¿Podemos probar que el Islam es una religión de amor, paz y tolerancia? ¿Pueden darnos ejemplos de ello?

The Answer

Dear Brother / Sister,

La palabra Islam significa “paz” en árabe. El Islam es una religión que fue revelada con el fin de proporcionar al hombre una vida llena de tranquilidad y paz, en la que la misericordia y la compasión infinitas de Al-lah se pongan de manifiesto.

Al-lah llama a su Umma a adoptar una ética islámica como modelo en la que la misericordia, la compasión, la tolerancia y la paz puedan ser practicadas. Lo siguiente se declara en el verso 208 de la Sura Al Baqara:

¡Creyentes! ¡Entrad todos en la Paz y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado”.

Como vemos en el verso, Al-lah declara que la seguridad de la gente puede ser garantizada sólo a través de la aceptación del Islam y la práctica de la ética islámica.

Al-lah rechaza la maldad

Al-lah ordena a la gente que evite cometer malas acciones y les prohíbe la incredulidad, los pecados, la opresión, la tiranía, las muertes y el derramamiento de sangre. Aquellos que no obedecen estas órdenes de Al-lah son definidos como los que siguen los pasos de Satanás, como el verso antes mencionado establece. Existen muchos versos con respecto a este tema en el SagradoCorán. Dos de ellos son:

“Pero quienes violan la alianza con Al-lah después de haberla contraído, cortan los lazos que Alá ha ordenado mantener y corrompen en la tierra, ésos serán malditos y tendrán una Morada detestable”. (13:25)

“¡Busca en lo que Al-lahte ha dado la Morada Postrera, pero no olvides la parte que de la vida de acá te toca! ¡Sé bueno, como Al-lahlo es contigo! ¡No busques corromper en la tierra, que Al-lahno ama a los corruptores!”. (28:77)

Como hemos visto, Al-lah prohíbe todo tipo de actos relativos a la incredulidad, incluyendo el terrorismo y la violencia, y maldice a aquellos que realizan este tipo de actos. Un musulmán es una persona que embellece y mejora el mundo.

El Islam defiende la libertad de pensamiento y la tolerancia

El Islam, que es una religión que apoya abiertamente y asegura la libertad de pensamiento y vida, ha introducido órdenes que impiden y prohíben las tensiones y conflictos entre la gente, hablar mal unos de otros e incluso pensar malas cosas sobre otros.

De este modo, el Islam no prohíbe sólo el terrorismo y la violencia, sino también el más ligero tipo de presión relativa a las creencias de las personas.

“No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío”. (2:256)

“No tienes autoridad sobre ellos”. (88:22)

Está contra la esencia y el espíritu del Islam el obligar a las personas a creer en una religión o realizar un acto de adoración. El Islam considera la libre voluntad y la aceptación consciente como condiciones básicas de la creencia. Indudablemente, los musulmanes pueden advertir y animarse unos a otros a poner en práctica los atributos éticos explicados en el Corán. Sin embargo, ellos no pueden obligarse unos a otros a hacerlo. No es tampoco apropiado ofrecer algunos privilegios mundanos con el fin de hacer que alguien realice un acto de adoración.

Pensemos en un modelo de comunidad opuesto a éste. Así por ejemplo, supongamos que existiera una sociedad donde la gente se viera forzada a realizar o no actos de adoración. Este modelo comunitario sería completamente contrario al Islam, ya que la creencia y la adoración se vuelven valiosos sólo cuando ellos son realizados de forma sincera por la causa de Al-lah. Si un sistema obligara a creer en algo y adorarlo, entonces las personas se harían religiosas debido al miedo a ese sistema. Lo que es valioso, en términos de creencia, es practicar la religión por la causa de Al-lah en un marco de libertad.

Al-lah ha convertido en haram el asesinar a personas inocentes. El Corán señala que el matar a una persona inocente es uno de los pecados mayores:

“Quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra”. (4.32)

“No invocan a otro dios junto con Al-lah, no matan a nadie que Alá haya prohibido, si no es con justo motivo, no fornican. Quien comete tal, incurre en castigo” (25:68)

Como podemos ver por los versos de arriba, aquellos que matan a personas inocentes están amenazados con un gran castigo. Al-lah declara que matar a una persona es un grave crimen, como el matar a todas las personas. No es posible para un creyente que obedece las limitaciones impuestas por Al-lah hacer daño a una persona y mucho menos matar a miles de personas inocentes. Aquellos que piensan que pueden escapar a la justicia no podrán evitar rendir cuentas ante Al-lah. Desde ahora, los creyentes, que saben que tendrán que afrontar sus responsabilidades ante Al-lah después de su muerte, actúan con mucho cuidado con el fin de obedecer las limitaciones impuestas por Él.

