Preguntas formuladas frecuentemente en la categoría de Justicia

1 ¿Se ordena en el Corán que la mano de un ladrón sea cortada? ¿No es éste un castigo demasiado severo?

El robo significa literalmente “tomar algo que pertenece a otra persona del lugar donde esto es guardado”. Se trata de uno de los crímenes básicos cometidos contra el derecho de propiedad. El proteger la riqueza que se origina de forma legítima está entre los principios básicos del Islam. El Islam considera el trabajo y la propiedad como algo sagrado y castiga aquellos que se apoderan de la propiedad de otros injustamente. De este modo, como sucede con todas las religiones divinas y sistemas legales, el robo es considerado como una grave infracción tanto desde el punto de vista legal como religioso.

El robo es una gran traición que daña el corazón del propietario y un crimen que no puede ser aceptado por la conciencia. Este delito ha existido y existe en cada siglo y en todas partes. De este modo, la religión del Islam ha impuesto una pena severa a aquellos que lo cometen con el fin de imponerle un castigo apropiado y prevenir su comisión. Si esta sanción es aplicada, los casos de robo descenderán hasta el mínimo.

El robo ha sido prohibido con prueba en el Corán:

“Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido.” (5:38)

El Profeta dijo:

“La gente antes de vosotros fue destruida porque ellos liberaban a una persona distinguida cuando cometía un robo y castigaban a un pobre cuando lo hacía”.(ash-Shawkani, Naylu’l-Awtar, VII, 131,136).

En ciertos casos y bajo ciertas condicioines, el castigo de cortar la mano es aplicado. En los casos en que este castigo no es necesario, el ladrón compensa la pérdida.

Los juristas musulmanes han discutido en qué condiciones debe ser aplicado el castigo, el efecto de los agravantes y los atenuantes, y el perdón, y han establecido una rica doctrina legal. Para que un acto tenga la consideración de robo, él debe de haber sido cometido de forma voluntaria y deliberada y que no haya atenuantes como presiones o la necesidad, que disminuyen o eliminan la responsabilidad penal.

Las penas en la Ley Islámica se caracterizan como intervenciones obligatorias y finales que se aplican después de que hayan sido tomadas todas las medidas posibles con el fin de prevenir el delito. En ese sentido, hay que tener en cuenta que el principl propósito del Islam no es el de aplicar castigos sino el de tomar medidas que prevengan la comisión de delitos como el robo, y sirvan para educar y orientar a la gente.

Es de gran importancia, para que todos esos esfuerzos tengan éxito, que la educación religiosa, los valores morales generales de la sociedad, las normas legales y las políticas oficiales estén en armonía unos con otros.

Al-lah el Supremo ordenó que el robo se castigado. En estas condiciones, es necesario cortar la mano del ladrón que cometió un robo dentro de la sociedad islámica, que garantizaba sus medios de vida y su protección.

“¡Oh creyentes! Cortad la mano del ladrón y la ladrona, cuyo crimen ha sido probado, sin dudas o excusas, como castigo por lo que han hecho y como medio de disuasión para que no vuelvan a hacerlo otra vez. Ciertamente, Al-lah es Supremo y Sabio. Sus órdenes no pueden ser discutidas. Él juzga de forma sabia. La justicia está a salvo gracias a Su suprema protección y Su castigo está lleno de sabiduría. Al-lah no aprueba la opresión, el tormento y la perversidad. Él nos concedió manos y fuerza para trabajar en favor del bien y la justicia con ellas. Al-lah nos ordena que Le temamos, hagamos esfuerzos en favor del bien, protejamos a los pobres, cuidemos a los necesitados y ayudemos a los débiles, tal como se declara en muchos versos del Corán.

Él convirtió también en fard (obligatorio) para los ricos dar parte de sus propiedades a los pobres y los débiles mediante Sus mandatos sobre el zakat y las limosnas. Un auténtico musulmán no debe desobedecer las órdenes de Al-lah y debe aplicarlas a su vida. Si uno no teme a A-lah y no busca razones para aproximarse a Él, no puede resistir sus bajos impulsos y su deseo de apropiarse de la propiedad ajena.. De este modo, actúa como si Al-lah no lo viera, se rebela contra Sus mandatos y libra una guerra secreta contra Él. Y la mano de este hombre merece ser cortada como castigo.

