¿Qué es la Sharia? ¿Cómo se vive la Sharia? ¿Es la Sharia válida en este tiempo?

The Answer

Dear Brother / Sister,

El Islam ha fijado sus puntos de vista con respecto a los mecanismos administrativos como ha hecho con otros temas. El Islam ha establecido ciertas reglas para la gestión del estado. El estado debería ser dirigido conforme a principios tales como la justicia, la ley, el respeto a los derechos humanos y el rechazo al abuso de poder.

La Sharia es el nombre de los juicios y leyes generales que el Islam ha traído. Ellos también incluyen la gestión y dirección del estado.

Nosotros debemos transmitir y vivir el verdadero Islam y la verdad de conformidad con el Islam. De este modo, algunas acciones que son llevadas a cabo en nombre del Islam no cumplen con el Islam y dañan al Islam y a los musulmanes.

Puede darse el caso de que alguien encuentre a un hombre que lleva a cabo las oraciones y el ayuno. Pero si continúa hablando con él ve que esta persona, que lleva a cabo los dos principales mandatos del Islam, se opone a la Sharia y queda sorprendido.

También puede darse el caso de que esa alguien encuentre a otro hombre que defiende la Sharia con entusiasmo. Pero cuando conoce más detalles de su vida privada y sus actos de adoración ve que él no siente ni el 1% del entusiasmo que tiene por la aplicación de la Sharia por la realización de sus actos de adoración y queda sorprendido de nuevo.

Esa persona tendrá la misma opinión sobre ambos hombres, es decir, que ellos no conocen en realidad la Sharia.

¿Qué es y qué no es la Sharia?

Sharia significa “religión”, “la orden de Al-lah” y “las órdenes y prohibiciones divinas”.

Una persona debe conocer el significado de un concepto cuando lo rechaza o lo acepta. El que lo apoye o se oponga a él es una cosa distinta.

Uno de los conceptos más discutidos es el de la Sharia. Mucha gente se muestra confusa en este tema. Todo el mundo habla acerca de la Sharia, no importa si conocen su significado o no.

En primer lugar, echemos un vistazo a uno de los mejores diccionarios en turco, “Qamus” de Shamsuddin Sami:

Sharia es definida en él como “la ley divina integrada por las órdenes y prohibiciones divinas, que están basadas en los versos coránicos, los hadices y la iyma (consenso) de la Ummah”.

Dos cosas llaman la atención en esta definición. La primera es el hecho de que la Sharia son “órdenes y prohibiciones divinas”. La segunda es que esas órdenes divinas están basadas en “versos coránicos, hadices y la iyma de la ummah”.

Ömer Nasuhi Bilmen define también este término en su perfecto trabajo: “Hukuk-u İslamiyye ve Istılahat-ı Fıkhiyye Kamusu” de la forma siguiente:

“En el lenguaje de la religión, la Sharia es el conjunto de los juicios religiosos y mundanos, las leyes que Dios Todopoderoso impuso a sus siervos. De este modo, Sharia es sinónimo de religión e incluye tanto los principios de la creencia, llamados leyes esenciales, como los actos de adoración, la ética y las leyes civiles llamados juicios de detalles y aplicaciones”.

“La Sharia significa la ley divina transmitida por un glorioso profeta, según su significado general. Cuando la frase “las leyes de la Sharia” es pronunciada, es necesario entender los juicios de la ley divina. Y estos juicios están basados claramente en el Corán, los hadices y la iyma”.

Los siguientes puntos principales están incluidos en la anterior definición:

1. Al-lah ha impuesto la Sharia a sus siervos.

2. La Sharia es el conjunto de los juicios religiosos y mundanos.

3. Sharia es sinónimo de la palabra “religión”.

4. Todos los juicios sobre la ética, la adoración y la vida diaria y sobre la creencia están contenidos en el concepto de Sharia.

5. En general, las leyes divinas introducidas por cada profeta son denominadas Sharia.

6. La Sharia son los juicios basados en el Corán, los hadices y el iyma.

Uno de los más grandes intérpretes (mufassir) de nuestro tiempo, Elmalılı Hamdi Efendi, define la Sharia de la forma siguiente en su valioso tafsir (comentario del Corán) denominado “Hak Dini Kur'an Dili”:

“En el diccionario, Sharia significa el proceso que se sigue con el fin de transportar agua de un río o una corriente de agua. Se usa como metáfora para las leyes especiales y el camino recto impuestos y ofrecidos por Al-lah a los seres humanos para permitirles alcanzar la vida eterna y la felicidad real. Esto es lo que significa la religión.

