¿Por qué fue polígamo el Profeta?

The Answer

Dear Brother / Sister,

Planteemos este asunto desde el punto de vista de esa inigualable personalidad. En primer lugar, hay que señalar que el Profeta (PB), que ocupó la cumbre de la ética, no se casó hasta que tenía 25 años. Dada la especial situación en aquel cálido país y que él vivió en castidad, lo cual es un hecho que ha sido aceptado desde el período en el que vivió, durante tantos años, cabe señalar que él tenía una poderosa voluntad y un gran autocontrol sobre sí mismo. Si él hubiera cometido un error mínimo con respecto a este asunto, sus enemigos del pasado y de hoy en día así lo habrían declarado al mundo. Sin embargo, ninguno de los enemigos del pasado ni de la actualidad se atrevieron a acusarle de un error tal aunque sí le atribuyeron muchas cosas imposibles.

Nuestro Profeta (PB) se casó a la edad de 25 años por primera vez. Este matrimonio fue con un mujer que era muy elevada y excepcional a los ojos de Al-lah y Su Mensajero, pero que se había casado dos veces antes. Ese feliz matrimonio duró 23 años y terminó al octavo año de la profecía como un telón que se bajó, dejando un sentimiento amargo detrás.

El Profeta (PB) quedó solo después de ese período de vida feliz. Él fue un padre único para sus hijos durante varios años. Cuando se casó de nuevo tenía 55 años, una edad en la que muy poco deseo real queda por el matrimonio. Ni la mente ni la razón pueden aceptar que a esa edad en un país muy caluroso alguien se case para satisfacer sus deseos y lujuria.

Otro tema que viene aquí a la mente es el aspecto de la poligamia.

A) En primer lugar, hay que saber que aquellos que hablan así son los que no aceptan los principios de las religiones o que son miembros de otras religiones que están basadas en diferentes libros. Los primeros no tienen, sin embargo, ningún derecho a reprochar algo con respecto a este tema porque están implicados en relaciones informales con numerosas parejas sexuales sin obedecer ningunas leyes o normas.

El ataque de los últimos es también injusto, malicioso e impulsivo. Hay muchos grandes profetas que vienen mencionados en sus libros y que se casaron con más de una mujer al mismo tiempo.

Así por ejemplo, cuando el Profeta Salomón y el Profeta David son tomados en consideración queda claro que los miembros de esas religiones no actúan con justicia cuando se oponen a la poligamia. El Profeta Muhammad (PB) no comenzó la poligamia sino que ésta era ya una práctica de otros profetas. Además, la poligamia no es contraria al espíritu de la Profecía. Como veremos más tarde, la poligamilia era más útil de lo que la gente cree a efectos de la profecía.

En un sentido, la poligamia era necesaria especialmente para los profetas que trajeron nuevos decretos y leyes religiosos porque hay muchos temas relativos a la religión que tienen lugar en el seno de la privacidad de la familia. Estos asuntos pueden ser sólo comprendidos por la esposa de un profeta. De este modo, hay necesidad de profesoras de religión que expliquen los aspectos de esta última claramente.

Las mujeres castas y virtuosas de la Casa del Profeta fueron guías y transmisoras de conocimiento para las mujeres. De este modo, ellas fueron indispensable para el Profeta, la profecía y el mundo de las mujeres.

B) Otro aspecto está vinculado a las esposas del Profeta:

1) Dado que había mujeres jóvenes, de mediana edad y de edad avanzada entre sus esposas fueron establecidos diferentes juicios relativos a los distintos estadios de la vida. Ellos fueron aprendidos y aplicados por la Casa del Profeta gracias a aquellas mujeres.

2) Dado que cada esposa procedía de un diferente clan o tribu, vínculos de parentesco fueron establecidos entre estas tribus y luego entre el Profeta y las mismas. Estos lazos proporcionaron un profundo amor y parentesco entre los miembros de la comunidad. Cada clan y cada tribu contemplaba al Profeta como uno de sus miembros y sentía un profundo afecto hacia él debido a la religión y el parentesco.