En este sentido, no hay que pensar que no existe una igualdad entre el crimen y el castigo. En realidad, la pena no es sólo una compensación por la propiedad robada sino también un castigo por la perversidad que subyace en dicho acto.

Mediante el castigo, el ladrón se purifica de la perversidad. Además, Al-lah estima que los que actúan de esta forma merecen tal castigo no sólo debido a Su ira sino también porque hay una sabiduría en él. En una sociedad en la que se aplica esta pena, el robo es eliminado.

Este castigo debe aplicarse de forma justa. De otro modo, si el castigo para una mano que robó algo es el de que sea cortada, consideremos cuál sería pena para alguien que robó una mano injustamente (es decir, que hizo que una mano fuera cortada de forma injusta).

Si un ladrón, ya sea una mujer o un hombre, que perdió su mano por robar algo se arrepiente después de cometer el crimen y mejora su comportamiento, Al-lah aceptará su arrepentimiento porque Él es el Clemente y el Que perdona. Al-lah no le castigará en el Más Allá, sino que tendrá misericordia de él y le perdonará. En este sentido, aquellos cuyas manos sean cortadas y se arrepientan más tarde no deben ser juzgados con malicia por el robo que han cometido antes, sino que han de ser ayudados.

2 En el Islam el adulterio es castigado con la lapidación y el robo con el corte de la mano. Esos decretos son considerdos bárbaros en la era moderna. ¿Qué tiene que decir con respecto a eso?

Lo que necesitamos hacer los musulmanes es someternos y obedecer las leyes de Al-lah y Su Mensajero.

- Es sabido que en los modernos sistemas legales, al adulterio no es un crimen. ¿Es posible, sin embargo, para una persona sana que tiene un concepto del honor, ya sea creyente o no, tolerar el adulterio, aunque no sea un delito, cuando se refiere a sus parientes?

- Debemos declarar claramente que las órdenes como la lapidación en el Islam son penas severas. Uno de los propósitos comunes de la humanidad y de todas las religiones divinas es asegurar la continuación de la especie. El adulterio es un acto ilegítimo que hace que las nuevas generaciones caigan en la degeneración y la confusión. El adulterio es un crimen grave, un acto que sólo complace a las almas sucias. No cabía esperar que el Islam, que es una religión universal, no fuera a tomar medidas para disuadir a las personas de cometer tales pecados.

- En lo que respecta a las medidas de disuasión, cabe señalar que son necesarios cuatro testigos para la determinación del crimen de adulterio. Sin embargo, es casi imposible que cuatro testigos vean a dos personas cometer adulterio. Además si una persona dice que ha visto a dos personas cometer adulterio y no ve su afirmación confirmada por otras tres personas, recibirá 80 latigazos. Esto significa que nadie debe hablar sobre esto de una forma descuidada.

En realidad casi todos los incidentes de lapidación que tuvieron lugar durante el tiempo del Profeta fueron el fruto de uan confesión de los criminales con el fin de liberarse de la culpa. De hecho, el Profeta (PB) pretendió no oír estas confesiones con el fin de protegerles de ser lapidados. Él hizo todo lo posible para no aplicar la pena, como investigar si el que hacía la confesión estaba sano o no, si hubo realmente coito o sólo actividades preliminares etc. Sin embargo, él tenía que aplicar la pena si ellos insistían en su confesión.

- El decreto del Corán con respecto a la amputación de la mano del ladrón es un tema de relevancia hoy en día porque en ninguna época como ahora hubo tantos ladrones y bandidos. Todo el mundo se muestra de acuerdo en que las penas superficiales no disuaden a nadie de robar.

- El número de casos de amputación de la mano en los primeros tres siglos de la historia islámica, cuando el castigo se aplicó plenamente, fue de sólo seis. (Ismail al-Fahrani, “ash-Shariatu bayna’s-salihin wa’l-Murjifin” al-Ahram, 17 de Enero de 2011)

En este momento, en cada ciudad del mundo, al menos una o más cabezas, no manos, son cortadas y los propietarios de bienes son asesinados al ser robados. Esta época necesita más que nunca de un instrumento de disuasión que sirva para frenar tales crímenes.

- Es necesario escuchar la siguiente declaración de Badiuzzaman Said Nursi:

En una ocasión en el desierto, un hombre era invitado de un nómada, que era una de las personas de la realidad. Él vió que los habitantes del desierto no se preocupaban de guardar sus pertenencias. Su anfitrión tenía incluso algunas monedas colocadas en una esquina de la estancia.

