¿Cuáles son los principios y normas básicas del sistema económico islámico?

The Answer

Dear Brother / Sister,

El sistema económico islámico no acepta ni el capitalismo opresivo ni el brutal y fantasioso socialismo. Todo sistema erróneo puede tener algunos aspectos correctos. El Islam no rechaza los aspectos positivos de esos sistemas. Así por ejemplo, algunos temas que se vinculan al capitalismo, como la promoción de las empresas individuales, la propiedad privada, el comercio y la economía de libre mercado, que está basada en la consecución de beneficios son también característicos del sistema islámico, con algunas limitaciones, tales como la de que tales beneficios no sean contrarios al espíritu o a la ética islámicos.

Por otro lado, la lucha contra los beneficios ilícitos, la afirmación acerca de la necesidad de poner fin al foso que existe entre ricos y pobres o la actitud general hacia el interés en la economía, que son características del socialismo, son también aceptados como principios correctos por el Islam.

En cambio, los elementos que sirven para engañar y producir beneficios ilícitos, como sucede con la usura o interés, están excluidos del sistema económico islámico.

El marco de la economía islámica se fundamenta sobre la base de unos principios, pero los detalles económicos que han de ser aplicados son dejados a las condiciones del tiempo y del espacio concretos, mientras que dicho marco no sea excedido.

Principalmente, el Islam muestra respeto al derecho a la propiedad privada y a las libertades individuales. El propietario tiene el derecho a utilizar su propiedad como desee dentro del marco legítimo, a menos que sea un niño o esté incapacitado mentalmente. Si él no está lo suficientemente cualificado para utilizar esta propiedad, el derecho de tal persona queda derogado.

Sin embargo, el Islam considera el derroche y la tacañería como actos contrarios a la ética e intenta mantener a la gente alejada de ellos. Dado que el Islam tiene un contenido relativo al Más Allá considera a la persona religiosamente responsable de dichos actos, aunque ellos no estén prohibidos en la ley formal. Esto protege a los musulmanes de los extremos y los conduce hacia un modelo económico moderado y equilibrado.

Nosotros le aconsejamos leer el siguiente artículo llamado EL CORÁN Y LA ECONOMÍA del Profesor Osman Eskicioğlu:

En este artículo, que encontramos apropiado llamar “El Corán y la Economía”, intentaremos explicar el Islam primero y la economía después. Más tarde, trataremos de buscar y explicar la conexión entre ellos.

Yo debería decir inmediatamente que el Corán se dirige al hombre. Se trata de un libro divino que menciona a Al-lah, los ángeles, los profetas, el Más Allá, el hombre, los animales, las plantas y los seres inermes y que puede explicar el universo. Es decir, el Corán menciona todo lo que puede ser percibido por los sentidos y también los seres extrasensoriales. De este modo, creo que es una pérdida de tiempo el preguntar si la economía existe en el Corán o no.

En lo que se refiere a la economía, existen decenas de definiciones para la misma, pero nosotros escogemos la definición general que dice que la economía es “la ciencia del trabajo y la vida” o “el sistema del trabajo y la vida”. La economía es considerada como una rama separada de la ciencia en nuestros días, pero, en nuestra opinión, sus leyes y reglas no han sido completadas todavía. Nosotros afirmamos que es un campo que tiene ciertas deficiencias y fallos. Creemos que la civilización del Renacimiento tuvo éxito en lo que respecta a las cosas producidas durante ese período, pero fue infructuosa en lo que se refiere a las ciencias humanas. Si ponemos un ejemplo de la economía, podemos decir que ningún impuesto que se aplica en Turquía o en el extranjero es científico, lógico, razonable, justo y humano.

Antes de entrar a considerar este asunto, tenemos algunas matizaciones que hacer para que nuestro punto de vista sea mejor entendido. En este sentido, podemos decir que el mundo y el universo tienen un orden natural divino. Parece como si el hombre trabajara como un empleado en esta fábrica del universo cuyo propietario es Al-lah y cuyas leyes, normas y regulaciones han sido también impuestas por Al-lah. Lo que el empleado tiene que hacer es investigar y comprender como funciona la fábrica y trabajar y producir en ella, según las condiciones que existan en la misma. Los medios y el campo de aprendizaje del hombre son las fuentes de la religión y la ciencia.

La ciencia son las leyes y normas que se dirigen a nuestros sentidos y las sustancias y hechos que pueden ser analizados en un laboratorio. La religión son las leyes y normas que se dirigen a nuestro corazón y se ocupa de nuestros actos basados en nuestra aceptación. De este modo, el hombre es un ser que vive en un plano donde la religión y la ciencia se entrecruzan.

Los actos voluntarios e involuntarios existen en la estructura del hombre. Al hombre le entra el hambre, suda, se cansa y siente frío. Estos son actos involuntarios que ocurren en el hombre. Ellos no se refieren a la religión. Ellos no son pecados ni actos meritorios en términos de la religión. Sin embargo, el comer, el beber, el vestirse, el trabajar y el producir son actos que son realizados voluntariamente. Así, ellos están incluidos en la esfera de la religión y son evaluados como justos o erróneos y útiles o dañinos, y dan lugar a recompensas y castigos.

Otra definición de religión está basada en la voluntad. De este modo, todos los actos que son hechos voluntariamente están vinculados a la religión. Ellos forman parte de la religión y, en un sentido, ellos forman la religión. Los hombres tendrán que dar cuentas en el Más Allá de las acciones, actos y comportamiento que ellos realizaron voluntariamente en esta vida. Estas acciones pueden ser correctas o incorrectas, útiles o dañiñas y dan lugar a pecados o recompensas.

El hombre puede aprender el aspecto de la economía relativo a la materia de la ciencia y el aspecto relativo al individuo y la sociedad de la religión. Luego, él los combina y establece su sistema de trabajo y de vida. Las reglas de la religión y la ciencia fueron impuestas por Al-lah. Lo que se supone que el hombre tiene que hacer es averiguar cuáles son y aplicarlas.


De este modo, el hombre, como individuo y como miembro de la comunidad, no tiene derecho, poder o autoridad para intervenir en este sistema por cualesquiera medios. Los deseos y demandas del hombre no pueden ser religión o ciencia porque la vida del hombre es parte del universo y la economía es parte de la vida del hombre. El universo es una combinación de leyes y reglas que se hayan interconectadas. Incluso el sol está a disposición del hombre (su misión es la de producir vida para el hombre de forma gratuita).

El cuerpo humano consiste en equilibrios. De igual manera, hay equilibrios naturales y divinos en la vida del hombre. Desgraciadamente, la civilización de hoy en día ha intentado establecer criterios artificiales para conseguir un cierto equilibrio en la vida del hombre, pero podemos decir que esto ha provocado daños en lugar de beneficios en la economía. De este modo, en nuestra opinión, los términos, las definiciones y las clasificaciones que existen en las ciencias sociales deben ser deben ser renovados; el libro del universo debe ser leído de nuevo y su alfabeto debe ser reescrito.

Existe la producción, el consumo y la cooperación en el cuerpo humano justo al igual que en el universo y en la vida económica. Los sistemas respiratorio, digestivo, circulatorio y excretor toman parte en la producción y el consumo. Así por ejemplo, la sangre, que es una sustancia producida, es compartida de tal manera que no hay necesidad de luchas o enemistad entre las clases sociales o huelgas o cierres patronales dentro del cuerpo. Así pues, todas las partes del cuerpo cubren sus necesidades de la mejor forma. El Islam establece también un sistema económico equilibrado, con el permiso de Al-lah, a la luz de la ciencia y la religión y bajo la iluminación del Corán y la Sunna, justo como sucede en el cuerpo humano.

En el Corán se declara lo siguiente. “Al-lah ha permitido el comercio y prohibido la usura (2:275). Aquí se muestra que la economía islámica es diferente a las otras. En otro verso, se dice: “¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo.”(4:29). Este verso establece la licitud de la economía de libre mercado y fija la condición de la buena voluntad mutua como algo necesario en el comercio. “La buena voluntad mutua” es el consentimiento que se forma en el corazón, dijo Tabari (Ijtilaf al Fuqaha. p. 146). Esto sólo puede conseguirse en un sistema en el que la oferta y la demanda fluctúen de forma espontánea y la producción y el consumo no estén intervenidos. El Islam propugna así una economía libre, en la que el mercado no se vea forzado y el precio base, el precio máximo y el precio oficial no estén determinados por los gobiernos. Sin embargo, cuando hablo de economía de mercado, debería añadir que la economía islámica es un sistema sui géneris en todos sus aspectos.

En el Islam la propiedad es esencial en la producción. A este respecto, el Corán dice: “El hombre sólo tendrá lo queha logrado con arreglo a su propio esfuerzo” (53:39). De este modo, todos poseerán lo que produce y lo venderán al precio del mercado sin especular. El hombre posee también su propio trabajo. Sin embargo, hay un punto importante aquí. Aquellos que producen poseen los bienes que ellos mismos elaboran, pero el consumo pertenece a la comunidad en la que tales productos son fabricados.

Todos tienen el derecho a estos bienes, ya trabajen en la producción de los mismos o no. De este modo, todo el mundo tiene derecho a vivir en la sociedad islámica. El Profeta puso de manifiesto este hecho en dos hadices que parecen contradecirse uno a otro.

Expresando el derecho que tiene el estado a tomar para sí legalmente bienes mediante la utilización de la fuerza, el Profeta (PB) dijo: “No hay otro derecho que al zakat en lo que se refiere a los bienes”. (Ibn Majah Zakah, 3). Por otro lado, refiriéndose a la sadaqah, que el individuo da por razones éticas, religiosas y de conciencia, él (PB) dijo: “Hay otro derecho además del zakat en los bienes”(Tirmidhi, Zakah, 27, No: 659; Darimi, Zakah, 13). Ahmad Naim combinó el significado de los dos hadices de la manera siguiente: la narración de Tirmidhi declara que hay otro derecho que se refiere a la sadaqah (es decir, todo tipo de caridad y el dinero al que los pobres tienen derecho y que se entrega a ellos por la causa de Al-lah) y la narración de Ibn Mayat declara que el Estado tiene derecho sólo a recaudar el zakat con respecto a los bienes. (Ahmad Naim, Tajrid Sarih, I, 314).