Existen algunos puntos que atraen la atención en esa definición también:

1. Al-lah ha impuesto la Sharia y hace responsables a Sus siervos de seguirla.

2. Al-lah ha enviado la Sharia para que Sus siervos alcancen la vida eterna y la felicidad real.

3. Sharia es el nombre del camino recto, que consiste en juicios y leyes especiales.

4. Sharia significa religión.

El gran sabio y pensador de nuestro tiempo, Badiuzzaman, declara lo siguiente en relación a la definición de la Sharia:

“La Sharia significa dos cosas. La primera es la Sharia que regula los actos y estados del hombre, que es el mundo pequeño, que proviene del atributo de la palabra. La segunda es la gran Sharia natural que regula las actividades e inactividad del mundo, que es el gran hombre, que proviene del atributo de la voluntad y que es en algunas ocasiones erróneamente llamada “naturaleza”.

Existen puntos importantes en esa definición también. Badiuzzaman define la Sharia dividiéndola en dos y clarificando el concepto de naturaleza.

1. La Sharia que conocemos regula los actos y estados del hombre, que es el “pequeño mundo”, y proviene del atributo de la palabra de Al-lah.

2. La Sharia que regula las actividades e inactividades del mundo, que es el “gran hombre”.

3. Es erróneo el llamar a las leyes del mundo material “naturaleza” porque ese concepto no contiene connotaciones sobre Al-lah.

Esa explicación tiene otro significado. Este mundo es ordenado y perfecto porque los seres en el universo obedecen las leyes naturales de Al-lah sin ninguna rebelión. No hay ni el más leve desorden. Si los seres humanos obedecieran también las leyes divinas sin rebelarse, ellos alcanzarían la armonía que ellos perdieron y la felicidad que buscaban. La razón de la discordia y la agitación es la rebelión y la transgresión. La llave a la paz en el mundo está en el Islam, al igual que la felicidad en el Más Allá.

Según todas esas definiciones, alguien que dice “Sharia” dice “normas religiosas”.

Sin embargo, el hombre es un ser libre. Él puede aceptarla o rechazarla: “No hay coacción en la religión”.

¿Cómo se vive la Sharia?

Al-lah, que ha dado a la semilla la capacidad de convertirse en árbol y que la ha programado de una forma que dé fruto, ha establecido algunas condiciones para esta transformación. Ese conjunto de condiciones son llamadas la Sharia natural. Esa semilla necesita encontrar su suelo, hallar el agua y buscar el sol para convertirse en un árbol.

La naturaleza del hombre es como esa semilla. Se trata una semilla que puede dar lugar a la vida del Paraíso. La Sharia es el conjunto de leyes que el hombre necesita obedecer para merecer el Paraíso, que es el lugar del placer para la naturaleza humana.

La mente puede conocer a Al-lah si piensa dentro de los límites que Al-lah ha trazado. La lengua se convierte en candidata para conversaciones elevadas en esa tierra eterna si dice cosas buenas y útiles. El cuerpo merece beneficiarse de las bendiciones materiales de esa tierra de felicidad si trabaja y se cansa por la causa de Al-lah.

De los sentimientos como el amor, el miedo, el afecto y la misericordia hasta el ojo, el oído, las manos y los pies, todo mejora y se eleva hacia alturas exaltadas sólo si actúa en consonancia con las órdenes de Al-lah. La Sharia es el nombre del camino que lleva a la verdad. El significado de la misma en el diccionario es “el camino que se sigue para obtener agua de la fuente”.

Yunus, el poeta sufi, resume la forma de alcanzar a Al-lah y encontrar la verdad de la siguiente manera en un poema: “La Sharia y la tariqa son los caminos para aquellos que pueden; el fruto de la verdad está dentro de ellas”.

El destino no puede ser alcanzado sin viajar por el camino. Las afirmaciones que dicen que se puede alcanzar la verdad sin la Sharia son ilusiones que no sirven más que para distraer la atención de aquellos que las realizan.

La tariqah es el símbolo de los actos de adoración supererogatorios. Es una actividad de entrenamiento que es llevada a cabo con el fin de caminar con determinación en el camino de la Sharia y ser más fuerte en contra del ego y el diablo. Es un medio que hace que el siervo se aproxime a su Señor. Ayuda al creyente a entrenar su alma de una manera más efectiva.

