Las órdenes y prohibiciones de Al-lah buscan el bien del hombre. Los sabios del Islam están de acuerdo en el punto de que todas los decretos de Al-lah buscan beneficios para la gente. Es un hecho inevitable que haya grandes beneficios para las personas en las cosas que Al-lah quiere que hagamos y que existan desventajas en las cosas que Él prohíbe. Debido a la misión que las enseñanzas islámicas les confieren, los sabios del Islam han estado pensando siempre en los beneficios y la sabiduría de las distintas formas de adoración. Ellos han intentado introducir formas funcionales para ellas con el fin de ayudar a la gente a purificar sus almas y elevarlas. De este modo, las ventajas y la sabiduría que existen en los actos de adoración obligatorios son claras.
El principal propósito del ayuno es hacer que la gente alcance la piedad. Esto viene claramente declarado en el Corán: “¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Al-lah.” (2:183)
El ayuno, que guía a la gente hacia el proceso de la educación espiritual, hace que las personas eliminen el sedimento de los pecados depositado en sus corazones y espíritus en un corto período de tiempo. El ayuno, de este modo, les hace alcanzar el secreto del verso: “¡Bienaventurado el que la purifique!” (91:9). Ésta es una declaración sobre el hecho de que aquellos que purifican sus almas son los que alcanzan la salvación. Del mismo modo que el dar el zakat puede limpiar los pecados de las personas y hacer que su sinceridad y pureza crezcan (9:103) también así funciona el ayuno, que es el limosna del cuerpo y salva a las personas de la dominación de sus almas.
Una persona que ayuna rompe las cadenas de su alma y se aferra a la cuerda de Al-lah. Mientras el alma hace al hombre egoísta y le conduce hacia la soledad, el aferrarse a la cuerda de Al-lah le convierte a uno en un ser social. Durante el mes de Ramadan, el mes del ayuno, las oraciones realizadas en congregación generan un sentimiento de unidad en los espíritus. Los ricos realizan sus oraciones en la misma fila que los pobres y comen en la misma mesa. Los que no pueden ayunar (enfermos, ancianos etc) pagan una compensación que debe ser utilizada para alimentar a una persona necesitada por cada día en que el ayuno no es realizado. Esto es muy valioso para mejorar el desequilibrio en la distribución de ingresos.
El ayuno ayuda a disciplinar el alma carnal debido a que es, por una parte, una restricción voluntaria de los deseos de esta última y, por otro, una forma de educar en la paciencia debido a que enseña a las personas a soportar el hambre y la sed. Para tener éxitos en el proceso de la vida, una persona tiene que aprender a disciplinar el alma carnal. Las personas con voluntades débiles no pueden tener éxito en la vida y también pueden terminar mal en términos de la espiritualidad. Esto es debido a que las formas de adoración tienen una naturaleza y unas características que sólo permiten a los que tienen voluntades fuertes llevarlas a cabo. En este punto, el ayuno es eficaz en el control de los deseos del alma y en la elevación del espíritu en términos de pureza y sinceridad. Del mismo modo, la consideración del ayuno como un medio de ascetismo y de fortalecimiento del espiritu por parte de las diversas culturas y religiones, a pesar de sus diferentes formas que adquiere en cada una de ellas, es interesante en términos de expresión de este hecho.
Gracias al ayuno, la satisfacción vuelve a entrar en nuestras casas. Una persona que soporta el hambre y la sed debido al ayuno entiende a las personas que están en una situación de necesidad y la importancia de estar contento con lo que uno tiene. Élla no derrocha ya más. La declaración del Mensajero de Allah “Estar contento con lo que uno tiene es un tesoro inagotable” (Bayhaqi , Zuhd , 2:88) resuena en los oídos de los creyentes. Al comprender la importancia de la comida, el hombre se vuelve más agradecido a Dios. Él entiende que la ambición provoca privaciones y el estar contento conduce a la misericordia. La manifestación de las palabras del Mensajero de Allah “Los que economizan no tienen un tiempo difícil a final del mes”. (Ibn Abi Shayba, al-Musannaf, 5:331) se hace visible en su vida.
El ayuno permite al hombre disciplinar su vida con el iftar (la cena para romper el ayuno durante el Ramadán) y el suhur (comida antes del inicio del ayuno al amanecer), la oración de tarawih y otras formas de adoración.
El Ramadán, el mes del ayuno, está lleno de oportunidades y tesoros para que el hombre se vuelva hacia su Señor y pida perdón por sus pecados. Una persona tiene la oportunidad de estudiar más el Corán. Como resultado de la abundancia que el Ramadán trae y su destrucción del velo de los pecados sobre el corazón y el cerebro, el hombre comienza a comprender profundamente algunos versos.
