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1-) ¿Qué edad tenía Aisha (RA) cuando se casó con el Profeta Muhammad (PB)?

Diez años después de haberse convertido en Profeta, a la edad de 50, el Profeta Muhammad necesitaba esposas para ayudarle a hacer el trabajo doméstico, cuidar de sus hijos y ayudarle a invitar a la gente al Islam. Él quería casarse con Sauda, que era viuda y de edad avanzada y con la hija de Abu Bakr, Aisha.

El Profeta hizo esta petición unos 12 años después del inicio de la Revelación. Aisha había nacido 5 o 6 años antes del comienzo de esta última. De este modo, tenía 17 o 18 cuando se casó con el Profeta Muhammad (PB).

Este punto viene mencionado con todo detalle en el Libro “Asr-ı Saadet (La Era de la Bendición)” de Maulana Shibli. (Ist. 1928. 2/ 997)

Podemos concluir definitivamente a través de la biografía de Asma, la hermana mayor de Aisha, que ésta estaba en edad de contraer el matrimonio cuando se casó con el Profeta Muhammad (PB). Los viejos libros biográficos escritos sobre Asma dicen lo siguiente:

“Asma murió en el año 73 de la Hégira (Hiyrah), o Emigración a Medina, cuando tenía 100 años. Durante la Hégira ella tenía exactamente 27 años. Dado que Aisha era 10 años más joven que su hermana, debió tener durante la Hégira alrededor de 17. Además, ella estuvo comprometida con Yubair antes de casarse con el Profeta Muhammad (PB). De este modo, ella era una joven en edad de contraer matrimonio”. (Hatemu’l Enbiya (El Sello de los Profetas. El Profeta Muhammad y Su Vida) por Ali Himmet Berki y Osman Keskioğlu, p. 210)


2-) ¿Es posible hallar pruebas de la profecía de Muhammad (PB) en la Torah, Los Salmos y el Evangelio?

Las pruebas de la profecía de Muhammad en el Evangelio distorsionado

Resulta significativo que hayamos nombrado a la Biblia como “distorsionada” en el título. Distorsionada significa falsificada y cambiada. A pesar de lo preciso y cuidadoso del proceso de distorsión, dirigido a eliminar cada versículo que informara sobre el Profeta Muhammad (PB) en la Biblia, aún permanecen algunas pruebas. Todas las que vamos a presentar aquí son evidencias sobre el Profeta Muhammad (PB)..

Si hay tantos signos sobre él (PB) en la Biblia distorsionada, entonces ¿cuántos habría en la Biblia auténtica que fue revelada a los profetas, incluyendo Jesús (AS)? Pensemos en ello.

Las distorsiones que los cristianos y los judíos cometieron en sus libros, especialmente la remoción de los versículos que informaban acerca del Profeta Muhammad (PB), son mencionadas en el Corán de la manera siguiente:

“¡Ay de aquéllos que escriben la Escritura con sus manos y luego dicen: Esto viene de Al-lah, para, luego, malvenderlo! ¡Ay de ellos por lo que sus manos han escrito! ¡Ay de ellos por lo que han cometido!” (2:79)

“¡Gente de la Escritura ! Nuestro Enviado ha venido a vosotros, aclarándoos mucho de lo que de la Escritura habíais ocultado y revocando mucho también. Os ha venido de Al-lah una Luz, una Escritura clara”. (5:15)

El Corán nos informa que los cristianos ocultaron mucha información que le había sido revelada a Jesús (PB). Una parte de esta información se refería a la venida del Profeta Muhammad (PB). En esta sección, vamos a analizar las expresiones sobre este hecho que aparecen en la Biblia.

1. Jesús dijo: “Si vosotros me amáis, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con vosotros”. (Juan 14:15-16)


2. Jesús dijo: “Mas el Paráclito, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. ” (Juan 14: 26)


3. Jesús dijo: “Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.” (Juan 14: 29)


4. Jesús dijo: “Pero cuando venga el Paráclito, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)


5. Jesús dijo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Paráclito no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” (Juan 16:7)


6. Jesús dijo: “… Pero cuando venga el Paráclito, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13)


7. Jesús dijo: “… El Paráclito me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:14)
 

La palabra original de la expresión bíblica “Paráclito”, que fue dada como una buena nueva por el Profeta Jesús (PB) es “Munhamenna” en siriaco y “Periklitos” en griego. La palabra equivalente en árabe sería “Ahmad”. “Ahmad” (PB) es el nombre del Profeta Muhammad (PB).

En el Corán también se expresa que su nombre en la Biblia era “Ahmad”: “Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: “¡Hijos de Israel ! Yo soy el que Alá os ha enviado, en confirmación de la Tora anterior a mí, y como nuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad”. (61:6)

Y también todas las características que fueron mencionadas arriba son poseídas sólo por el Profeta Muhammad (PB). Por lo tanto, es el Profeta Muhammad (PB) el que es mencionado como la persona esperada en la Biblia y sobre el que se dan las buenas noticias.

Además, la palabra “Paráclito” es explicada en las interpretaciones bíblicas como “la persona justa que distinguirá la verdad y la falsedad”, es decir, la persona que llevará a la gente hacia la verdad después de Jesús (PB). ¿Acaso apareció alguien distinto a Muhammad (PB), que llevara a cabo este deber, además que él, en este mundo? La respuesta es no.

8. Jesús dijo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Paráclito no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” (Juan 16:7)


¿Acaso alguien más que el Profeta Muhammad (PB) existió en este mundo que diera un consuelo real a la humanidad? La respuesta es no. El Profeta Muhammad (PB) fue quien salvó al hombre de la aflicción de la muerte y le proporcionó un consuelo real.


9. Jesús dijo: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.“ (Juan 14: 30)


10. Jesús dijo: “…Y cuando el Paráclito venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan 16:8)

Después del Profeta Jesús (PB), ¿acaso vino otro distinto al Profeta Muhammad (PB) como señor del mundo que distinguiera lo justo de lo erróneo y mostrara a los hombres el camino recto? ¿Y quien más merece tener el título de “príncipe de este mundo” que él? Y ¿qué profeta vivió después de David (Daúd) (AS) distinto al Profeta Muhammad (PB) y extendió su religión desde el oeste al este, estableció un sistema tributario en los países y conquistó el corazón de los reyes y de una quinta parte de la humanidad, que lo alaba en las oraciones y le glorifica cada día? ¿Qué persona distinta al Profeta Muhammad (PB) consiguió esto? De este modo, la expresión utilizada por Jesús, “príncipe del mundo” hace referencia al Profeta Muhammad (PB). Su famoso título es  el de “el orgullo del universo”.

11. El testimonio de Juan el Bautista es el siguiente: ·Él confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: “¿Quién eres pues? ¿Eres tú Elías?” Dijo: “No”. “¿Eres tú ese profeta?” Y respondió: “No.” (Juan 1:20-21)

Al Profeta Juan (Yahia) se le hacen tres preguntas y sus respuestas a todas esas preguntas es negativa:


a.¿Eres tú Cristo, es decir, Jesús?


b.¿Eres tú Eliyah (Elías)?


c.¿Eres tú ese Profeta?


Así, tres profetas son mencionados en el Evangelio de Juan: Jesús (PB), Elías (Eliyah) y Muhammad (PB).

Lo que interesa destacar de estos versículos es que “ese Profeta” es diferente de Jesús (PB). Así, ¿quién es la persona que reveló a la gente lo que oyó de Dios y que no vivió durante el tiempo de Jesús y es mencionado como “ese Profeta” distinto a Jesús? Por supuesto, es el Profeta Muhammad (PB) ya que ninguna otra persona aparte de él puede ser considerada como profeta después de Jesús (PB), que llevó a cabo su deber de la profecía y ganó un importante lugar en la historia.

12. “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:15-20)

En ninguna parte de la Biblia se dice que no habrá un profeta después de Jesús (PB). Sin embargo, el siguiente criterio es establecido para reconocer a aquellos que afirman ser profetas:


“Por sus frutos los conoceréis e identificaréis al verdadero y a los mentirosos”.

Si no hubiera habido profetas después de Jesús (PB), él podría haber dado una respuesta corta y decisiva como ésta: “No habrá profetas después de mí. Él que afirme ser profeta después de mí es definitivamente un mentiroso”. De este modo, el método de Jesús (PB) para identificar a un profeta mentiroso y otro auténtico es una prueba suficiente sobre la venida de un nuevo profeta después de Jesús.

La venida de un profeta después de Jesús (PB), que es reconocida en la Biblia, es suficiente prueba de la profecía del Profeta Muhammad (PB) porque después de Jesús el resultado fructífero de la aparición de sociedades que creen en Dios, confian en Dios, aman a Dios y abandonaron la adoración de los ídolos fue logrado sólo por la religión que fue traída por el Profeta Muhammad (PB).


13. Jesús (PB) fue a Jerusalén. Él comenzó a predicar todos los días. Sin embargo, prominentes figuras y religiosos querían matarle. Jesús (PB) les envió el siguiente mensaje:


“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.”

En una de sus enseñanzas, él ofrece un ejemplo sobre la verdad que se halla detrás de los oráculos: la parábola de los labradores malvados.
(Mateo 21:33-46; Marcos 12:1-12; Lucas 20:9-19)

“Oíd otra parábola: Hubo un propietario de tierras, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro lo mataron, y a otro apedrearon. Él envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e obraron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?


Ellos contestaron a Jesús lo siguiente:


“A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.”


Jesús les preguntó:


“¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le aplastará.”


Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. Pero aunque buscaban cómo echarle mano, temían la reacción del pueblo, porque éste le tenía por profeta.

“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.”

“La piedra” que se menciona en estas frases es definitivamente el Profeta Muhammad (PB) y el pueblo al que le serán dados los frutos es la ummah (comunidad) del Islam. Los esfuerzos para interpretar “la piedra” como Jesús por parte de los eruditos cristianos son vanos.

a.
Se desprende ciertamente de la frase que la persona a la que la misma se refiere es diferente de Jesús (PB), del que se afirma que es el hijo de Dios. (que Dios perdone).

b. Según la afirmación de los eruditos cristianos, Jesús (PB) fue muerto por los judíos. ¿No es apropiado preguntarse cuál es el sentido entonces de hacer caer la piedra sobre ellos teniendo en cuenta que aquel sobre la que ella cayera será aplastado?

c. Jesús (PB) dijo en la Biblia de Juan, 12:47: “Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.” Esta afirmación también está en contra de la función de ser “una piedra” como se explicó anteriormente porque, según la expresión de la Biblia, aquel que cayere sobre esta piedra “será quebrantado” y aquel sobre el que ella cayere será aplastado.


d.En Los Salmos, se declara que era sorprendente que la piedra se convirtiera en la “cabeza del ángulo”, como indica la expresión “y es cosa maravillosa a nuestros ojos”. Según la afirmación de los cristianos, David (PB) respetaba a Jesús (PB) tanto que -Dios perdone- solía pensar que Jesús era Dios. Así que por qué él encontró sorprendente que la piedra fuera la “cabeza del ángulo?”. Así pues, esta persona debía ser diferente de Jesús (PB) y su profecía debía ser considerada como sorprendente.

De modo que esta persona debe haber sido diferente a Jesús (PB) y su profecía debe haber sido considerada como sorprendente. La realidad es como sigue: dado que los hijos de los israelitas no nacieron a partir de Agar y no proceden de su familia, ellos no veían a los Hijos de Ismail como iguales a elos y la no aparición anterior de Profetas de la familia de Ismael (PB) puede haber sido la causa de su sorpresa.


e.El Profeta Muhammad (PB) cuya autenticidad y rectitud está probada por muchas evidencias, expresó también en el siguiente hadiz que la piedra era él mismo:

“El símil de los profetas antes de mí es como una mansión que ha sido hecha muy hermosa, pero una piedra de ella está perdida. La gente la mira (a la mansión) y se pregunta dónde está la piedra que falta. Aquí, la mansión está completada conmigo y la profecía termina conmigo”. (1)


14. En la Biblia se describe a este profeta que vendrá y se convertirá en el señor del universo como “aquel que tiene saif y bastón”. (2). La palabra árabe “saif” aquí significa “espada”. Así pues, el profeta tiene un deber del yihad. Esto demuestra esta persona no puede haber sido Jesús (PB) porque éste no tuvo permiso para hacer yihad y no luchó en ninguna guerra. Así pues, el “poseedor de la espada” sólo podía ser el Profeta Muhammad (PB), ya que él (PB) y su ummah sí recibieron el permiso para hacer yihad. Por otro lado, el Profeta Muhammad tenía un bastón y solía llevarlo con él.

15. De nuevo, el Profeta que vendrá en el futuro es mencionado como el “sahib ut taj” (el poseedor del turbante). (3). Esto es algo peculiar del Profeta Muhammad (PB). “Taj” significa un turbante que está enrollado alrededor de la cabeza. En los tiempos antiguos, las personas que solían llevar turbante, entre todas las naciones, eran los árabes. Así que el “sahih ut taj” mencionado en la Biblia es el Profeta Muhammad (PB).


PREGUNTA:¿Por qué es que mientras que los otros profetas pronosticaron la venida de Muhammad (PB), Jesús insistió más en ello y en forma de buena nueva?


RESPUESTA:Porque Ahmad (PB) defendió a Jesús (PB) contra las terribles negaciones y calumnias de los judíos y salvó a su religión de la corrupción. Además, frente a la onerosa Sharia de los Hijos de Israel, que no reconocieron a Jesús, el Profeta Muhammad (PB) vino con una Sharia elevada que era fácil e integral y completaba las deficiencias de la Sharia de Jesús. Por estas razones, Jesús a menudo dio la buena nueva de que el “príncipe del mundo” vendría.

[1] Sahihu’l-Bujari, IV, 162- 163
[2] Nabhani, Huyyatullah ala’l-Alamin, 99, 114.
[3] Nabhani, Huyyatullah ala’l-Alamin, 113,114; Ali al-Qari, Sharhu’sh-Shifa, 1:739.

Las Pruebas de la Profecía del Profeta Muhammad (PB) en la Torah Distorsionada

El Corán dice que los judíos distorsionaron el libro de su religión, la Torah, cambiando de lugar sus palabras y su significado. Eso es por lo que los signos que anunciaban al Profeta Muhammad (PB) fueron distorsionados y alterados por los judíos. Así pues, la Gente del Libro, que distorsionó el significado real de las palabras, hizo difícil entender los signos en la Torah que hacen referencia al Profeta Muhammad (PB).


Los siguientes versos del Corán abordan este tema de la manera siguiente:


“Algunos judíos alteran el sentido de las palabras y dicen: "Oímos y desobedecemos...” (4:46)


“Alteran el sentido de las palabras y dicen: "Si se os ha dado esto, ¡tomadlo!; pero, si no es esto lo que se os ha dado. ¡guardaos!”. (5:41)


Ahora vamos a ver las expresiones de la Torah que se refieren al Profeta Mohammad (PB):

1. “Porque así dice Jehová de los ejércitos: “De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Himada de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Hageo 2:6-7).

Las buenas nuevas de su venida y la palabra “Himada” en el texto original de la Torah provienen de la misma raíz del nombre Muhammad en árabe y también de Ahmad: “Ha, Mim y Dal”. Ambos términos normalmente son equivalentes. De este modo, la palabra que conlleva el significado del nombre del Profeta Muhammad (PB) es mencionada asociada a un hecho magnífico, que tendrá lugar en el futuro, según la expresión del versículo.