3) Cada esposa con la que el Profeta se casó procedía de una tribu diferente, lo cual resultó ser un gran beneficio y un servicio para la causa del Islam, tanto durante como después de la vida del Profeta. Ellas transmitieron sus sunnas implícitas y explícitas y decretos religiosos a sus parientes cercanos y lejanos. De este modo, sus clanes y sus miembros, hombres y mujeres, aprendieron el Corán, el tafsir (interpretación del Corán) y los hadices y fueron capaces de comprender el espíritu de la religión.

4) A través de sus matrimonios, el Profeta estableció vínculos de parentesco en casi toda Arabia, lo que le dió la libertad para moverse y ser aceptado como un miembro de cada familia. Gracias a esta estrecha relación, todo el mundo podía ir a verle en persona y conocer los mandatos de la religión directamente de él. Las tribus también se beneficiaron colectivamente de su proximidad. Sus miembros se consideraban afortunados y se enorgullecían de dicha relación.

Bani Majzum, a través de Umm Salama, los Omeyas, a través de Umm Habiba, y los Hashemíes, a través de Zaibab bint Yahsh, se consideraban así cercanos al Profeta.

C) Lo que hemos mencionado hasta ahora es general y podría ser verdad para todos los profetas en algunos aspectos. Ahora trataremos específicamente de las virtudes de cada esposa del Profeta Muhammad, una por una:

Veremos que la razón y la mente del hombre deben inclinarse ante la bendita vida del Profeta (PB), que está basada en la revelación.

1) Jadiya (que Al-lah tenga misericordia de ella) fue la primera esposa del Profeta. Su matrimonio con esta valiosa mujer, que era 15 años mayor que él, es el mejor ejemplo para cada matrimonio. Él fue leal a Jadiya y le mostró respeto durante su matrimonio. Él nunca la olvidó después de que falleciera y la mencionaba casi en cada ocasión.

El Profeta (PB) no se casó durante cuatro o cinco años después de la muerte de Jadiya. Aunque él tuvo que cuidar a varios niños, superó las dificultades y actuó como un padre y una madre para ellos. Si él hubiera tenido debilidad por las mujeres ¿acaso habría actuado de este modo?

2) Su segunda esposa, aunque no fue la segunda cronológicamente, fue Aisha (Que Dios esté satisfecho de ella). Ella era la hija de Abu Bakr, su amigo más íntimo. A través de este matrimonio, el Profeta otorgó el mayor honor y cortesía a un hombre que había compartido con él los buenos y los malos ratos. Abu Bakr tendrá el honor de estar junto al Profeta en el día cuando todos los lazos de parentesco terminen. Aisha y Abu Bakr tuvieron el honor de estar junto al Profeta (PB) a nivel material y espiritual.

Además, Aisha, que era una persona excepcional, tenía la naturaleza necesaria para cooperar en la misión profética. Su vida después de su matrimonio demostró no sólo que ella podía ser la esposa de un profeta, sino también la más alta autoridad en hadiz, una excelente mufassir y una distinguida experta en la Ley Islámica. Ella representó verdaderamente las cualidades internas y externas y las experiencias del Profeta Muhammad con su entendimiento sin igual.

De este modo, se comunicó al Profeta en un sueño que él debía casarse con ella. Ella era todavía inocente y no sabía nada de los hombres y los asuntos mundanos cuando entró a formar parte de la familia del Profeta.

Aisha se convirtió así en una fuente de honor para Abu Bakr y en una de las estudiantes más notables del Profeta (PB) así como en una gran profesora y transmisora del mensaje del Islam al desarrollar todo su talento y capacidad. Ella entró en la bendita Casa del Profeta (PB) como esposa y como estudiante.

3) Su tercera esposa, aunque no fue la tercera cronológicamente, es Umm Salama (Que Al-lah esté satisfecho de ella). Ella pertenecía al clan de Majzum y formó parte del grupo de los primeros musulmanes que sufrió grandes dificultades en Meca y emigró a Abisinia y luego a Medina.

Su marido, Abu Salama, pasó largos y difíciles días junto a ella. Cuando Umm Salama lo perdió quedó sola con sus hijos. Abu Bakr y Umar la propusieron en matrimonio, conscientes de sus necesidades y sufrimientos como viuda con hijos a los que mantener, pero ella se negó porque creía que nadie podía ser mejor que su marido fallecido.