Al-lah ordena a los creyentes que sean compasivos y misericordiosos

La ética de los musulmanes se explica de esta forma en el siguiente verso:

“No invocan a otro dios junto con Al-lah, no matan a nadie que Al-lah haya prohibido, si no es con justo motivo, no fornican. Quien comete tal, incurre en castigo. Ésos son los de la Derecha”. (90:17-18)

Una de los puntos básicos de la creencia revelada por Al-lah a Sus siervos es que ellos pueden alcanzar la salvación en el Día del Juicio. Su misericordia y Paraíso es la de “recomendarse la paciencia los unos a los otros”.

El Islam, que es definido en el Corán, tiene un estructura muy moderna y progresiva. Un musulmán real tiene una personalidad pacífica, tolerante, democrática, ilustrada, intelectual, honesta, conocedora del arte y las ciencias y civilizada.

Un musulmán que ha sido educado en la elevadad ética contenida en el Corán se aproxima a todo el mundo con un amor derivado de su ética islámica. Él muestra un respeto hacia toda la clase de pensamientos, aprecia la estética y el arte, y manifiesta actitudes moderadas y tendentes a un compromiso. Las comunidades formadas por personas formadas de esta manera poseen una civilización más desarrollada y una ética superior a las de los estados modernos y disfrutan de paz, felicidad, justicia, seguridad, abundancia y bienestar.

Al-lah ordena la tolerancia y el perdón

El concepto de “perdón y tolerancia” expresado por la frase “se indulgente”, contenida en el verso 199 de la Sura Al Araf, constituye una de las normas básicas de la religión del Islam.

Cuando vemos la historia del Islam, podemos ver como se pusieron en práctica estas importantes características de la ética coránica. Los musulmanes eliminaron mediante la prédica las prácticas erróneas en cada lugar al que llegaron y crearon un medio de libertad y tolerancia. Ellos capacitaron a personas que estaban enfrentadas unas con otras en los temas relativos a la religión, el lenguaje y la cultura y esto les llevó a vivir juntas bajo el mismo techo en un marco de paz y tranquilidad. Ellos también hicieron posible que aquellos que se encontraban bajo su gobierno adquirieran un gran conocimiento, riqueza y superioridad.

En realidad, una de las razones más importantes por las que el Imperio Otomano, que se extendió por una amplia geografía, existió durante tantos siglos fue la práctica de la tolerancia y la comprensión introducidas por el Islam. Los musulmanes que viven el auténtico Islam han sido siempre las personas más misericordiosas y justas en todos los períodos de la historia. Todos los grupos étnicos que viven en esta estructura multinacional que es la umma islámica practicaron libremente su religión y dispusieron de todos los medios para la práctica de su religión y su cultura.

Cuando la tolerancia, que pertenece a los musulmanes en su sentido real, es practicada en la forma que el Islam ordena, ella llevará la paz y la tranquilidad al mundo entero. El Corán declara lo siguiente:

“No es igual obrar bien y obrar mal. ¡Repele con lo que sea mejor y he aquí que aquél de quien te separe la enemistad se convertirá en amigo ferviente!” (41:34)

El verso de arriba atrae nuestra atención hacia esta característica.

Estos versos muestran que las características éticas que el Islam promueve son las virtudes que traerán la paz, la tranquilidad y la justicia al mundo. La barbarie y el así llamado “terrorismo islámico” es el fruto de fanáticos ignorantes que están completamente alejados de la ética coránica y de criminales que no tienen relación con la religión del Islam. La solución cultural que debe ser empleada contra estas personas y grupos que cometen actos de barbarie bajo el disfraz del Islam es enseñar a la gente la real ética islámica.

En otras palabras, la religión del Islam y la ética coránica no apoyan el terrorismo y a los terroristas. Por el contrario, ellas salvarán a la tierra de la amenaza del terrorismo.

La Religión de la Paz y el Profeta del Amor

Los Profetas son personas escogidas para hacer del mundo una tierra de bienestar y paz. Ellos fueron enviados para transmitir la religión del Islam, que significa “paz y bienestar”, a la humanidad. El Profeta (PB) declaró lo siguiente en un hadiz:

“Nosotros, los profetas, somos hermanos del mismo padre. Tenemos todos la misma religión”. (Bujari, Anbiya, 48).