Muhammad Hamidullah señala que el zakat es un impuesto establecido por el estado islámico. “En la cultura islámica, el término zakat es utilizado en el sentido del impuesto recaudado por el estado cada año”. (Modern İktisat ve İslam, İstanbul–1963, p. 17). Como menciono en la investigación denominada “İslam ve Çağdaş Vergi Anlayışının Eleştirisi” (El Islam y la Crítica de la Concepción Moderna del Impuesto) y publicada en el sitio web www.enfal.de, el más importante vínculo entre el ciudadano y el estado son los impuestos. En nuestro tiempo está de moda el gobernar el estado como si fuera un juego de niños. Así, el impuesto se ha transformado en un juguete en manos de los gobiernos.

Debo confesar que no pude encontrar una definición apropiada de impuesto y declaraciones útiles en los libros de economía que expliquen la razón por la que aquel es recaudado. Esto es porque esta civilización del Renacimiento no ha sido capaz de crear un concepto válido del estado y sus funciones y a veces surgen dudas de si el estado es una empresa comercial o una institución que trabaja por dinero o un órgano que sirve a los ciudadanos libremente como una familia natural. Basándonos en el siguiente hadiz del Profeta, consideramos a la comunidad y al estado como un órgano natural similar a una familia y no un contrato social. “Los creyentes son como un cuerpo en términos de amarse unos a otros, mostrarse misericordia los unos a los otros y protegerse los unos a los otros. Cuando un órgano del cuerpo cae enfermo, los otros órganos también enferman y sufren insomnio”. (Riyadu’s Salihin, Bukhari, Adab 27; Muslim, Birr 66).

Una familia sirve a sus miembros sin cobrarles ningún dinero. Del mismo modo, el estado debería servir a sus ciudadanos de forma gratuita, y debe hacerlo no porque recaude impuestos que proceden de ellos, sino porque es el protector de todos. Si el Estado fuera una institución comercial o una compañía que trabajara por dinero, ¿no sería necesario que existiera una correspondencia entre el impuesto y el servicio? Sin embargo, esto no es posible de ninguna forma. Desde el punto de vista islámico, el estado es el protector, recauda impuestos porque contribuye a la producción y gasta los impuestos que recauda en servir a la comunidad. El tema de los gastos en el presupuesto de la economía islámica es explicado en el verso 60 de la Sura 9.

En la economía islámica, la causa de los impuestos es la producción y el impuesto está basado en ella. Esto es explicado claramente en los libros de la ley islámica y de fiqh. El estado recauda el impuesto como parte de su cuota en la producción, ya que contribuye a ella. Sin embargo, el impuesto es recaudado hoy en día tanto sobre la producción como sobre el consumo. No es entendible por qué se establecen impuestos sobre dos cosas contrapuestas, aunque los economistas guardan silencio sobre ello.

Cuando afirmamos: “Cada sistema trabaja en su propia estructura”, lo que queremos decir es que la economía es armoniosa dentro de su propio campo, pero es necesario crear una armonía entre los distintos campos que forman la comunidad, como la ley, la ética y la economía. De este modo, los bienes producidos por la economía tienen que ser religiosamente legítimos y permisibles, y lo que es más, éticos. Yo quiero mencionar una cuestión importante aquí. El entendimiento de la economía por parte de la civilización del Renacimiento o capitalismo no es ética. Şükrü Baban declara lo siguiente en su serie de libros llamados “İktisat Dersleri” (Lecciones de Economía): “La economía ve los hechos desde el punto de vista del beneficio. Sin embargo, si vemos el mismo hecho desde el punto de vista de la justicia será una ley. Y si lo vemos desde el punto de vista de la ética, será “ética”.”

El opio puede ser beneficioso para un adicto. Este razonamiento está en consonancia con el principio de que todo lo que satisface una necesidad en la economía es beneficioso. Sin embargo, esto podría no ser válido desde el punto de vista ético (p. 7). Es por ello que tal enfoque es erróneo ya que los sistemas que operan en el cuerpo humano no entran en conflicto uno con el otro. Ellos trabajan en armonía. Los diferentes campos en la comunidad son así o deberían de ser así también.

Si la ciencia o la religión dicen no a lo que la economía dice sí o si la religión o la economía dicen no a lo que la ley dice sí, esto significa que existe una lucha entre distintos campos dentro tal comunidad. En conclusión, no habría una economía, una ley y una religión sanas en tal sociedad. Cuando un órgano del cuerpo está enfermo, todo el cuerpo enferma también.

Si la economía no cumple las órdenes y prohibiciones de la religión, tal economía no sería sana, según el Islam. Así por ejemplo, las bebidas alcohólicas no pueden ser producidas por los musulmanes en la economía islámica por el solo hecho de que la gente encuentre trabajos o consiga beneficios al comprarlas y venderlas. Lo siguiente se declara en el Corán: “¡Creyentes! El vino, el maysir (juego de azar), las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis. El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Al-lah y hagáis la azalá. ¿Os abstendréis, pues?”. (5:90-91).

En un hadiz, el Profeta (PB) declaró que una persona que produce, hace a los demás producir, bebe, transporta, hace que otros transporten, vende, obtiene dinero de, compra o sirve bebidas alcohólicas está condenada, y él condenó a los que hacen esto”. (Abu Dawud, “Ashriba”, 2; Tirmidhi, “Buyu‘”, 58; Ibn Majah, “Ashriba”, 6). Como hemos visto en el verso y el hadiz precedentes, las bebidas alcohólicas están prohibidas. De este modo, concluimos que no pueden ser producidas y consumidas por los musulmanes.

En la economía de hoy todas las prácticas económicas están relacionadas con el dinero. De este modo, podemos decir que todas las economías de nuestra época están basadas en el dinero. No obstante, esto es algo erróneo y dañino porque los billetes de banco, que prevalecen en el mercado de hoy, carecen, por sí mismos, de valor real alguno. Ellos tienen sólo un valor nominal. Este valor nominal es, sin embargo, algo que no es real. Es un valor asumido e imaginario.

En la economía islámica el dinero existe. En el Corán se mencionan las palabras “dirham” y “dinar”. “Enviad a uno de vosotros con esta vuestra moneda a la ciudad”. (18:19). Los dirham acuñados y el dinero es llamado “riqa” y “al wariq”. Los intérpretes declaran lo siguiente: ellos tenían monedas que mostraban la imagen de su rey, el rey de la ciudad llamada Tartus hoy. (Ver Fakhruddin Razi),

El Corán también dice: Y lo malvendieron (los hermanos a Yusuf) por contados dirham, subestimándolo.” (12:20).

Raguib explicó que la palabra “dirham” es una moneda de plata utilizada por la gente para comprar y vender (un artículo de Mufradat). Por otro lado, la palabra dinar, que significa oro acuñado, es también mencionada en el Corán (3:75).

De este modo, las monedas de oro y plata acuñadas y los metales de oro y plata son también mencionados en el Corán; el impuesto es recaudado en los metales del oro y la plata, ya sean monedas o lingotes. Kasani, el gran sabio islámico del fiqh, declara lo siguiente en su obra Badayi: “cinco dirham son pagados como impuesto (zakat) cuando el oro y la plata tienen el peso de 200 dirham”. Lo siguiente se declara también en un verso coránico: “A quienes atesoran oro y plata y no lo gastan por la causa de Alá, anúnciales un castigo doloroso”.  (9:34).

En conclusión, los sabios del fiqh llamaron al oro y la plata “dinero absoluto” porque la palabra dinero fue usada en el Corán para referirse al oro y la plata. Elmalılı declara lo siguiente en su libro: “La razón por la que el oro y la plata fueron creados en beneficio de la humanidad es que ellos son medios de intercambio y facilitan la compra y la venta y son gastados en las necesidades reales del pueblo”. (Hak Dini Kur'an Dili, IV, 324).

Así pues, consideramos muy útil para la vida económica el que el oro y la plata sean utilizados como dinero en circulación, tal como fueron usados en el pasado. Creemos que las crisis que aparecen en la vida económica de hoy en día, especialmente la última “crisis global”, que afecta a todo el mundo, se originaron en la política monetaria. Las monedas del oro y la plata tienen su propio valor. Las monedas de plata pueden ser utilizadas como moneda nacional y las de oro pueden ser utilizadas como moneda internacional y universal. De este modo, los juegos realizados con los trozos de papel desaparecerían. Estos billetes de banco hacen que los gobiernos emitan dinero de crédito, lo cual es una política errónea. Por otro lado, su existencia lleva a que algunos falsificadores fabriquen dinero falso.

Además, en el sistema capitalista, que domina, en la teoría y en la práctica en todo el mundo hoy, el dinero es también prestado. Estos préstamos, que generan un interés, quedan en evidencia porque el billete de banco no tiene valor por sí mismo. No puede satisfacer una necesidad, como hacen los bienes.

Hasta principios del s. XVI, cuando las ideas capitalistas comenzaron a emerger, el interés no era aceptado como legítimo por ninguna de las religiones, filosofías, personalidades e instituciones, que lo consideraban algo prohibido. Sin embargo, fue considerado legítimo por Jean Calvino, un reformador religioso francés y fundador del Calvinismo que vivió entre 1509 y 1564, por primera vez en el mundo occidental. Después de que Calvino considerara el interés como legítimo, el Código Civil de Génova legisló sobre el interés. Y John Knox en Escocia y Enrique VIII en Inglaterra abolieron la prohibición del mismo.

Unos 50 años después de Calvino, Claudio Salmosio, uno de los líderes calvinistas, declaró el interés legítimo y libre.

