo, incluyendo de las chicas jóvenes, fue pedido en la elección del Califa después de Umar. [Ver Muhammed Hamidullah, Islam Müesseselerine Giriş Ist.1981, p. 112 (transmitido por Ibn Kathir)]

Cuando la mujer fallece, su mortaja debe ser pagada por su marido.

(Para una información detallada sobre los asuntos tratados anteriormente, ver Ibn Abidin, Raddu'l-Mukhtar, Egipto 1380 (1960) NI/571 etc. Ver también las partes de nafaqa de todos los libros de fiqh, especialmente Sarajsi, Mabsut V/180, etc.)

Como hemos visto, una mujer es una persona que no se preocupa sobre su sustento; es decir, ella tiene una plena seguridad social. Éstos son también derechos legales que deben ser determinados por un tribunal cuando surge un desacuerdo. En el Islam, el marido y la esposa no son dos enemigos que siempre tratan de arrebatarse derechos uno al otro. Ellos son dos mitades que se complementan, ayudan y apoyan el uno al otro. Así pues, el Profeta (PB) ayudó a sus esposas con el trabajo doméstico. Ali (PB) y su esposa Fátima trabajaron también en cooperación.

LA MUJER EN LA FAMILIA

El Islam declara que el hombre y la mujer son creados iguales.

“¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra”. (49:13).

El Islam también declara que no discrimina entre el hombre y la mujer y que ninguno de ellos es superior al otro cónvuye en lo que respecta al nacimiento, la muerte y la vida después de la muerte. El hombre permanecerá entonces sólo ante la presencia de Al-lah (19:93). El estado de las mujeres creyentes que realizan actos virtuosos y que nunca abandonan la vía de Al-lah es mencionado de la manera siguiente en el Corán: "Al creyente, varón o hembra, que obre bien, le haremos, ciertamente, que viva una vida buena y le retribuiremos, sí, con arreglo a sus mejores obras.”(16:97).

La diferencia entre el hombre y la mujer se origina en sus cuerpos. Es un hecho que las mujeres son seres más débiles y delicados. De este modo, las diferencias se reflejan en sus funciones como individuos y en la vida social. En estos campos, las mujeres están protegidas. El Islam no considera menos a las mujeres, como fue el caso de la Yahiliyya (era preislámica) No hizo a las mujeres dominantes tampoco, como sucedía en el caso de las familias del matriarcado. El Islam introdujo un modelo familiar, según el cual cada miembro de la familia tiene diferentes deberes y no hay una injusticia en tal hecho. El Islam adoptó un modelo familiar que inauguró una nueva era, eliminando todas las actitudes que pudieran perjudicar a la mujer dentro de la familia o que pudieran dañar a esta última.

El Islam da el estatus de cabeza de familia al hombre.

“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Al-lah ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan”(4:34).

Al-lah declara lo siguiente en otro verso con respecto a que el hombre sea el cabeza de familia:

“Ellas tienen derechos equivalentes a sus obligaciones, conforme al uso, pero los hombres están un grado por encima de ellas. Al-lah es poderoso, sabio.”(2:228)

El hombre tiene que atender a todas las necesidades de la familia y protegerla.. Él tiene responsabilidades muy importantes. El hombre no puede interferir en la propiedad personal de la mujer. Él no puede arrojar la carga del mantenimiento de la familia sobre su esposa. Además, si la mujer no quiere cuidar al niño, puede contratar a una criada que sería pagada por su esposo, en el caso de que éste disponga de los medios. La mujer no está obligada a hacer las tareas domésticas tampoco. Sin embargo, los deberes y responsabilidades domésticos son indicativos de la taqua de las mujeres. De este modo, el Profeta animó a las mujeres a que llevaran a cabo estas tareas. Se supone también que la mujer ha de obedecer las órdenes legítimas de su marido (Abu Daud, Nikah, 40).

La continuación de la vida familiar islámica es sólo posible a través de la preservación de los derechos mutuos.

"Tú tienes alguns derechos sobre las mujeres y las mujeres tienen algunos derechos sobre ti" (Tirmidhi, Rada, 11).

LOS DERECHOS DE LA MUJER SOBRE SU MARIDO

Dado que el hombre está obligado a poner el pan en la mesa, él tiene que satisfacer las necesidades materiales de la mujer y hacerlo de forma legítima (4:34). El hombre tiene que tratar a la mujer bien y proteger sus derechos:

"...Comportaos con ellas como es debido. Y si os resultan antipáticas, puede que Al-lah haya puesto mucho bien en el objeto de vuestra antipatía”.(4:19).

El Islam prohíbe al hombre utilizar de mala manera “la autoridad de dirigir a la familia”. Esto se refiere al mantimiento del orden en el seno de la familia. De este modo, no es permisible que el hombre utilice este privilegio para oprimir a la mujer. Sólo a través de este principio la relación entre el hombre y la mujer puede continuar de forma normal.

El Islam permite a las mujeres utilizar sus habilidades y su eficiencia en términos de las relaciones sociales, dentro de los límites legítimos. Dentro de este marco social, el Islam permite a las mujeres trabajar, tomar parte en actividades y estudiar con el fin de ayudar a los musulmanes. (Bujari, Ilm, 36;Ibrahim Jamal, Müslüman Kadının Fıkıh Kitabı, traducido por Beşir Eryarsoy, Estambul 1987, p. 483, ff)

"La mujer es como una costilla. Si tratas de ponerla recta se romperá. Si quieres que sea felíz, déjala como está”. (Bujari, Nikah, 79).