Como limosna ofrecida por el cuerpo, el ayuno contribuye en gran medida al metabolismo al eliminar los componentes nocivos depositados en el cuerpo. En este mes el hombre comienza a considerar su cuerpo como una integridad misteriosa y armoniosa de materia y espíritu que es diferente al de las otras criaturas. De este modo, los cuerpos se renuevan y los cerebros brillan... Nuestros cuerpos se vuelven más saludables confirmando así las palabra del Mensajero de Al-lah: “Ayuna y te volverás saludable”. (Tabarani, Mu'yamu'l - Ausat, VIII: 174; Mundhiri, al-Targuib, 2:206)
El ayuno en Ramadán es un tiempo en el que la gente se llena de esperanza y perdón. El ayuno es un instructor que les enseña a permanecer fuertes frente a los problemas que se presentan súbitamente. El Ramadán es también un mes que concede la oportunidad a nuestros hijos de aprender y practicar la religión en un ambiente de excitación.
El Mensajero de Al-lah dijo que los pecados de aquellos que observan el Ramadán creyendo y esperando la recompensa de Al-lah serán perdonados. (Nasai, Creencia, 21). Del mismo modo, el Profeta dijo dirigiéndose a su Compañero Kab bin Uyra: “¡Oh Kab! La oración es la evidencia que prueba que una persona es un musulmán. El ayuno es un fuerte escudo. El dar limosna limpia los pecados del mismo modo que el agua extingue el fuego. ¡Oh Kab! La carne y los huesos que se forman alimentándose de cosas prohibidas merecen estar en el fuego”. (Tirmidhi, Yum’a, 79).
Hay una conexión firme entre la sabiduría y la comprensión de los decretos de ayuno. El ser conscientes de las normas relativas al ayuno nos dará la oportunidad de ayunar de acuerdo con la Sunnah que el Profeta nos dejó como sabiduría.
El ayuno significa no comer, beber o tener relaciones sexuales durante el período comprendido entre el tiempo del fayar sadiq (el segundo/real fayar, es decir el tiempo del día cuando empieza a clarear en el horizonte antes de la salida del sol) y el atardecer.
El ayuno es llamado también imsak. Imsak significa mantener el alma/ego apartados de las cosas que uno desea y no hacerlas. El antónimo de imsak es iftar, que significa romper el ayuno.
El Decreto Religioso del Ayuno
El ayuno es uno de los cinco pilares del Islam. Al mismo tiempo es uno de los grandes signos del Islam. Fue hecho fard (obligatorio) en Medina un año y medio después de la Hégira (Emigración de Meca a Medina) y en el día 10 de Shaban. Su obligación ha sido establecida por el Libro (el Corán), la Sunnah (la práctica del Profeta) y el Iyma (consenso de la ummah/comunidad de los ulemas/sabios del Islam).
En el Corán se declara lo siguiente:
“¡Creyentes!; Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Alá.” (2:183)
El ayuno es también una adoración corporal como la oración obligatoria. La prominente cualidad de esta forma de adoración es lo que mantiene a la gente alejada de los males y que anula los excesivos deseos y caprichos del alma. En un hadith se declara lo siguiente:
“El ayuno es un escudo (que protege a los seres humanos de los deseos lascivos y los males). La persona que ayuna no debe pronunciar malas palabras y debe responder a aquellos que quieren luchar con él/ella diciendo: “Estoy ayunando”.
Dado que el ayuno protege a los seres humanos de las malas inclinaciones, el Mensajero de Al-lah aconsejó a los hombres jóvenes que ayunen con el fin de aliviarse de la presión de los impulsos sexuales. Es un hecho científicamente aceptado que el ayuno ayuda a calmar los deseos lujuriosos.
Cuando el mes de ayuno se aproxima, ocurre un decrecimiento general en el númeo de delitos cometidos en la comunidad. Los males se reducen al mínimo. Por el contrario, las buenas acciones se incrementan. Entre los individuos se produce una cordial unidad y se genera un afecto mutuo. La ayuda mutua y la solidaridad se incrementan también. El Mensajero de Al-lah (PB) explica la razón del efecto social del ayuno en el siguiente hadiz:
“Cuando Ramadán, el mes del ayuno viene, las puertas del Paraíso se abren y las puertas del Infierno se cierran y todos los demonios están encadenados”.