Así pues, ¿qué puede ser más magnífico que la venida del Profeta Muhammad (PB), que reveló la existencia de Dios a miles de millones de personas después del Antiguo Testamento? Este versículo de la Torah nos informa sobre el Profeta Muhammad (PB) y el triunfo del Islam en todo el mundo, que es un evento magnífico y glorioso.


2.La parte 42 de Isaías, en el Antiguo Testamento, nos informa acerca del Profeta Muhammad (PB) y su venida. Leámos primero esta parte del Antiguo Testamento y analicemos luego estas expresiones, que están presentes en la Torah:


“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, por quien mi alma tiene satisfacción; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley. Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias. Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.”

Existe una gran concordancia entre las expresiones que están presentes en Isaías, parte 42 del Antiguo Testamento, y el Profeta Muhammad (PB). La buena noticia que se declara aquí es el Profeta Muhammad (PB). Veamos esto analizando las expresiones una por una:

 

a. “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, por quien mi alma tiene satisfacción; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.” (Isaías 42:1)


Esta frase del Antiguo Testamento se refiere totalmente al Profeta Muhammad (PB). Dios le apoyó y le escogió entre los seres humanos. Además Dios Le envió a Gabriel (PB), el Arcángel, y extendió la justicia entre las naciones a través él. De este modo, las cinco cualidades de la persona que son mencionadas en la citada expresión fueron poseías por el Profeta Muhammad (PB). Así, la frase de la Torah da la buena nueva de la venida del Profeta Muhammad (PB).


b. “No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.” (Isaías 42:2-3)


Estas expresiones, que están presentes en la Torah, nos informan acerca de la ética elevada del Profeta Muhammad (PB).  El Corán expresa también estas características del Profeta Muhammad (PB) diciendo “Eres, así, de eminente carácter” (1).


c. “No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley…” (Isaías, 42:4)


Esta expresión de la Torah nos informa también sobre el Profeta Muhammad (PB), ya que él gobernó cuando estaba todavía vivo y aseguró la justicia. Y él nunca perdió su valor, ya que el siguiente verso le fue revelado: “Al-lah te protegerá de los hombres. Al-lah no dirige al pueblo infiel”. (2). Él despidió entonces a dos guardias que estaban ante su tienda y les dijo: “Ahora Al-lah me protegerá. No necesitáis esperar aquí. (3). La gente y las naciones que estaban oprimidas esperaban a esta persona. De este modo, esta expresión nos informa sobre el valor del Profeta Muhammad (PB), su defensa de la justicia y la espera de la gente de la costa. Por esta razón, podemos concluir que ella indica e incluso define al Profeta Muhammad (PB).

d. “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luzde las naciones …” (Isaías, 42:6)


Se dice aquí que la persona a la que se refieren las buenas nuevas recogidas en la Torah sería protegida por Dios en las situaciones más difíciles e incluso en tiempos en los que la supervivencia parecía casi imposible. Él estaba, sin embargo, protegido y alcanzó una situación de seguridad, tal y como se señala en la historia. Durante la emigración de Meca a Medina (hiyra) se produjo la posibilidad de que el Profeta (PB) fuera capturado por los politeístas, cuando se hallaba refugiado en una cueva con Abu Bakr (ra), que estaba llorando por él. En ese momento, el Profeta (PB) informó a su leal amigo acerca de la existencia de esta protección divina diciendo: “No temas, Dios está con nosotros”. (4). En cada fase de la vida del Profeta (PB) puede ser vista esta protección divina. Aquellos que conocen la vida del Profeta comprenderán esto mejor.

Además, el Profeta Muhammad (PB) hizo que las personas se llevarán bien unas con otras. Las hostilidades sangrientas llegaron a su fin y los enemigos se convirtieron en leales amigos gracias a él... y de nuevo las naciones encontraron el camino recto por medio de él y, así, virtualmente él se convirtió en una fuente de luz. De este modo, la persona sobre la que se da la buena nueva es descrita.con tres cualidades en la Torah: 1) Dios le protege, 2) hará que la gente se lleve bien y 3) se convertirá en un guía para las naciones. Es sabido que el Profeta (PB) poseía esas tres cualidades.

e. “para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. …” (Isaías, 42:7)

Esta expresión de la Torah nos informa acerca del Profeta Muhammad (PB) también, ya que él curó los corazones y las mentes enfermos. Con su ayuda, las almas quedaron liberadas de la cautividad del mal y aquellos que vivían en la oscuridad del politeísmo alcanzaron la luz del tauhid (la unidad de Dios).

f. “Yo Jehová; éste es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.” (Isaías, 42:8)


Esta expresión de la Torah es significativa. Por medio de este verso, Dios nos informa que la persona sobre la que Él ofrece la buena nueva destruiría el politeísmo. La mayor lucha que el Profeta Muhammad (PB) libró fue, de hecho, contra los politeístas y cuando él conquistó la ciudad de Meca, la primera cosa que hizo fue destruir los ídolos.

Además, en este verso, Dios dice: “Él no permitirá alabar a los ídolos”. Cabe señalar que Profeta Muhammad (PB) realizó esta tarea y mediante la expresión “Al hamdu lil lah” (la alabanza es para Dios), él nos informó que todas las alabanzas eran únicamente para Dios. Así pues, la persona a la que se refiere la buena nueva es el Profeta Muhammad (PB) porque él cumplió este deber de luchar contra los ídolos, tal y como viene descrito en la Torah.

g. “Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. ” (Isaías, 42:11)

Esta expresión de la Torah nos informa también sobre el Profeta Muhammad (PB). El Profeta fue miembro de la comunidad que procedía de los descendientes de Cedar, que fue el hijo de Ismael (PB), el hijo de Abraham. De este modo, esta expresión nos habla de los antepasados del Profeta Muhammad (PB)


En resumen, estas partes del Antiguo Testamento se corresponden de forma total con el Profeta Muhammad (PB). Además, si seguimos leyendo el verso 17 del Capítulo 42 de Isaías, vemos que habla de la humillación de los politeístas: “Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.” Este verso es significativo porque esta humillación fue llevada a cabo por el Profeta Muhammad (PB).


3. “Les levantaré un Profeta de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. .” (Deuteronomio, 18:18)


4. “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará un profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; yo pondré mis palabras en su boca” (Hechos de los Apóstoles, 3:22)


Analicemos ahora esas dos frases tomadas de la Biblia:

a. El dicho del Profeta Moisés (PB) “de entre vuestros hermanos” se dirigió a los descendientes de los israelitas, que provenían de la raza de Isaac (Ishaq) (PB), que fue hijo de Abraham (AS). Él se refiere a los descendientes de Ismael (Ishmael) (AS), que fue hermano de Ishaq (AS). El Profeta que vino de entre los hijos de Ismael sólo puede ser el Profeta Muhammad (PB) porque él fue el único profeta que vino de la estirpe de Ismael. Josué y Jesús eran descendientes ambos de los israelitas.
 

b.Al decir “un profeta como yo”, Moisés (AS) se refería también al Profeta Muhammad (PB), que se pareció al Profeta Moisés hasta en veinte cualidades, tales como el yihad, las leyes y normas que debían establecerse, las penas que decretó, la obediencia de sus comunidades a ambos etc. No se refiere en ningún caso a Josué o Jesús.

c. La expresión del verso. “Yo pondré mis palabras en su boca” viene a implicar el carácter analfabeto del Profeta Muhammad (PB) y aunque él no sabía leer y escribir, el memorizó la palabra de Dios fácilmente y la repitió a la gente. Este anuncio se cumplió exactamente como había sido dicho.

Queremos también apuntar a una expresión que está presente en el versículo citado (Deuteronomio, 18:18). En él se dice que “él les hablará todo lo que yo le mandare”. Una de las características más importantes del Corán, que fue revelado al Profeta Muhammad (PB), es que 113 de sus Suras (Capítulos) comienzan con “Basmala”, es decir, “B-ismi-llahi r-rahmani r-rahim” ("En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso"). Además, el Profeta Muhammad (PB) comenzaba a leer los versos del Corán y a realizar cualquier otra acción con la Basmala y aconsejó a su comunidad que hiciera lo mismo. De este modo, la persona sobre la que se dan las buenas nuevas en el Antiguo Testamento y que hablaría todo lo que Dios le mandara es el Profeta Muhammad (PB).


5. “Dijo: Jehová vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció desde el monte de Parán, Y vino de entre diez millares de santos, Con la ley de fuego a su mano derecha.” (Deuteronomio, 33:2)


a.Esta expresión de la Torah, “venir del Sinaí”, se refiere al Profeta Moisés (AS) y la revelación de los divinos mandatos al mismo. Por otro lado, la expresión “y de Seir les esclareció” se refiere al Profeta Jesús y la revelación de los Evangelios al mismo. Finalmente, “resplandeció desde el monte de Parán” se refiere al Profeta Muhammad, que nació en Meca. Parán es pronunciado Farán en árabe y Farán es uno de los antiguos nombres de Meca.

Además, las frases que señalan que Ismael (AS) residió en el desierto de Parán en el Génesis, en el Antiguo Testamento, son también una prueba de esto, ya que Ismael solía residir en Meca. De este modo, Parán es Meca, atendiendo a las expresiones del Antiguo Testamento. En la expresión de la Torah, se habla de que “resplandeció desde el monte de Parán”. ¿Y quién podría ser este esplendor más que el Profeta Muhammad (PB)?

b. ¿Qué significa la expresión “vino de entre diez millares de santos? Esto se refiere a la Familia y a los Compañeros del Profeta, que en un tiempo muy corto alcanzaron el número de 10.000 y más tarde los varios centenares de miles.

c. La expresión “con la ley de fuego a su mano derecha” se refiere al yihad y es una señal de que los futuros profetas tendrían el deber del yihad. El Profeta Muhammad (PB) y su comunidad tuvieron la responsabilidad del yihad, así que la persona indicada esta expresión es el Profeta Muhammad. De este modo, esta expresión se refiere al Profeta Muhammad (PB) por medio de tres signos.

6. “Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente. Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba. Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.(Genesis 21, 12-21)

En esta parte de la Torah se informa que una nación será creada del hijo de Agar. Esta nación es la del Profeta Muhammad (PB) y la nación del Islam. Esto queda demostrado en el hecho de que no hubo más profetas que descendieran de Ismael que el Profeta Muhammad (PB)
 

7. “Acontecerá en los postreros tiempos que la montaña de la casa de Dios será establecido por cabecera de las montañas; Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el nombre de Dios”. (Miqueas 4, 1 y 5)

Esta frase de la Torah describe claramente a la montaña más sagrada de entre las montañas y el takbir y la adoración de los peregrinos (hayyis), que vienen de todo el mundo, es decir, la nación de Muhammad.


8. En el Capítulo 2 de Daniel, en el Antiguo Testamento, se dice que Nabucodonosor, rey de Babilonia, que reinó durante 43 años, tuvo un sueño y Daniel lo interpretó. La historia se resume como sigue:

Daniel, que estaba en la prisión del cruel Nabucodonosor, habló al rey acerca de su sueño antes de que éste se lo narrara. El rey, sorprendido, confirmó lo que Daniel habís dicho y añadió: Éste fue el sueño. Ahora interprétalo para mí”. Daniel dijo:

“La escultura con la que soñaste es el dominio del mundo... Tú, oh rey, eres rey de reyes. Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo de plata; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. Y el cuarto reino será fuerte como hierro y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. Luego este reino será reemplazado por muchos reinos, algunos de los cuales serán fuertes y otros débiles. El hierro y la arcilla no pueden mezclarse. De igual modo, estos reinos no se unirán. Luego, Dios demolerá estos reinos y el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro.”

Lo que Daniel menciona es el reino creado por el Profeta Muhammad (PB) que rompió los ídolos de hierro, bronce, barrio y otros materiales cuando tomó Meca y creó una comunidad imperecedera que conquistó los corazones y espíritus con su dominio espiritual.


[1] al-Qalam, 68:4.
[2] al-Maida, 5:67.
[3] Tirmidhi, Tafsîr, 5:6.
[4] Abu Nuaym, Dalail, Vol. 2, pg. 328
 

Las pruebas de la Profecía de Muhammad (PB) en Los Salmos


Los Salmos, que es el segundo de los cuatro libros divinos, son mencionados en tres diferentes versos del Corán:


“Te hemos hecho una revelación, como hicimos una revelación a Noé y a los profeta que le siguieron. Hicimos una revelación a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob, as tribus, Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón. Y dimos a David Salmos.” (4;163)


“Tu Señor conoce bien a quienes están en los cielos y en la tierra. Hemos preferido a unos profetas más que a otros. Y dimos a David Salmos.” (17:55)

“Hemos escrito en los Salmos, después de la Amonestación, que la tierra la heredarán Mis siervos justos.” (21:105).


Los dos primeros versos nos informan de que los Salmos fueron revelados a David (AS) y el tercero nos informa que fueron revelados después de la Torah.

Ahora vamos a ver partes de los Salmos, donde hay signos del Profeta Muhammad (PB):


1. “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus flechas son agudas, Con ellas caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey. Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. (Salmos, 45:2-7)

Ahora veamos cómo estas expresiones de Los Salmos se refieren explícitamente al Profeta Muhammad (PB).
 

a. “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres”.

Se refiere a la aparente belleza física del Profeta Muhammad (PB) y también a la belleza esotérica que no existe en todas las personas. El Imam Qurtubi relata que la belleza del profeta Muhammad (PB) no se manifestó completamente. Si esta belleza hubiera estado completamente visible, los Compañeros no habrían tenido la fuerza para mirarle. (1)


Yabir bin Samura (RA) narró: “Yo vi al Profeta Muhammad (PB), que era el sol del universo, en una noche de luna. Él llevaba puesto un manto rojo. Comencé a mirar su rostro brillante y a la luna para decidir quién mostraba una mayor belleza. Juro por Dios que el rostro de santidad del Profeta Muhammad (PB), que estaba cerca de mí, era más hermoso que el de la luna” (2)
 

Aisha (RA) describió la belleza del Profeta (PB) con las siguientes palabras: las mujeres que vieron la belleza del Profeta José (Yusuf) se cortaron los dedos (por la impresión). Si ellas hubieran visto al Profeta Muhammad (PB) se habrían cortado los brazos”.


b. “ Ciñe tu espada sobre el muslo”.

El Profeta Muhammad (PB) dijo lo siguiente en uno de sus hadices: “Yo he sido enviado con la espada en un período no muy lejano al Día del Juicio” (3) Este verso de los Salmos demuestra también que el Profeta que vendrá es llamado “Sahib as Saif”, es decir, el dueño de la espalda y responsible del yihad. Y su ummah (nación) es también llamada “Sahib as Saif”, es decir, que ellos serán responsables del yihad. Estas noticias de Los Salmos pueden ser vistas en la vida del Profeta (PB) y de su comunidad en un estricto sentido.
 

c. “Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles”.