El invitado preguntó: ¿No tienes miedo de los ladrones y dejas tus pertenencias en la esquina de este modo?

El anfitrión respondió: “No tenemos ladrones aquí”.

El invitado dijo: “Nosotros ponemos nuestro dinero en sitios seguros y los cerramos, pero aún así es frecuentemente robado”.

Su anfitrión le dijo: “Nosotros cortamos la mano de los ladrones porque se trata de una orden divina y está en la Sharia”.

El invitado exclamó: “¡Entonces la mayoría de vosotros debe tener la mano cortada!”

Su anfitrión le dijo: “Yo tengo 50 años y en toda mi vida sólo he visto una persona sin ella”.

En resumen, cuando un castigo es realizado siguiendo las órdenes divinas, el espíritu, el intelecto, la consciencia y la facultades sutiles del hombre se ven afectadas e influenciadas. Es por esta razón que la ejecución de las penas una vez cada cincuenta años es más efectiva que el encarcelamiento de numerosas personas cada día”. (Badiuzzaman Said Nursi, Hutbe-i Şâmiye (El Sermón de Damasco), Envar, p. 75-78)

3 ¿Cuál es la importancia que el Islam da a la justicia?

Al-lah dice lo siguiente en un verso:

“Al-lah prescribe la justicia, la beneficencia y la liberalidad con los parientes. Prohíbe la deshonestidad, lo reprobable y la opresión.” (16:90).

Es decir, Al-lah Todopoderoso no consiente la opresión y la rebelión.

Al-lah, que es absolutamente justo, es consciente de lo que significa la opresión. Los opresores y traidores deberán dar cuentas de lo que hacen en detalle en presencia de la divina justicia.

En otro verso, se habla del riesgo de inclinarse ante los opresores y tolerar su opresión, y menos aún de apoyarles:

“¡Y no os arriméis a los impíos, no sea que el fuego os alcance! No tenéis, fuera de Al-lah amigos. Luego, no seréis auxiliados.” (11:113).

En otro verso se declara lo siguiente:

“Al-lah os ordena que restituyáis los depósitos a sus propietarios y que cuando decidáis entre los hombres lo hagáis con justicia.” (4:58).

El punto interesante aquí es que la palabra “hombres” y no “creyentes” es utilizada cuando se menciona la justicia. Esto significa que es necesario tratar a todos con justicia, ya sean creyentes o no.

El siguiente verso nos enseña lo mismo:

“Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá. Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá.” (99:7-8).

Una de los puntos esenciales de la justicia en el Islam es que los amigos, parientes, la nación o el estado no pueden ser considerados responsables por el error de una persona. Al-lah el Altísimo dice lo siguiente en el Corán:

“Nadie cargará con la carga ajena” (35:18)

Todos son castigados debido a sus propios pecados. Una persona que comete un asesinato, y no nadie más, será castigada debido a él. Sin embargo, si alguien hace que otra persona cometa un pecado, tanto el pecador como el que lo ha empujado a hacerlo serán castigados.

Al-lah Todopoderoso ha determinado los límites que la gente no puede violar con respecto a los derechos de los demás en el Corán. Él los ha llamado “los límites de Al-lah”. Él nos dice que aquellos que transgredan estos límites serán vistos como opresores y les advierte que ellos sufrirán el divino tormento.

El Profeta declaró lo siguiente en un hadiz: “Al-lah tortura a aquellos que torturan a otros en el mundo”.

En el Corán, Al-lah Todopoderoso declara que las naciones crueles que no se rigen por la justicia tendrán un triste final. Nosotros citamos aquí dos versos como ejemplo:

“¡Qué de ciudades, impías, hemos destruido, que ahora yacen en ruinas...! ¡Qué de pozos abandonados...! ¡Qué de elevados palacios...!”. (22:45).

“¡Cuántas ciudades impías hemos arruinado, suscitando después a otros pueblos!”. (21:11).

La religión del Islam nos ordena que mostremos respeto por los derechos de los miembros de las otras religiones también. En tiempos de paz, sus derechos están garantizados y protegidos del mismo modo que los de los musulmanes. Según la Escuela Hanafi, “un musulmán que mata injustamente a un no musulmán durante el período de paz debe ser ejecutado”.