En resumen, es necesario obedecer las órdenes divinas con precisión y realizar actos de adoración supererogatorios con el fin de hacer que el corazón gane solidez y el espíritu gane fuerza. Escuchemos lo que dice el Imam Rabbani:

“Es Sharia el impedir que la lengua diga mentiras y el decir la verdad. Si alguien expulsa el pensamiento de decir mentiras de su corazón esforzándose y trabajando duro, eso es tariqa; si él lo hace sin ninguna dificultad, es haqiqah (verdad).”

¿Qué debemos comprender del bonito ejemplo del gran imam? Decir la verdad todo el tiempo, que es una ética alta con la que Al-lah está satisfecho, es haqiqah. El siervo primero tiene que obedecer la orden de la Sharia: “No decir mentiras” para alcanzar luego esa haqiqah. Él mantiene su lengua alejada de ese pecado. Luego, el empieza a trabajar su espíritu para que el deseo de decir mentiras no arraigue en su corazón. Al final, el corazón comienza a odiar el decir mentiras sin necesidad de obligarlo o intentarlo con ahínco. A partir de ese punto, las mentiras no pueden aproximarse al corazón. Cuando esta persona habla, ella dice la verdad absolutamente. Así, se considera que ese hombre ha alcanzado la haqiqah de decir la verdad.

De la declaración del gran imam se desprende que es posible alcanzar ese final feliz sin la tariqah. El hombre puede tener acceso a la haqiqah directamente desde la Sharia. Sin embargo, es seguro que el acceso no puede tener lugar sin la Sharia.

No se trata de hacer aquí un análisis del tasauwuf (sufismo). Sí es preciso aclarar que cuando se pronuncia el nombre Sharia sería algo erróneo el pensar que ella sólo se refiere a las normas de carácter penal. El no decir mentiras es también Sharia. Una persona que no dice mentiras, no murmura, no tiene malas intenciones con respecto a la propiedad, las vidas y las parejas de otros está en la senda de la Sharia y la haqiqah. Si tal persona se opone a la Sharia, entonces se estaría contradiciendo a sí misma.

El fundamento de la religión está basado en la creación del hombre. Existe una esfera de cosas que no están vivas. Los átomos, las estrellas, el aire, el suelo, el agua, la luz y, en resumen todo, dependen de la voluntad universal de Al-lah. Ellos actúan conforme a las leyes divinas que Él ha impuesto. Todo se somete a Sus órdenes debido a Su voluntad. El reino de los ángeles presenta otra visión de esa realidad. Aquellos seres, que fueron creados para adorar, glorificar y alabar a Al-lah, no tienen una voluntad como los seres humanos. Ellos obedecen todo lo que Al-lah les ordena.

En lo que se refiere al hombre, él ofrece una visión distinta en la pintura de la creación. Cada célula y cada órgano de este fruto consciente del universo glorifica y adora a Al-lah. Su existencia no depende de él. Él no puede hacer que su hígado funcione. Tampoco puede hacer circular la sangre de su cuerpo por su propia voluntad. Un sultán es nombrado para ese país que es el cuerpo, que obedece a Al-lah con todas sus células: el espíritu. A ese espíritu se le concede una voluntad, que representa al mismo tiempo una gran bendición y prueba.

El hombre tiene elección y voluntad. Él puede indicar cualquier dirección que desee con su dedo. Él puede volver su rostro hacia cualquier lado que quiera. Puede también utilizar todos los sentimientos presentes en él como desee. Él puede ir dondequiera, comer lo que desee y evitar lo que no le guste.

La voluntad hace frente a ofertas y pruebas y, por consiguiente, puede conducir al Paraíso y el Infierno.

De este modo, la Sharia es una cadena de mandatos y prohibiciones que ordenan a la voluntad humana que permanezca dentro de los límites del área con la que Al-lah está satisfecho y no se meta en el área que no agrada a Al-lah. Se ordena al siervo que se agarre fuerte a esa divina cuerda.

Existen dos existencias que se ven determinadas por la voluntad humana. Una es la del Más Allá. La otra es la de este mundo. Con respecto a esta última, cabe decir que hay leyes y normas para todos los asuntos mundanos. Si el siervo las obedece, se considerará que él ha adorado a Al-lah y su vida en este mundo será más fácil y feliz.

Observamos que las discusiones sobre la Sharia tienen lugar dentro de este grupo y se refieren principalmente a las relaciones sociales y las penas. El centro de las discusiones relativas a la Sharia está enfocado a estas últimas.