Esta frase de Los Salmos también menciona la justicia del Profeta Muhammad (PB). De hecho, el Profeta Muhammad (PB) fue el más justo de entre los hombres. Lo siguiente ha sido narrado: una mujer de la tribu de Mahzumi llevó a cabo un robo. Los Quraishis (una noble tribu de Meca a la que pertenecía el Profeta) no querían que esta mujer, que provenía de una noble tribu, fuera castigada. Ellos enviaron entonces a Usama bin Azid a ver al Profeta (PB) y pedirle clemencia para la mujer, porque sabían que el Profeta (PB) tenía en alta estima a Usama y creían que no iba a herir sus sentimientos castigando a la mujer si él actuaba como intermediario.

El Profeta (PB), dijo, sin embargo, a Usama lo siguiente:

“Los hijos de los israelitas fueron destruidos porque no fueron justos. Ellos castigaban a los pobres muy severamente, pero no castigaban a los ricos e influyentes. Juro por Dios que si mi propia hija, Fátima, cometiera este crimen, yo la castigaría de la misma forma”. (4)


El Profeta Muhammad no realizó ninguna discriminación religiosa cuando emitía fallos legales. Si un judío tenía la razón, él le daba sus derechos, aunque perjudicara a un musulmán. Los libros de la Sira (la vida del Profeta) están llenos de historias sobre la justicia única del Profeta.


c. “Tus flechas son agudas, Con ellas caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey”.

La verdad de esta noticia de Los Salmos puede ser vista en la vida del Profeta Muhammad (PB). Ya que Persia, Bizanzio, India y muchos países fueron conquistados y la mayoría de sus habitantes se convirtieron al Islam y se formaron la ummah del Profeta Muhammad (PB). Esta expresión de Los Salmos está recogida en los versos del Corán como sigue:


“Lo que Alá ha concedido a Su Enviado, de la población de las ciudades, pertenece a Alá, al Enviado. a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero. Para que no vaya de nuevo a parar a los que de vosotros ya son ricos. Pero, si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos. Y ¡temed a Alá! Alá castiga severamente. (59:7)

 

d. “Has amado la justicia y aborrecido la maldad”.

Esta frase nos informa de los dos atributos del Profeta Muhammad (PB), que están expresados en el Corán de la manera siguiente:


“Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Al-lah. Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre ellos creyentes, pero la mayoría son perversos.” (3:110)


2. “En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra. Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.” (Los Salmos, 45:16-17)

Estas frases de Los Salmos se refieren también al Profeta Muhammad (PB) porque 1.400 años después de su muerte, los creyentes continúan recitando salawats (saludos y bendiciones al Profeta) diciendo: “Salli 'ala Muhammadin wa 'ala ali Muhammad…”, especialmente después de las cinco oraciones. Así que ¿hay alguien cuyo nombre sea mencionado tanto como el del Profeta (PB) sobre la tierra? Por supuesto que no. De este modo, no es posible que la persona que es mencionada en Los Salmos sea otro que el Profeta Muhammad (PB).


3. “Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra. . Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus enemigos lamerán el polvo.. Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán. Porque él librará al necesitado que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. Y se orará por él continuamente; Todo el día se le bendecirá.  Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado. Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria” (Los Salmos 72:8-19)

Cualquiera que escuche estas frases de Los Salmos entenderá que ellos describen al Profeta (PB). Todos los atributos mencionados en estos versículos estuvieron presentes en la persona del Profeta (PB).

Hemos probado, pues, con certeza y seguridad que los libros divinos mencionan al Profeta Muhammad (PB) y dan la buena nueva sobre su venida. Aunque dichos libros fueron distorsionados tanto y se intentó eliminar los versos más claramente dedicados al Profeta (PB), él brilla claramente en los actuales libros divinos como el sol.


[1] Peygamberimizin Şemaili, Prof.Dr. Ali Yardım, Damla Yayınları.

[2] Darimi, Muqaddima, 10.

[3] Tirmidhi Vol. 3 p. 213; Ahmad bin Hanbal V/218.

[4] Bujari, Anbiya 54, Hudud 12; Muslim, Hudud 8, 9.


3-) ¿Qué es un hadiz? ¿Qué diferencia hay entre un verso coránico (ayah) y un hadiz?

Un verso significa una frase cuyo principio y final son obvios en el Corán. Cada verso del Corán es un milagro. Cada verso es una evidencia de la honestidad del Profeta que lo transmitió y una lección ejemplar para aquellos que piensan, contemplan y meditan. Cada verso es “algo extraño” porque es un milagro y tiene un valor incomparable.

Los hadices son las palabras y actos del Profeta. Su conjunto constituye la Sunnah, que recoge sus cualidades morales y humanas expresadas en palabras o escritos. En este sentido, el “hadiz” es sinónimo de la “Sunnah”.

La palabra “hadiz” comenzó a ser usada como nombre general para las noticias sobre el Profeta en el curso del tiempo.

El Mensajero de Al-lah no sólo transmitió la revelación que él recibió de Al-lah a la gente sino que también la explicó y la puso en práctica durante su propia vida, siendo un ejemplo concreto para sus seguidores. De este modo, él fue llamado también el Corán viviente.

Los sabios islámicos generalmente consideran que los hadices vinculados a los temas religiosos fueron revelados al Profeta por Al-lah y muestran el siguiente verso como prueba:

“No habla por propio impulso. No es sino una revelación que se ha hecho”. (5:3-4).

Además, ellos dicen que la palabra “hikmah” (sabiduría) mencionada en el siguiente verso significa “sunnah”:

“Al-lah ha agraciado a los creyentes al enviarles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría. Antes, estaban evidentemente extraviados.” (3:164)

En realidad, algunas narracciones transmitidas por el Profeta y sus Compañeros recogen esta verdad. Se ha transmitido que el Mensajero de Al-lah dijo:
“Me fue dado el Libro y lo que es similar a él (la Sunnah)” (Abu Daud, Sunan, II, 505).

Hassan Ibn Atiyya realizó la siguiente explicación sobre este tema: “Yibril trajo y enseñó la Sunnah al Mensajero de Al-lah del mismo modo que trajo y enseñó el Corán”. (Ibn Abdilbarr, Jamiu'l Bayani'l-ilm, II, 191).

Como se desprende estos versos y hadices, el Corán y la Sunnah son lo mismo en términos de ser revelaciones hechas al Mensajero (PB) por Al-lah. Sin embargo, el Corán difiere de los hadices porque es imposible producir algo como él en términos de significado y palabras. El Corán está conservado en un escrito impreso en la Tabla Preservada (Lauh al Mafuz) y ni Yibril ni el Profeta puede efectuar cambios en él. El hadiz no fue revelado como palabras, así que no es milagroso, como lo son las palabras del Corán. Es permisible transmitirlo, pero sólo con su significado, mientras que éste no sea cambiado.

Como fuente del fiqh basada en la revelación, los hadices, en términos de comparación con el Corán y de los decretos que traen, pueden ser clasificados de este modo:

1. Algunos hadices confirman los mandatos que el Corán ha traído. Por ejemplo, los hadices que prohíben la desobediencia a los padres, prestar falso testimonio y cometer suicidio.

2. Algunos hadices explican y complementan los mandatos que el Corán ha traído. La realización de las oraciones, el hacer el hayy y el dar zakat están ordenados en el Corán, pero éste no explica cómo deberían ser realizados. Nosotros aprendemos a llevar a cabo estas obligaciones mediante los hadices.

3. Algunos hadices imponen mandatos sobre temas que el Corán no menciona. Los hadices que prohíben comer la carne de asnos domésticos y aves rapaces y que establecen decretos sobre los diyahs (compensación por sangre) etc son ejemplos que muestran que ellos pueden ser una fuente legislativa independiente.

Lo que hemos declarado hasta ahora muestra el lugar del hadiz (Sunnah) en la religión del Islam. El hecho de que es necesario dar importancia a la Sunnah del Profeta, como fuente que viene inmediatamente después del Corán, y actuar en concordancia con ella está ordenado por expresiones claras de Al-lah y Su Mensajero Muhammad (PB). Los siguientes versos con respecto a este tema están presentes en el Corán:

“Di: “Si amáis a Al-lah ,¡seguidme! Alá os amará y os perdonará vuestros pecados”. (3:31)

“Di: "¡Obedeced a Al-lah y al Enviado!" Si vuelven la espalda,... Alá no ama a los que rechazan la fe”. (3:32)

“¡Y obedeced a Al-lah y al Enviado!; Quizás, así, se os tenga piedad”. (3:132)

“Si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos”. (59:7)

Como se ve en estos versos, la obedicencia al Mensajero de Al-lah (PB) es mencionada junto con la obediencia a Al-lah. Se declara claramente incluso que la obediencia al Profeta (PB) significa la obediencia a Al-lah.

En un hadiz, el Mensajero de Al-lah dijo: “Conoce muy bien que se me ha dado el Corán y lo que es similar a él (la Sunnah). Llegará el tiempo en que un hombre tumbado en su sofá diga: Conservad el Corán y lo que en él se declare como permitido, consideradlo permitido, y lo que en él se declare prohibido, tratadlo como prohibido. Indudablemente, lo que el Mensajero de Al-lah declara haram es algo que Al-lah ha hecho haram”. (Abu Daud Sunnah, 5; Ibn Mayah, Muqaddima, 2; Ahmad b. Hanbal, Musnad, IV,131)


4-) ¿Debe el musulmán guiarse por el Corán o los hadices? ¿Es la Sunnah vinculante?

Cuando se produjeron disputas en la historia del Islam y sobre la interpretación del Corán, los sabios islámicos buscaron y hallaron  la solución en la Sunnah porque el que describe como se debe interpretar el Libro es indudablemente el Profeta.

Todos los sabios islámicos aceptaron la Sunnah (PB) del Profeta como la principal fuente de explicación del Corán. ¿En qué está basada esta verdad?

En realidad, la obligación de la profecía no se limita a explicar el Corán sino también a mostrar cómo él debe ser aplicado. Así por ejemplo los siguientes versos definen algunas de las obligaciones del Profeta:

No mandamos a ningún enviado que no hablara en la lengua de su pueblo, para que les explicara con claridad”. (14:4)

“Aquienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban. Los que crean en él, le sostengan y auxilien, los que sigan la Luz enviada abajo con él, ésos prosperarán” (7:157)

Cuando Al-lah y Su Enviado han decidido un asunto, ni el creyente ni la creyente tienen ya opción en ese asunto. Quien desobedece a Al-lah y a su Enviado está evidentemente extraviado.” (33:36)

Pero ¡no, por tu Señor! No creerán hasta que te hayan hecho juez de su disputa; entonces,ya no encontrarán en sí mismos dificultad en aceptar tu decisión y se adherirán plenamente”. (4:65)

“Quien obedece al Enviado, obedece a Al-lah. Quien se aparta... Nosotros no te hemos mandado para que seas su custodio”. (4:80)

“Si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos. Y ¡temed a Alá! Alá castiga severamente”. (59:7)

Di: "Si amáis a Al-lah ,¡seguidme! Al-lah os amará y os perdonará vuestros pecados. Al-lah es indulgente, misericordioso". (Aal-e-Imran, 3:31)

Si, esos versos de arriba y otros similares señalan que el deber de nuestro Profeta no se limita a transmitir el mensaje a la gente.

¿Podemos clarificar esto un poco?

1. Una de las obligaciones de nuestro Profeta fue la de explicar los versos concisos. Así por ejemplo, el Corán dice: “Realiza las oraciones”, pero ¿cómo realizamos las oraciones? Y dice: “Lleva a cabo el ruku (inclinación) y la saidah (postración”, pero no nos dice en detalle como realizarlas. No hay tampoco detalles sobre el qiyam (estar de pie). Nuestro Profeta explicó este verso en su forma y contenido y mostró como entenderlo al decir: “Realizar las oraciones como yo lo hago”. Así pues, nuestro Profeta explicó las órdenes concisas del Corán como las de realizar las oraciones, el ayuno y la peregrinación o hayy.


2. Explicar los versos que son difíciles de entender es también uno de los deberes de nuestro Profeta.

Así por ejemplo, en un verso se dice lo siguiente: “¡Preparad contra ellos toda la fuerza y toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Al-lah y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Al-lah conoce!
Cualquier cosa que gastéis por la causa de Al-lah os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente” (8:60). En este verso, se usa la frase “¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis!”. Los Compañeros preguntaron al Profeta: “¿Qué es la fuerza?”. El Profeta dijo: “Sabed que la fuerza es el disparo, la fuerza es el disparo y la fuerza es el disparo” tres veces. Él nos ordenó, pues, estar al día en lo que se refiere a los cambiantes instrumentos de disparar.

3. El Profeta también precisa el significado y limita algunos versos generales del Corán. Así por ejemplo, en el Corán se declara lo siguiente: “Al-lah ha autorizado el comercio y prohibido la usura” (2:275). Según este verso, el comercio de todo es halal (permisible). Sin embargo, nuestro Profeta lo limitó al prohibir el comercio de cerdos y bebidas alcohólicas. De este modo, él explicó los límites del comercio legítimo. Otro ejemplo es el verso siguiente: “Quienes creen y no revisten su fe de impiedad, ésos son los que están en seguridad, los que están dirigidos”. (6:82) Cuando ese verso fue revelado, los compañeros preguntaron al Profeta: “Todos nosotros hemos hecho un mal a nuestras almas. ¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Hay alguien de nosotros que no haya actuado mal? El Profeta recordó entonces el verso “El politeísmo es ciertamente el peor de los errores” y explicó los versos del Corán que resultan difíciles de comprender.

4. Los eventos recogidos en el Corán fueron también confirmados por el Profeta al repetirlos. De este modo, él hizo a la gente comprenderlos mejor, lo cual puede ser mencionado aquí con respecto a este asunto.

5. Nuestro Profeta tiene la autoridad de la legislación, es decir, de la promulgación de leyes que no están presentes en el Corán. Así por ejemplo, los productos alimenticios que son haram (prohibidos) son mencionados en dos versos. Sin embargo, la carne de asno no es citada en ninguno de ellos. Nuestro Profeta prohibió comer la carne de asno durante la expedición de Jiber.

¿Por qué ellos no fueron explicados en el Corán sino dejados en manos de nuestro Profeta?

Si el Corán hubiera dado explicaciones de todos sus detalles, habría sido un libro de muchos volúmenes. Esto habría hecho difícil para nosotros el beneficiarnos de él. De este modo, él Corán dejó las explicaciones de algunos temas en manos del Profeta.

Algunos de los hadices que nos han llegado son hadices débiles. El actuar de acuerdo a lo que establecen estos hadices débiles produjo un desacuerdo. Sin embargo, el desacuerdo es una misericordia para la Ummah. Si Al-lah hubiera determinado todos estos temas de manera definitiva en el Corán, la probabilidad de que se produjera un desacuerdo hubiera sido menor, pero la flexibilidad de nuestra religión en relación a las condiciones cambiantes del tiempo y la sociedad habría sido menor. En realidad, uno de los aspectos superiores de nuestra religión es que ella está abierta a las nuevas interpretaciones según el lugar y el tiempo, lo cual es algo beneficioso.

Eso no es todo. Nuestro Profeta dejó un margen para los sabios. Ésa es la belleza de nuestra religión. Los sabios determinaron algunas reglas y métodos fundamentales actuando en base al Corán y la Sunnah. Los sabios han hecho interpretaciones para nuevos temas basándose en esos métodos. De este modo, podemos elaborar nuestras propias normas para los nuevos asuntos que van apareciendo sin necesidad de otro sistema legal y cultural y sin importar normas de otros sistemas. Todas las nuevas necesidades que fueron apareciendo hasta el último período del Estado Otomano fueron satisfechas en base al Corán y a la Sunnah y fueron recopiladas dentro del marco de nuestros propios valores.