Al-lah declara lo siguiente en el Corán:

“La Religión para Dios es el Islam.” (3:19)

Él nos informó de que todos los profetas fueron enviados para informar a la gente sobre esta religión y constituyeron los primeros ejemplos a seguir.

Islam significa paz y bienestar. Un musulmán es una persona que ha alcanzado la paz y el bienestar y que busca ambos. Uno de los nombres de Al-lah es “Salam” (Paz). De este modo, Él es la fuente de la paz y el bienestar. Un musulmán que se somete a Él es, pues, una persona que alcanza la paz y el bienestar en su mundo interior al adherirse a la fuente de ambos y luego quiere transmitirlos al mundo exterior.

Un buen musulmán intenta alejarse de todo tipo de estrés, crisis y sentimientos que dañan la paz interior incluso aunque viva en las condiciones más desfavorables. De este modo, el musulmán que busca Darus Salam (la tierra de la paz y el bienestar), es decir el Paraíso, ha sido encargado para convertir el mundo en una tierra de paz. Probablemente debido a esto, el primer hombre fue colocado en el Paraíso antes de que viniera al mundo. Se le hizo vivir en el Paraíso y fue imbuido con la cultura de éste. Más tarde, fue enviado a este mundo. Tras llegar aquí, él continuó enamorado del Paraíso. Él trató de construirlo en este mundo, en primer lugar, y luego aspiró a alcanzarlo en el Más Allá.

Del mismo modo, otro nombre para un musulmán es el de mumin (creyente), que significa también tener seguridad y confianza. Mumin es asimismo otro nombre de Al-lah. De este modo, un creyente es una persona que cree en Al-lah, que es una fuente de seguridad y confianza, que es coherente y pacífico en su mundo interno y que lleva este medio de seguridad que ha construido en su mundo interior hacia el mundo exterior. Así pues, la existencia de los creyentes es buena para todo el mundo. Lo siguiente se declara en el Corán en relación a la comunidad del Islam:

“Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Al-lah”. (3:110)

Otro nombre de Al-lah, que es el dueño de la religión del Islam, es Wadud (11:90). Wadud es un Atributo que significa aquel que ama mucho o que es amado mucho. De este modo, podemos decir que Al-lah es la fuente del amor. Él creó el amor y lo colocó en nosotros procedente de Su espíritu. Ibn Arabi dice:

“Fuimos originados a partir del amor. Fuimos creados por el amor. Tendemos hacia el amor y entregamos nuestro corazón al amor”. (Ibnu'l-Arabi 1998, 38)

En realidad, se declara lo siguiente en un verso:

“¡Pedid perdón a vuestro Señor! Luego, ¡volveos a Él! Mi Señor es misericordioso, lleno de amor”. (11:90)

Al-lah, que es bello en todos los aspectos y ama la belleza, colocó el amor entre las caracteristicas de la naturaleza humana y envió profetas que estaban llenos de amor, de tal modo que el amor se manifestó en sus palabras y actitudes. Él también envió libros que contenían principios que llevan a las personas a amar y ser amadas. Finalmente, envió al Profeta Muhammad (PB) y transformó a las personas que se atacaban salvajemente unas a otras. Dos versos se refieren a este tema de la manera siguiente:

“Aferraos al pacto de Al-lah, todos juntos, sin dividiros. Recordad la gracia que Al-lah os dispensó cuando erais enemigos: reconcilió vuestros corazones y, por Su gracia, os transformasteis en hermanos; estabais al borde de un abismo de fuego y os libró de él. Así os explica Al-lah Sus signos. Quizás, así, seáis bien dirigidos”. (3:103)

“Los ya establecidos en la Casa y en la fe desde antes de su llegada, aman a los que han emigrado a ellos, no codician lo que se les ha dado y les prefieren a sí mismos, aun si están en la penuria. Los que se guarden de su propia codicia, ésos son quienes prosperarán”. (59:9)