Los economistas occidentales que intentaron presentar el interés como legítimo tuvieron que luchar mucho para que esta idea fuera aceptada.. Anuar Iqbal Qureshi declaró en su tesis doctoral titulada. “El Islam y la Teoría del Interés” que ellos planteaban la siguiente idea que parecía ser la más razonable para ellos: cuando una persona presta su dinero a otra o a un banco por un año, cede su derecho a utilizar este dinero durante ese año. Esta persona cede su derecho a utilizar el dinero a alguien más y se ve privado de su derecho a utilizarlo. El interés sería la compensación por este hecho. Esta explicación puede parecer razonable y plausible, pero la realidad es que el dinero no se gasta ni se ve dañado cuando se usa y no pierde su valor. De este modo, esta explicación resulta insuficiente.

El dinero es un instrumento que no puede producir ningún valor a menos que algunos actúen con él, se arriesgen al invertirlo o que cosas similares se añadan a él. Si la persona que coloca su dinero en el banco lo guarda en su casa ¿Se incrementará ese dinero un año después? ¿Cuál es la diferencia entre tener el dinero depositado en su casa o en el banco? La realidad es que no hay diferencia.

El Corán declara que los sistemas basados en el interés tendrán crisis como la gente epiléctica tiene crisis epilécticas.

“Quienes usurean no se levantarán sino como se levanta aquél a quien el Demonio ha derribado con sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura”.(2:275)

Hay un cosa más que decir sobre el dinero en la economía islámica. Como se sabe, en la tradición del Islam, el emitir y acuñar moneda es una función que corresponde al estado; el valor del dinero y la protección del mismo tienen que colocarse bajo el control y la supervisión del estado. De este modo, los derechos sobre el dinero pertenecen al estado y los bienes pertenecen a la nación y los individuos.

Esto significa que los individuos pueden sembrar, plantar, producir y vender bienes sin pedir permiso a cualquier autoridad dentro del marco de la oferta y la demanda, la producción y el consumo. El estado no tiene ninguna obligación con respecto a la producción, la fijación de precios, la venta y el intercambio de bienes. Del mismo modo, los individuos y la comunidad no tienen ninguna obligación en lo que respecta al dinero. Eso es una obligación del estado. Lo siguiente se declara en el Corán: “¡Haced la oración! ¡Dad el zakat! ¡Haced un préstamo generoso a Al-lah! “ (73:20).

El verso “préstamo generoso a Al-lah” es una expresión metafórica. En la ley islámica, los “derechos de Al-lah” significan la “ley pública”. Algunos derechos son llamados de esta forma porque ellos no pertenecen a individuos y ellos están vinculados al uso público. Ellos son llamados derechos (ley) debido a su importancia. (Ö. N. Bilmen, Hukuk-ı İslamiyye, I, 226).

Podemos concluir que en el sistema bancario, los bancos que operan sin interés resultan esenciales. No puede haber bancos privados. Sólo los bancos estatales deberían existir. Dado que la economía islámica es una economía de equilibrios, los individuos y el estado deben mantener un equilibrio en la economía. Los bienes pertenecen a los individuos y el dinero al estado.

El Profeta Suayb (Jetró) fue el profeta de los pueblos de Madian y Aika (Qurtubi, XIII, 135). El pueblo de Madian adoraba a ídolos. Suayb les invitó a que adoraran al Dios Único. Ellos siempre engañaban además a la gente mediante sus medidas, balanzas y monedas de escaso valor. (Tayrid, VII, 295–296). Suayb dijo a los madianitas: “¡Pueblo! ¡Adorad a Al-lah! No tenéis a ningún otro dios que a Él. ¡No defraudéis en la medida ni en el peso! Os veo en el bienestar, pero temo por vosotros el castigo de un día de alcance universal. Y, ¡pueblo!, ¡dad la medida y el peso equitativos! ¡No defraudéis a los demás en sus bienes! ¡No obréis mal en la tierra corrompiendo!”. (11:84-85).

Estos versos muestran que Suayb advirtió al pueblo que obrara con justicia cuando compraba y vendía bienes y que no engañara a la gente cuando medía o pesaba los productos y artículos. También les dio órdenes claras para que no disminuyeran el valor de las cosas (bienes y dinero) de la gente, lo que haría referencia especialmente a la inflación de hoy en día. Otros versos similares a los de la Sura de Hud están presentes también en las Suras de Al Araf y Ash Shuara. Podéis verlos y comparar. (al-Araf 7:85–93; ash-Shuara 26:176–191).

Cuando estos versos son examinados, se desprende del consejo que él dio y de las medidas que tomó que el Profeta Suayb fue enviado con la orden de mejorar una economía deprimida. Una de las cosas más importantes que hizo fue  luchar contra la inflación. La inflación es la fuente de todo tipo de injusticia e inmoralidad y los habitantes de Madian causaron inflación mediante la reducción del tamaño de las monedas de oro y plata. Ellos causaron así una injusticia a otras personas junto con la propia inflación, y el Profeta Suayb prohibió esto. Según la narración de Zayd bin Aslam, los habitantes de Madian reducían el tamaño de las monedas de oro y plata y luego las entregaban a la gente contándolas. Sin embargo, cuando tomaban las monedas de otros las pesaban.

Esta actitud de ellos de contar en ocasiones las monedas y en otras pesarlas significaba una injusticia y pérdidas de bienes, y suponía un engaño a la gente. Al-lah descargó Su ira contra el pueblo de Madian porque ellos no quisieron abandonar esta práctica. (Tabari Jami’ul Bayan, XII, 102; Ayni XII, 246; Tajrid, VII, 295–296). Si lo interpretamos en los términos de hoy en día podemos decir que el pueblo de Maidan fue destruido a causa de la inflación.

Según una narración de Ibn Abbas, ellos eran un pueblo codicioso y siempre engañaban a la gente. Cuando un extranjero llegaba a su país, le detenían antes de que entrara en su ciudad, hacían sonar sus monedas y le decían que su finero era falso o había sido reducido de tamaño y le daban una menor cantidad de bienes. De este modo, a ellos se les prohibió no sólo contar y pesar de manera engañosa, sino también todo tipo de estafas y engaños financieros. (Ver Alusi, Ruh-ul Maani, VIII, 177).

Lo siguiente viene declarado en el tafsir de Al Qurtubi: a los habitantes de Madian se les prohibió disminuir de tamaño las monedas, pero no obedecieron esta prohibición. De este modo, fueron destruidos. (Qurtubi, al-Jami li-Ahkam-il Qur'an, IX, s. 88). Ellos no obedecieron a su Profeta Suayb y se burlaban de él hablando de forma arrogante: “Dijeron: “¡Suayb! ¿Acaso te ordena tu religión que dejemos lo que nuestros padres adoraban o que dejemos de utilizar libremente nuestra hacienda?”. (11:87).

De este modo, ellos dijeron que utilizarían sus bienes en la forma que deseaban. Ellos podían cortarlos, tirarlos o quemarlos.(Tabari, Jami’ul Bayan, XII, 102). Sin embargo, ellos fueron advertidos que era necesario pagar la cantidad debida, sin ninguna reducción, ya fuera en el peso, el volumen o cualquier otra medida (Tabari, XII, 99; XIX, 108).

El Profeta Suayb fue enviado tanto a Madian, donde él vivió, como a Aika, otra ciudad. Él se dirigió al pueblo de Aika de la siguiente manera: “Dad la medida justa, no hagáis trampa! ¡Pesad con una balanza exacta! ¡No dañeis a nadie en sus cosas y no obréis mal en la tierra corrompiendo!” (26:181-183). “No hagáis trampa” significa que no recortéis las monedas y no violéis los derechos de otros, engañándoles.(Alusi, Ruh-ul Maani, XIX, 118).

Como puede verse, cuando los versos coránicos son examinados cuidadosamente, los hombres no tienen el derecho a utilizar sus bienes como deseen. Al decir “que dejemos de utilizar libremente nuestra hacienda”, ellos se mofaban y decían: “¿Acaso tu oración te ordena esto?”. Ellos actuaban, pues, como si tuvieran derecho a hacer lo que les viniera en gana con sus bienes. De los versos se desprende, sin embargo, que el hombre no puede hacer lo que desee con sus bienes ni tratarlos como le plazca. Los bienes tienen reglas y leyes a los que están sometidos, es decir, tienen derechos. La naturaleza de cada ser ha sido determinada por el divino poder. Los seres tienen el sello de la divinidad en ellos. De este modo, las leyes y reglas inherentes a su naturaleza no pueden ser cambiadas por sí mismos o por la gente. La vida humana y la vida de todos los seres vivientes y no vivientes han sido programadas por la voluntad de Al-lah. Así, Maududi señala lo siguiente al interpretar este verso: “La demanda de la tribu de Suayb de utilizar sus bienes como quería muestra muestra su adhesión a la teoría de dividir la vida en dos: religiosa y mundana”. (Tafhim, II, 418)

Elmalılı escribió lo siguiente con respecto a este tema: ellos consideraron como algo que impide la libertad o una estupidez el adorar sólo a Al-lah, liberándose de ser esclavos de varios tipos de dioses, y el obedecer las reglas de la ley y la ética en el comercio y la política. Suayb no les pidió que no hicieran lo que quisieran con sus bienes. Él les dijo: “¡No dañéis a nadie en sus cosas!”. Esto no significa impedir la libertad. Por el  contrario, significa determinar y confirmar la libertad. Nadie puede estar seguro de sus derechos y de si podrá hacer lo que desee con sus bienes si éstos no están seguros. Sin embargo, ellos consideraban los bienes de las otras personas como si fueran suyos y las engañaban tanto como podían. Nunca les importaron los derechos y la justicia. No evitaban el cometer actos haram y veían las advertencias de Suayb como obstáculos a su libertad.

Ellos intentaron burlarse de Suayb con demagogia. “¿Tu oración te ordena que dejemos de hacer lo que queramos con nuestra propiedad?. ¡Eh piadoso! ¡Eres muy inteligente!”. De este modo, por un lado, ellos continuaron adorando a los ídolos, y, por otro lado, actuaron de una forma engreída hacia Al-lah y despreciaron las advertencias. Además, cometieron fraude, despreciaron los derechos de otros, mostraron arrogancia en nombre de la libertad y el comercio e insultaron la profecía. Estas enfermedades de la Era de la Yahiliya son muy comunes entre los no creyentes hoy en día. De este modo, la gente de nuestra época debería de escuchar la historia de Suayb y el fin del pueblo de Madian muy atentamente. (Elmalılı, Hak Dini, IV, 561–562).