¿Cómo aprenderá nuestra gente el Corán a través de los hadices? Por ejemplo, todos leemos mucho la Sura Ya Sin. Si queremos averiguar cómo nuestro Profeta interpretó ese capítulo o si hay una forma o método para hacerlo debemos ir al hadiz.

En primer lugar, el Corán es interpretado a través del mismo Libro porque un verso explica a otro verso. Un tema es explicado en un aspecto en un verso y otro aspecto del mismo en otro. Sin embargo, hay también muchas interpretaciones del Corán realizadas por nuestro Profeta. Una de las mayores partes del Bujari es el Tafsir (interpretación).

Si estudiamos la ciencia de las matemáticas, algunas veces vemos que una línea pasa a través de dos puntos. Del mismo modo, el Corán se halla en el punto de origen de un significado que deducimos de él. Si no nos referiéramos al hadiz como el segundo punto, entonces habría miles de otros posibles puntos que se originarían desde el primer punto de vista. Sin embargo, el Islam la religión de la unidad. La gente no puede deducir diferentes interpretaciones propias sobre un verso sino interpretarlo según la verdad.  Buscaremos entonces lo que el Profeta fijo con respecto a este asunto. Si no hay nada con respecto a este tema en las palabras del Profeta debemos buscarlo entonces en lo que dijeron los Compañeros del Profeta (Sahaba) o las personas que conocieron a los Compañeros (Tabiin) y tomarlo en consideración. Ellos tuvieron más oportunidades que nosotros para comprender el Corán según su texto original.

¿Hasta qué extremo son fidedignos los hadices?

No existe ninguna razón por la que no deberíamos confiar en los hadices. Como hemos mencionado antes, el Corán dirige a las personas hacia el Profeta diciendo: “ Si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos”. Es decir, el Corán siempre señala al Profeta como un fuente secundaria.

En segundo lugar, el Profeta se señala a sí mismo; él atrae la atención de su Sunnah y declara que el Islam continuará con ella. Así por ejemplo, el Profeta envió a Muadh a Yemen y le preguntó: “¿Cómo actuarás allí? Muadh dijo: “Yo actuaré conforme al Corán”. Nuestro Profeta le preguntó de nuevo: ¿Qué harás si no puedes encontrar algo en el Corán?” Muadh dijo: “Buscaré en tu Sunnah y si no puedo hallarlo en tu Sunnah, haré iytihad (que consiste en deducir normas de las fuentes originales). El Profeta se sintió complacido por sus respuestas. Ese hadiz es una prueba para los sabios del Islam de que la Sunnah es una fuente fundamental y que el iytihad es necesario. De este modo, cuando el Profeta estaba vivo, los Compañeros conocían que los hadices era la fuente secundaria.

Umar narró: “Hice un trato con un hermano. Por medio de él, él va en ocasiones al campo y cuida de él. Yo voy a la Mezquita del Mensajero de Al-lah y le escucho. Por la tarde, informo a mi hermano sobre lo que vi y oí mientras estaba con él. Al día siguiente, voy al campo y cuido del mismo. Mi hermano va a ver al Mensajero de Al-lah y le escucha. Por la tarde, él me informa sobre lo que vio y oyó mientras estaba con él. De este modo, tenemos la oportunidad de seguir de cerca al Mensajero de Al-lah”.

Un Compañero dijo: “Solía escribir cualquier cosa que oía decir al Profeta. Algunas personas me decían: “El Mensajero de Al-lah es un ser humano también. Algunas veces habla cuando está enfadado y otras veces cuando está tranquilo. No es bueno escribir todo que dice”. De este modo, dejé de escribir. Sin embargo, comencé a olvidar lo que había escuchado decir al Profeta. De este modo, fui verlo y le hable del asunto. “¡Oh Mensajero de Al-lah! He oído cosas buenas de ti y las escribo luego, pero alguna gente de entre los Ansar me reprochan que lo haga y, por ello, dejé de escribir. Sin embargo, me siento mal cuando no escribo. ¿Qué debo hacer?”. El Profeta le mostró su bendita boca y dijo: “Nada más que la verdad sale de esta boca. Escribe”.


Algunas personas fueron a ver al Mensajero de Al-lah y se quejaron acerca de su memoria. Él les dijo: “Pedid ayuda de vuestras manos derechas” aconsejándoles así que escribieran lo que querían recordar.

Podemos decir algo más. Anas (r.a.) narró muchos hadices y es una de las siete personas que narraron la mayor parte de los hadices. En un hadiz en Mustadrak, Anas señala: “Escribía hadices del Mensajero de Al-lah durante el día y se los leía por la noche para que él pudiera corregirlos”.Es decir, nuestro Profeta corregía todo lo que Anas había escrito.

¿Podemos decir que todos los hadices son interpretaciones del Corán?

Sí. Nuestro Profeta (PB) implementó el Corán a lo largo de toda su vida. De este modo, el estilo de vida ideal que el Corán presenta a los hombres se manifiesta a través de nuestro Profeta (PB). Si consideramos esto desde el punto de vista de la adoración, nuestro Profeta mostró como hacer para que nuestra adoración a Al-lah sea perfecta. Nuestro Profeta llevó a cabo todo tipo de actos de adoración de un manera perfecta. La adoración de nuestro Profeta es la forma perfecta de adoración que el Corán quiere en todos los aspectos. Lo mismo es válido para las relaciones humanas.

Nuestro Profeta representó y mostró el ideal del Corán en todas las fases y momentos de su vida. Los musulmanes deben, pues, tomar la guía del Profeta. En un hadiz, Aisha expresó la ética del Profeta de la siguiente manera: “Su ética era la ética del Corán”. De este modo, nuestro Profeta explicó la ética del Corán. Quizás, él no explicó todo de forma verbal, pero lo puso en práctica. Cada palabra, acción y actitud del Profeta es, de este modo, la interpretación del espíritu del Corán. Todos podemos aprender las lecciones que el Corán quiere extraer y aportar a la humanidad en términos de ley, ética y estilo de vida a través de las palabras y acciones del Profeta.

Por otro lado, él explicó algunas historias sobre las anteriores naciones. En los hadices podemos encontrar algunos hechos sobre el Profeta Abraham (Ibrahim) que no están presentes en el Corán.

Lo siguiente viene declarado en el Corán: “Comed y bebed, pero no abuséis en exceso”. En otro verso se prohíbe el derroche. Veamos la práctica del Profeta para entender esos dos versos mejor:

Nuestro Profeta puso un claro límite al gasto. El ejemplo más claro es el wudu (ablución). Cuando hacía wudu, él usaba el agua con cuidado con el fin de no derrocharla. Él nos ordenó lavar nuestros miembros con tres puñados de agua durante el wudu. Usar más agua es makruh (desaconsejable). Él fijó esta limitación. Uno de los compañeros se sorprendió y preguntó: “¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Eso es para ahorrar agua?” Él respondió: “No, incluso si estás cerca de un río debes lavar tus miembros tres veces”.

Yo vi una narración de Abu Ad Darda en los hadices: “En una ocasión, nuestro Profeta llegó a un río en su camino hacia un lugar. Ellos le trajeron un cuenco con agua del río. Él hizo wudu con él y sobró un poco de agua. Él normalmente la esparcía por el lugar. El Profeta también decía: “Vete y arroja de nuevo el agua al rio. Puede ser la bebida de una criatura en el futuro”.

Si comemos más de lo que necesitamos, hablamos más de lo necesario y pasamos nuestro tiempo en vano, los derrochamos. Estamos derrochando algo que no podemos recuperar. El encender una cerilla de forma innecesaria es también un derroche. Eso es makruh. El hecho de que nuestro Profeta nos ordenara no desperdiciar el agua mientras se hace wudu cinco veces al dia nos da la lección de respetar la naturaleza. Él nos enseña que derrochar es un tema serio en otros temas de la vida a través del ejemplo del wudu.

Esto es una explicación del verso: “No derrochéis en exceso”. Cuando leemos un verso, necesitamos referirnos a los hadices para ver como se explica. Cuanto mayor es nuestro conocimiento de los hadices, mejor comprenderemos el Corán. Cuando leemos un verso del Libro, podemos intentar comprenderlo a través de las múltiples traducciones e interpretaciones del Libro. Sin embargo, esto no debería ser suficiente para nosotros.

Debemos incrementar nuestro conocimiento de los hadices, aprender muchos y adecuar nuestra vida a ellos en la medida que podamos. Cuando leemos los hadices es como si estuviéramos aprendiendo el significado del Corán del Profeta.

¿Son la Sunnah y los hadices obligatorios?

Totalmente. Nuestos sabios así lo entienden. Así por ejemplo Tabari escribió todos los hadices que recordaba sobre un verso en interpretación del Corán. Algunas personas le criticaron porque él escribió muchos hadices. La mayor parte de su interpretación del Corán de cuarenta volúmenes está llena de ellos. Sin embargo, cuando nos referimos a los hadices comprendemos mejor los versos coránicos. No hay duda, pues, que la mejor manera de comprender el Corán es a través de los hadices.

¿Tienen los musulmanes que seguir la Sunna, la vida de nuestro Profeta?

Trataremos este asunto de acuerdo a los hadices y los puntos de vista de los sabios.

1. El Corán: Hay algunos versos que muestran que el Profeta recibió otra revelación que el Corán (1).

Algunos de ellos son los siguientes:

a) Comprendemos a través de los siguientes versos que nuestro Profeta recibió la Sabiduría junto con el Libro: “Al-lah ha agraciado a los creyentes al enviarles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría” (2). “Él es quien ha mandado a los gentiles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría” (3).

Dado que la Escritura es el Corán, la Sabiduría tiene que ser algo más. La probabilidad de que sea la Sunnah prevalece (4). Esta es la diferencia entre el Corán y el hadiz. El punto de similitud es que ambos tienen su origen en la revelación (5).

b) La promesa contenida en el siguiente verso a los musulmanes: “...Y cuando Al-lah os prometió que uno de los dos grupos caería en vuestro poder y deseasteis que fuera el inerme” (8:7) Sin embargo, no se detalla en el verso de que grupo se trata (6). Esto demuestra que esto debe ser especificado en otro tipo de revelación.

c) El siguiente verso demuestra que existe una revelación aparte de la del Sagrado Corán: “Y cuando el Profeta dijo un secreto a una de sus esposas.
Cuando, no obstante, ella lo reveló y Al-lah se lo descubrió, dio él a conocer parte y ocultó el resto. Y, cuando se lo reveló, dijo ella: “¿Quién te ha informado de esto?” Él dijo: “Me lo ha revelado el Omnisciente, el Bien Informado”. (66:3) (7). Aunque no se ofreció ninguna explicación sobre la revelación del secreto en el Corán, el Profeta lo supo. Queda claro aquí que existe una revelación que no está incluida en el Libro, dado que él no pudo conocerlo por sí mismo y se declara que Al-lah le informó.

2. Hadices

a) Según la narración de Miqdad al Madikarib, el Mensajero de Al-lah dijo: “Se me entregó el Libro y lo que equivale a él” (8).

b) Los hadices qudsi (9): Las siguientes frases están presentes en estos hadices: “El Mensajero de Al-lah declaró lo siguiente en el hadiz que él transmitió de su Señor”, “Al-lah declaró lo siguiente en el hadiz transmitido por el Mensajero de Al-lah (PB)”. El hecho de que estos hadices comenzaran con las palabras “Oh siervos míos” demuestran que el Profeta recibió otra revelación además de la del Corán.

3) El famoso evento que es conocido como el hadiz de Yibril (Gabriel) (10). Yibril vino en forma de hombre, hizo algunas preguntas y recibió respuestas. El Profeta dijo a sus compañeros que era Yibril y que él había venido a enseñarles la religión.

4) Las expresiones del Profeta (PB) como “Ciertamente mi Señor me reveló” (11), “Me fue ordenado” o “se me prohibió” (12), y el hecho de que dijera que Yibril le enseñó algunas cosas (13) demuestra que existió otra revelación además de la que aparece en el Corán (14).

El hecho de que el Profeta dijera “en realidad no conocía nada sobre ellos, pero Al-lah me informó” cuando respondió a las preguntas de un judío (15) apoya esta conclusión.

3. El punto de vista de los sabios:

Los Compañeros del Profeta sabían que nuestro Profeta (PB) recibía revelación de otras fuentes distintas del Corán en lo que respecta a las prácticas, las explicaciones y las palabras. Ellos lo expresaron en múltiples ocasiones. La mayoría de ellos afirmaron que la Sunnah estaba basada en la revelación.

Aisha (Que Al-lah esté satisfecha de ella) dijo que hubo una revelación sobre Jadiya que decía a ella le fue otorgado una mansión en el Paraíso.

Otra
expresión que está presente en las narracciones: “Yibril trajo la Sunnah (16) del mismo modo que trajo el Corán”. Esto demuestra que existe una revelación distinta al Corán. Además, el hecho de que el Profeta recibiera la orden de tratar a los vecinos bien, hacer el wudu (ablución), realizar las oraciones y sus tiempos etc (17) demuestran igualmente que existe otra revelación que el Corán.

Tawus dice que él mismo escribió un texto que fue enviado por medio de la revelación al Profeta sobre la diyah (el precio de la sangre o compensación que se paga a la familia por la muerte de sus miembros) y que los mandatos del zakah y la diyah vinieron a través de la revelación (18).

Al decir: “Cuando un hadiz del Mensajero de Al-lah (PB) os llega, nunca hagáis juicios contrarios a él porque el Mensajero de Al-lah actuó en él como el transmisor de Al-lah el Exaltado” (19), Auzai declaró que la Sunnah estaba basada en la revelación.

Como hemos mencionado antes, una persona que ofreció importantes explicaciones sobre este hecho fue el Imam Shafii (20). Según su entendimiento, la Sunnah es una revelación o algo que Al-lah entregó al Profeta (PB). Ella se deriva de su profecía, que es peculiar a él, y de la sabiduría que Al-lah le inspiró en base a la misma. Al-lah ordenó a la gente que obedezca al Mensajero de Al-lah y actúe según su Sunnah. La explicación del Corán por la Sunnah tiene lugar o bien por la profecía, que viene de Al-lah, o por la inspiración que Al-lah dio al Profeta acerca de sus mandatos. Ambos se parecen en que su cumplimiento es obligatorio y en que provienen de Al-lah.

Ibn Hazm, que se muestra de acuerdo con estos puntos de vista, define la Sunnah como una revelación no recitada y dice que es necesario obedecerla, ya que es la segunda revelación, del mismo modo que es preciso obedecer el Corán (21).

Al Gazali señala que la Sunnah es una revelación no recitada (22).

Si toda la Sunnah es vista como una revelación queda claro entonces que el Profeta (PB) no puede cambiar la Sunnah del mismo modo que no puede cambiar el Corán (23).

Se plantea un importante tema en relación al hecho de que toda la Sunnah está basada en la revelación, como el Corán: si el Profeta (PB) esperaba por la revelación de la Sunnah, al igual que hacía con los versos del Corán en cada caso y situación. Existen definitivamente algunos momentos en los que él esperaba la revelación, pero pensar y aceptar que él actuó así en cada etapa de su vida causaría algunos problemas.