Algún tiempo después, el Profeta (PB) la propuso en matrimonio. Esto era bastante natural porque ella era una gran mujer y nunca dejó de sacrificarse y sufrir por el Islam. Ella estaba sola después de haber vivido durante muchos años dentro del más noble de los clanes de Arabia y, debido a ello, no podía quedar desatendida o mendigar su sustento. Dada su piedad y su sinceridad y lo que había sufrido merecía ser ayudada. Al casarse con ella, el Profeta (PB) la ayudó. Él estaba haciendo lo que había siempre hecho, ser amigo de aquellos que carecían de amigos y apoyar a los niños huérfanos. Él hizo lo que las condiciones de aquel tiempo requerían.

Umm Salama fue inteligente, como Aisha. Ella tenía la capacidad de convertirse en una profesora y en una transmisora del mensaje del Islam. Cuando el Profeta la trajo bajo su protección, ella, nueva estudiante a la que todas las mujeres estarían agradecidas, fue aceptada en la escuela del conocimiento y la guía.

Podemos explicar el matrimonio del Profeta, que tenía casi 60, con una viuda con muchos niños y su asunción de los gastos y la responsabilidad que tal unión conllevaba de cualquier forma, pero nunca haciendo referencia a la lujuria y la extrema atracción por las mujeres.

4)  Otra esposa del Profeta fue Ramla bint Abi Sufian (Umm Habiba). Ella fue la hija de Abu Sufian, una persona que representó la incredulidad contra la profecía durante un cierto período. Ella fue uno de los primeros musulmanes. Fue una mujer que emigró a Abisinia, donde su marido abrazó más tarde el Cristianismo. Luego, su marido murió y ella sufrió muchos problemas.

Los compañeros de aquella época eran pocos en número y pobres. Ellos no tenían suficiente dinero para apoyar a otros. Así que ¿cuáles fueron sus opciones? Ella podía convertirse al Cristianismo y conseguir ayuda por esa vía, podía volver a casa de su padre, ahora un cuartel general de los incrédulos, o podía mendigar de una casa a otra, lo cual era imposible para un miembro de una de las familias más nobles y ricas. Sólo quedaba una cosa por hacer: la intervención y la ayuda del Profeta (PB).

El matrimonio de Umm Habiba con el Profeta fue realizado de esta forma. Esta gran mujer tenía mucho que enseñar a las otras musulmanas. Ella se unió así a la Casa del Profeta como esposa y estudiante. A través de este matrimonio, la familia de Abu Sufian tuvo la oportunidad de entrar en la Casa del Profeta, lo que llevó a que ellos cambiaran sus ideas y las suavizaran. La influencia de este matrimonio llegó más allá de la familia de Abu Sufian y alcanzó a la totalidad de los Omeyas. Puede decirse que esta familia, que era hostil y estaba cerrada a otras personas, se abrió gracias al matrimonio de Umm Habiba con el Profeta y se mostró dispuesta a llevar a cabo todo tipo de buenas acciones.

5) Otra de las mujeres que entraron en la Casa del Profeta fue Zainab bint Yahsh (que Al-lah esté satisfecho de ella). Ella era una señora de noble cuna con un pensamiento profundo así como una pariente del Profeta. Ella creció cerca de él. Cuando el Profeta  manifestó a los padres de ella que deseaba desposarla con Zaid bin Hariza, su familia dudó un poco porque había esperado que Zainab se casara con el propio Profeta. Eventualmente, sin embargo, ellos dieron su consentimiento a su matrimonio con Zaid cuando el Profeta insistió.

Zaid era un esclavo que había perdido su libertad en una ocasión y el Profeta (PB) le salvó de la esclavitud. El Profeta (PB) quería establecer la igualdad y el equilibrio entre la gente usando para ello el matrimonio y comenzó haciéndolo con sus parientes. Sin embargo, Zainab, que tenía una naturaleza elevada, no parecía tener interés en continuar con ese matrimonio, al que había accedido debido a la insistencia del Profeta. El matrimonio no trajo la felicidad a Zaid tampoco, sino más bien agonía y malestar.