Obligaciones como la protección de la religión, la mente, el alma, la reproducción y la propiedad fueron consideradas elementos inevitables y necesarios por muchos sabios como Yuwaini (419–478/ 1027–1098), el profesor de Gazali, el propio Gazali y Shatibi. La protección de la propiedad, que es una de esas cinco áreas, no consiste sólo en la prohibición del robo, sino también en una serie de leyes y reglas que abarcan todo el área económica y protegen la propiedad.

Según esta teoría, el área económica cubre el 20% de las áreas mencionadas. La misma cantidad es la parte del estado en el botín mencionada en el Corán. “Sabed que, si obtenéis algún botín un quinto corresponde a Al-lah, al Enviado y a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero, si creéis en Al-lah y en lo que hemos revelado a Nuestro siervo el día del Criterio, el día que se encontraron los dos ejércitos. Al-lah es omnipotente”. (8:41). Basándonos en este hecho, comprendemos y aceptamos que el área económica tiene un valor del 20% y que el estado tiene un derecho al 20% del total de la economía. Podemos decir que en la economía islámica, las empresas privadas tiene un área del 80% y el estado tiene un área del 20%. Por consiguiente, el modelo económico sugerido por el Corán y la economía islámica es uno de libre mercado, aunque con una presencia estatal reducida.

Cuando decimos “economía de libre mercado” aquí hay algo que debe ser explicado. Esta expresión tiene una patente occidental y el sello de la civilización del Renacimiento. No podemos alcanzar el sistema islámico a través de palabras y definiciones foráneas y definiciones, ideas y pensamientos producidos por los occidentales. Es decir, puede haber algunas similitudes entre la libertad de la economía islámica y la libertad de la economía de mercado occidental, pero existen también diferencias. De hecho, el entendimiento que se tiene de la libertad en Occidente significa que el individuo es libre del área de control del Estado. Podemos decir, sin embargo, que los individuos y el estado siempre se entrecruzan de una forma confusa, porque tal enfoque no puede determinar el lugar del individuo y el estado de una forma correcta.

Nosotros, como musulmanes, no hemos sido capaces de producir nuestras propias palabras y términos por lo que tenemos que utilizar las palabras y términos existentes para decir que hay una economía de libre mercado en el Islam. Sin embargo, que en el Islam no existe el derecho a establecer un banco privado dado que los bancos pertenecen al estado.

En turco, la expresión “libre mercado”(serbest piyasa) tiene su origen en la palabra italiana “piazza” que significa plaza, centro de compra y mercado. El origen de la palabra “pazar” en turco proviene del persa “bazaar”, que es lugar de compra, preferiblemente cubierto. En turco, ambas palabras sirven como equivalentes de la palabra española “mercado” y la palabra inglesa “market”. (H.Atıf Kuyucak, İktisat Dersleri, İst. Üni. İkt. Fak. Yayınları, 1960, p. 197, nota al pie de página 2).

La expresión “libre mercado” incluye un pensamiento y un enfoque puramente occidental de la economía. Esto debería ser comprendido y aceptado así. Sin embargo, si decimos que hay o no hay un libre mercado en el Islam en el sentido de lo que los economistas clásicos entienden, cometeremos un error porque el término “libre mercado” ha sido creado por un economista clásico, y un economista musulmán no quiere decir lo mismo que aquel cuando aplica el término al Islam.

Samuelson realiza una notable explicación para referirse a estos términos. Las siguientes palabras del mismo pueden ser consideradas como una muestra de la debilidad de la civilización occidental con respecto a las ciencias sociales y especialmente a la economía. Tras decir que debemos protegernos de la opresión de los términos, en especial en la economía, Samuelson declara que no debemos utilizar dos términos para el mismo concepto. Luego da un ejemplo para clarificar este asunto: Jones dice lo siguiente a Robinson: “Lo que causa la crisis es la tendencia extrema a ahorrar”. “Estás equivocado. La causa real es el consumo insuficiente”, responde Robinson. Schwartz, que los oye, interviene y dice: “Ambos estáis diciendo tonterías. La causa real son las inversiones insuficientes”. En realidad, si ellos dejaran de discutir y se pusieran a analizar y comparar los términos que utilizan verían que las tres afirmaciones son la misma y que las diferencias se originan por la confusión de los términos. (Paul A. Samuelson, Economics, p. 10).

Los términos de la economía moderna y los de la economía islámica son diferentes los unos de los otros. El mejor ejemplo es la palabra “mal” (bienes, propiedad). En la ley islámica o la economía islámica, algo tiene que ser legítimo desde el punto de vista religioso y tiene que tener el poder de satisfacer una necesidad para ser considerado un “mal”. Según esta definición, el vino y el cerdo, que son haram, no son considerados como un “mal” por un musulmán. Del mismo modo, unos pocos granos de trigo no son considerados tampoco como “mal” puesto que no pueden satisfacer una necesidad.(see Ibn Abidin, IV, 3; M. Mutahhari, İslami İktisadın Felsefesi, trans: Kenan çamurcu, İst. 1995, p. 33; Majalla, items 126 and 127).

La palabra liberalismo es el nombre de una escuela en la historia de la economía. Esta escuela se llama escuela liberal así como escuela clásica. Sus seguidores no aceptan la intervención del estado en la economía. Ellos mantienen el punto de vista de que los individuos tienen libertad y el estado la amenaza con su intervencionismo. (İbrahim Fadıl, İktisat, İst. 1928, p. 43–45). Ellos desarrollaron la idea de la ley natural-divina de los fisiócratas, que surgieron como una reacción a los mercantilistas y afirmaron que la economía sería gobernada por una mano invisible. La frase “Laissez faire, Laissez passer” (Dejad hacer y dejad pasar), acuñada por Gurnay, que es un fisiócrata, se convirtió en el lema del liberalismo. (Feridun Ergin, Ak İktisat Ans. S. 355). Naturalmente, el hombre alcanzó esta idea del liberalismo en la economía después de algunas fases económicas y tras experimentar los daños de las prohibiciones, restricciones e intervenciones del Estado en la fase anterior.

El liberalismo es llamado también individualismo porque cree que la humanidad puede ascender material y espiritualmente a través del esfuerzo del individuo. (İbrahim Fadıl, İktisat, p. 45). De hecho, la economía moderna llegó a existir siendo una economía comunitaria o, en otras palabras, una economía estatal. Cuando el feudalismo comenzó a colapsar gradualmente en el s. XV y empezaron a ser creados los estados nacionales, la economía comenzó a establecer conexiones con la política y el estado. Cabe señalar a este respecto que un economista francés, Antoine de Monchretien, combinó las palabras “política y economía” por primera vez y publicó un libro denominado “Economía política” en 1615 (Feridun Ergin, İktisat, p. 1; Ak İktisat Ans. p. 685; İbrahim Fadıl, İktisat, p. 40). Occidente era tan estatista al principio que Adam Smith, al que se considera el fundador del individualismo y el liberalismo, llamó a su famoso libro “La riqueza de las naciones”. (Ver Adam Smith, Milletlerin Zenginliği, trans: Haldun Derin, Milli Eğitim Basımevi, İst. 1948).

Tras proporcionar información sobre la escuela de la Fisiocracia, mencionamos las condiciones e ideas en que se basa y la evaluamos en términos de la ley islámica en nuestro libro denominado “İslam Hukuku Açısından Serbest Piyasa Ekonomisi (La Economía del Libre Mercado desde el punto de vista de la Ley Islámica). Los fisiócratas son los primeros economistas que declararon que había un orden natural divino en el universo y que la economía funcionaba en base a las leyes de ese orden natural. De este modo, es posible que los fisiócratas tengan ideas que estén en consonancia con el Islam porque “el Islam es una religión inherente al hombre que ha combinado las leyes de la naturaleza. La naturaleza es la ley de la creación de Al-lah y el Islam es Su ley ejecutiva. De esta forma, no hay ningún decreto que sea contrario a la ley o la naturaleza en el Islam”. (Ahmet Hamdi Akseki, İslam p. LXX (70)).

Elmalılı declara lo siguiente con respecto a este tema: “Ciertamente, dado que Al-lah es el Señor de los mundos, Sus leyes rigen todo el universo. Las leyes son en ocasiones denominadas en base al ser que las impone y a veces en base a los temas con los que ellas están relacionadas. Así por ejemplo, las leyes de Solon reciben el nombre de la persona que las impuso; las leyes inmobiliarias son denominadas así en base al tema al que se refieren. La naturaleza se rige por las leyes impuestas por Al-lah. De este modo, estas leyes se denominan “Leyes de la Naturaleza”. Sin embargo, sería más apropiado denominarlas “Leyes de Al-lah” dado que Él las ha creado.

Así pues, lo que el hombre necesita no es imponer leyes en la ciencia y la religión, sino buscar y descubrir las leyes de Al-lah y conocerlas. No es justo decir que Arquímedes impuso la ley de la hidroestática, o que Newton impuso la ley de la gravedad o que Aristóteles impuso la ley de la no contradicción. No es justo tampoco decir que Abu Hanifa impuso las leyes de la comparación y el fiqh. Esas leyes no fueron creadas por ellos, sino que son leyes de Al-lah que ellos descubrieron. Por consiguiente, los científicos y sabios no son los que inventaron estas leyes, sino los que las descubrieron y revelaron”. (Elmalılı, Hak Dini, I, 126).

En la economía islámica no hay contradicción entre los principios de producción, consumo, intercambio, circulación e imposición. No existe una falta de armonía entre la economía y la religión o entre la ética y la ley. Por otro lado, no hay contradicción sino armonía entre el estilo de vida que el Islam aconseja al hombre y la comunidad, por un lado, y el planeta y el universo, por el otro.