Debido a esas situaciones, algunos sabios consideran que no toda la Sunnah, sino sólo algunas partes de ella, están basadas en la revelación y que parte de la Sunnah está basada en otras fuentes tales como el iytihad y las consultas.

Así por ejemplo, Ibn Qutaiba dividió las fuentes de la Sunnah en tres:

a) La Sunnah que Yibril trajo de Al-lah (24).
b) La Sunnah que Al-lah dejó en manos de Su Mensajero (PB) porque quería que él explicara su punto de vista (25).
c) La Sunnah que el Mensajero de Al-lah practicaba por adab. Esta Sunnah recibe una recompensa cuando uno la realiza, pero no recibe ningún castigo cuando la abandona (26).

Sarajsi de Hanafis, que adopta el mismo punto de vista, afirma que los juicios que el Profeta realizó y que estuvieron basados en su opinión y el iytihad son como una revelación:

La revelación consiste en dos partes:

1 – La revelación aparente. Se divide en tres partes:

a) La revelación que procede de la lengua del ángel, que es percibida por el oído y que procede ciertamente de Al-lah. Esa parte es la revelación del Corán.
b) La revelación que es explicada al Profeta por el ángel a través de señales, sin palabras (27).
c) La inspiración. Es la manifestación divina en el corazón del Mensajero de Al-lah (PB) sin ninguna duda. Una luz se desprende de su corazón y el juicio sobre este tema resulta claro.

2 – La revelación esotérica. Se dice que ella “ma yushbidu´l wahi” (recuerda la revelación), Sharajsi afirma que hay juicios que el Mensajero de Al-lah (PB) realizó a través de sus opiniones y el iytihad. El hecho de que no sea libre para cometer errores y que esté siempre bajo el control de la revelación hace que este tipo de juicios sean similares a la revelación. Los iytihads de otras personas de su umma no son como el iytihad del Profeta (PB) ya que siempre hay la posibilidad de cometer errores y es imnposible corregirlos a través de la revelación (28).

Esta explicación de Sarajsi significa que todos los actos del Profeta (PB) están basados y son corregidos por la revelación. Los actos o palabras del Profeta (PB) son verdaderos porque Al-lah no dejaría que una palabra o acto equivocados tuvieran una continuación.

Shatibi dice lo siguiente:

El hadiz es o bien pura revelación que viene de Al-lah o un iytihad del Profeta (PB). Sin embargo, en este último caso su iytihad está o bien basado en una revelación sólida del Libro o la Sunnah o ha sido sometido a una autentificación por Al-lah. Incluso si el punto de vista de que el Profeta (PB) puede cometer un error en su iytihad es aceptado, Al-lah no permitiría que él fuera dejado en el error sino que sería corregido inmediatamente. Al final todo lo que él dijera o hiciera sería correcto. De este modo, no existe ninguna probabilidad de errores en nada de lo que procede de él (29).

Según estos puntos de vista, podemos decir que aquellos que dicen que toda la Sunnah es una revelación no exageran porque toda ella está autentificada por la revelación: o se dejó como estaba o fue corregida. De este modo, dado que no podemos aceptar la existencia de un acto o dicho que no esté autentificado por la revelación, podemos decir, como conclusión, que toda la Sunnah está basada en la revelación. Sin embargo, al afirmar esto, nos referimos a la Sunnah que estuvo determinada durante la etapa del Mensajero de Al-lah y que nos ha llegado como sólida.


4. La revelación silenciosamente aprobada

Lo que definimos como Sunnah Taqrir, cuando explicamos la Sunnah, es la aprobación silenciosa por parte del Profeta (PB) de algunas acciones o palabras que él vio u oyó (30). Es decir, cuando los compañaeros hicieron o dijeron algo en base a declaraciones de la Yahiliyya o sus propias opiniones, el Profeta (PB) algunas veces les corregía, otras veces las cambiaba y en otras ocasiones no decía nada. Los compañeros consideraban este silencio como una aprobación porque no sería apropiado para el Profeta dejar un error sin corregir. Así pues, su silencio significaba que esa acción o palabra no estaban equivocadas.

Los compañeros estaban bajo el control del Profeta (PB). Del mismo modo, el Mensajero de Al-lah (PB) siempre estuvo bajo el control de la revelación como una necesidad del atributo de ismah (inocencia) (31). Por lo tanto, hay que saber que un error suyo no sería dejado sin corregir (32) y una advertencia en este sentido sería realizada inmediatamente (33). El Profeta (PB) es distinto de toda otra persona y de aquellos otros que están autorizados a hacer iytihad.

Es sabido que él recibió una advertencia a causa de algunas de sus acciones incluso antes de que se convirtiera en un profeta (34). En una ocasión cuando quiso quitarse su izar (vestido externo) con el fin de arrojar piedras, eso le fue impedido. En otra, quiso hacer lo mismo con el fin de ayudar a su tío Abu Talib a reparar la Fuente de Zamzam, pero se desmayó. Él dijo que alguien con ropas blancas le dijo que se cubriera cuando fuera allí (35).

Su cuerpo estuvo cubierto para evitar que mostrara las partes que no deben ser mostradas a otros. Él también estuvo protegido de algunas costumbres desagradables de aquel período. Según su propia declaración, él quería ver algunos juegos y entretenimientos en los lugares donde se celebraban las ceremonias de matrimonio, pero él cayó dormido y no pudo verlos ni escucharlos. Después de eso, él no hizo nada malo antes de ser nombrado profeta (36).

¿Puede creerse que una persona que estuvo bajo protección incluso cuando no era profeta ni había sido todavía nombrado como ejemplo a seguir por su ummah y la humanidad no estaría protegido luego, en un período en el que ya se había convertido en un ejemplo en todos los aspectos, y que sus errores no serían corregidos? (37). Vemos algunas referencias a esto en el Corán.

El Profeta (PB) estaba preocupado por la protección de la revelación de Al-lah, el Exaltado, pero eliminó esta preocupación cuando Al-lah le transmitió que no había necesidad de inquietarse (38).

Él fue advertido de que su obligación era tan sólo la de transmitir el mensaje de Al-lah, que la guía dependía de la voluntad de Al-lah (39) y de que el resultado también dependía de la misma voluntad. También le fue prohibido rezar y pedir perdón por su tío Abu Talib (40).

Así por ejemplo, se le prohibió que maldijera a sus enemigos después de la Batalla de Uhud (41) y se le advirtió en contra de su deseo de mutilarlos después de lo que le había sido hecho a su tío Hamza (que Al-lah tenga misericordia de él) (42).

Además, él fue advertido en contra de la liberación de los prisioneros de guerra a cambio de un rescate después de la Batalla de Badr (43). Se le impidió llevar a cabo una iniciativa suya con el fin de ganar las mentes y los corazones de los hipócritas (munafiqun) (44). También se le advirtió cuando hizo haram lo que Al-lah había hecho halal debido a los deseos de los prisioneros de guerra (45).


Por otro lado, el hecho de que primero dijera que los hijos de los politeístas eran como sus padres y luego dijera que ellos irían al Paraíso, que primero dijera que los lagartos eran judíos maldecidos y luego abandonara esta idea debido a la advertencia de la revelación, que primero dijera que la idea de la tortura en la tumba era un error judío y luego aceptara su existencia debido a otra advertencia de la revelación y buscara protección contra este hecho en sus oraciones (46) muestra que él fue advertido y corregido por la revelación del Corán también.

Estos versos de arriba y otros similares son una clara indicación de que el Profeta (PB) fue corregido cuando lo que él hacía no gozaba del consentimiento divino. Al-lah, el Exaltado, primero le dejó libertad y quería que él hiciera iytihad o celebrara consultas con sus compañeros. Luego, si ello agradaba a Al-lah, se dejaba como estaba. En caso contrario, era corregido.

Así pues, es imposible que el Mensajero de Al-lah guardara silencio sobre cualquier acto o palabra erróneos que él viera debido al tipo de aprobación silenciosa que hemos visto. Resulta también imposible que el Mensajero de Al-lah (PB) pudiera realizar actos o pronunciar palabras erróneos en presencia de Al-lah de manera continuada. De este modo, todo lo que él realizó durante su vida es un ejemplo y algo que debemos seguir.

Al-lah, el Omnisciente, el Que todo lo oye, el Que todo lo ve y el Sabio corrigió las palabras y acciones del Profeta o las aprobo y dejó como estaban. Podemos llamar a todas las cosas que Al-lah no cambió y dejó como estaban revelación esotérica, como hicieron los sabios hanafis (47), o revelación aprobada por el silencio. Lo cierto es que la Sunnah del Profeta (PB) está basada en una revelación.

En base a tal hecho, es necesario aceptar que la continuación de algunas de las costumbre y tradiciones de la comunidad en la que el Profeta (PB) vivió fue aprobada por Al-lah de forma silenciosa, así que no es correcto contemplarlas sólo como unas meras costumbres y tradiciones. Del mismo modo, vemos que ellas tenían su base en el Profeta Ibrahim (PB) u otros profetas.


De esta forma, si las actitudes y actos del Profeta hubieran existido de la misma forma que en el período de la Yahiliyya, ellas habrían sido corregidas por la revelación si hubieran sido erróneas. Podemos decir que las que no fueron corregidas, recibieron la aprobación de Al-lah.

Narraciones que permiten que los hadices sean escritos

Existen muchas narraciones que muestran que era permisible escribir los hadices. Una de las narraciones pertenece a Abdulá ibn Amr (que Al-lah esté satisfecho con él). Los hadices que escribió fueron transmitidos a las generaciones que vinieron detrás de él en forma de libros. Él dijo:

“Yo solía escribir lo que oía decir al Profeta (PB) con el fin de memorizarlo. Los quraishíes me prohibieron escribirlo diciendo: “Estás escribiendo lo que oyes decir al Mensajero de Al-lah (PB). Sin embargo, el Profeta (PB) es un ser humano. Algunas veces, él habla cuando está enfadado y otras cuando está tranquilo. De este modo, dejé de escribir. Sin embargo, informé de esto al Profeta (PB). El Mensajero de Al-lah mostró su boca bendita y dijo: “¡Escribe! Juro por Al-lah que nada más que la verdad sale de esta boca”.

Abu Huraira transmitió una narración que confirma que Abdulá ibn Amr (que Al-lah esté satisfecho con él) escribió hadices de forma sistemática. Ella ha sido también incluida en el Bujari. Abu Huraira (que Dios esté satisfecho de él) dijo lo siguiente: “Nadie puede superarme en el conocimiento de los hadices del Profeta, excepto Abdulá ibn Amr”.

Las narraciones que expresan el permiso de escribir los hadices no son sólo las que hemos mencionado. El Mensajero de Al-lah (PB) dijo a sus compañeros que se quejaban sobre su propia memoria: “Pedid ayuda a vuestra mano derecha” y “fortaleced vuestro conocimiento escribiendo”. Más tarde, dio los textos de sus discursos a algunas personas que los querían en forma escrita. De este modo, existen unas 300 cartas (documentos escritos) que contienen hadices y cuya extensión varía de unas pocas líneas a unas páginas. Todo ello demuestra que era permisible escribir los hadices. Incluso si sólo tomamos en consideración las cartas, vemos que el Profeta (PB) no se opuso a que se escribieran otras cosas que el Corán y dio gran importancia al uso de la escritura en la vida civil.

As Sahif as Sahiha de Abu Huraira

En otras narraciones se declara que Abu Huraira (que Al-lah esté satisfecho de él) escribió los hadices que oyó decir al Mensajero de Al-lah (PB). El nombre de ese escrito es As Sahifa al Sahiha. Hassan ibn Amr ibn Umayya al Damri narró: “Transmití un hadiz cerca de Abu Huraira. Sin embargo, él lo negó diciendo: “No existe tal hadiz”. Yo le dije que lo había oído de él. Él me dijo: “Si lo hubieras oído de mí, entonces debe estar presente conmigo en el escrito” y me cogió por la mano y me llevó hasta su casa. Allí, me mostró muchos libros en los que estaban escritos hadices del Profeta (PB). Él encontró el hadiz que había mencionado y me dijo: “¿No te dije que si hubiera narrado un hadiz, estaría incluido en el escrito?”.

La compilación de los hadices

El segundo período importante de la historia del hadiz estuvo presidido por la actividad llamada “tadwin as sunnah” (la documentación y registro de hadices en su forma escrita). Él abarca el segundo siglo de la Hégira.

¿Qué es el tadwin?

En el diccionario, “tadwin” significa recopilar y recoger en un libro. En lo que se refiere a los hadices, el término hace referencia a compilar los hadices de forma escrita y oficial en un libro. La palabra “oficial” es muy importante aquí. Como hemos visto anteriormente, la compilación de los hadices se inició durante el período del Mensajero de Al-lah (PB) de forma individual y privada. En realidad, el Profeta dejó muchos documentos escritos y todos ellos son llamados “Sunnah”. Sin embargo, ninguno de ellos puede ser incluido dentro de la forma “escrita” expresada por el término “tadwin” porque éste se refiere a la actividad de escritura y compilación de todos los hadices llevada a cabo en el segundo siglo de la Hégira bajo los auspicios del estado.

¿Cómo se inició?

La actividad de tadwin comenzó con Umar bin Abdul Aziz, un califa omeya. Umar bin Abdul Aziz (que Al-lah tiene misericordia de él), que fue famoso por su piedad y su devolución a la Sunnah del Mensajero de Al-lah, comenzó a preocuparse por los hadices cuando la generación de los compañeros y los grandes sabios que conocían el hadiz muy bien comenzaron a morir uno tras otro. Él creyó que los hadices debían ser escritos para evitar el riesgo de su pérdida. De este modo, él envió órdenes y circulares a los gobernadores, como califa.

La actividad del tadwin

El texto de una de las cartas que Umar bin Abdulaziz envió está recogida en el Bujari. Se trata de la carta enviada al gobernador de Madina, Abu Bakr ibn Hazm.

“Busca, compila y escribe las narraciones sobre el Profeta (PB) en tu ciudad. Temo que la ciencia de los hadices se pierda y que los sabios desaparezcan. Al hacer eso, sólo la Sunnah del Mensajero de Al-lah (PB) debe ser aceptada. Los sabios deben sentarse en los lugares famosos abiertos al público, como mezquitas, y difundir el conocimiento y enseñar a los que no saben. La ciencia de hadiz no desaparecerá a menos que se mantenga en secreto”.

Según la narracción que Ibn Sad traansmitió, Umar bin Abdul Aziz (que Al-lah tenga misericordia con él) incluyó otra frase más en la carta que envió a Ibn Hazm:

“Escribe las narraciones que provengan con toda seguridad del Profeta (PB) y de Umar que vosotros tengáis (o que estén presentes en vuestra región)”.

Según lo que Abu Nuaim compiló en Tarij Isfahan, Umar ibn Abdul Aziz envió esa carta a todas las ciudades islámicas.

De este modo, al tomar en consideración varias narraciones que mencionan el tadwin, tenemos una idea más amplia sobre este tema. Con el fin de apreciar ese intento de Umar ibn Abdul Aziz, necesitamos mencionar las siguientes palabras de Mohammed ibn Shihab az Zuhri, que fue la persona que realizó el mayor servicio en la actividad del tadwin y que dio este nombre a dicha actividad de recopilación:

“No consideramos apropiado escribir el conocimiento hasta que la administración nos obligó a hacerlo. Cuando comenzamos a hacerlo (como resultado de la presión e intervención de los administradores), creímos que no deberíamos impedir que ningún musulmán escribiera”.