Según el Islam, la mayor conquista es la paz. En realidad, lo que se entiende por “victoria manifiesta” en el primer verso de la Sura Al Fath (“Verdaderamente, te hemos concedido una victoria manifiesta”) es el Tratado de Paz de Hudaibiyya (Tabari, 26:67-68; Ibn Kathir, 4:183), según indican la mayoría de los sabios. De acuerdo al artículo más importante de este tratado, que fue firmado por dos grupos que estaban al borde de la guerra, los musulmanes y politeístas de Meca, ambos se comprometieron a no luchar unos contra otros durante un período de 10 años. Con este tratado, que fue firmado después de las batallas de Badr, Uhud y Jandaq, en el sexto año de la Emigración, el Profeta (PB) eliminó la barrera de la guerra que impedía al Islam, la religión de la confianza y la paz, difundirse. De este modo, el obstáculo que existía entre las personas y sus caprichos y la búsqueda de la verdad quedó suprimido.

Muhammad (PB), Ejemplo de Amor y Confianza

El Profeta trabajo en favor del bienestar de su comunidad, cuya existencia es beneficiosa para la humanidad en su conjunto, y murió después de haberla formado. Cuando él estaba vivo, los judíos de Jaibar no pudieron evitar decir: “El Paraíso fue construido en el mundo por los musulmanes” debido a su justicia y equidad. El Profeta (PB) estableció el mejor ejemplo por medio de su estilo de vida.

“En el Enviado de Al-lah tenéis, ciertamente, un bello modelo para quien cuenta con Al-lah y con el Último Día y que recuerda mucho a Al-lah”. (33:21)

En realidad, él fue apreciado por todo el mundo durante su existencia de 45 años anterior a la profecía, cuando residió en Meca y fue llamado “Muhammadu´l Amin” (Muhammad el Digno de Confianza). Esta confianza y prestigio llevó a que Jadiya (ra) le nombrara su ayudante en el comercio internacional. Él fue escogido como árbitro en el incidente de colocar la Piedra Negra en la Kaaba y se convirtió en un miembro respetable de la sociedad llamada Hilf al Fudul (Unión de los Virtuosos) establecida en Meca para luchar contra la injusticia.

Su honestidad y seriedad en sus relaciones comerciales antes de su profecía atrajeron la atención de todo el mundo. Su vida antes de la profecía abarcó un período de cuarenta años, que fue más de la mitad de su vida de cuarenta y tres. En el tiempo en que recibió la revelación de Al-lah él vivía como un hombre puro y digno de confianza, en un momento en el que la mayoría de la gente carecía de virtudes. De este modo, su perfección ética antes de la profecía es muy importante para la gente de hoy en día que utilizaría cualquier característica negativa que hubiera podido tener para no creer en él. Los siguientes versos del Corán explican que él era una persona conocida por su elevada ética en la comunidad en que vivía:

“¿No han conocido, acaso, a su Enviado para que le nieguen?” (23:69)

Di: “Si Al-lah hubiera querido, yo no os lo habría recitado y Él no os lo habría dado a conocer. Antes de él, he permanecido una vida con vosotros. ¿Es que no razonáis?” (10:16)
“Yo viví entre vosotros durante cuarenta años antes de convertirme en un profeta. Conocéis mi rectitud, honestidad, carácter digno de confianza y analfabetismo. Nunca me rebelé contra Al-lah cuando era joven. ¿Cómo me preguntáis si haría algo así ahora?” (Qurtubi, 8:321).

Un verso coránico alude a estas características al decir:

“Tendrás, ciertamente, una recompensa ininterrumpida”. (68:3)

Este verso de la Sura Al Qalam, que fue enviada como segundo capítulo después de la Sura Al Alaq, se refiere claramente las virtudes que él tenía porque los versos del Corán que se refieren a toda su vida no habían sido revelados en aquel tiempo.  Él tenía una elevada ética. Posteriormente, Aisha, su esposa, resumiría su personalidad ética, que se convirtió en más mádura y perfecta gracias al Corán, diciendo:

“Su ética era la ética del Corán”. (I. Hanbal, Musnad, 6:188)

Durante la ceremonia de matrimonio del Profeta con Jadiya, Abu Talib, su tío, definió a su sobrino, que tenía entonces 25 años de edad, de la manera siguiente: “Honestamente, Muhammad es un joven que no se parece ni puede ser visto de la misma forma que cualquiera de los otros jóvenes del Quraish. Él se distingue de ellos por su honor, nobleza, virtud e inteligencia”. (I. Hisham, 1/201)

Jadiya (ra) dijo lo siguiente al Profeta (PB), su marido, cuando él estaba muy excitado poco después de recibir la primera revelación:

“Tranquilízate y no te preocupes. Juro por Al-lah que Él nunca te dejará en una situación embrazosa o te deshonrará. Tú cuidas de tus parientes. Siempre dices la verdad. Nunca malversas dinero. Siempre soportas las dificultades y ayudas a los débiles. Te gusta agasajar a los invitados. Ayudas a las personas que tienen problemas y que están oprimidas. (ibid, 1:253)

Las virtudes que él tenía fueron siempre reconocidas por sus enemigos. El bizantino Choroes preguntó a Abu Sufian, que no era un creyente en aquel tiempo y que estaba en presencia de aquel como un enviado, acerca de las características del Profeta (PB) y la siguiente conversación tuvo lugar entre ellos:

- ¿Le has oído decir mentiras?
- No, nunca le oímos decir mentiras.
- Una persona que no dice mentiras a la gente no mentirá sobre Al-lah

Yafar bin Abi Talib, que emigró a Etiopía, declaró lo siguiente en presencia del Negus:

“¡Oh Negus! Al-lah nos envió a un profeta de entre nosotros. Le hemos conocido durante cuarenta años como un hombre honesto, noble y digno de confianza”. (Ibn Kathir, Tafsir, 2:411)

El Profeta (PB) fue a Taif con el fin de transmitir el mensaje del Islam a la gente que vivía allí y pedirles que le apoyaran cuando él se vió sometido a una excesiva presión de los politeístas e incrédulos en el décimo año de la profecía. Él visitó las casas de Meca una por una para hablarles sobre el Islam. Sin embargo, los politeístas se burlaron de él y le atacaron. Ellos arrojaron piedras contra él y su amigo Zaid hasta que sus pies sangraron mientras se retiraban. Él se refugió en un viñedo y rezó allí de la forma siguiente:

¡Oh Al-lah! Me quejo a Ti de mi debilidad, mi escasez de recursos y la humillación a la que he sido sometido por mi pueblo. ¡Oh Más Misericordioso de los misericordiosos! ¡Oh Señor de los débiles y Señor mío también!. ¿A quiénes me has confiado? ¿A personas distantes que me recibe con hostilidad? ¿O a un enemigo a quien has concedido autoridad sobre mis asuntos? Pero mientras Tú no estés irritado conmigo, no me importa. Tú favor es el mayor alivio para mí. Busco refugio en la luz de Tu Rostro por la que toda la oscuridad se disuelve y cada tema de este mundo y el próximo se arregla, a menos que Tu ira o Tu desagrado desciendan sobre mi. Deseo Tu agrado y satisfacción. Todo el poder Te pertenece”. (Köksal, 5/66-71)

Cuando el ángel llegaba y le decía al Profeta que podría destruir a sus enemigos si él lo quería, el Profeta (PB) decía:

“No, no quiero que ellos sean destruidos. Por el contrario, espero que sus descendientes adoren a Al-lah y no Le asocien nada”. (Köksal, 5/76)

Cuando sus dientes se rompieron durante la Batalla de Uhud, la gente de su entorno le pidió que maldijera a los politeístas. Él respondió: “No fue enviado como una persona que maldice. ¡Oh Señor! Proporciona una guía a mi gente, porque ellos no saben”. (Bujari, Anbiya, 37)

En resumen, él estaba enamorado de toda la humanidad y dedicó toda su vida a la salvación de la humanidad; él fue un profeta de amor y misericordia. Según él, la guía de una persona, es decir el hecho de convertirse en musulmán, es mejor que el mundo y todo lo que hay en él.

Meca fue conquistada en el octavo año de la Emigración. Los mecanos, que habían expulsado al Profeta (PB) y a los creyentes de su ciudad, que les habían oprimido y torturado y que habían atacado Medina en varias ocasiones después de que aquellos hubieran emigrado, tuvieron que rendirse al Ejército que entró en Meca bajo el mundo del Profeta (PB). Mientras los mecanos esperaban esta toma de la ciudad con preocupación y ansiedad, Muhammad, que representaba el amor, la misericordia y la tolerancia en su mayor nivel, se dirigió a ellos de la manera siguiente:

“En este día no habrá reproche contra vosotros. Al-lah os perdonará y Él es el Más Misericordioso de los que muestran misericordia. Podéis iros. Sois libres”. (Köksal, 15/288-289)

Es muy importante para nosotros conocer los nombres y atributos del Mensajero de Al-lah mencionados en los versos del Corán y los hadices para que le conozcamos verdaderamente.

