¿Puede explicar con ejemplos los efectos positivos de la creencia en Al-lah en la vida del hombre?

The Answer

Dear Brother / Sister,

El siglo en que vivimos promete a la humanidad felicidad con todas las oportunidades materiales y espirituales que presenta. Sin embargo, no puede decirse que la gente de este siglo sea feliz y que la materia haga a las personas felices a pesar de que las cosas materiales son presentadas como solución a la búsqueda de la felicidad y a pesar de todas las oportunidades que ofrecen. La más importante indicación de ello son las frecuentes crisis espirituales y los casos de suicidio. Cabe señalar que éstos se producen más más en países llamados “desarrollados” y que tienen un alto nivel de bienestar material.

Existen algunos elementos que amenazan el desarrollo regular de la vida humana. Ellos se originan o bien de la propia gente, su mundo interior o el mundo exterior a ella. El deterioro de la salud espiritual y corporal, la depresión causada por el hecho de ser incapaces de satisfacer los propios deseos y la vulnerabilidad ante las creencias e ideales desviados están entre las causas de las crisis que se originan en el mundo interno.

El creer en Al-lah, el confiar en Él y el temerle son las dinámicas más fuertes que afectan a la vida del hombre de una forma positiva.

Además, la creencia en que los ángeles registran todo lo que hacemos, que ellos lo revelarán en el Más Allá y que seremos recompensados o castigados en base a ello sirve como el factor más importante para impedirnos caer en situaciones indeseadas y en las malas acciones.

La creencia produce el amor a la vida y el sentimiento de vinculación a la vida en el hombre. Una persona creyente ve la vida y las cosas de una forma positiva. Él cree que la vida es un don de Al-lah. Lo que es más, él ve su ambiente social y natural como obras de arte de Al-lah y a sí mismo como algo que forma parte de las mismas. De este modo, él considera como su deber el continuar su vida hasta su muerte y lucha por sobrevivir.

Uno de los más importantes fundamentos espirituales que regulan la vida en una comunidad islámica es la creencia. Los mandatos y prohibiciones de Al-lah son obedecidos por una persona creyente.

Una persona que cree en Al-lah se libera de la soledad; él sabe que siempre estará bajo Su misericordia, conocimiento, sabiduría, protección y observación infinitos. Él siempre se refugia en Él, Le pide ayuda y es ayudado por Él. Esta persona mantiene sus actos bajo control, realiza acciones buenas y perfectas y se mantiene alejado de las malas.

Una persona que cree en Al-lah sabe que las riendas de todo están en Sus manos, que todos los tesoros están con Él y que todo es resuelto por medio de Su orden y Su permiso. Esta persona confía sólo en Él y se vincula sólo a Él. Ella espera Su ayuda y no teme a ningún otro ser. No se rinde ante nadie y no pide favores a nadie. De este modo, la creencia libera al hombre de ser un esclavo de las cosas materiales y le hace ganar honor.

El hombre es un ser débil con necesidades infinitas. Él quiere vivir para siempre y tiene que creer en un Ser con un poder y generosidad ilimitados que satisfará estas necesidades y deseos. De otro modo, él no sería capaz de librarse de  angustia.

Podemos considerar que una persona que cree en Al-lah habrá creído en todos Sus atributos. Cada atributo de Al-lah tiene algunos aspectos que están vinculados a nuestra vida. De este modo, la creencia en cada atributo y nombre de Al-lah proporciona al creyente una diferente paz y felicidad.

Así por ejemplo, alguien que crea en el atributo del “baqa” (eternidad) creerá que es baqi (eterno) y no tendrá miedo de morir y ni la preocupación de desaparecer en la nada.

Una persona que está oprimida se adhiere al nombre Adil (Justo) de Al-lah y sabe que será recompensada por la opresión que ha sufrido y que el opresor será castigado.

Del mismo modo, es posible ver los efectos de los nombres y atributos de Al-lah en cada fase de nuestras vidas.

En realidad, el horizonte espiritual del hombre que cree en Al-lah y que se adhiere a Él con amor es tan amplio como el universo; su paz y felicidad son siempre frescos e inmortales como el Paraíso. La luz de la creencia brilla en sus ojos; la verdad, el amor y la felicidad salen de sus palabras. La alta ética, la solemnidad y la corrección de sus decisiones pueden ser vistas en sus acciones y movimientos.

Él considera a todos los hombres como hermanos en términos de creación y los ve a través de los ojos de la gracia y la misericordia. Él es compasivo y ayuda a otros sin esperar ninguna recompensa de ellos. Él consuela al triste y ayuda a los huérfanos. Él mantiene una buena relación con el universo con el poder de la creencia en su corazón. Él hace uso y usa los dones que le han sido concedidos por Al-lah, según Su voluntad.