Razones que llevaron a la recopilación de los hadices

Es útil echar una atenta mirada a los factores reales que llevaron a que los hadices fueran escritos y compilados en libros:

1 – Una de estas razones viene declarada en la carta de Umar ibn Abdul Aziz: la ansiedad de que los hadices pudieran desaparecer con la muerte de los compañeros y sabios que los habían oído y escrito. Aunque algunos hadices fueron escritos por algunos de ellos, el único fin de esta acción era la memorizarlos. Cuando fueron memorizados, los escritos particulares fueron quemados. La narración que tenemos de Zuhri es suficiente para entender la preocupación y la ansiedad producidos por este tema.

Además, ese período fue un periódico de disturbios políticos y anarquía civil. La muerte de Said ibn Yubair, el famoso sabio de hadices del período fue suficiente para preocupar a Umar ibn Abdul Aziz por la posibilidad de que los hadices pudieran desaparecer.

2 – Aunque no se refleja claramente en la carta de Umar ibn Abdul Aziz, el segundo factor importante por que el tadwin se inició fue el incremento en las actividades de fabricación de hadices falsos debido a los desacuerdos políticos y entre las madhhab (escuelas). Las siguientes palabras de Zuhri (que Al-lah tenga misericordia de él) lo certifica y confirma: “Si no hubiera sido por el hadiz desconocido que vino del este y que fue rechazado por nosotros, nunca se habría escrito un solo hadiz ni se habría permitido que alguien escribiera uno”.

Suyuti dijo lo siguiente con el fin de resaltar el peligro de la actividad de fabricación de hadices en el tiempo del tadwin: “Se trató de un período cuando los sabios estaban dispersos y las fabricaciones e innovaciones (bidas) de los jariyies se incrementaron. Con el fin de combatir esto, la Sunnah fue escrita y compilada en libros que combinaban las palabras de los sahaba y las fatuas de los tabiin”.

Como tuvo lugar el tadwin

Las narracciones muestran que Umar ibn Abdul Aziz no se conformó con enviar la circular, sino que continuó haciendo un seguimiento meticuloso de las actividades de tadwin. Él contrató a algunos empleados especiales con el fin de trabajar en el tadwin en el centro y envió a dos de ellos a trabajar con Hisham bin Abdul Malik y Zuhri. Ellos escribieron los hadices compilados por Zuhri durante todo un año.

Umar ibn Abdil Aziz, el propio Califa, tomó parte en las actividades de tadwin. Él iba a la mezquita con una pluma en su mano y se unió a las lecciones después de la oración, escribiendo hadices de Aun ibn Abdulá y Yazid ibn Raqqashi.

Durante el tadwin, no sólo las palabras y acciones del Mensajero de Al-lah (PB) sino también las palabras y acciones de los sahaba y los tabiin fueron includos por algunos sabios del hadiz en el concepto de Sunnah.

Los hadices que fueron escritos siguiendo las órdens del Califa fueron enviados al centro en forma de libros. Ellos fueron reproducidos allí y enviados a las ciudades islámicas. Una importante narración que documenta este tema procede de Zuhri: “Umar bin Abdul Aziz (que Al-lah tenga misericordia de él) nos ordenó compilar la Sunnah y la escribimos en libros. Umar bin Abdul Aziz envió un libro a todas las ciudades que estaban bajo su control”.

Es seguro que los libros que fueron enviados eran las copias de los libros originales del centro. Algunas narraciones declaran que los hadices compilados en el centro fueron autentificados por los sabios. Abuz Zinad Abdulá ibn Zakuan narró: “Vi a Umar bin Abdul Aziz reunir a los sabios del fiqh, que.habían recopilado una gran cantidad de hadices. Él los leyó junto con los sabios y cuando era hallada una sunnah que no había sido puesta en práctica, él decía: “Es algo extra. No hay ninguna acción basada en ella”.

Cabe señalar que las copias que fueron enviadas a las ciudades fueron reproducidas después de ser examinadas por ese comité. Una característica importante de las actividades de tadwin es que los hadices no fueron escritos siguiendo ninguna clasificación como sunan, sahid o musnad. Lo que es importante en el tadwin es escribirlos sin ningún otro propósito. De este modo, los hadices marfu (cuya línea de transmisión se remonta hasta el Profeta (PB)) y los maqtu (que tienen rota la línea de transmisión) fueron escritos junto a los hadices hassan (autentificados) y los daif (débiles). Su distinción y clasificación serían realizados el próximo siglo, un período llamado de tabwib (división en capítulos).

El papel de Abu Bakr ibn Hazm

No tenemos ningún documento que indique que el gobernador de Medina, Abu Bakr ibn Hazm, escribiera hadices personalmente siguiendo órdenes, aunque él fue un gran sabio del hadiz. Él puede haberse conformado con ordenar a los otros sabios trabajar en el tadwin. En realidad, Zuhri, que promovió el trabajo de tadwin y jugó un papel fundamental en él, fue un sabio de Medina y es seguro que comenzó a trabajar bajo el mando de Abu Bakr in Hazm.

Aunque la vida de Umar ibn Abdul Aziz no fue lo suficientemente larga para ver el fruto de las actividades de tadwin que ordenó iniciar, su labor dio fruto. Ya mencionamos antes de que los libros que fueron compilados en este período fueron duplicados y enviados a las grandes ciudades. De este modo, los sabios islámicos se muestran de acuerdo en señalar que el primer tadwin comenzó durante la era de Umar ibn Abdul Aziz (que Al-lah tenga misericordia de él) y en los últimos años del primer siglo de la Hégira.

Prof. Dr. İbrahim Canan
Dr. Ahmet Çolak

Notas al pie de página:

1 – Aunque se ha dicho que los versos “No habla por propio impulso. No es sino un revelación que se ha hecho” (53:3-4) se refieren al Corán, existen algunos sabios que afirman que ellos incluyen también la Sunnah. Así por ejemplo, Elmalılı (un sabio turco del taksir) interpreta el verso diciendo: “El decir que sólo el Corán es la revelación no puede ser defendido de ninguna manera”. De este modo, él indica que la Sunnah es también una revelación. (Yazır, Hak Dini VII, 457); Cf Qurtubî, Tafsir, XVII,84-85; Aydınlı, Abdullah, Sünnetin Kaynağı Hakkında, Din Öğretimi dergisi, Issue37, Ank, 1992, p.48; Kırbaşoğlu, Sünnet, 236 et al.
2 - al Baqara, 48; Aale-Imran, 164.
3 - an Nisa, 113; al Yumua, 2.
4 – Sobre los que afirman que la Sabiduría se refiere a la Sunnah, ver Hasan al-Basri, Qatada, Yahya b. Kathir, (Suyuti, Miftahu’l-Janna, s.23); Imam ash-Shaii, ar Risala, 32,78,93.
5 - En lo que respecta a aquellos que afirman que el Corán y la Sunnah son una revelación, esto plantea la cuestión de cuál es la diferencia entre ellos. Comprendemos por este verso que no hay diferencia entre ellos en lo que se refiere a su naturaleza de revelación. Sin embargo, uno de ellos es wahi matluu (revelación recitada) y el otro es wahi gair matluu (revelación no recitada). Suyuti explica este tema de la manera siguiente: “La palabra de Al-lah tiene dos partes. Al-lah dice a Yibril: “Di al Profeta que Al-lah le ordena esto y eso. Yibril comprende el deseo divino y lo transmite al Profeta. Esto es como el ejemplo de un rey que envía a una persona de confianza como enviado a sus súbditos y ella transmite el mensaje con sus propias palabras.
La otra es: Al-lah dice a Yibril: “Vete a ver al Profeta y léele este libro”. Yibril lee el libro del Profeta con exactitud, palabra a palabra. La revelación del Corán se asemeja al segundo ejemplo y la de la Sunnah al primero. De este modo, es permisible incluir a la Sunnah dentro del significado de la revelación. Suyuti, al-Itqan, I,45; ver Subhi es-Salih, Hadis İlimleri, s.261-262; Karaman, Hadis Usulü, p.9-10.
6 - al-Anfal, 7.
7 - at-Tahrim, 3.
8 - Es importante para este tema recordar que está declarado al principio del hadiz que emergerán algunas personas que dirán que aceptan lo que es el Corán, pero que rechazarán lo que no hay en él y que viene incluido en la Sunnah. Ver Abu Dawud, Sunnah, 6.
9 – Aquellos hadices que son llamados qudsi (sagrados) o divinos son los que son atribuidos a Al-lah. Existe el punto de vista de que tanto las palabras como los significados de los mismos proceden de Al-lah y otro que afirma que los significados pertenecen a Al-lah, pero las palabras son del Profeta, al igual que ocurre en otros hadices. Ver Al-Hadith, wa’l-Muhaddithun, s.18; Qawaidu’t-Tahdith, p.64 et al.
10 - Ver, Bukhari, Eeman, 37; Muslim, Eeman, 1; Abu Dawud, Sunnah, 16; Tirmidhi, Eeman,4.
11 - Muslim, Jannah, 63-64; Ver, Aydınlı, Sünnetin Kaynağı, p.50-51; Toksarı, Sünnet, p.98-99; Abu Dawud, Adab, 48.
12 - Muslim, Eeman, 32-36; Ver, al-Munawi, Fayzu’l-Qadir, VI, 289-290.
13 - Para ejemplos, ver, Muslim, Janaiz, 1; Tirmidhi, Eeman, 18; Jihad, 32.
14 - Aunque algunos investigadores afirman que dado que los hadices en los que la palabra revelación es mencionada están narrados en términos de significado, ellos no pueden ser aceptados como prueba de que los hadices son revelados (Erul, Bünyamin, İslamiyat, C.1, s.1, p.55 et al). En otro artículo, la misma persona señala que no es posible decir que Al-lah no estuvo en contacto con el Profeta, excepto en lo que respecta al Corán. Él afirma también que el Mensajero de Al-lah fue nombrado con el deber de la dawah (la transmisión del mensaje) y enseñar y explicar el Corán. (Erul, Bünyamin, İslamiyat, V.III, p.1., p.184.
15 - Muslim, Hayd, 34.
16 - Bukhari, Nikah, 108.
17 - Ver respectivamente, Suyuti, Miftah, 29; Musnad, II, 85,160; Bukhari, Adab, 28; Muslim, 1,140; Abu Dawud, Manasik, 24,27; Tirmidhi, Hajj, 14; Abu Dawud, Salat, 2; Bukhari, Badu’l-Khalk, 6; Abu Dawud, Sunnah, 9; Musnad, I, 191; Ibn Hisham, Sira, III, 101-102.
18 - Suyuti, Miftah, 29.
19 - Abdulghani Abdulkhaliq, Hujja, 337; Se dice que existe una iyma (consenso) de que la Sunnah está basada en la revelación. Ver, ibid, p.338; Se ha transmitido que Hasan b. Atiyya dijo que la Sunnah está basada en la revelación al igual que el Corán. Darimi, Muqaddima, 49.
20- El Imam Shafii dice que el wahi matluu es el Corán y el wahi gair matluu es la Sunnah y señala que la Sunnah es la “Sabiduría” mencionada en el Corán. (ar-Risala, 3-4,10; al-Umm, V, 127,128.)
21- Ibn Hazim, al-Ihkam, 93; cf. Kırbaşoğlu, Sünnet, p.260-261.
22 - Ghazali, Mustasfa, I, 83; Kattabi tiene la misma opinión, ver Khattabi, Maalimu’s-Sunan, V, 10.
23 - Çakan, İ.Lütfi, Hadislerde Görülen İhtilaflar ve Çözüm Yolları, Ist, 1982, p.96.
24 - El hadiz que declara que una mujer y su tía maternal o paternal no pueden casarse con el mismo hombre al mismo tiempo es de este tipo. Bukhari, Nikah, 27; Muslim, Nikah, 37-38.
25 - Él menciona el siguiente incidente como ejemplo: llevar ropas de seda es haram para los hombres, pero el Profeta permitió a Abdurrahman b. Awf llevar ropas de seda debido a una enfermedad. Ver, Bukhari, Jihad, 91; Libas, 29; Muslim, Libas, 24-26.
26 - Ibn Qutayba, Abu Muh. Abdullah, Ta’wilu Mukhtalifi’l-Hadith, Beirut, 1972, p.196 et al.
27- Frases como “El espíritu santo insufló en mi corazón” son revelación de este tipo. Ibn Majah, Tijarah, 2; Bayhaqi, Sunan, VII, 76; Suyuti, Miftah, 30.
28 - Sarakhsi, Shamsuddin, Usulu’s-Sarakhsi, Beirut, 1973, II, 90-96.
29 - Shatibi, Muwafaqat, IV, 19; Para puntos de vista similares, ver, Abdulghani, Hujja, p.334 et al.
30 - Ver, Aydınlı, Istılah, 148; Ver también, Bukhari, I’tisam, 24.
31 -Ismah, uno de los atributos del profetas, significa alejarse de la incredulidad, de no creer en Al-lah, de decir mentiras, de cometer errores o negligencia o de ignorar los mandatos de la Shariah. También significa la imposibilidad de continuar cometiendo errores. Ver, Ghazali, Mustasfa, II, 212-214; Sabuni, Maturidiyye Akâidi, trns Bekir Topaloğlu, Ank. 1979, s.212-212; Yazır, Hak Dini, IX, 6357; Abdulghani, Hujja, 108 et al.
32 - Sarakhsi, Usul, II, 68.
33 - Sabuni, Maturidiyya, 121; Abdulghani, Hujja, p.222. Sobre el punto de vista de Ibn Taymiyyah de que los profetas no pueden continuar cometiendo errores, ver Abduljalil Eesa, Ijtihadu’r-Rasul, Egypt, nd. p.33.
34 - Al-lah le protegió de las impurezas de la Yahiliyya, ver Ibn Sa’d, Tabaqat, I, 121; Abu Nuaym, Dalail, I, 129; Bayhaqi, Dalaîl, I, 313.
35 - Abu Nuaym, Dalail, I, 147; Ver también, Bukhari, I, 96; Muslim, I, 268; Bayhaqi, Dalail, I, 313-314.
36 - Ver. Tabari, Tarikh, II, 196; Abu Nuaym, Dklail, I, 143; Bayhaqi, Dalail, I, 315; En una ocasión, le llevaron a un entretenimiento por la fuerza, pero él desapareció. Luego señaló que un hombre alto y de piel blanca le dijo: “¡Oh Muhammad! Nunca toques a ese ídolo. ¡Regresa!”. Cf Musnad, II, 68-69; Köksal, İslam Tarihi, II,117-121.
37 - Para más información, ver Sarakhsi, Usul, II, 91; Ghazali, Mustasfa, II,214; Sabuni, Maturidiyya, s.121; Abdülghani, Hujja, 221-222; Abduljalil Eesa, İjtihad, p.31-33; Çakan, İhtilaflar, p.96,113; Erdoğan, Sünnet, 192 et al.
38 - Qiyamah, 16-17.
39 - Ver respectivamente al-Ghashiya, 21-22; Hud, 12; al-Kahf, 23; al,-Qasas, 56; Yunus, 99; ash-Shuara, 3.
40 - at-Tawba, 113.
41 - Tirmidhi, Tafsir, sura 3/12; Aal-e-Imran, 128; Abduljalil Eesa, Ijtihad, p.95.
42 - Algunos órganos de Hamza, como sus orejas y nariz, fueron cortados y su hígado extraído. Ibn Hisham, Sira, III, 101-103. Para el verso ver an-Nahl, 126-127.
43 - al-Anfal, 67-68. Ver Abdülghani, Hujja, 185.
44 - at-Tawba, 88, 84; Ver Ibn Kathir, Tafsir, II, 378; Abduljalil Eesa, p.105.
45 - at-Tahrim, 1-2.
46 - Ver Abduljalil Eesa, Ijtihad, s.59-66.
47 - Ver, Sarakhsi, II, 90-91; Tahanawi, Muh. Ali b. Ali, Kashshafu Istilahati’l-Funun, Ist, 1984, II, 1523.