Así pues, las palabras y términos de otros sistemas no pueden expresar el enfoque islámico. Así por ejemplo, cuando la frase “hay una economía de mercado en el Islam” es pronunciada, esto no se refiere a la economía de libre mercado del liberalismo o al enfoque occidental. Consideramos el enfoque del liberalismo occidental como algo excepcional. Sin embargo, no hay ninguna excepcionalidad en el Islam o en la vida económica que el Islam sugiere porque ambos se adaptan a las leyes naturales y divinas.

La vida normal y el ambiente sano funcionan en base a leyes y reglas. Del mismo modo, la vida anormal y una comunidad plagada de caracteres negativos funcionan también en base a leyes y normas. Es decir, no existe una irregularidad en el reino de los seres. Es Al-lah quien impuso estas leyes y reglas en la naturaleza, la ciencia, la religión y la vida económica y social. Y nosotros aplicamos estas leyes y reglas creadas por Al-lah a los hechos económico.

Por otro lado, el Islam no considera que una declaración de intenciones en los hechos económicos y sociales sea suficiente. Las partes deben además mostrar su consentimiento. Nosotros llamamos a las relaciones médico-paciente, profesor-estudiante, estado-ciudadano y marido-esposa hechos sociales.

Ibn Abidin declara lo siguiente con respecto a este asunto: “El contrato de matrimonio, el de divorcio y el de la manumisión de un esclavo son válidos con la mera declaración de intenciones y sin necesidad de un consentimiento. Si un hombre divorcia a su mujer en broma, su mujer queda divorciada legalmente, pero no religiosamente”. (Ibn Abidin, II, 421; cf: Kasani, V, 176). Sin embargo, las transacciones sobre bienes, esfuerzos y dinero, que son denominadas hechos económicos, requieren, además de la declaración de intenciones, el consentimiento. Una persona debe, pues, mostrar el consentimiento en todo tipo de transacciones económicas que él realice.

Los siguientes principios son necesarios para que el libre mercado se forme de manera espontánea en la economía islámica:

1-La compra y venta de cosas se realiza a través de un contrato y un acuerdo comercial basado en el mutuo consentimiento.

2- La prohibición del interés y la especulación es uno de los principios impuestos por el Islam. Como los juristas islámicos declaran, el interés es algo extra que no tiene equivalente. Los bienes y el dinero en la economía son como la sangre en el cuerpo humano: es necesario que ellos circulen de forma continua. De este modo, la adición o la acumulación de alguna cosa extra llevará a que ésta crezca en el cuerpo como un cáncer y causará crisis y enfermedades.

La especulación significa almacenar bienes que la gente necesita con la espectativa de lograr un incremento en sus precios. (Kamil Miras, Tayrid, VI, 448). Existen algunos hadices relativos a este tema. Así por ejemplo, Muadh bin Yabal dijo: “Pregunté al Mensajero de Al-lah acerca de la especulación y dijo. “Una persona se alegra cuando oye que los precios están bajos y se preocupa cuando se incrementan. En lo que se refiere al especulador, él es un mal hombre. (Haythami, Majmau’z Zawaid, IV, 101; Mansur Ali Nasif, at-Taj, Buyu, 2). Mamar y Abu Huraira transmitieron que el Profeta (PB) dijo: “Una persona que acapara bienes esperando que los precios se incrementen en una tierra islámica comete un error”. (Hayzami, ibid IV, 101 and at-Taj, Buyu, 2). Existen también hadices que afirman que Al-lah arrojará a los especuladores al Infierno”. (Ver Haizami, ibid IV, 101)

3- La prohibición de establecer unprecio oficial y fijo: en la economía islámica los precios fijos, los precios límite y los precios mínimos no pueden ser establecidos por el estado. Es haram fijar los precios, según el punto de vista de la mayoría de los sabios. Sin embargo, el Imam Maliki dijo que era permisible. Cabe señalar también que, en ocasiones, el propósito de fijar un precio es impedir que un especulador incremente los precios en el mercado y determinar un precio razonable. (Mansur Ali Nasif, Taj, II, 204, nota al pie de página: 4)

El Profeta (PB) no consideraba que el establecimiento de unos precios fijos por parte del estado fuera una medida para prevenir la inflación. (Ver Fazlurrahman, İslamiyet ve İktiadi Adalet meselesi, (trans: Yusuf Ziya Kavakçı) s. 42). Ömer Nusuhi Bilmen afirma que el estado no debería fijar los precios y determinar las cantidades y los precios de los bienes. Existe una sabiduría detrás de cada acto de Al-lah. Si los precios en ocasiones caen o suben de forma natural, esto debería ser considerado como algo normal. (Ö.N.Bilmen, Istılahat-ı Fıkhiyye, VI, 125). Por otro lado, el establecer precios fijos puede llevar a que la gente oculte sus bienes en la vida comercial. El ocultamiento de los bienes hace que los precios se incrementen y esto daña a los pobres. (Sayyid Sabiq, Fiqhu’s Sunnah, III, 105).

Anas y Muhammad bin Abdurrahman transmitieron que en una ocasión los precios se incrementaron durante el tiempo de la vida del Mensajero de Al-lah (PB). La gente fue a ver al Profeta y le pidió que estableciera precios fijos. El Mensajero de Al-lah contestó:

“Es Al-lah quien determina los precios, crea la abundancia o la escasez y proporciona el sostenimiento. Juro por Al-lah que yo no puedo daros nada ni prohibiros nada por mi propia voluntad. Yo soy sólo un tesorero. Hago lo que se me ordena hacer. Es Al-lah quien lo da. Yo quiero alcanzar a Al-lah, sin violar los derechos de nadie relativos a su propiedad, vidas y honor”. (Abu Yusuf, Kitab-ul Kharaj, p. 91; Abu Daud, III, 272; Tirmidhi, III, 605; Ibn Mayah, II, 741).

4- Uno de los actos prohibidos en la economía islámica es pujar falsamente para hacer subir los precios con el fin de engañar a los compradores. Esto causa inflación, crea una situación artificial favorable al vendedor y perjudicial para el comprador.(Bujari, III, 91; Ibn Mayah, II, 733; Tayrid, VI, 457).

Nayash significa ser un comprador y hacer subir el precio de algo mostrando interés y pujando por ello aunque en realidad no quiera comprarlo con el fin de animar a otros a adquirirlo e incrementar su precio. (Marguinani, al-Hidaya, III, 40; Kasani, V, 233; Ibn Qudama, al-Mughni, IV, 160; Molla Jusraw, Durar, II, 177). Algunos sabios consideraban el nayash, que proporciona unos beneficios ilícitos, como algo estrictamente abominable (makruh tahrimi) (Muhammad b. Abdurrahman ad-Dimashqi, Rahmat-ul Ummah, II, 2); otros dicen que no es halal (permisible). (Ver Ibn-ul Humam, Fath-ul Qadir, V, 240).

5- No hay una evidencia en el Corán y en la Sunnah que determine la tasa de beneficio. De hecho, la tasa de beneficio está situada en el precio que se forma en el punto donde la oferta y la demanda se encuentran. No es apropiado para un sistema que adopta el libre mercado fijar precios y determinar la tasa de beneficios. Así pues, no hay una cifra que se refiera a los beneficios en los versos coránicos y hadices. Es natural que los precios se incrementen cuando la demanda aumente, pero no debería pensarse que las tasas exorbitantes de beneficios son legítimas en el Islam. El nivel ético de la sociedad, el equilibrio entre la oferta y la demanda, la diferencia del lugar y el tiempo y muchos otros factores afectan a la tasa de beneficios. Algunos sabios dicen que el beneficio está en una tasa de la mitad del precio. (Ö.N.Bilmen, Hukuku İslamiyye, VI, 120). Algunos sabios citan la proporción de 1/2 y 1/3 de beneficio a la hora de fijar los precios. (Ver Celal, Yeniçeri, Yıllık, p. 212).

No hay una determinación de la tasa de beneficios en los hadices, pero existen algunos ejemplos que nos dan algunas ideas sobre este asunto. Así por ejemplo, el Profeta (PB) dio a Hakim bin Hizam un dinar para comprar un animal que iba a ser sacrificado. Hakim compró un cordero por un dinar y luego lo vendió por dos dinares. Luego, él compró otro cordero por un dinar y lo entregó al Profeta con el dinar restante. El profeta dio el dinar a los pobres en sadaqa y rezó para que Hakim hiciera buenos negocios.  (Abu Dawud, III, 256; No: 3386). Un hecho similar tuvo lugar entre el Profeta y Urwa al Bariqi (Ver Abu Dawud, III, 256; No: 3384). En los dos hadices vemos que algo que cuesta un dinar fue vendido por dos dinares con un beneficio del 100%, es decir con un beneficio igual al capital.

Existe otro hadiz con respecto a la relación entre el capital y la tasa de beneficio. El Profeta (PB) dijo: “El beneficio de los bienes que no están compensados y trabajados no es halal”.(Abu Daud, III, 283, No: 3503; Ibn Mayah, II, 737, No: 2187; Imam Shafii, al-Umm, III, 70; Sarajsi, Mabsut, XIV, 36). La expresión “bienes que no están compensados y trabajados” se refiere probablemente al beneficio que es fruto de una transacción donde no hay un equilibrio entre beneficios y pérdidas, es decir, que no tiene riesgo. Sarajsi (Sarajsi, XV, 130–131; cf. Kasani, Badayi, IV, 206; Ibn-ul Humam, Fath-ul Qadir, V, 215, 265) explica esto a través de un ejemplo. Una persona alquila una cosa por 100 liras y luego la alquila a un amigo u otra persona por 120 liras sin realizar ningún gasto ni adiciones en ella. Estas 20 liras constituyen un beneficio que no está compensado ni es fruto del trabajo; es decir no conlleva ningún riesgo. (Ver Kasani, IV, 206; Shaukani, Nayl-ul Autar, V, 203 ff)

Dado que el capital comporta riesgos y si tomamos el equilibrio del capital y el riesgo en consideración, podemos decir a la luz de los hadices mencionados anteriormente y el iytihad de Abu Hanifa que la tasa de beneficio hasta un 100% del capital invertido es permisible en la economía islámica. Sin embargo, esto no significa que haya una tasa y un límite máximo en la tasa de beneficio en la economía islámica.