Al final, Zaid se divorció de Zainab, aunque el Profeta (PB) intentó disuadirles y hacer que el matrimonio continuara. Yibril apareció entonces y trajo la orden divina de que el Profeta debía casarse con Zainab. La prueba que el Profeta sufrió fue muy severa. Él iba a hacer algo que nunca antes había hecho. Iba a declarar la guerra a costumbres muy establecidas y arraigadas. Se trató de una lucha severa. Este hecho sólo pudo realizarse porque fue ordenado por Al-lah. Debido a su profunda conciencia de la obediencia, el Profeta hizo lo que le fue ordenado, aunque fue muy duro para él. Aisha declaró: “Si el Profeta hubiera estado inclinado a eliminar algo de lo que le había sido revelado habría suprimido este verso”.

La divina sabiduría quiso que esta mujer elevada y casta entrara en la Casa del Profeta (PB) para educarse y formarse y transmitir el mensaje del Islam. Al final, esto fue conseguido. Ella actuó de acuerdo con las reglas que se derivaban de ser una esposa del Profeta.

6) Una de las mujeres que tuvo el honor de entrar en la Casa del Profeta fue Yuwairiya bin Hariz (Que Al-lah esté satisfecho de ella). Los musulmanes lucharon contra su tribu y cautivaron tanto a los hombres como a las mujeres de la misma con su comportamiento. Cuando esta mujer, que vivía en el Palacio de su tribu, fue llevada a la presencia del Profeta, ella sintió una considerable aflicción y se sintió humillada. Ella estaba llena de pesar y odio.

El Profeta (PB) arregló el problema muy fácilmente. Cuando él se casó con Yuwairiya, ella fue elevada al rango de madre de los creyentes y recibió el respeto de los Compañeros. Y cuando el Profeta dijo: “Los parientes del Profeta no pueden ser esclavizados” y puso en libertad a los miembros de la tribu, él se ganó los corazones de Yuwairiya y su pueblo.

Como hemos visto, nuestro Profeta resolvió el problema muy fácilmente, cuando estaba a punto de cumplir sesenta año,s a través de un matrimonio. De este modo, él hizo la paz cuando todo apuntaba a la continluación de la guerra.

7) Otra de las mujeres afortundas en entrar en la Casa del Profeta fue Safiyya bin Huyayy (Que Dios tenga misericordia de ella), la hija de un jefe tribal de Jaibar. En la famosa Batalla de Jaibar ella perdió a su padre, hermano y esposo y su tribu fue capturada.

Ella estaba inflamada por los deseos de venganza. Sin embargo, cuando se casó con el Profeta y fue elevada al alto rango de esposa del mismo, los Compañeros comenzaron a mostrarle mucho respeto y el Profeta la trató de una forma muy cariñosa, lo cual hizo que Safiyya olvidara todo lo que había ocurrido. Ella comenzó a sentirse orgullosa de ser una esposa del Profeta.

Además, muchos judíos tuvieron la oportunidd de conocer al Profeta estrechamente a través de Safiyya y cambiaron su actitud hacia los musulmanes. Hubo, pues, muchos actos de sabiduría en un acto de Al-lah, que logró muchas cosas a través de una sola acción. Él creó muchas buenos actos y abundancia en este matrimonio al igual que había hecho en otros.

Es apropiado decir que el Profeta enseñó algo a su Umma mediante la forma en la que él era consciente de los pensamientos de sus enemigos.

Mujeres como Safiyya, que pertenecían a naciones y tribus diferentes, son muy importantes para el entendimiento de los estados internos de estas naciones.

8) Otra de las mujeres afortunadas que entraron a formar parte de la Casa del Profeta fue Sauda (que Al-lah esté satisfecha de ella). Ella estuvo entre las primeras en abrazar el Islam y emigró a Abisinia con su marido. Al igual que sucesió con Umm Habiba, se quedó sola cuando su marido murió.

El Profeta Muhammad se casó con ella y reparó su corazón, salvándola de convertirse en alguien miserable. Sauda, que quería casarse con el Profeta (PB), no deseaba nada más en el mundo.

Éstas fueron las circunstancias y motivos detrás de los matrimonios del Profeta. No hubo lujuria aquí. Él se casó con el fin de estrechar su relación con sus lugartenientes, como fue el caso cuando se casó con las hijas de Abu Bakr y Umar, cuando vio determinados talentos y capacidades especiales en las mujeres o debido a algunas otras razones que hemos mencionado antes una por una. Él soportó grandes cargas cuando se casó con ellas.