Existen ciertamente muchas normas en el Islam referentes al tema penal. Ellas son parte de la Sharia y es necesario creer en ellas. Una persona que no las obedece adquirirá una responsabilidad como sucede en el caso de las otras órdenes y juicios. No obedecer tales mandatos convierte a la persona en un pecador si esa desobediencia tiene un carácter de insensibilidad y de rebelión contra Al-lah. Si tal persona niega y rechaza estas ordenes divinas, juicios y leyes coránicas, él se convierte en un incrédulo. Sin embargo, el Islam no consiste sólo en esos juicios y la religión no está integrada sólo por esas órdenes. El abordar el tema de la Sharia sólo desde ese punto de vista sería desvirtuar la misma y un entendimiento erróneo.

Los juicios islámicos están divididos en los siguientes tres grupos. El primero de ellos consiste en las obligaciones que un individuo tiene hacia sí mismo. El segundo consiste en sus deberes hacia su familia. Y el tercero consiste en sus obligaciones en la vida social.

Hay unos criterios y juicios que la Sharia ha aportado en cada uno de estos grupos. Se considera incredulidad el negar cualquiera de ellos y es un pecado el desobedecer alguno de ellos. Sin embargo, el grupo que tiene prioridad es el integrado por los deberes del hombre hacia sí mismo. Y el más importante de esos deberes es el de la adoración. Existen juicios acerca de las responsabilidades del individuo hacia sí mismo y hacia su familia en todos los libros divinos. En todos ellos se ordena la adoración, y el evitar los pecados es visto como algo esencial.

Existen algunas diferencias en la forma, tiempo y cantidad de los actos de adoración, pero es imposible mostrar una religión que no ordene dicha adoración y una ética elevada. Sin embargo, las normas sociales, especialmente los juicios correspondientes a la gestión del estado, están presentes en su forma perfecta en el Islam, que es la religión última y perfecta.

Nos gustaría en especial decir lo siguiente: el propósito de la creación del hombre es común en todas las religiones. Ese propósito se expresa de la forma siguiente en un verso del Corán: “He creado a los yinn y los humanos para que Me adoren”. Existen también órdenes y prohibiciones basadas en la realización de ciertas condiciones.

En lo que respecta a los juicios sobre la ley penal, ellos dependen de ciertas condiciones. Los musulmanes que viven en Alemania, Inglaterra y Francia no tienen el poder para aplicar esas órdenes y no son responsables por ello. En las discusiones relativas a este asunto, sería un tipo de opresión el crear la imagen de un creyente como alguien que no acepta algunos de los mandatos del Islam y criticarle por ello. Es necesario evitar ese tipo de acusaciones que destruyen la fraternidad islámica y cuyo castigo es muy severo en el Más Alla.

Imaginemos un país cuyos habitantes sean todos pobres. ¿Puede alguien acusar a los individuos de ese país de no cumplir la obligación del zakat (contribución económica)? Por supuesto que no. Ése es el mismo caso para un musulmán que crea en la ley penal del Islam, pero que no pueda aplicarla. Es un deber del estado el llevar a cabo esa tarea. De este modo, el individuo no tiene ninguna responsabilidad con respecto a este asunto.

Los principios básicos del Islam son las órdenes divinas que un individuo debe obedecer no importa donde esté. Los juicios sobre la gestión del estado son órdenes divinas también. Es obligatorio para cada creyente creer en ellos, pero él no es el responsible de aplicarlos.

“La Sharia hace referencia a la ética, la adoración y el Más Allá en un 99%. Se refiere a la política en un 1%. Los administradores deberían pensar en ello”. Badiüzzaman.

Hay que mencionar una clasificación relativa a los juicios islámicos. Los juicios divinos están divididos en dos. Algunos de ellos son juicios que se aplican sólo a los musulmanes. Los otros son juicios que se aplican a todos los que viven en un país islámico. Esta segunda parte se refiere a los juicios y leyes sobre las relaciones sociales y las penas. Si un no musulmán paga el yizyah (un impuesto que los no musulmanes pagan si quieren vivir bajo la protección del estado islámico), se convierte en una persona a la que se aplican los juicios sobre las relaciones sociales y las penas, como ciudadano que es de ese país. Si él roba algo, su mano será cortada; si calumnia a alguien, será castigado, Algunas personas evalúan este tema dándole la vuelta y profieren declaraciones muy erróneas como “no tiene sentido realizar las oraciones y ayunar en un país donde la ley penal islámica no es aplicada”. Ellos acusan a los creyentes que se oponen a ellos de no seguir algunos de los juicios de Al-lah.