El Profeta (PB) advirtió a la gente sobre este tema en el siguiente hadiz: “Yo soy el enemigo de aquel que persiga a los dhimmi. Yo pediré a mis enemigos que rindan cuentas en el Más Allá”. (Kashfu’l Khafa, II, 218, hadiz no: 2341)

Esta es la realidad sobre el Islam. Es necesario buscar entonces la razón por la que algunos musulmanes, que están lejos del espíritu del Islam, están implicados en el terror y la opresión en su ignorancia en lugar de seguir la religión del Islam.

Es sabido que un hombre puede errar. Sólo la persona que comete un crimen será considera responsable por él, no los demás. No es justo considerar a la religión de esa persona responsable por un error personal que esa persona comete.

Es necesario mencionar un punto importante aquí:

Los centros que impiden a los musulmanes aprender el verdadero Islam de sus fuentes originales y practicarlo, que les animan a mantenerse alejados de su religión, les llevan a la depravación y les empobrecen explotándoles de forma inmisericorde son los responsables de que los musulmanes caigan en un estado de anarquía.

4 Según el Islam, ¿por qué debe ser el criminal castigado? ¿Cuál es el propósito de la pena en el Islam?

Ha habido distintas consideraciones con respecto a los castigos a lo largo de la historia. El propósito de las penas está determinado en base a estas consideraciones. En Occidente, el propósito de los castigos en el pasado (hasta el s. XVIII) fue el de la intimidación y la venganza. La quema, la crucifixión, la amputación, la ruptura de huesos, el marcar a hierro fundido, etc fueron los tipos de castigo que se dieron allí en el pasado.

Además no había una correspondencia entre el crimen y el castigo en aquellas épocas. En el Código Criminal Británico, la ejecución era plicada a 200 tipos de delitos hasta el s. XVII. El Código Penal Francés aplicaba la ejecución a 215 tipos distintos de crímenes. La mayoría de ellos eran pequeños delitos.

Con el transcurso del tiempo, la venganza individual fue reemplazada por la venganza social y divina. En la venganza social, la intimidación es lo que prevalece. En la venganza divina, el propósito es el de la expiación. Desde el s. XVIII, los pensadores occidentales han comenzado a luchar contra el propósito de la venganza en las penas y han buscado otros para reemplazarla.

El propósito de la pena en el Islam

El objetivo del castigo en el Código Penal Islámico no es el de oprimir, torturar o vengarse de los criminales, ya que el Profeta no fue enviado a aterrorizar o tiranizar a las personas, sino que lo fue como misericordia para todas las criaturas.

Según lo que se entiende de las fuentes religiosas (versos coránicos y hadices) y las declaraciones de los muhtahids (sabios), el propósito del Islam es el de castigar a los criminales con los siguientes propósitos:

1. Impedir el crimen en general

La aplicación del castigo en la ley islámica debe ser una pena ejemplar que disuada a la comunidad a la hora de cometer crímenes. Es decir, el castigo islámico tiene la cualidad de impedir los crímenes antes de que se cometan y disuadir a las personas de cometerlos por medio de las advertencias.

De este modo, en el Islam las penas son aplicadas a la vista del público. La aplicación de las mismas de una forma pública está estrechamente ligada a la psicología humana.

El propósito de la ejemplaridad y la disuasión se logra de la mejor forma anunciando la pena y aplicándola en presencia del público. De este modo, los sentimientos de las personas relativos al odio a los crímenes y a su condena se mantendrán siempre. Nadie quiere estar en el lugar del criminal y recibir el desprecio de sus conciudadanos en el momento de ejecución del castigo. Esto frena la tendencia de la gente hacia la comisión de crímenes.

2. Impedir el crimen en particular

Uno de los objetivos de la pena en el Islam es el de hacer mejorar al criminal. El castigo es llevado a cabo con el fin de mejorar la ética del criminal y disuadirle para que no cometa otros delitos.

El castigo en el Islam es como la educación del niño por el padre o el tratamiento del paciente por parte del médico. El propósito no es el de oprimir o torturar o vengarse del criminal.

3. Expiación

El castigo como pena por un crimen es expiación (kaffarah), que es la necesidad de la justicia absoluta. De este modo, la víctima queda satisfecha y tranquila y la paz y el orden son matenidos en la comunidad. El Mensajero de Al-lah dijo lo siguiente en un hadiz.