5-) ¿Cuáles fueron las causas de las guerras en las que luchó el Profeta (PB)?

Es un hecho conocido que las razones de estas guerras pueden ser explicadas. Según nuestras evaluaciones, el Profeta (PB) participó en algunas guerras por las razones siguientes:

1. Hacer sentir al enemigo que los musulmanes tenían suficiente poder para luchar

Algunas de las guerras del Profeta (PB), especialmente las sariyyas, expediciones fuera de Medina realizadas bajo el mando de una persona distinta a la del Profeta, fueron realizadas antes de la Batalla de Badr y estuvieron dirigidas a mostrar a los politeístas y a los judíos de Medina, que tenían un sentimiento de hostilidad hacia el Islam y sus seguidores, y a los politeístas de Meca, que estaban esperando una oportunidad para atacar a los musulmanes, que éstos eran fuertes y habían establecido un área de libertad para transmitir el mensaje del Islam y proteger la vida de los musulmanes (1).

Estas sariyyas eran expediciones que se realizaban para mostrar la existencia de los musulmanes y su poder y su resultado fue que se superaron los obstáculos que existían para la predicación. El dominio de la fuerza bruta en aquella época en la región, que llevaba a que el poderoso se sintiera propietario de todos los derechos y no reconociera los de las personas más débiles, motivó al Profeta Muhammad (PB) a enviar destacamentos con el fin de establecer la seguridad en el territorio. Las sayyiras de Saif al Bahr y Rabig junto con Abwa, Buwat, Hamraul Asad y la Pequeña Badr fueron realizadas con este propósito (2).

2. Cortar las fuentes financieras de los ataques

Algunas de las guerras del Profeta fueron libradas con el propósito de controlar las rutas comerciales de los politeístas de Meca y debilitarles económicamente, ya que elloa habían comenzado a crear un ejército con el fin de luchar contra el Profeta Muhammad (PB) y los musulmanes, utilizando para ello los bienes que estos últimos habían dejado tras de sí durante la emigración de Meca a Medina y que fueron objeto de apropiación por los politeístas. La única fuente de ingresos de los politeístas de Meca era el comercio. Los guardias armados de sus caravanas que eran enviadas a Damasco tuvieron así que ser hostigados cerca de Medina con el fin de no permitirles perjudicar a los musulmanes. Por esta razón, el Profeta Muhammad (PB) preparó gazuas (batallas en las que el Profeta dirigió el ejército del Islam en persona) para atacar las caravanas de los politeístas (3).

En realidad, la Batalla de Badr fue llevada a cabo con el propósito de impedir la preparación de otra que iba ser lanzada por el Quraish con el beneficio que ellos habían sacado de las caravanas comerciales de Meca. La Batalla de Uhud fue preparada con los ingresos adquiridos de una caravana que Abu Sufian había enviado con el fin de financiar su campaña contra el Profeta Muhammad (PB) y los musulmanes (4).

Las sariyas de Saiful Bahr, Rabig, Harar, Nahla, Qarda e Is, que fueron realizadas contra los politeístas de Meca, fueron una medida de disuasión efectiva y sirvieron para cortar sus suministros financieros (5).

3. Defenderse contra los ataques

Mientras que todas las batallas del Profeta Muhammad (PB) tuvieron una naturaleza defensiva, en lo que se refiere a sus razones y propósitos, el número de batallas defensivas en términos de estrategia es reducido en número. Algunas batallas del Profeta Muhammad (PB) ocurrieron como resultado de los ataques el enemigo, que buscaba acabar con la existencia de los musulmanes y su integridad territorial.

En tal situación, el Profeta Muhammad (PB) utilizó su derecho a la legítima defensa dado que el Corán dio permiso para combatir con el fin de defenderse cuando hay un ataque (6) y enfatizó que las batallas deben ser libradas cuando hay razones legítimas (7).

En el periodo ocurrido entre las batallas de Badr y Jandaq los musulmanes realizaron intentos para defenderse contra los politeístas de Meca y los judíos de Medina (8). La vital importancia de estas medidas de defensa, en particular contra los judíos, puede ser vista en los períodos más tardíos. En realidad, con la traición de los quraizans, los musulmanes vivieron momentos peligrosos en que tuvieron que defender Medina contra las poderosas tropas de los Ahzab, que habían sido formadas por los politeístas de Meca y los judíos de Jaibar (9).

Durante el período de Meca, el Profeta Muhammad (PB) se vio obligado a luchar contra la actitud hostil de los judíos hacia los musulmanes y tuvo que prepararse contra sus posibles ataques (10). Por esta razón, las de Badr, Uhud y Jandaq fueron las mayores batallas defensivas en términos de legitimidad y estrategia.

4. Reunir información sobre el enemigo

Algunas gazuas y sayyiras del Profeta Muhammad (PB) fueron llevadas a cabo antes de las batallas con el fin de recabar información sobre los enemigos, que estaban buscando una oportunidad para atacar en cualquier momento. Los musulmanes tuvieron que estar siempre en alerta contra todos los enemigos, en especial los politeístas. Por estas razones, después de haber garantizado la seguridad en Medina, el Profeta Muhammad (PB) buscó ser más cauto frente a los politeístas de Meca al suscribir acuerdos con las tribus cercanas. Las primeras sariyyas fueron llevadas a cabo con el propósito de reunir información sobre el enemigo, conseguir datos de inteligencia y conocer su situación política y económica (11).

Patrullas y espías fueron enviados antes de las batallas para recabar información. El disponer de datos de inteligencia sobre la situación militar del enemigo era de la mayor importancia para la seguridad de los musulmanes. Esto es debido a que ellos tuvieron que luchar con un poder limitado contra el enemigo hasta la conquista de Meca y necesitaban recibir información sobre la fuerza militar de los enemigos, incluyendo sus formas de lucha y bajo qué condiciones la llevarían a cabo (12). Las sariyyas de Nahla, la primera Dhu’l Qassa, Wadi’l Qura’, la Segunda Yinab, Hunain, Abdulá ibn Rawaha and Jaibar fueron realizadas con el fin de obtener información sobre el enemigo, que podía lanzar ataques de forma instantánea.

5. Violación de los tratados y castigo a la traición

La ruptura de los tratados constituye un crimen en las relaciones internacionales. La ruptura de los términos de los tratados por cualquier parte fue la causa de algunas batallas en el tiempo del Profeta Muhammad (PB). La violación de la Constitución de Medina (la Carta de Medina) y la del Tratado de Hudaibiyyah, que fueron redactados por el Profeta Muhammad (PB) después de la Emigración (Hégira) fueron la causa básica de algunas de las batallas.

El Mensajero de Al-lah (PB) siempre cumplió plenamente los tratados. El ejemplo más claro de ello es el siguiente: una cláusula del Tratado de Hudaibiyyah establecía que “cuando alguien se convierte en musulmán en Meca y quiere refugiarse en Medina, su demanda no será aceptada y será repatriado a Meca”. Después de la firma, Abu Yandal, que era hijo de un delegado de Meca, fue a ver al Profeta Muhammad (PB) arrastrando sus cadenas y le pidió protección. Cuando Suhail ibn Amr, que firmó el tratado por cuenta de los mecanos, rechazó esta demanda afirmando que el tratado se había convertido ya en válido, Abu Yandal gritó: “¡Oh musulmanes! ¿Me devolveréis a estos Quraishis que quieren que yo apostate?” El Profeta (PB) le respondió: “¡Oh Abu Yandal! Se paciente. Espera tu recompensa de Al-lah. Al-lah te mostrará a ti y a otros como tú una puerta. Tenemos un acuerdo con el Quraish. Esto es una promesa mutua por la causa de Al-lah y no podemos romperla”. (13)

Este triste acontecimiento es un ejemplo muy importante de la lealtad del Profeta (PB) a las cláusulas de los tratados.

El período de lucha que comenzó después de la Emigración finalizó con el Tratado de Hudaibiyya. Sin embargo, este tratado se terminó debido a una violación del mismo por parte de los Quraishíes. Por esta razón, el Profeta Muhammad (PB) avanzó hacia Meca con el fin de castigarles (14). Del mismo modo que las batallas del Profeta contra los politeístas, las libradas contra las tribus judías de Medin fueron llevadas a cabo en base a propósitos legítimos similares: la violación de tratados y la colaboración con el enemigo.


6. Castigar a los asaltantes y saqueadores

El saqueo de los pastos de verano para los animales que pertenecían a los musulmanes y el martirio de algunos musulmanes de aquel tiempo constituyeron la razón de algunas sariyyas. Fue necesario luchar contra aquellos que solían atacar a los musulmanes debido a sus creencias y a las tribus que organizaban estos ataques. La lucha que se realizó con el fin de proteger las propiedades y la vida en el caso de saqueos y asaltos fue considerada como un acto de autodefensa. La pérdida de propiedades y vidas durante los actos de autodefensa no implica ninguna pena, en los términos de la ley islámica.

Las sariyyas de Harar, la segunda Dhul Qassa, Tarif, los Hijos de Fazara, Ukl, Uranis y Maifaa, junto con las gazuas de los Hijos de Quraiza, Safawan, la Primera de Badr, Sawiq y Dumatul Yandal fueron el resultado del saqueo de las propiedades de los musulmanes y el Profeta (PB) y del martirio de algunos musulmanes durante estos asaltos y saqueos.

7. Impedir al enemigo obtener apoyos

El Profeta Muhammd (PB) mantuvo una actitud pacífica y estuvo abierto a los acuerdos en cada fase de su vida. Él suscribió tratados con las tribus de varias religiones que vivían en Medina en una situación en la que él había sido expulsado de su tierra y obligado a emigrar a dicha ciudad, hasta donde llegaron después los intentos de los politeístas de perseguirle. En este contexto, fueron suscritos algunos acuerdos con varias tribus que estaban localizadas en las rutas comerciales que usaba el Quraish con el fin de impedir que se unieran al enemigo y crear así una plataforma de paz (17). Las gazuas de Abwa y Dhul Ushira fueron llevadas a cabo con el propósito de actualizar un acuerdo de paz. El Mensajero de Al-lah (PB) realizó un esfuerzo dirigido a poner fin a los desacuerdos mediante la firma de tratados de paz, cuando no había guerras todavía.

8. Intervenciones realizadas al tener noticias de ataques


Una importante parte de las gazuas y sariyyas del Profeta Muhammad (PB) fueron llevadas a cabo como resultado de las noticias de ataques en preparación por parte de una tribu o una alianza de tribus contra el Profeta y los musulmanes por motivo de su creencia. Si no hubiera habido una reacción ante las noticias de ataques, ello hubiera significado rendirse ante una agresión enemiga. El Profeta Muhammad (PB) actuó con el fin de no recibir el primer golpe del ataque que había sido planeado por fuerzas hostiles. El asalto del enemigo es una razón legítima para la guerra, pero también lo es un ataque en preparación por parte del enemigo, que haya sido detectado gracias al trabajo de inteligencia (18). Las siguientes gazuas y la expedición militar de Tabuk fueron llevadas a cabo como resultado de recibir el plan de ataque del enemigo. Entre estas gauzas podemos citar las de la Primera Dhul-Qassa, Qarqaratu’l- Kudr, Bahran, Dumatu’l Yandal, Muraisi, Wadi’l-Qura, Turaba, Nayid, Hawazins, Maifaa, Yinab, Dhatu’s-Thalathil, los Hijos de Bakr, Abdulá ibn Rawaha, Jaibar, Gaba y las sariyyas de Qutba ibn Amir, Gaatafan, Qatan, Dhatu’r-Riqa, Hunain, Taif y Jaibar. De este modo, un gran número de gazuas y sariyyas fueron el resultado de recibir las noticias acerca de próximos ataques.

9. Ayudar a los musulmanes perseguidos

Algunas de las batallas fueron libradas con el fin de poner fin a la presión contra la libertad de creencia y religión que era ejercida por algunas tribus y estados que oprimieron y torturaron a los musulmanes. Dichas tribus y estados, que estaban llenos de enemistad hacia los musulmanes, manifestaron su hostilidad contra ellos siempre que tuvieron la oportunidad. Esta enemistad les llevó a oprimir y torturar a los musulmanes que vivían en otros estados como minoría.

Los individuos y comunidades musulmanes que son perseguidos y cuya libertad de creencia y religión es impedida y que no pueden practicar su religión son considerados responsables si no intentan poner fin a esta opresión (19). Y aquellos perseguidos que son débiles dicen al resto: “¿Por qué no queréis combatir por Al-lah y por los oprimidos, hombres, mujeres y niños que dicen: “¡Señor! ¡Sácanos de esta ciudad, de impíos habitantes!”(20)

El verso de arriba puede ser utilizado como base para lucha con el fin de ayudar a las personas que están expuestas a la opresión. El hecho de que el Profeta (PB) ayudara a la tribu de Juzaa después de su demanda de ayuda durante el período del Tratado de Hudaibiyya (21) puede ser interpretado como una implementación de este verso (22). La sariyya de Bir al Mauna y la gazua de Dumatul Yandal fueron las intervenciones militares que el Profeta (PB) llevó a cabo con el fin de ayudar a los musulmanes que sufrían una opresión.

10. Eliminar las barreras que impiden la dawa (transmitir el mensaje del Islam)

Dado que la dawa era el primer deber del Profeta (PB), el propósito era hacer que todo el mundo conozca a Al-lah en un ambiente de paz. El deber de la dawa no fue ignorado ni siquiera en las situaciones en las que el enemigo obligó a los musulmanes a luchar (23). Con tal fin, el Profeta (PB) envió a delegados para efectuar dawa con las tribus y estados que se hallaban alrededor de Medina. Cuando las razones que existen detrás de las gazuas de las que se afirma que fueron llevadas a cabo por motivo del dawa son examinadas, vemos que ellas tuvieron lugar porque los enviados tuvieron que defenderse cuando fueron atacados. En otras palabras, las guerras fueron libradas no debido a que aquellos a los que se dirigió el esfuerzo de la dawa no aceptaran el Islam sino porque ellos atacaron a los musulmanes. De este modo, el Profeta (PB) luchó con el fin de eliminar las barreras que impedían la dawah y no para obligar a la gente a aceptar el Islam.