El hecho de que nuestro Profeta (PB) proporcionara a cada mujer alojamiento, comida y vestido de una forma similar demuestra que él las trató de la misma forma, previno posibles problemas entre ellas antes de que tuvieran lugar y resolvió los ya existentes muy fácilmente o, como dijo Bernard Shaw, “tan rápido como alguien bebe un café”. Esto es una muestra de la extraordinaria personalidad del Profeta.

Conocemos las dificultades de la relación con una sola esposa y dos hijos y por ello nos inclinamos ante el Profeta, que logró manejar sus relaciones con muchas mujeres que se habían casado anteriormente, y que habían desarrollado varios hábitos en los hogares anteriores de una forma muy armoniosa.

Hay un asunto que llama la atención. Es el hecho de que el número de sus esposas fuera mayor que el que estaba permitido a los hombres de su Umma. Se trataba aquí de una situación especial, de una ley especial que contiene muchas razones y sabidurías que podremos llegar a conocer o no. La revelación que restringe la poligamia se produjo después de que él hubiera contraído todos esos matrimonios. De este modo, a él se le prohibió también casarse de nuevo (33:52).

9) Otra esposa del Profeta fue Hafsa bint Umar al Jattab, es decir la hija de Umar. Ella nació cinco años antes de que Muhammad (PB) se convirtiera en Profeta. Su madre fue Zainab, la hermana de Uzmán bin Mazun, uno de los Grandes Compañeros.

No se sabe cuando Hafsa abrazó el Islam. Podemos deducir que ella se convirtió en musulmana después de que su padre Umar abrazara el Islam, ya que sabemos que toda la familia de Umar abrazó el Islam por entonces.

Hafsa se había casado con Junays bin Huzafa as Sahmi. Huzafa estuvo entre los musulmanes que emigraron a Abisinia. Hay hadices que afirman que Hafsa también formó parte de aquella emigración. Después de volver de Abisinia, Huzafa se instaló en Medina junto con su esposa Hafsa.

Junays tomó parte en la Batalla de Uhud y resultó seriamente herido. Él murió como mártir, debido a aquellas heridas, en Medina. Hafsa intentó curar a su marido y se puso muy triste cuando él murió. Umar quería que Abu Bakr se casara con su hija Hafsa. Sin embargo, Abu Bakr no respondió a la oferta de Umar. Entonces Umar se la ofreció a Uzmán, cuya mujer, Ruqayya, hija del Profeta, había muerto y que estaba, por tanto, solo. Sin embargo, Uzmán, que esperaba casarse con Umm Kulzum, la otra hija del Profeta, rechazó la oferta. “No es apropiado para mí casarme en estos días”, dijo tras pensarlo durante un momento.

Umar, que quería hacer que su hija se casara con un fiel creyente, fue a ver al Profeta en un estado de tristeza y le dijo: “Estoy sorprendido por el comportamiento de Uzmán. Yo le ofrecí casarse con Hafsa, pero él no aceptó”. El Profeta le contestó: “¿Puedo ofrecerte un mejor yerno que Uzmán y puedo ofrecer a Uzmán un mejor suegro que tú?”.  Umar respondió: “Sí ¡Oh Mensajero de Al-lah!”. El Profeta dijo: “Casa a tu hija conmigo y yo casaré a mi hija Umm Kulzum con Uzmán”.

Umar estaba muy satisfecho cuando él escuchó esta oferta. Él había querido tener lazos de parentesco con el Profeta, pero no tuvo el valor de ofrecerle en matrimonio a Hafsa porque ella era, como Aisha señaló, “justo como su padre”, es decir, un poco dura de carácter.

Mediante su oferta, el Mensajero de Al-lah reforzó su relación con Umar y le recompensó por su servicio al Islam permitiendo que su deseo se cumpliera. El Mensajero de Al-lah se casó con Hafsa en el tercer año de la Hiyrah (Hégira). Él dio a Hafsa 400 dirham, es decir 118 gramos de plata, como mahr (dote).

Tras la muerte del Mensajero de Al-lah, Hafsa llevó a cabo una vida muy modesta. Unos 60 hadices fueron transmitidos de ella. Algunos provienen directamente de ella y otros los había oído decir a su padre. Hafsa, que sabía leer y escribir, murió en el año 45º de la Hiyrah. Su oración de funeral fue conducida por Maruán, el gobernador de Medina. Según otra narración, ella murió en el año 41 de la Hiyrah.

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