"El mejor de vosotros es el que mejor trata a su esposa." (Tirmidhi, Rada, 11; Ibn Mayah, Nikah, 50).

Nosotros aprendemos de los hadices que el Profeta (PB) siempre advirtió a los musulmanes que trataran bien a las mujeres y que se llevaran bien con ellas. Está prohibido maltratar a las mujeres sino que ellas deben recibir consejos. Sin embargo, si ellas desobedecen a sus maridos, se sientan con hombres que no son mahram, despilfarran el dinero y los bienes del hombre y revelan sus secretos de familia, ellas deben ser amonestadas primero, luego reprendidas severamente y, si no hay cambios, entonces pueden pegarlas suavemente (4:34). Si tras esto, no se produce ningún cambio, ellas no pueden ser pegadas de forma más dura.

LOS DERECHOS DEL MARIDO SOBRE LA MUJER

“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Al-lah ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Al-lah manda que cuiden.” (4:34)

Las mujeres deben obedecer y respetar a sus maridos para que éstos cumplan con sus obligaciones de forma correcta en casa. La mujer tiene que obedecer a su marido en los temas legítimos. Además, el trabajo doméstico y el cuidado de los niños incrementa la taqua de las mujeres. Debido a esto, el Islam no los convierte en algo obligatorio para las mujeres, pero anima a éstas a actuar de esta forma para que alcancen la satisfacción de Al-lah.

Los hombres tienen algunas cualidades naturales y poderes de los que la mujer carece. Sin embargo, esto no significa que los hombres sean superiores en términos de honor y virtud. (Maududi, Tafhimu'l Qur'an, I, İstanbul 1986, p. 317, 318).

“Si una mujer realiza sus oraciones diarias, ayuna durante el mes en Ramadán, protege su castidad y obedece a su marido, las puertas del Paraíso estarán abiertas para ella”. (Bujari, Misqat, II/202).

Sin embargo, la obediencia mencionada en el hadiz está vinculada a los temas que se refieren al cumplimiento de las órdenes de Al-lah. Si el marido quiere algo que es contrario a las órdenes de Al-lah, ella no tiene que obedecerle, ya que la obediencia a Al-lah es superior a la obediencia al marido.

El castigo por los crímenes cometidos contra los hombres y las mujeres es el mismo. El hecho de que una mujer reciba la mitad de la herencia en comparación con el hombre no es algo que signifique una humillación o una desigualdad. Si tomamos en consideración que el marido debe cuidar de su mujer y la familia y satisfacer sus necesidades, y que los padres o los tutores de la mujer tienen que cuidar también de ella y de sus necesidades antes del matrimonio y que el esposo tiene que hacerlo después del matrimonio, está claro lo que Al-lah quiere decir a través de este mandato.

El satisfacer al otro sexualmente es algo necesario en la familia. De este modo, no es apropiado para ninguna de las dos partes ignorar esta realidad. La mujer debe ser consciente de este hecho y debe mostrar respeto a su marido. El Islam declara que los hombres y las mujeres son iguales en términos de creación.

La mujer no tiene que dar nada al hombre de la herencia que recibe si ella no quiere. Sin embargo, el hombre tiene que satisfacer las necesidades de ella. De este modo, es posible que la mujer reciba la herencia pero no la gaste”. (Ibrahim Jamal, ibid p. 485).

Al-lah ha creado a la mujer como la dueña de la casa. El hombre está obligado a ganar dinero para la familia. La mujer está obligada a gastar el dinero de forma adecuada para el hogar. De este modo, la mujer es la pastora de la casa de su marido. El Corán anima a la mujer a permanecer en el hogar en el siguiente verso:

“¡Quedaos en vuesras casas!” (33:33)

Sin embargo, en algunos casos, ella puede trabajar fuera. Así por ejemplo, si no hay un hombre que cuide del hogar, si tiene dificultades financieras, si el hombre no gana el dinero suficiente, si el hombre no puede trabajar, etc. En esos casos, la mujer puede trabajar.

“Al-lah permite a las mujeres salir para resolver sus necesidades.” (Bujari -Muslim).

Cuando las condiciones actuales se tienen en cuenta, una mujer musulmana no puede protegerse de los ojos de los hombres malvados en el mercado, las calles y la vida económica, con independencia del cuidado que ponga. De este modo, las mujeres deberían mantenerse alejadas de las calles si pueden hacerlo.

El Islam establece obligaciones para las mujeres en el hogar y elimina la necesidad de que trabajen, pero también permite que ellas salgan a trabajar si lo necesitan.

Referencias:

- Seyyid Kutub, İslâm Kapitalizm Çatışması, İstanbul 1988, p. 129;
- Said Havva, Islam, trnsl by Said Şimşek, Ankara nd., p. 197, ff;
- Mustafa Sibai, Kadının Yeri, İstanbul 1988, p. 57 ff.;
- Abdullah Nasuh Ulvan, İslâmda Aile Eğitimi, I, p. 221 ff.;
- Ömer Ferruh, İslâm Aile Hukuku trnsl by Yusuf Ziya Kavakcı, İstanbul 1976, p. 228 ff;
- Hz. Peygamber ve Aile Hayatı, Komisyon, İstanbul 1989, p. 171 ff;
- M. Ali Haşimi, Kur'an ve Sünnette Müslüman Şahsiyeti, trnsl by Resul Tosun, İstanbul 1988, p. 63 ff.
  (Şamil İslam Ans, Kadın item)

Temas İslamicos

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