Como hemos dicho anteriormente, el beneficio es algo que posee funciones variables. Puede ser bajo o alto dependiendo del tiempo, el lugar y las condiciones. Sin embargo, en nuestra opinión, si el beneficio obtenido de algo en condiciones normales es mayor que el capital invertido en esa cosa, la cantidad extra, es decir la parte del beneficio que supera al 100% del capital, no es legítima.

6- En el Islam se da mucha importancia al mercado. El Profeta (PB) declaró lo siguiente sobre la prohibición de vender bienes antes de que lleguen al mercado. “No interrumpáis el flujo de bienes en el camino al mercado...” Los sabios islámicos buscaron las razones por las que el Profeta (PB) prohibió vender los bienes en el camino y explicaron este tema refiriéndose al propietario de los bienes, los vendedores en el mercado y la gente de la región.

El propietario de los bienes podría vender estos últimos demasiado baratos antes de llegar al mercado ya que no conoce los precios y podría sufrir una pérdida. De este modo, si él va al marcado más tarde, ve que los precios son altos y comprende que ha sido engañado, él puede pedir que se le devuelvan sus bienes y anular la transación. Los vendedores en el mercado que no pueden salir de la ciudad para adquirir los bienes antes de que lleguen al mercado tendrán que comprar esos bienes a aquellos que los adquirieron en el camino y, de este modo, tendrán que adquirirlos a un precio mayor y sufrirán una pérdida. Aquellos que compraron los bienes en el camino los venderán a precios más altos y harán que la gente de la región sufra también una pérdida.

Si los productores hubieran llevado los bienes al mercado, ellos los habrían vendido directamente sin intermediarios y los precios no habrían sido tan altos. (Imam Malik, Muwatta, IV, 307; Shafii, al-Umm, III, 93; Kasani, V, 232; Marghinani, IIı, 40; Ibn Taymiya, al-Hisba, p. 11; Ibn Qayyim al-Yauziyya, at-Turuq-ul Hikamiyya, p. 283; Ibn Humam, V, 239; M. Khusraw, II, 177; Ibn Nujaym, VI, 108; Shah Waliyyullah, Hujjatullah, II, 110; Sayyid Sabiq, Fiqh-us Sunnah, III, 11).

7- Existe otro hadiz que se refiere al libre mercado. El Profeta (PB) dijo: “Ningún habitante de la ciudad debería vender los bienes de un habitante del campo por cuenta de él.” (Bujari, III, 94; Muslim, V, 17; Abu Daud, III, 269). De este modo, los habitantes de la ciudad no deben vender los bienes de los habitantes del campo y extraños por cuenta de ellos. Cuando Ibn Abbas fue preguntado acerca del significado de este hadiz, él lo explicó de la manera siguiente: “No actuéis como intermediarios para ellos”.

Nosotros queremos dar la siguiente explicación basándonos en Shafii: los extraños traen sus bienes al mercado sin conocer nada sobre él. La gente que vive en la región necesita los bienes. Los propietarios de los bienes tienen ciertas dificultades en encontrar lugares, llevar sus bienes etc. La gente quiere comprarlos porque los necesita. Los propietarios quieren venderlos inmediatamente. Por consiguiente, los bienes son vendidos después de que los propietarios averigüen los precios de los mercados a un precio apropiado y con un beneficio basado en el equilibrio entre la oferta y la demanda. De este modo, tanto el comprador como el vendedor estarán satisfechos.

Pero si los habitantes de la ciudad (intermediarios) vendieran esos bienes, ellos los comprarían a un bajo precio a los propietarios y luego esperarían a que los precios del mercado subieran para venderlos con mayores beneficios. De este modo, ellos causarían un perjuicio tanto a los propietarios de los bienes, al impedirles venderlos a un precio razonable, como a la gente de la región, que tendría que pagar un precio superior por ellos. En ese caso, ambas partes resultarían perjudicadas. Así pues, el Profeta prohibió esta transacción (Shafii, al-Umm, III, 92; Ibn Qudama, IV, 162; Ibn Qayyim, p. 308).

8- Uno de los tipos de relaciones comerciales que el Profeta (PB) prohibió fue la oferta de pagar un precio más alto por los bienes que dos partes han acordado ya comprar y vender. El Mensajero de Al-lah (PB) dijo: “No intentes comprar algo que haya sido ya objeto de un acuerdo por las dos partes. Cuando tu hermano se disponga a comprar algo, no intentes tú comprarlo ofreciendo un precio mayor”. (Bujari, III, 90; Muslim, V, 12; Abu Daud, III, 269).

Según este hadiz, es haram intervenir en un acuerdo que ya ha sido suscrito por las partes y tratar de anularlo. Es haram ofrecer a un vendedor un precio mayor por algo que él ya ha accedido a vender a otra persona y pedirle que anule el acuerdo. (Marghinani, III, 90; Molla Khusraw, II, 177; Ibn Qudama, IV, 161; al-Ayni, Umdat-ul Qari, XI, 257; Ibn Humam, V, 239; Ibn Nujaym; al-Bahr, VI, 107; ash-Shawkani, V, 189).

9- Está prohibido vender bienes antes de que uno los reciba porque esto causa que exista un precio distinto al precio del mercado. El Profeta (PB) declaró lo siguiente con respecto a este asunto: “Cuando compras comida, no la vendas antes de que la recibas”. (Ibn Mayah II, 749; No: 2226). Existe también una explicación transmitida por Ibn Umar. Durante el tiempo del Profeta la gente solía comprar grano a los mercaderes que poseían caravanas antes de recibirlo. Entonces, el Mensajero de Al-lah envió a un responsable a reunirse con esos mercaderes. Él les prohibió vender el grano antes de que ellos lo llevaran al mercado. Ibn Umar también dijo que el Profeta prohibió vender los granos que habían sido comprados hasta que ellos fueran pesados y recibidos. (Bujari, III, 89; Muslim, V, 23; No: 38; Nasai, VII, 287; Tayrid, VI, 437, No: 986).

Ibn Umar añadió: “Yo vi a algunos especuladores y acaparadores durante el tiempo del Profeta (PB). Ellos compraban comida sin pesarla y recibirla y querían venderla a otros. Sin embargo, se les prohibió que vendieran los bienes antes de recibirlos”. (Tayrid, VI, 446, No: 991). Estos hadices fueron explicados de la forma siguiente: si un mercader que vende grano lo vende antes de que llegue al mercado hará que los precios suban y, de esta forma, causará un perjuicio a la gente. Por consiguiente, esto está prohibido. (see Tayrid, VI, 437, No: 986).

Mujazafa, es decir, el vender cosas sin pesarlas o medirlas, en otras palabras, comprar cosas a granel o en masa es legítimo y halal. Sin embargo, está prohibido también el vender bienes que han sido adquiridos así antes de haberlos recibido o transportado porque es un tipo de acuerdo que conduce a la especulación. Si los bienes que están almacenados en un granero pudieran venderse, ellos podrían subir de precio sin haberse movido y esa operación podría repetirse una y otra vez. Ibn Umar transmitió un hadiz que dijo que es necesario recibir el grano antes de venderlo otra vez con el fin de impedir el incremento de su precio. Los propietarios de los bienes que practican la muyazafa eran golpeados hasta que ellos cargaban el grano en los animales y los llevaban al mercado. Se declara que el transportar los bienes desde el lugar donde están almacenados significa recibirlos y entregarlos, tal y como se declara en la Shariah. El único propósito de la enseñanza del hadiz, como ya se ha indicado anteriormente, es el de impedir que su precio aumente. (Tayrid, VI, 447, 448).

10- Una persona indefensa no puede comprar y vender porque el precio no estará en consonancia con el del libre mercado y suscribirá el acuerdo bajo coacción. Este tipo de compra y venta es llamada “bay al muztar” (una venta o compra forzada). Se declara en un hadiz transmitido por Ali que el Profeta (PB) prohibió que una persona indefensa pudiera comprar y vender. (Abu Daud, Sharh Khattabi, III, 676). Sin embargo, en otro texto se señala que si un vendedor vende sus bienes a una persona indefensa, él necesita hacerlo al precio usual sin ningún incremento. De otro modo, esta operación sería inválida. (Ibn Abidin, IV, 110).

Una persona que encuentra algo que necesita sólo en un determinado lugar, necesita también adquirirlo al precio usual. El vendedor tiene que venderlo al precio normal, especialmente si se trata de comida o ropa. Es un deber religioso para él venderlo así. (Ibn Taymiya, Fatawa, XXIX, 361).

Ahora quiero citar algunos principios de mi libro, que fue preparado como mi tesis doctoral y que lleva el título de “Kur'an-ı Kerim'e Göre İslam Ekonomisinin Esasları (Los Principios de la Economía Islámica según el Corán). Los números de los capítulos y versos son colocados entre paréntesis.

Las personas son creadas y educadas por un solo Señor (2/139). La gente no puede establecer un sistema propio. Ellos tienen que buscar, aprender y aplicar el sistema natural (1/7). El hombre es un ser independiente que mantiene su propia personalidad. (2/30). Nadie puede ser privado de su personalidad. (2/30). Los individuos pueden tratar con el estado directamente sin utilizar intermediarios (1/5).

La vida económica es una vida natural. Las intervenciones artificiales en la vida económica dañan ésta. (28/78). El propósito de todas las actividades económicas es incrementar la población y los bienes. (2/155). El desarrollo económico es medido por la cantidad de bienes y la población. (9/69). La actividad económica crea un sistema como resultado de la misma. El buen comportamiento no es suficiente; es necesario un buen sistema. (2/188). La mente humana puede encontrar un sistema que discrimine entre lo bueno y lo malo, y entre los bienes deteriorados y los bienes en buen estado. (5/100). Es parte del deber del estado el establecer el sistema. (1/1).