“Un castigo aplicado para la realización de la justicia en la tierra es mejor que la lluvia de la mañana durante 30 días para los que cultivan la tierra”. (Ibn Hanbal, Musnad, II / 402)

Es necesario para que haya justicia el castigar a aquel que haya hecho algo malo. Este tema viene definido de este modo en el Corán:

"Una mala acción será retribuida con una pena igual, pero quien perdone y se reconcilie recibirá su recompensa de Al-lah” (42:40)

Como se ve aquí, es necesario castigar al criminal como se merece para que haya justicia. Sin embargo, es una virtud para la víctima el perdonarle.

La mumazala (igualdad) es necesaria en la pena. La pena debe ser equitativa y apropiada para el crimen. Si la pena es severa en comparación con el crimen, ella generaría una opresión y un descontento, no justicia, dentro de la comunidad. La expiación que se halla en la pena es una enorme gracia y misericordia para el criminal. Según el punto de vista de la mayoría de los sabios, la pena que se paga en este mundo por un crimen expía este último. El criminal no será castigado en el Más Allá debido a este crimen.

El Profeta dijo lo siguiente a este respecto:

“Cuando una persona comete un crimen y recibe un castigo debido a él eso es considerado como su expiación”.(Ömer Nasuhi Bilmen - Hukuki İslamiyye ve Istılahat-ı Fıkhiyye K., I / 33)

Dado que el propósito de la pena es el de lograr la mejora del individuo, es mejor no aplicarla si el criminal se arrepiente después de haber cometido el crimen. Esto es debido a que el propósito de la pena se ha materializado ya.

Cuando una persona confesó al Profeta (PB) que había cometido un robo, el Profeta le dijo: “Yo no creo que hayas robado”. (1)

Del mismo modo, cuando Maiz, uno de los Compañeros, confesó al Mensajero de Al-lah que había cometido adulterio y se arrepentía, el Mensajero de Al-lah le dijo:

“Piénsalo bien. Puedes no haber cometido adulterio, Puede haber sólo besado o hecho algo así”.

Así, él intentó que Maiz retirara su confesión. Sin embargo, después de que Maiz insistiera en que había cometido adulterio, fue castigado (2).

Es necesario decir que en ambos casos mencionados, el crimen no fue probado porque alguien lo conociera y lo viera. Los criminales se arrepintieron y confesaron sus crímenes. Si no lo hubieran hecho, habría sido imposible acusarles.

De este modo, cuando el Mensajero de Al-lah (PB) vio que ellos se habían arrepentido realmente por los crímenes que habían cometido, él no quiso que tales crímenes quedaran probados a través de su confesión. Él consideró suficiente que ellos se arrepintieran y pidieran perdón a Al-lah

Si él crimen ha quedado probado sin la confesión del criminal debido a las evidencias y los testigos, la situación es distinta. El arrepentimiento del criminal no es tomado en consideración en tal caso. En la aplicación de la pena had, el interés de la comunidad, y no el del criminal, es considerado prioritario. El castigo se aplica, con independencia del estado interior del condenado, con el fin de impedir que estos graves crímenes se expandan dentro de la comunidad y causen tensiones y descontento. Sin embargo, el qisas (represalia) está excluido de esto porque en ese supuesto los parientes de la persona asesinada tienen la facultad de perdonar al asesino y el Corán anima al perdón.

Con respecto a los crímenes que son llamado tazir y cuya pena se deja en manos del juez para que éste decida, el estado interior del criminal es tomado en consideración. Si el juez está convencido de que el criminal mejorará, Él puede eliminar o mitigar la pena. Sin embargo, el interés de la comunidad debe ser también tomado en cuenta a la hora de decidir.

Notas al pie de página:

(1) Ahmad b. Hanbal, Baqi Musnad al-Ansar, 21480
(2) Muslim, Hudud, 22; ash-Shawkani, Naylul-Awtar, VII, 95,109; az-Zaylai, Nasbu'r-Raya, III, 314 etc.

5 ¿Cuál es la sabiduría del castigo del raym (lapidación)? ¿Por qué el Islam, que es una religión de amor, lo aplica?

“Un gobernante debe de tener misericordia en su lado derecho y justicia en su lado izquierdo. La recompensa es una necesidad de su misericordia y la justicia requiere el castigo”.