Una persona que cree en Al-lah no tiene miedo de la muerte, ya que no considera ésta como el inicio de la no existencia sino como la entrada a la vida real y a una bendición eterna. Él se ve a sí mismo como un invitado en este mundo. Él come, bebe y vive pacíficamente, según el permiso de Al-lah, que es el propietario de esta casa de huéspedes. Cuando su visita termina, él abandona esta posada de forma pacífica y va a morar a su lugar eterno. Una persona que cree en Al-lah y se adhiere a Él con amor se libra de la terrible agonía y el dolor causado por la falta de creencia.

Una persona que cree en Al-lah no se daña a sí mismo ni a los demás. La creencia de que Al-lah siempre lo ve a uno en lugares donde no hay ley y el temor a que sus malas acciones acaben siendo castigadas le impide cometerlas. Él no sólo no lleva a cabo estos malos actos sino que intentará hacer tantos favores como pueda. Él llena su espíritu con buenos pensamientos, alcanza una ética alta y rechaza los sentimientos perversos que hay en él. El creer en Al-lah y adherirse a Él hacen al hombre alcanzar la libertad real ya que aquel que conoce que todo ha sido creado por Al-lah se convierte en un esclavo de Al-lah y no de otras criaturas. Él teme al Creador y no a otros seres. Él confía sólo en Al-lah; Él le pide ayuda a Él y se refugia en Él. No se convierte en un siervo de otro siervo. No suplica nada a nadie más que a Al-lah y no adula a nadie.

Una persona que cree en Al-lah considera que la vida es una prueba y que los problemas que encuentra son parte de la misma. Él convierte en parte de su carácter su disposición a hacer frente a los problemas, el mostrar paciencia cuando sufre situaciones dolorosas y el luchar contra las dificultades de la vida, ya que todo ello son signos de una creencia y una confianza plenas en Al-lah.

Además, la creencia da al hombre un sentimiento importante de satisfacción y le permite establecer una distancia hacia los bienes mundanos. Al desarrollar el sentimiento de contento con las pocas cosas que uno posee, la creencia motiva al hombre a sentirse satisfecho cuando sus necesidades satisfacen el mínimo nivel y no el máximo. De este modo, esto impide al hombre caer en una depresión.

Si conocemos y amamos a Al-lah, seremos felices y pacíficos, lo que hará que Al-lah nos ame. Al-lah declara lo siguiente en el Corán:

“¿Acaso no es con el recuerdo de Al-lah como se tranquilizan los corazones?” (13:28)

Amamos a todas las personas y criaturas creadas por Al-lah debido a nuestro amor a Él. A cambio, la gente nos amará y respetará.

El amor a Al-lah, que llena nuestros corazones, nos llevará a hacer buenas acciones. Alguien que cree en Al-lah piensa que hay un Ser que siempre le guarda y le protege. Él cree que será responsable de lo que haga y que tendrá que dar cuentas un día por ello.

Este pensamiento le mantiene alejado de las malas acciones. Él no rompe el corazón de nadie y se aproxima a todos con amor. Él quiere para sí mismo lo mismo que desea para otros. Él se convierte en una persona benevolente, honesta, tolerante y misericordiosa. Él conoce sus responsabilidades y actúa en  base a las mismas. Todo el mundo ama a una persona que tiene tales sentimientos y pensamientos. Este amor les hace pacíficos y felices.

Existen momentos felices y momentos de aflicción en la vida del hombre. Es Al-lah el Que otorga la felicidad. Es también Al-lah el que nos libra de los problemas y tribulaciones. Una persona que cree en Al-lah sabe que es Él quien le libera de los problemas que sufre y se siente tranquila. No se siente sola y goza de seguridad. Al-lah declara lo siguiente en el Corán:

“Y a quien sea temeroso de Al-lah, Él le dará una saliday hará que le llegue la provisión por donde menos lo espera. Y quien confíe en Al-lah tendrá suficiente con Él. En verdad, Al-lah hace que Su orden se realice. Al-lah ha establecido una medida para cada cosa”. (65:2-3)

La creencia elimina el sentimiento de soledad en el hombre. Una persona que se hace amiga de Al-lah se refugia en Él en los tiempos de dificultades. De hecho, ¿acaso no es Al-lah el único Ser poderoso que ayuda al hombre y que tiene el dominio sobre todas las cosas? ¿No es Su morada el único lugar donde uno puede refugiarse? Al eliminar el sentimiento de soledad, la creencia protege al hombre contra el estrés, la depresión y la comisión de suicidio.

Los actos virtuosos y los de adoración son acciones que comienzan cuando la creencia enraiza en el corazón; ellos alimentan la creencia. El hacer favores y actos de adoración hacen al hombre tranquilo y relajado, eliminan las tribulaciones en su mundo exterior y le impiden caer en la depresión. Además, las buenas acciones refrenan al hombre de cometer malos actos. Al-lah declara lo siguiente en el Corán:

“En verdad, la oración protege del pecado y de la equivocación” (29:45)

De este modo, las buenas acciones refuerzan, por un lado, la creencia; por otro lado, proporcionan al hombre paz y sosiego y le impiden caer en el mal. De este modo, ejercen una doble influencia.

Temas İslamicos

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