Él es el Profeta de la misericordia (Rasulu'r-Rahma, Nabiyyu'l-Marhama). Él no fue enviado a un cierto grupo sino como misericordia para todo el mundo.

Él es el transmisor de la buena nueva y un advertidor. (al-Mubashshir, al-Bashir; al-Mundhir, an-Nadhir).

Él es la verdad clara (al-Haqqu'l-Mubin).

Él es el asidero digno de confianza (al-Urwatu'l-Wuthqa).

Él es el sendero recto (as-Siratu'l-Mustaqim).

Él es la estrella de la luz penetrante (an-Naymu'th-Thaqib).

Él es una lámpara que difunde luz (an-Nur, as-Sirayu'l-Munir).

Él es el que invita a Al-lah (Dai ilallah).

Él es un intercesor, cuya intercesión es aceptada (ash-Shafi', al-Mushaffa').

Él es el que mejora (Al Muslih).

Él es el amado y el amigo de Al-lah (Habibullah, Jalilurrahman).

Él es el poseedor de la evidencia y las pruebas sólidas (Sahibu'l-Hujja wa'l-Burhan).

Él es la persona distinguida y escogida por Al-lah (al-Mustafa, al-Muytaba, al-Mujtar).

Él es el alabado; él es el que merece ser alabado (Muhammad, Ahmad, Mahmud, Hamid).

Él es Muhammad, el digno de confianza (Muhammadu'l-Amin).

Él es el último profeta (Jatamu'n-Nabiyyin) (Qadi Iyad, 189-195).

Es posible conocer a esta persona que está llena de amor, que fue escogido como un pilar de confianza y honestidad y que es tomada como ejemplo cuando alguien le conoce y le ama. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos de la necesidad de comprenderle. En realidad, él enfatizó este hecho al decir:

“Un hombre que sigue mi sunnah, es de los míos; el que la ignora, no es de los míos”. (Ma'mar ibn Rashid, 11/291)

En resumen, entender y amar al Profeta sólo puede ser posible mediante el conocimiento del mismo en todos los aspectos. Esto significa seguirle, mencionarle mucho, mostrar respeto a los valores universales que él introdujo, amar lo que él amaba, mantenerse alejado de lo que él detestaba y tener la ética del Corán, que era la suya.

Retratos de Amor de la Vida del Profeta

Ahora queremos desvelar algunos episodios de amor de la vida del Mensajero de Al-lah:

1. Amor a Al-lah: El Mensajero de Al-lah era consciente de que él siempre estaba bajo la vigilancia de Al-lah. Él intentó siempre cumplir con sus obligaciones de adoración hacia Él. Su objetivo con respecto a este tema era el de “Ser un esclavo que muestra su agradecimiento” (Bujari, “Munafiqun,” 79). El Profeta (PB) fue la persona que conocía mejor a Al-lah. Siempre estaba en contacto con Él. Su único propósito era lograr Su satisfacción. La muerte significaba llegar a Él. En realidad, el amor a Al-lah y el amor por la causa de Al-lah son los principales temas en muchas de sus dichos. Además, el hecho de que él estuviera lleno de amor era el resultado de su conexión y su afinidad con Al-lah.

2. Amor a los Niños: El Profeta (PB) sentaba a los niños sobre su regazo y les daba besos (Bujari, “Adab”, 22). Cuando alguien decía que tenía diez hijos, pero no había besado nunca a uno de ellos, el Profeta decía: “Una persona que no muestra misericordia no será tratada con misericordia. ¿Qué puedo hacer yo si Al-lah ha eliminado la misericordia de vuestro corazón?” (ibid). Él cuidaba de los niños y los jóvenes; les mostraba respeto y los apreciaba. Los jóvenes tuvieron un lugar destacado e importante entre los que creyeron en él. Él recompensó a la gente joven eficiente nombrándoles jefes de los ejércitos, que incluían a notables Compañeros. Durante la expedición de Tabuk, él dio el estandarte de los Hijos de Nayyar a Zaid bin Zabit, que tenía sólo 20 años.