La dignidad de un gobernante le impide no recompensar a los que obedecen las normas y no castigar a los que las desobedecen. Ambas cosas serían signos de debilidad. Dios Todopoderoso está libre de deficiencias como esas.

Debemos declarar claramente que actos como raym acarrean las sanciones más graves en el Islam. Uno de los propósitos dela humanidad y de las religiones divinas es asegurar la descendencia y la continuación de la especie. La fornicación y el adulterio son formas ilegítimas y degeneradas de llevar a cabo las relaciones sexuales en base a diversos criterios humanos y divinos. Son, al mismo tiempo, graves delitos y formas atractivas de cometer un pecado para los humanos. No podemos esperar que una religión divina, como el Islam, no tomara medidas de disuasión para impedir la comisión de estos actos. El castigar un delito no es contrario a la misericordia y el amor, sino una necesidad de la justicia..

Al utilizar la frase “no os aproximéis a la fornicación” en lugar de “no cometáis fornicación” de forma milagrosa el Corán prohíbe a la gente que realice actos que lleven a la fornicación y no sólo que la cometa. La expresión “no os aproximéis a la fornicación” es más efectiva que “no cometáis fornicación”. La primera expresa una prohibición de las cosas que pueden llevar a la fornicación y el adulterio, como tocar, besar, mirar, guiñar el ojo etc. La fornicación y el adulterio son actos perversos y pecados mayores. Además, causan confusión en lo que respecta a la paternidad, llevan a otros actos haram, violan los derechos de otros, socavan los pilares de la comunidad al destruir la familia, extienden la anarquía, causan agonía a muchas personas y extienden las enfermedades fruto de la inmoralidad.

Sheijul Islam Alusi declara lo siguiente: “Una persona cuyos padres no son legítimos es como una persona muerta” (Alusi, Ruhu'l-Maani, Daru'l-Fikr, 8/67)

La Ley Islámica considera la fornicación y el adulterio como violaciones de los derechos públicos y los castiga en base a ello. Hace que el castigo y las sanciones de estos actos sean duros con el fin de disuadir a la gente de realizarlos.

La fornicación y el adulterio destruyen los fundamentos de la familia y la amenazan. La familia es la base de la comunidad. Si tales actos quedaran impunes entonces la perversidad se extendería por la comunidad, causando que la familia colapsara, la comunidad se corrompiera y las nuevas generaciones degeneraran. La Ley Islámica considera el mantenimiento de la comunidad como un valor superior a cualquier otra consideración y le otorga una importancia máxima.

De este modo, la Ley Islámica castiga la fornicación y el adulterio con severidad con el fin de mantener a la gente a salvo de sus nocivos efectos y proteger la comunidad. Además, no quiere que los casados que cometen adulterio vivan y les considera muy malos ejemplos.
Los sabios del fiqh declaran que una persona que comete fornicación y que no es un esclavo hombre o mujer debe recibir 100 azotes. “Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Al-lah, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que créeis en Alá y en el último Día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo.” (24:2)

Estos sabios también señalan que una persona casada, ya sea hombre o mujer, debe ser lapidada cuando comete adulterio.

El castigo del hadd se aplica en dos casos: cuando la persona que ha cometido adulterio lo admite o cuando hay cuatro testigos varones del acto. Las condiciones necesarias para el castigo son que la persona: 1. No esté mentalmente incapacitada. 2. Haya alcanzado la edad de la pubertad. 3. Sea libre de escoger. 4. Sepa que es haram.

Así pues, el Islam intenta mantener a la gente alejada de estos actos destructivos y le aconseja vivir en una atmósfera de pureza y dentro de los límites de la castidad.

Sin embargo, con independencia de lo fuerte que sea el sistema y lo sólidas que sean las reglas que el mismo aprueba, no se conseguirá mucho si el individuo no acepta de buen grado dicho sistema y dichas reglas. De este modo, además de disponer de unas normas fuertes y sólidas, los individuos deben ser educados de tal forma que estén dispuestos a aplicarlas, adquieran una pura conciencia acerca de su necesidad  y presten atención a las sugerencias y consejos. El Sagrado Corán transmite al hombre: “No importa lo que hagas o cuando y donde lo hagas, siempre estarás bajo el control de Dios Todopoderoso” y le ordena hacer todos sus actos dentro de este marco.