¿Qué es la Escuela de las Puras Esposas del Profeta (Azway at Tahirat)?

The Answer

Dear Brother / Sister,

El período de Medina fue un tiempo en el que los juicios y los decretos fueron revelados de forma prolija y fueron enseñados a la Ummah por el Profeta. Los Compañeros pudieron ver al Profeta en la Mezquita al Nabawi y le preguntaron acerca de diversas cuestiones y problemas. Ellos aprendieron de él por qué y cómo hacer las cosas. Sin embargo, esto no era tan fácil para las mujeres. Ellas tenían algunas preguntas que hacer. De este modo, las mujeres pidieron al Profeta que les dedicara un día a la semana en su casa.

El Mensajero de Al-lah aceptó la oferta. De este modo, las mujeres comenzaron a ir a la casa del Profeta y le hacían preguntas sobre la religión y recibieron respuestas. Durante uno de tales encuentros tuvo lugar un acontecimiento interesante. En aquel momento, las mujeres comenzaron a hablar entre ellas en voz alta. Umar, que estaba pasando por el lugar, se molestó cuando oyó a las mujeres hablar de este modo ante el Mensajero de Al-lah y aporreó la puerta.

Cuando se le abrió la puerta, las mujeres le miraron y todas ellas callaron de golpe. Umar estaba molesto al ver la situación. Él amonestó a las mujeres diciendo: “¡Señoras! Tenéis miedo de mi pero ¿no tenéis miedo de hablar alto en presencia del Mensajero de Al-lah?”. Entonces las mujeres dijeron: “¡Oh Umar! Tienes un corazón duro y estricto, pero el Profeta no”.

Umar, que había sacrificado todas sus propiedades por la causa del Mensajero de Al-lah, no se sintió complacido de oír que no era como el Profeta. El Mensajero de Al-lah lo advirtió y dijo:

“¡Oh Umar! Si tú caminaras sobre una ancha calle y si el diablo te viera venir, cambiaría de acera”, dijo para consolarle.

La casa del Profeta fue, de este modo, una escuela para las mujeres. Las esposas del Profeta, en especial, eran estudiantes regulares y, en un sentido, profesoras de esta escuela. El Profesor Raşit Küçük de la Universidad de Marmara, Facultad de Teología, explica este tema del modo siguiente:

“Los juicios y los mandatos del Islam se refieren tanto a los hombres como a las mujeres. Sin embargo, existen juicios y decretos que se refieren sólo a hombres o a mujeres. El Profeta no tenía ninguna dificultad en enseñar los juicios y decretos que afectan a las mujeres y los hombres o sólo a los hombres porque estos últimos eran del mismo género que él. Él tuvo, no obstante, que dirigirse a las mujeres con respecto a la enseñanza y la práctica de los asuntos que se refieren a las mujeres y responder a preguntas sobre los mismos. Las esposas del Profeta, que tenían diferentes capacidades, actuaron posteriormente como profesoras para las mujeres creyentes. Este proceso de enseñanza continuó e incluso se incrementó tras la muerte del Profeta” (1993, İzmir, Ebedî Risalet Sempozyumu Tebliği).

En realidad, la Escuela del Mensajero de Al-lah estaba situada cerca  de Masyid al Nabawi y consistía en dos partes. Una de ellas era la Escuela de Ashab as Suffa, que estaba integrada por Compañeros masculinos, y la otra era la Escuela de las Puras Esposas, en la que estudiaban sólo mujeres.

De hecho, las habitaciones de las Esposas Puras eran como una escuela y las esposas del Profeta fueron estudiantes y profesoras en ella y aprendieron juicios y mandatos del Islam directamente del Mensajero de Al-lah y los enseñaron luego a la Ummah. Ese deber continuó después de la muerte del Profeta, como fue mencionado antes. Uno de los mejores y más regulares estudiantes de la Escuela de Ashab al Suffa fue Abu Huraira, que dedicó su vida a la preservación de los hadices del Profeta y que recibió la oración del Profeta para que su memoria fuese fortalecida con el fin de llevar a cabo mejor esta obligación. Por otro lado, la mejor estudiante de la Escuela de las Puras Esposas fue Aisha, que tenía cualidades superiores como la inteligencia, la memoria y la comprensión.

En realidad, el primero de los “Mukzirun” (los que narraron la mayoría de los hadices) fue Abu Huraira, que fue el mejor estudiante de la Escuela de Ashab as Suffa y narró 5.374 hadices. Aisha fue la mejor estudiante de la Escuela de las Puras Esposas y la cuarta de entre los Mukzirun. Ella narró 2.210 hadices.

Como religión última y perfecta, el Islam trajo juicios y decretos que se refieren a todos los órdenes de la vida y que tienen diferentes niveles de importancia. La determinación, enseñanza y aplicación de estos juicios y decretos fue el primero y más importante deber de la Era de la Bendición, ya que el estilo y la forma de vida que Al-lah quería estaba siendo determinado en cada momento de la vida.

Esto llevó a la creación de un magnífico tesoro de juicios y decretos y el deber de presentar este tesoro para la Ummah se hace manifiesto como el certero propósito de los matrimonios del Profeta.

Podemos decir que si excluyéramos a aquellas mujeres y especialmente a Aisha, que disfrutó de un lugar especial entre ellas, la mitad de los decretos y juicios de la religión del Islam desaparecerían.

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