Él nombró a Ali, que tenía 21 años, como portador del estandarte durante la Batalla de Badr; nombró a Usama bin Zaid, que tenía 18 años, comandante de un Ejército, que contaba con 40.000 soldados, durante la campaña contra los Bani Qudaa y nombró a Muadh bin Yabal, que tenía 21 años, gobernador de Yemen. (Doğuştan Günümüze…, 1:391-392)

3. El Amor a su Familia y Parientes. Él fue un cabeza de familia que mostró su amor hacia ella. Él nunca dejó de ayudar a sus parientes y participaba en tareas domésticas como cortar carne y coser. Él se ocupó de su familia más que de cualquier otra cosa, con excepción de sus deberes hacia Al-lah. De este modo, él recibió la siguiente orden de Al-lah.

“¡Prescribe a tu gente la oración y persevera en ella! No te pedimos sustento. Somos Nosotros Quienes te sustentamos. El buen fin está destinado a los que temen a Al-lah”. (20:132)

Él comenzó invitando a sus parientes al Islam en primer lugar porque Al-lah le dio la siguiente orden:

“Advierte a los miembros más allegados de tu tribu”. (26:214)

Él siempre continuó sus relaciones con sus parientes y les pidió a sus seguidores que hicieran lo mismo. Él siempre enfatizó el amor hacia los padres, animó a la gente a amar a sus madres adoptivas y hermanos adoptivos y a apreciar a los amigos de sus padres. Él se ocupó de todos ellos y sirvió como un ejemplo.

4. El Amor a los Amigos: El Profeta (PB) elevó a las personas que estaban viviendo en la oscuridad de la Yahiliya (Ignorancia) al rango de las mejores personas de la historia humana, que pudieron resistir todo tipo de problemas y dificultades. Él perdonó a las personas que le habían torturado en el pasado y les honró.

“Os ha venido un Enviado salido de vosotros. Le duele que sufráis, anhela vuestro bien. Con los creyentes es manso, misericordioso”. (9:128)

“No codicies los goces efímeros que hemos concedido a algunos de ellos y no estés triste por ellos. Y ¡sé benévolo con los creyentes!”. (15:88).

“Sé benévolo con los creyentes que te siguen”. (26:215)

5. El Amor hacia la Umma: Él dedicó su vida a su umma y dirá: “¡Mi ummah! ¡Mi ummah! ¡Oh Al-lah! ¡Yo quiero a mi ummah!” en el Día del Juicio, cuando los otros profetas estén enfrascados en sus propios problemas. (Abu Awana, Musnad, 1:158).

6. El Amor a los seres humanos en general: Él es un profeta enviado como misericordia para todo el mundo (21:107). Él invitó a todos a Islam sin importar lo malos que fueran los individuos en cuestión. Él fue un profeta que nunca evitó ningún sacrificio con el fin de salvar a la gente. Él visitó casas, ferias, ciudades y realizó expediciones a muchos lugares bajo difíciles circunstancias. Él trató muy bien a sus vecinos con independencia de sus creencias. Él se opuso a matar a personas injustamente, a torturarlas y esclavizarlas incluso en época de gurra. Él ordenó a sus soldados que no tocaran a aquellos que no tomaban parte en la guerra y a los que decían que habían aceptado el Islam. El número de personas que murieron como consecuencia de guerras durante este período fue de sólo unas 400.

El amor y la compasión del Profeta (PB) fueron de origen divino:

“Por una misericordia venida de Al-lah, has sido suave con ellos. Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti. ¡Perdónales, pues, y pide el perdón de Al-lah en su favor y consúltales sobre el asunto! Pero, cuando hayas tomado una decisión. confía en Al-lah. Al-lah ama a los que confían en Él”. (3:159)

7. Su Amor por los otros seres vivos y el medio ambiente: El Profeta (PB) dio también importancia a los seres vivos distintos a los seres humanos, a los animales y las plantas, e hizo todo lo que pudo para conservar un medio ambiente limpio.

“Muestra misericordia a aquellos que están en la tierra para que los que están en el cielo muestren misericordia contigo”. (Tirmidhi, Birr, 16)

En hadiz anterior, el Profeta se refiere a otorgar la misericordia a todos los seres de la tierra. Él declaró que una mujer que dio agua a un perro fue perdonada y que matar a un gato torturándolo atrae la ira de Al-lah. Cuando él vio a un hombre tomando leche de una cabra le dijo:

“Deja leche para la cría de la cabra cuando bebas de ella”. (Maymua'z-Zawaid, 8:196)