En realidad, ellos comenten un error al ignorar los juicios que forman el 99% de la Sharia y que son los fundamentos de la religión y dan más importancia a los juicios y normas que rigen las relaciones sociales y las penas, que se aplican a todos, ya sean musulmanes y no musulmanes, y que aseguran la paz y felicidad de la sociedad.

Un creyente que lee el capítulo de la Sura Al Fatifa en cada rakat de las oraciones y pide a Al-lah que lo guíe al “sendero recto” debería tener cuidado. Todo tipo de extremismo, ya sea por negligencia o exceso, aleja al hombre del sendero recto.

¿Es la Sharia válida en nuestro tiempo?

Mencionaremos dos tipos de extremismo con respecto a este asunto aquí. Mientras algunas personas afirman que no es posible gobernar con las leyes del Islam en nuestro tiempo, otros acusan a todo aquel que no gobierna con las leyes islámicas de incredulidad, sin entrar a considerar sus intenciones. Lo que hace el primer grupo es negligencia y lo que hace el segundo es exceso. Ambos son extremistas y se han desviado del sendero recto.

Queremos mencionar aquí el primer error. Existe un dicho famoso. “Si alguien muestra determinación, lo hace con sus accesorios, suministros y equipo”. Cuando mencionamos la mano, los dedos están incluidos. No se puede pensar en la mano sin los dedos. No podemos beneficiarnos de la mano sin los dedos. Cuando mencionamos la cara, incluimos implícitamente los ojos en ella. Una cara sin ojos estaría incompleta. No se puede separar lo blanco y lo negro del ojo tampoco. El dedo es una parte de la mano; el ojo es parte de la cara y la pupila es una parte del ojo. Las leyes islámicas son así también. Ellas han de ser vistas como un conjunto. Sólo entonces podrán mejorar tanto al individuo como la sociedad y podrán éstos ser llevados a una situación de paz y felicidad.

En una sociedad en la que los fundamentos del Islam son ignorados y la vida del individuo y la familia están basados en principios erróneos, el aplicar sólo las leyes sobre la vida social y las penas no tendría utilidad. Puede no ser posible aplicar tales normas en tal sociedad. Incluso si fuera posible, muchas personas las obedecerían sin creer en ellas y de forma involuntaria, cayendo así en un estado de hipocresía. Eso crearía individuos que parecen musulmanes pero que viven y sienten como enemigos del Islam.

Cabría poner un ejemplo sobre el hecho de que la Sharia debe ser considerada como un conjunto. En el Islam, el interés es haram; está prohibido. Es necesario considerar el verso sobre el interés junto con el siguiente: “Los creyentes son sólo hermanos”. Entonces la siguiente verdad se pone de manifiesto: “Cuando un creyente presta dinero a su hermano, que está en un estado de urgente necesidad y que le pide prestado dinero, aquel no puede pedir que se lo devuelva con una cantidad extra. Eso no sería compatible con la hermandad”.

En una sociedad donde la hermandad islámica se ha debilitado, donde una persona trata de engañar a su propio hermano y donde la propiedad del estado es saqueada de forma inmisericorde, si la prohibición del interés no puede ser aplicada, eso es culpa de la estructura corrupta.

En lo que se refiere a la segunda afirmación, que excede los límites de la rectitud, no es justo calificar a alguien que no aplica el Islam completamente y que no gobierna, o no puede gobernar, según el Islam como incrédulo. La creencia es lo contrario a la incredulidad. Si una persona emite un juicio contrario el Islam o aplica algo contrario al islam, él será un no creyente sólo si lo hace rechazando el Islam. De otro modo, su pecado o desobediencia puede ser mencionado, pero no se le puede acusar de incrédulo. Existe el requisito de la intención tanto en la creencia como en la incredulidad.

Un hombre sólo es considerado un incrédulo si dice: “el juicio del Islam con respecto a un asunto es tal pero no lo acepto y haré esto”. Si él no tiene esta intención y si su juicio erróneo proviene de su ignorancia o de la debilidad de su voluntad y él sabe que hace mal, no es posible llamarle incrédulo, según el credo de Ahlul Sunnah. Sólo los Jariyíes, que afirman que quien comete grandes pecados es un incrédulo, y los mutazilíes, que tienen el punto de vista de que esta persona está entre la creencia y la incredulidad, puede afirmar eso. Todos los sabios de Ahlul Sunnah se muestran de acuerdo en que los jariyíes y los mutazilíes se han desviado del camino recto.

Debemos tener mucho cuidado. Podemos desviarnos de lo que es correcto mientras que creemos que estamos defendiendo el Islam.

Temas İslamicos

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Temas İslamicos
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