El Islam tiene un sistema económico (2/1-5). La libre empresa y el libre comercio son una parte esencial del sistema económico islámico (2/286). La libre empresa y la libre competencia son el resultado natural de la evolución y la selección económicas. (3/140). En la economía islámica, el mundo y el Más Allá, la materia y la espiritualidad reciben la misma importancia. Ninguna de ellas puede ser sacrificada por la otra (24/37). No falta ningún decreto en el Corán. (6/38). Muchos hechos son narrados a través de la analogía en el Corán. Un tema es tratado directamente o a través de otro asunto similar. (6/38).

El sistema islámico no acepta el interés. (2/278). El zakat (contribución económica) es lo opuesto al interés. (2/280). El sistema basado en el interés y el sistema del zakat son opuestos el uno del otro. (30/39). Algunas partes de un sistema no pueden ser separadas y utilizadas de forma separada. Ellas son utilizadas como un conjunto. (2/208).

La producción básica son las plantas verdes que almacenan la energía solar. (6/99). La producción básica son los productos del suelo. (6/99). El sistema de producción está basado en la circulación de las aguas que caen en la tierra desde el cielo. (14/32). Los ríos juegan un papel en la producción. (14/32). La tierra y el cielo, el aire y el sol, el suelo y el agua toman parte en la producción juntos. (14/32). El sol, la luna, los días y las noches son factores de producción y ellos producen en la naturaleza para la gente. (14/33). La producción y el consumo son sociales (colectivos). Todo el mundo debe actuar de acuerdo a este hecho. (1/5). La producción, el consumo y los actos de intercambio son hechos sociales. (2/274).

El estado islámico no diferencia entre ciudadanos musulmanes y no musulmanes con respecto a los asuntos mundanos. (3/110). La propiedad pertenece a Al-lah; los individuos tienen el derecho y la autoridad de utilizar la propiedad de forma correcta por cuenta de Al-lah. (2/280). El estado no es una sociedad o una firma comercial establecida para favorecer a los ricos solamente. Así, los pobres tienen también el derecho de beneficiarse de las rentas estatales. (59/7). Las ganancias ilegítimas, los bienes ocultos y los bienes haram no están bajo la garantía del estado. (2/270). Las violaciones del derecho a la propiedad personal significan violaciones de la propiedad estatal. El estado tiene como obligación el proteger todas las propiedades. (3/26). El presidente representa al estado. (4/59). El deber de los individuos es establecer el gobierno y mantener una actitud de lealtad. No es posible gobernar sin un gobierno. (3/104). Los gobiernos aplican los decretos que son decididos por consenso. (4/59). Los gobiernos están autorizados y tienen que imponer y aplicar lo que es bueno. Los gobiernos no pueden fijar los precios. Sin embargo, pueden abogar por precios determinados siempre que se fijen libremente. (3/104).

Los gobiernos no tienen el derecho y la autoridad para recaudar impuestos extra (2/272), incrementar los impuestos (3/161) e imponer nuevos impuestos (3/161). Uno no debe envidiar a aquellos que tienen propiedades y ostentan el poder (4/53). La propiedad y el gobierno son entregados a aquellos que más lo merecen. (4/58).

La herencia es un derecho legítimo en la economía islámica. (4/7). El sistema de herencia establecido por los hombres es diferente al sistema que Al-lah ordena. El sistema de herencia en el Islam es el más beneficioso en términos de economía. (4/11). Las razones para la herencia son las relaciones familiares, el matrimonio y la custodia. (4/8). La herencia a través de la adopción no es posible. (4/33). La propiedad de una persona que no tiene herederos va a parar al Tesoro. (4/8).

El trabajo significa trabajar para un propósito. (2/104). El trabajo es el poder y la energía que hace al hombre correr, trabajar y moverse. El trabajo es beneficio. La fuente de la propiedad es el trabajo. (53/39). El trabajo no es propiedad; de este modo, las fluctuaciones de la oferta y la demanda no se aplican al trabajo con el fin de mantener el equilibrio de los salarios como es el caso con respecto a la propiedad. (2/148). Los trabajos de las personas son diferentes uno del otro. (92/4). La diferencia de la fuerza y la capacidad entre la gente permite el intercambio del trabajo (y el empleo). (43/32). Cuando los trabajos son diferentes, es seguro que habrá una división del trabajo en la vida empresarial. (92/4). Los grados del trabajo cualificado y no cualificado son diferentes uno del otro. (6/132).

El primer fondo en el comercio, los préstamos y otros temas se llama capital. (2/279). En la economía islámica el capital está sujeto a diferentes leyes. De esta forma, es posible dividir el capital en dos: el capital fijo y el capital circulante. (2/267). Es un error el pedir igualdad entre la gente con respecto a la propiedad y el capital (30/28). El zakat limita la acumulación excesiva del capital. También obliga a los propietarios del capital a invertirlo. (2/276). No existe una distribución equitativa y limitaciones de la riqueza en la comunidad. (3/35). Cuando se da el crédito al que trabaja, no existe abuso del capital. (2/245).

Los bienes son medios que Al-lah ha creado para que los hombres satisfagan sus necesidades en el mundo (2/155). Los bienes permiten al hombre satisfacer sus necesidades, mantener sus vidas, sobrevivir y ser soberanos en el mundo. Los bienes son cosas que la naturaleza humana precisa y que pueden ser almacenados para satisfacer futuras necesidades. En otras palabras, los bienes son cosas que pueden ser compradas y vendidas, que tienen un valor y que necesitan ser compensados por aquel que los destruye. Según esta idea, cosas como la luz del sol, el calor solar y el aire son muy útiles, pero no pueden ser considerados bienes porque no pueden ser almacenados. Sin embargo, los gases que circulan por tuberías sí son considerados bienes porque pueden ser almacenados en algunos sitios (4/5). Lo que el hombre gana trabajando, lo que obtiene y lo que usa se denomina bienes. El impuesto graba cosas como ésas (por ejemplo, metales, petróleo, cemento etc) (2/272). Los bienes son internacionales y circulan entre las naciones. Es necesario asegurar la circulación de los bienes y el dinero entre todas las clases sociales. Los bienes son más útiles para los que los necesitan más. Resulta dañino el que los bienes y el dinero se acumulen en las manos de los ricos solamente. (59/7).

El derecho de propiedad para un individuo significa tener el derecho y la autoridad a poseer sus propios bienes y cosas consideradas bienes y a utilizarlos de manera independiente por su propio interés (3/26). La propiedad es una necesidad y la cualidad de ser un humano (9/34). Todo es para el hombre. No hay otro ser que merezca tener su propia propiedad. (2/29). El sistema de propiedad es un sistema del estado y una misericordia para la gente. (4/29). El sistema de propiedad es obligatorio para los individuos y comunidades. Un individuo tiene que respetar el sistema de propiedad mientras viva en la comunidad. (2/180). El derecho de propiedad está completamente sometido al sistema legal. La intervención en la propiedad nunca es permisible. Los gobiernos no pueden intervenir en la economía, excepto a través de los impuestos que fijan. (3/26). Los individuos tienen un derecho de propiedad limitado. (3/26). No hay una propiedad absoluta, sino una propiedad limitada en la economía islámica. (24/33). Es un error pedir igualdad para la gente con respecto a la propiedad y el capital. (30/28).

En el sistema económico islámico la libre empresa y el libre mercado son esenciales. (2/286). Todo el mundo puede escoger su propio trabajo y saber qué y cómo producir. (2/148). Los trabajos son llevados a cabo en base a la propiedad privada y la libre empresa de forma conjunta y en cadena. (2/110). En la vida laboral, la división del trabajo es esencial. (17/84).

El salario es el pago por el trabajo que se realiza. La renta es el pago por la cosa o el servicio utilizados. (28/27).  Es legítimo contratar a un trabajador a cambio de un cierto salario. (43/32). El equilibrio entre beneficio y pérdida, salario y trabajo, renta e inmueble debe ser estable. Ellos forman un equilibrio entre ellos. (2/275). El salario es pagado al trabajador no para que sobreviva sino por su trabajo y para que tenga algún capital. (1/5). Los salarios son fijados en base a la capacidad profesional, el tiempo de trabajo, el conocimiento, la experiencia y la productividad. (2/282). El salario sólo se paga si lo que se ha hecho es útil (65/6). Una persona que no ha trabajado debido a distintas razones no merece el salario. (6/158). El contrato no asegura los salarios. Los salarios se pagan después de que el trabajo haya sido realizado. (65/6).

El beneficio compensa las pérdidas. Es el aumento en el valor de los bienes; es la diferencia del precio. (2/275). Los beneficios obtenidos sin riesgo son considerados interés. (2/275).

La renta significa vender algunos beneficios a cambio de una cierta cantidad de dinero. Resulta permisible arrendar propiedades y bienes que no se agoten al usarse a cambio de una cierta cantidad de dinero. Se considera también que el trabajador se alquila a sí mismo y vende su trabajo a cambio de un salario. Los bienes que se agotan al utilizarse no pueden ser alquilados. Así por ejemplo, el agua no puede ser alquilada, una vaca no puede ser alquilada por su leche o un árbol por su fruto. Ellos sólo pueden ser vendidos. (28/27).

El interés significa ganar algo a cambio de un préstamo (2/282). El interés es algo extra que no tiene equivalente. Los incrementos de interés en el tiempo y los dobles, triples -o más- intereses son de dos tipos: fadl (interés en exceso) y nasia (interés sobre las transacciones de crédito). El interés es haram para todos los musulmanes (3/130). El interés disminuye la producción, impide que las fábricas operen, causa las crisis etc. (30/39). El interés ralentiza los intercambios, restringe la circulación y hace decrecer la renta nacional (2/276). Se considera que aquellos que no aceptan la prohibición del interés se han rebelado contra el estado islámico. (2/279).

El sistema del interés corroe la renta nacional. (2/275). De hecho, cuando la renta nacional se incrementa, los ingresos del estado se incrementan también. (23/72). El ganar dinero a través de medios ilegítimos y el gastarlo disminuirá la renta nacional (5/42). En el sistema de interés, la renta nacional decrecerá, y en el sistema de zakat, la renta nacional se incrementará. (30/39).