Cuando le fue preguntado: “¿Hay una recompensa para los favores hechos a los animales?”, él dijo: “Sí, hay una recompensa para cada favor hecho a un ser vivo” (Bujari, Shurb, 9). Él ordenó a la gente afilar el cuchillo cuando se sacrifica a un animal y no maltratar a los animales mientras eran sacrificados. (Muslim, “Sayd”. 57)

En una ocasión, él plantó palmeras de dátil (I. Hanbal, 5:354) y declaró lo siguiente con respecto a ese asunto:

“Si un musulmán planta un árbol y seres humanos, animales domésticos o pájaros comen sus frutos, lo que ellos comen se considerará como una sadaqah realizada por la persona que lo plantó”. (Muslim, Musaqat, 10)

“Si téneis un retoño, incluso cuando el Día del Juicio esté a punto de llegar, plantadlo”. (Bujari, al-Adabu'l-Mufrad, 168).

Cuando vio a un hombre dar golpes a un árbol para que sus ovejas comieran sus hojas, él intervino diciendo:

“¡Manten la calma! Si quieres que las hojas del árbol caigan, sacude el árbol, pero no lo golpees”. (Usdu'l-Ghaba, 3:276)

Al-lah declaró Meca como un área protegida (haram) y el Profeta (PB) declaró a Medina y Taif como áreas protegidas también. (Bayraktar, 5:223-227)

“La tierra fue convertida en una mezquita para mí; su suelo es limpio y hace las cosas limpias”.

Existen muchos hadices que expresan el amor del Profeta (PB) hacia Meca, Medina, Monte Uhud y otras partes. Él se mostró también interesado en los cuerpos celestiales y estudió su ascenso y movimientos con el fin de fijar los tiempos de la oración.

Amar al Profeta

El amor es un sentimiento que arraiga en el corazón y se pone de manifiesto a través de las palabras y actitudes. El amar a alguien significa darle cosas por la causa del amor. El amor es un acto de dar. Amar al Profeta (PB) significa dirigir el corazón hacia él, hacer sacrificios y dar parte de la propiedad de uno, e incluso su vida, por su causa si fuera necesario. Esto tendrá lugar sólo a través del acto de conocerlo, seguirlo, amar aquello y a quien él ama y mostrar respeto por el Corán y su Sunnah, que él nos confió, protegerlos y no ignorarlos en ningún asunto.

No hay amor sin conocimiento: De este modo, no podemos amar al Profeta (PB) de forma apropiada a menos que lo conozcamos de una forma auténtica. No es correcto limitar nuestro amor a dar su nombre a un niño, pronunciar su nombre con respeto o tener en consideración sus posesiones personales (reliquias). Amar significa ciertamente pronunciar mucho su nombre con respeto, lo que hacemos cuando pronunciamos la kalima at tauhid, salawat, cuando recitamos y escuchamos el adhan, cuando pronunciamos la súplica de “Allahumma salli wa barik” (Que los saludos, la misericordia y la abundancia sean contigo ¡Oh Profeta!)”.

Es necesario amar con el fin de ser amado. El merecer el amor, el amar y el ser amado sólo puede ser posible manteniendo una conexión con Al-lah, que es la fuente del amor.

“A quienes hayan creído y obrado bien, el Compasivo les dará amor”.  (19:96).

La fuente del amor es Al-lah, que es llamado Al Wadud (el Amante).

“Di: “Si amáis a Al-lah, ¡seguidme! Al-lah os amará y os perdonará vuestros pecados. Al-lah es indulgente, misericordioso”. Di: “¡Obedeced a Al-lah y al Enviado!” Si vuelven la espalda... Al-lah no ama a los infieles”. (3:31-32)

Referencias:

Asım Köksal, İslâm Tarihi; Bukhari, al-Adabu'l-Mufrad; Doğuştan Günümüze İslâm Tarihi; Abu Awana, Musnad; Ibn Hisham, as-Siratu'n-Nabawiyya; Ibnu'l-Arabi, İlâhî Aşk, (Trnsl by Mahmut Kanık), İstanbul, 1998; Qadi Iyad, Kitabu'sh-Shifa; Ma'mar b. Rashid, al-Jami'; Mehmet Bayraktar, "Asr-ı Saadette Çevre Bilinci", Bütün Yönleriyle Asr-ı Saadet'te İslâm; Muhammed Hamidullah, Hz. Peygamberin Savaşları; Munawi, Faydu'l-Qadir; Tabari, Tafsir; Ibn Kathir, Tafsir; Razi, Tafsir; Qurtubi, Tafsir.

Temas İslamicos

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