El gran mérito y valor que el ayuno tiene a la vista de Al-lah se explica en el siguiente hadiz qudsi:
“Todos los buenos actos y los actos de adoración que los seres humanos realizan son para sí mismos (hay una preocupación de obtener un placer y beneficio en ellos). Sin embargo, el ayuno no es así. El ayuno es un acto de adoración realizado sólo para Mi aceptación. Y yo otorgaré su recompensa.”
En otro hadiz qudsi se declara:
“Para cada buena acción hay una recompensa de diez a setecientas veces. Sin embargo, la recompensa del ayuno no es dada según ese criterio. Dado que él es para Mí, soy Yo sólo quien dará su recompensa”.
Así pues, para cada buena acción y acto de adoración hay una cierta zawab (recompensa por las buenas acciones que será otorgada en el Día del Juicio) y que va desde las 10 a las 700 el valor de la acción. Para el ayuno, sin embargo, la recompensa es infinita. Y Al-lah no dejará a sus ángeles valorar esta recompensa, sino que Él mismo lo hará. Por esta razón, en el Día del Juicio los creyentes hallarán una gran cantidad de recompensa por su ayuno hasta un punto que nunca hubieran esperado.
El Mensajero de Al-lah dijo también lo siguiente:
“Existen dos alegrías para la persona que ayuna. La primera es la alegría a la hora del iftar (cuando él o ella pueden romper el ayuno al atardecer). La otra es la alegría del ayuno (su recompensa) cuando él o ella encuentren a su Señor.”
En algunos hadices la gran virtud y el honorable estatus de los ayunantes se expresan de la siguiente manera:
“Existe una puerta en el Paraíso llamada Rayyan. En el día del Juicio sólo aquellos que ayunaron pueden entrar por esa puerta (al Paraíso). Nadie más podrá entrar a través de ella. (En el Día del Juicio) se hará una llamada: “¿Dónde están aquellos que ayunaron? Aquellos que ayunaron que se levantan y entren. Después de que ellos hayan entrado, la puerta se cerrará. Desde entonces en adelante, nadie más podrá entrar por dicha puerta.”
“Juro por Al-lah que el olor de la boca del que ayuna es más agradable a los ojos de Al-lah que el olor del almizcle”.
La oración de tres personas no es rechazada:
- La de la persona que ayuna hasta que toma el iftar (la comida que se ingiere al atardecer para romper el ayuno).
- La de un jefe de estado justo y equitativo.
- La de los oprimidos o los que son objeto de una injusticia.
En el Corán se declara lo siguiente:
“¡Creyentes!; Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Al-lah” (2:183)
Es conocido que el Mensajero de Al-lah dijo:
“El ayuno es un escudo que protege al hombre del Fuego, justo como el escudo que le protege de la guerra”. (Nasai, Saum, IV, 167)
El ayuno es un tipo de adoración que protege a la persona que ayuna de todo tipo de deseos y que incrementa la sinceridad. Es muy importante resistir el hambre, la sed y los otros deseos del alma. Los creyentes que creen en Al-lah y deciden hacer el yihad por Su causa tendrán una fuerte voluntad gracias al ayuno.
Ramadan viene diez u once días antes cada año porque el calendario islámico está basado en el año lunar. De este modo, una persona a veces ayuna con el tiempo muy frío en invierno y algunas veces con el tiempo muy caluroso en verano. En un sentido, el creyente hace esta promesa: “Estoy preparado para cumplir las órdenes de Al-lah incluso con un frío glacial y un calor abrasador”.
Además, es un evento muy importante para un creyente el abandonar los deseos de su alma durante un mes con el fin de alcanzar la satisfacción de Al-lah.
La hipocresía no puede intervenir en el ayuno. La naturaleza y características del ayuno y del creyente que ayuna fueron descritas de la manera siguiente:
“El ayuno es un escudo. De este modo, la persona que observa el ayuno debe evitar las relaciones sexuales con su esposa y no debe comportarse de forma estúpida e imprudente. Si alguien lucha con él o abusa de él, él debe decirle dos veces: “Estoy ayunando”. El Profeta añadió. “Por Aquel en Cuyas Manos está mi alma. El olor que procede de la boca de una persona que ayuna es mejor a los ojos de Al-lah que el olor del almizcle. (Al-lah dice sobre la persona que ayuna:) “Él ha dejado su alimento, bebida y deseos por Mi causa. El ayuno es para Mí. Así pues, recompensaré (al ayunante) por él y la recompensa por los buenos actos se multiplicará diez veces (Bujari, Siam).