En el sistema económico islámico, el poseedor de un inmueble recibe una renta, el propietario del capital circulante recibe un beneficio y el trabajador recibe un salario (2/267). La distribución del increso se decide de forma justa en la comunidad. (2/134). Los valores añadidos como resultado de la producción son divididos en impuesto, renta, beneficio, y salarios en base a (los contratos de) la Sharia. (3/73). Los países que no pueden lograr la distribución de la renta de forma justa no pueden desarrollarse. Ellos están destinados al declive y al colapso. (2/134).

Los países que establecen su sistema natural alcanzarán la abundancia y el bienestar. (7/58). La preocupación y los problemas son eliminados en el sistema económico de una comunidad donde el sistema de impuestos es diseñado de una forma correcta; la economía del bienestar reemplaza a los problemas y preocupaciones. (2/274). El bien y el bienestar son ciertos; ellos son la paz eterna, lejos de los placeres temporales. (3/92). La riqueza y el bienestar, la pobreza y la miseria son sociales. La comunidad avanza o progresa como un conjunto. (2/155). El bienestar tiene lugar como resultado de los actos económicos normales. (5/66). El bienestar es el resultado de un proceso histórico. (1/7). Después de que la comunidad mejore, la abundancia y el bienestar se incrementarán. (7/95). Los esfuerzos individuales no son suficientes para la salvación, el bienestar y la felicidad; los movimientos sociales son necesarios. (3/186). La emigración produce abundancia y riqueza. (4/100).

El matrimonio produce abundancia y riqueza también (24/32). Los países que no pueden establecer el sistema natural o los que lo dañan sufren hambre y miseria. (7/95). Es necesario diferenciar entre lo bueno y lo malo, los bienes deteriorados y los que están en buen estado, los legítimos y los ilegítimos con el fin de asegurar el bienestar (5/100). Cuando los actos sucios, como las bebidas alcohólicas, los juegos de azar, los ídolos y las loterías son eliminados del sistema económico, la economía del bienestar se levanta. (5/90). Las comunidades que adoptan medidas de seguridad social y otorgan derechos de seguridad social alcanzan el bienestar. (30/38). No es posible asegurar el bienestar y la paz en una sociedad si no se da a los pobres bienes adecuados, alimentos y ropas. (3/92).

Si el sistema de libre comercio sin intereses introducido por el Islam fuera aplicado plenamente, el mundo sería un lugar de abundancia, como el Paraíso. El abandonar el sistema de libre comercio sin interés provocará miseria. (5/66). Las comunidades que legalizan lo que está prohibido y prohíben lo que debe ser permitido no pueden alcanzar el bienestar y la felicidad. (16/116). No es posible para una comunidad donde los vecinos no se ayudan unos a otros el alcanzar el bienestar y la felicidad. (107/1-7).

El gasto del placer es llamado lujo. Está permitido utilizar bienes lujosos (bienes que son utilizados por placer, no por necesidad) bajo ciertas condiciones. El lujo no debe impedir a una persona realizar actos de caridad y ayudar a otros. Tampoco puede empujar a esa persona a realizar actos ilegítimos con respecto a la adquisición, uso e intercambio y o llevarle a una situación de incredulidad o inseguridad. No debe apartarle, pues, de la creencia y de realizar buenas acciones. (5/93).

La extravagancia significa transgredir los límites y hacer cosas extremas con respecto a un asunto. (25/67). En su sentido general, la extravagancia significa superar los límites e ir más allá de la moderación. La extravagancia puede ir en dos vías: hacer algo en exceso (ifrat) y hacer demasiado poco de algo (tafrit), es decir, el hacer demasiado poco de algo es también una extravagancia. (4/6). El lujo y la ostentación en el consumo no son consideradas necesidades. El estado no paga estos gastos. (2/215). La comunidad tiene la competencia para comprobar que los bienes se gasten de una forma equilibrada y si ellos son malgastados o no. (6/141). El dinero que se gasta en adornos y productos de belleza es permisible mientras no se desperdicie. (7/32). En la esfera del consumo, el mostrar una ostentación y los gastos superfluos son haram y un pecado. (2/215). Los creyentes evitan las extravagancias y la ostentación en el consumo. A ellos les compete realizar actos de caridad, y no malgastar y hacer gala de ostentación. (3/14).

Las cosas útiles que son apropiadas para el cuerpo son consideradas halal y permisibles; las cosas inapropiadas y dañinas para el cuerpo son consideradsa haram y prohibidas. (2/175). La comida que es útil para el cuerpo y que puede ser digerida es halal y la comida que es dañina para el cuerpo y que no puede ser digerida no es halal (5/88). Sólo Al-lah tiene el derecho a declarar algo como halal o haram. Nadie tiene el derecho de decidir por sí mismo si algo es halal o haram. (2/275). Es un error el considerar algo como legítimo o ilegítimo. El prohibir algo que es legítimo es considerado como una forma de opresión y crueldad. (5/87). Es también es haram no utilizar los bienes y el trabajo donde sea necesario. (10/59).

Las transacciones que incrementan la utilidad marginal y el potencial de los factores económicos, como los bienes, el trabajo, el dinero y el crédito, son legítimas; y aquellas que los disminuyen son ilegítimas. Las formas ilegítimas de obtener dinero como el soborno, las mentiras, el interés, los juegos de azar, el robo, los abusos, las estafas, la especulación, el nepotismo o el menoscabo de los bienes -como el recortar la corteza de los troncos de los árboles- están prohibidas. (5/ 42).

En la economía islámica, el sistema de seguros ha sido reemplazado hoy en día por la institución del infaq (caridad). En la economía islámica, la vida de todos está asegurada. Además, no existe una institución que asegure a cambio de cuotas. El propio sistema islámico es un seguro. No existe la necesidad de una compañía de seguros. En la economía islámica, la recaudación y distribución de los impuestos, es decir, el propio presupuesto asegura la vida de todos los ciudadanos. Gracias a la comprensión de los derechos de la propiedad, la organización provincial y la administración del Islam, incluso las vidas de los animales y las plantas están aseguradas. La causa del infaq es el matrimonio, los familiares y la propiedad. Nafaqa significa satisfacer las necesidades de comida, bebida, ropas y residencia. (2/215). El estado tiene que asegurar las necesidades básicas de todos. (6/164). El seguro por enfermedad e incapacidad es reemplazado por la institución de la familia en el sistema islámico. (2/83). Nafaqa no es sólo algún tipo de ayuda proporcionado por los parientes sino el uso de una parte de la riqueza del estado en bien del individuo. (6/164). Un niño nace, vive y muere en el seno de la familia y la comunidad. (4/1). Cuando el niño nace, la obligación de cuidar de él recae sobre el padre en términos de nafaqa (subsistencia). (65/6). Los parientes que no pueden casarse unos con otros o los parientes que pueden ser herederos unos de otros tienen que cuidarse unos a otros. (17/26).

La política social o la seguridad social, la educación pública, el sistema de trabajo y de vida están todos englobados en el sistema estatal. (2/83). La ayuda financiera para una persona es recogida por la familia en primer lugar; luego por la vecindad en la que vive, el distrito, la ciudad, la región y luego el estado y el mundo. (4/36). Es necesario renunciar a las posesiones favoritas con el fin de convertirse en una persona realmente buena y alcanzar la perfección. (3/92). Los bienes y animales sacrificados permiten a la comunidad garantizar la seguridad social. (5/97). El estado ayuda a las familias con niños pequeños, al niño y a la madre. (6/151). El estado ayuda a aquellos que tienen problemas financieros a pagar sus deudas. (2/280). Todo el mundo tiene que ayudar a los necesitados y dar alguna de sus propiedades. (2/270). Además de los impuestos obligatorios que se pagan al estado, es necesario establecer organizaciones caritativas para el trabajo voluntario. (2/177).

La ayuda financiera a la gente mayor, a los enfermos, a los niños y a los pobres es gratuita (2/83). Nadie puede echar en cara a alguien el haberle ayudado o pedirle un favor después de hacerlo. Las razones que crean una obligación de ayudar a otras personas son el ser un pariente, el vivir cerca, el trabajar en el mismo lugar o vecindad, el visitar el lugar etc (4/136). Los padres, los parientes, los huérfanos, los pobres y los viajeros son factores básicos del equilibrio social. (2/215). Los derechos de los pobres provienen del Tesoro. (17/26). Los países que adoptan medidas de seguridad social alcanzan un bienestar. (30/38).

La sadaqa es el impuesto que los contribuyentes pagan de su propiedad por la causa de Al-lah al estado para que sea entregado a los necesitados. La sadaqa es el derecho de los pobres y los necesitados.. No es un presente, una caridad o una donación hecha a ellos. La sadaqa se ha a los pobres y necesitados al igual que se paga un salario a los trabajadores y directivos. Una persona necesitada es aquella cuyo salario anual es menor que su gasto anual. Una persona necesitada es alguien que no tiene capital y que tiene el derecho a recibir ayuda (9/60). Una persona pobre es la que no puede trabajar y una persona necesitada es la que no tiene dinero. Los pobres reciben dinero del Tesoro para mantener sus necesidades básicas y los necesitados reciben dinero como capital. (2/83). Los parientes (dhul-qurba) son aquellos que cuidan de sus familiares incapacitados en sus casas. Aquellos que cuidan a los enfermos y los mayores son considerados como miembros de este grupo (8/41). A los parientes, los necesitados, los viajeros etc les otorga sus derechos directamente el Tesoro. (17/26).

El mendigar está considerado como algo malo. Sin embargo, es permisible para personas indefensas que no pueden encontrar otros medios para sobrevivir. Es un deber cercano al fard el ayudar a un mendigo que está necesitado e indefenso. El mendigo no debe ser ofendido ni perjudicado de cualquier modo, incluso si no se le da nada. No debe ser expulsado ni se le deben hacer reproches. Si él insiste en mendigar a pesar de no tener necesidad, entonces sí se le pueden efectuar reproches. (93/9-10).

Temas İslamicos

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