Entre las sariyyas que el Mensajero de Al-lah (PB) llevó a cabo con la intención de proteger a los que realizaban un llamamiento de la gente al Islam están la de Dhat al Atlah, bajo el liderazo de Kabb ibn Umair (24), Dhat ath-Thalathil, bajo el liderazgo de Amr bin As (25), Dumatul-Yandal, bajo el liderazgo deAbdurrahman bin Auf, y Yazima, bajo el liderazgo de Jalid bin Walid (26). La sariyya bajo el liderazgo de Ibn Abil Auya fue a los Hijos de Sulaim para invitarles al Islam, pero ellos dijeron: “No necesitamos tu llamamiento”. Entonces, ellos atacaron a los musulmanes disparando sus flechas y martirizaron a todos los musulmanes, excepto Ibn Abil Auya (27).

El Profeta (PB) envió en ocasiones delegados a algunas tribus y estados cuando éstos lo solicitaron y otras veces lo hizo con la intención de transmitir el Mensaje del Islam sin que le fuera pedido. Algunos de estos enviados, cuyo propósito era sólo el de transmitir el mensaje del Islam, sufrieron emboscadas y fueron traicionados, y algunos de ellos martirizados. Algunas de las sariyyas de este grupo fueron las de Rayi', Bi'r al-Mauna, Hijos de Sulaim, Dhat al-Atlah, Dhat ath-Thalathil, Hijos de Jazima, Uman, Bahrain y Dumatul-Yandal.

Algunas tribus pidieron delegados afirmando que pensaban convertirse en musulmanes y prometiendo que les protegerían. Sin embargo, les tendieron emboscadas y los convirtieron en mártires. Estos ataques provocaron la formación de algunas sariyyas y gazuas. Los delegados, que buscaban informar a la gente sobre la religión que traería la salvación a la humanidad, fueron atacados a traición y emboscados. El Profeta (PB) luchó contra aquellos que atacaron de este modo al Islam con el fin de defender la religión. La gazua de Dhat ar Riqa y las sariyyas de Yamum, Maifaa, Hijos de Amir, la Segunda Saif al Bahr y Jaibar sirvieron para contrarrestar los ataques a enviados pacíficos-

11. Castigar a aquellos que maltrataron y mataron a enviados

El Mensajero de Al-lah despachó a enviados a los gobernantes de varios países de la región después del Tratado de Hudaibiyya con la intención de invitarles a abrazar el Islam. Algunos de estos gobernantes contestaron positivamente a la llamada. Sin embargo, otros lo hicieron de forma negativa e insultaron a los enviados y al Profeta (PB) (28). Algunos de estos enviados que fueron despachados a los líderes y gobernantes de las tribus y países para cumplir con la obligación de la dawah fueron insultados, muertos o atacados. Sin embargo, las normas internacionales de la época establecían una protección para los enviados y mensajeros. Las sariyyas de Himsa, Hijos de Qurait y Qurata y la expedición de Muta fueron realizadas por esta razón.

12. Responder a una declaración de guerra del enemigo

La declaración de guerra del enemigo fue considera por el Profeta (PB) como una de las razones legítimas para luchar. El no responder a una tribu o estado que te declara la guerra lo animaría a atacar con más fuerza y valor. De este modo, es necesario responder a la declaración de guerra del enemigo. En ese caso, dicha acción está considerada como un acto de autodefensa porque el enemigo demuestra que está determinado a combatir. Cuando el Profeta (PB) hizo frente a esta determinación, respondió a la declaración de guerra. El único ejemplo de este tipo es la gazua de la Pequeña Badr.

Cuando el Profeta fue derrotado por los politeístas de Meca en un sentido durante la Batalla de Uhud, él aceptó la oferta de Abu Sufian, que le desafió, eufórico por aquella victoria, a luchar de nuevo cerca de Badr al año siguiente (30). Con el fin de responder a la declaración y amenaza de guerra por parte del Quraish, el Profeta preparó un Ejército y lanzó una expedición (31). Sin embargo, cuando llegó a Badr, no había nadie. Abu Sufian, que había abandonado Meca con un ejército de 2.000 hombres, decidió regresar antes de llegar a Badr debido a la excusa del hambre (32). Se desprende de ello claramente que sta expedición del Profeta (PB) fue realizada debido a la declaración de guerra de Abu Sufian.

Conclusión

Se desprende de este estudio, que las batallas y guerras llevadas a cabo por el Profeta tuvieron varias causas y razones. De este modo, todas las luchas estuvieron basadas en razones legítimas y no hubo batalla, guerra o intervención del Profeta (PB) que fuera injusta. Cuando se toman en consideración todas estas causas y razones, vemos claramente que el Profeta no atacó a ninguna tribu o estado injustamente.

Cuando los principios del Islam, que están basados en el Corán y la Sunnah, son tomados en consideración, vemos que las relaciones entre los individuos y los estados están basados siempre en el principio de la paz. La guerra no es algo querido y es una obligación temporal que sólo puede estar motivada por la autodefensa y la protección de la existencia.

Notas al pie de página:

1. Khattab, Mahmud Shit, Komutan Peygamber Hz. Peygamber’in Askerî Dehası, traducido por Ağırakça, Ahmed, İst., 1988, p. 56.
2. Para información detallada sobre las ghazuas y sariyyas, ver Nargül, Veysel, Kur’an ve Hz. Peygamber’in Uygulamaları Işığında Cihad, (Tesis doctoral no publicada), Erzurum, 2005, p. 111-217.
3. Ibn Hisham, Abu Muhammad Abdulmalik b. Hisham, as-Siratu’n-Nabawiyya, publicada con críticas de Mustafa Saka y amigos, by., nd., II, 241-242, 245; Muslim, Sayd 17.
4. Ibn Sa’d, Muhammad, at-Tabaqatu’l-Kubra, Beirut, 1985, II, 37; Samhudi, Nuruddin Ali b. Ahmad, wafau’l-Wafa, Beirut, nd., I, 281. See also Ibnu’l-Athir, Abu’l-Hasan Ali b. Muhammad, al-Kamil fi’t-Tarikh, Beirut, 1965, II, 113, 116; Bukhari, Manaqib, 251, Maghazi, 2.
5. See Hamidullah, Muhammad, İslam Peygamberi, traducido por Salih Tuğ, Ankara, 2003, II, 1036-1037.
6. al-Hajj, 22/38; al-Baqara, 2/190; ash-Shura, 42/41.
7. al-Baqara, 2/194.
8. Khattab, Komutan Peygamber, p. 13.
9. Waqidi, Muhammad b. Umar, Kitabu’l-Maghazi, Oxford University, 1966, II, 459-460; Ibn Qayyim, Abu Abdillah Muhammad b. Abi Bakr, Zadu’l-Maad fi Hady-i Khayri’l-Ibad, Cairo, nd., III, 129-130.
10. al-Baqara, 2/91; Aal-i Imran, 3/183; Qasas, 28/48-50.
11. Ibn Hisham, I-II, 601, ff.; Hamidullah, İslam Peygamberi, I, 139.
12. See Balazuri, Abu’l-Abbas Ahmad b. Yahya b. Jabir, Ansabu’l-Ashraf, Beirut, 1996, I, 383-384; Kattani, Abdulhay, at-Taratibu’l-Idariyya, Beirut, nd., I, 363.
13. Ibn Hisham, III-IV, 318; Bayhaqi, Ahmad b. Ali b. Husayn, as-Sunanu’l-Kubra, Hyderabad, 1344, Sunan, IX, 219-220.
14. Ibn Qayyim, Zadu’l-Maad, III, 290, 394.
15. See Ibn Hisham, I-II, 501-504.
16. Ibn Sa’d, II, 28-29, 57-59, 74-78; Ibnu’l-Athir, II, 137-139; Suhayli, Abdurrahman b. Abdillah b. Ahmad, ar-Rawdu’l-Unf fi Tafsiri’s-Sirati’n-Nabawiyya li Ibn Hisham, Cairo, nd., II, 296; Samhudi, I, 277-278, 298.
17. al-Anfal, 8/58; at-Tawba, 9/12-13; Güner, Osman, Resûlullah’ın Ehl-i Kitap’la Münasebetleri, Ankara, 1997, p. 299.
18. al-Anfal, 8/58; at-Tawba, 9/12-13; Aal-i Imran, 3/146-147, 200.
19. al-Hajj, 22/39-40.
20. an-Nisa, 4/75.
21. Abu Yusuf, Yaqub b. Ibrahim, Kitabu’l-Haraj, Cairo, 1396, p. 230; Balazuri, Futuhu’l-Buldan, publicado con críticas de Abdullah Anis at-Tabbaa’, Beirut, 1987, p. 41.
22. Yaman, Ahmet, İslam Devletler Hukukunda Savaş, İstanbul, 1998, p. 86-87.
23. Darimi, Siyar, 8.
24. Ibn Sa’d, II, 127-128.
25. Ibnu’l-Athir, II, 232.
26. Ibn Hisham, IV, 280-281.
27. Ibn Sa’d, II, 123.
28. Ibn Kathir, Ibn Kathir, Imaduddin Abu’l-Fida Ismail, al-Bidaya wa’n-Nihaya, Beirut, 1966, IV, 268 ff.
29. Shaybani, Muhammad b. Hasan, Sharhu Siyari’l-Kabir, (con la explicación de Sarakhsi), Beirut, 1997, II, 72; Turnagil, Ahmet Reşid, İslamiyet ve Milletler Hukuku, İstanbul, 1972, p. 92-96.
30. Ibn Hisham, III, 100; Balazuri, Ansab, I, 417.
31. Tabari, Abu Jafar Muhammad b. Jarir, Tarikhu’t-Tabari Tarikhu’l-Umam wa’l-Muluk, Beirut, nd., III, 42; Ibn Hazm, Abu Muhammad Ali b. Ahmad, Jawamiu’s-Sira, trnsl by M. Salih Arı, İstanbul, 2004, p. 180-181.
32. Ibn Hisham, III, 220; Ibn Sa’d, II, 59-60.

(Dr. Veysel Nargül, Yeni Ümit Dergisi, 2009, número 86)


6-) ¿Por qué fue polígamo el Profeta?

Planteemos este asunto desde el punto de vista de esa inigualable personalidad. En primer lugar, hay que señalar que el Profeta (PB), que ocupó la cumbre de la ética, no se casó hasta que tenía 25 años. Dada la especial situación en aquel cálido país y que él vivió en castidad, lo cual es un hecho que ha sido aceptado desde el período en el que vivió, durante tantos años, cabe señalar que él tenía una poderosa voluntad y un gran autocontrol sobre sí mismo. Si él hubiera cometido un error mínimo con respecto a este asunto, sus enemigos del pasado y de hoy en día así lo habrían declarado al mundo. Sin embargo, ninguno de los enemigos del pasado ni de la actualidad se atrevieron a acusarle de un error tal aunque sí le atribuyeron muchas cosas imposibles.

Nuestro Profeta (PB) se casó a la edad de 25 años por primera vez. Este matrimonio fue con un mujer que era muy elevada y excepcional a los ojos de Al-lah y Su Mensajero, pero que se había casado dos veces antes. Ese feliz matrimonio duró 23 años y terminó al octavo año de la profecía como un telón que se bajó, dejando un sentimiento amargo detrás.

El Profeta (PB) quedó solo después de ese período de vida feliz. Él fue un padre único para sus hijos durante varios años. Cuando se casó de nuevo tenía 55 años, una edad en la que muy poco deseo real queda por el matrimonio. Ni la mente ni la razón pueden aceptar que a esa edad en un país muy caluroso alguien se case para satisfacer sus deseos y lujuria.

Otro tema que viene aquí a la mente es el aspecto de la poligamia.

A) En primer lugar, hay que saber que aquellos que hablan así son los que no aceptan los principios de las religiones o que son miembros de otras religiones que están basadas en diferentes libros. Los primeros no tienen, sin embargo, ningún derecho a reprochar algo con respecto a este tema porque están implicados en relaciones informales con numerosas parejas sexuales sin obedecer ningunas leyes o normas.

El ataque de los últimos es también injusto, malicioso e impulsivo. Hay muchos grandes profetas que vienen mencionados en sus libros y que se casaron con más de una mujer al mismo tiempo.

Así por ejemplo, cuando el Profeta Salomón y el Profeta David son tomados en consideración queda claro que los miembros de esas religiones no actúan con justicia cuando se oponen a la poligamia. El Profeta Muhammad (PB) no comenzó la poligamia sino que ésta era ya una práctica de otros profetas. Además, la poligamia no es contraria al espíritu de la Profecía. Como veremos más tarde, la poligamilia era más útil de lo que la gente cree a efectos de la profecía.

En un sentido, la poligamia era necesaria especialmente para los profetas que trajeron nuevos decretos y leyes religiosos porque hay muchos temas relativos a la religión que tienen lugar en el seno de la privacidad de la familia. Estos asuntos pueden ser sólo comprendidos por la esposa de un profeta. De este modo, hay necesidad de profesoras de religión que expliquen los aspectos de esta última claramente.

Las mujeres castas y virtuosas de la Casa del Profeta fueron guías y transmisoras de conocimiento para las mujeres. De este modo, ellas fueron indispensable para el Profeta, la profecía y el mundo de las mujeres.

B) Otro aspecto está vinculado a las esposas del Profeta:

1) Dado que había mujeres jóvenes, de mediana edad y de edad avanzada entre sus esposas fueron establecidos diferentes juicios relativos a los distintos estadios de la vida. Ellos fueron aprendidos y aplicados por la Casa del Profeta gracias a aquellas mujeres.

2) Dado que cada esposa procedía de un diferente clan o tribu, vínculos de parentesco fueron establecidos entre estas tribus y luego entre el Profeta y las mismas. Estos lazos proporcionaron un profundo amor y parentesco entre los miembros de la comunidad. Cada clan y cada tribu contemplaba al Profeta como uno de sus miembros y sentía un profundo afecto hacia él debido a la religión y el parentesco.

3) Cada esposa con la que el Profeta se casó procedía de una tribu diferente, lo cual resultó ser un gran beneficio y un servicio para la causa del Islam, tanto durante como después de la vida del Profeta. Ellas transmitieron sus sunnas implícitas y explícitas y decretos religiosos a sus parientes cercanos y lejanos. De este modo, sus clanes y sus miembros, hombres y mujeres, aprendieron el Corán, el tafsir (interpretación del Corán) y los hadices y fueron capaces de comprender el espíritu de la religión.

4) A través de sus matrimonios, el Profeta estableció vínculos de parentesco en casi toda Arabia, lo que le dió la libertad para moverse y ser aceptado como un miembro de cada familia. Gracias a esta estrecha relación, todo el mundo podía ir a verle en persona y conocer los mandatos de la religión directamente de él. Las tribus también se beneficiaron colectivamente de su proximidad. Sus miembros se consideraban afortunados y se enorgullecían de dicha relación.

Bani Majzum, a través de Umm Salama, los Omeyas, a través de Umm Habiba, y los Hashemíes, a través de Zaibab bint Yahsh, se consideraban así cercanos al Profeta.

C) Lo que hemos mencionado hasta ahora es general y podría ser verdad para todos los profetas en algunos aspectos. Ahora trataremos específicamente de las virtudes de cada esposa del Profeta Muhammad, una por una:

Veremos que la razón y la mente del hombre deben inclinarse ante la bendita vida del Profeta (PB), que está basada en la revelación.

1) Jadiya (que Al-lah tenga misericordia de ella) fue la primera esposa del Profeta. Su matrimonio con esta valiosa mujer, que era 15 años mayor que él, es el mejor ejemplo para cada matrimonio. Él fue leal a Jadiya y le mostró respeto durante su matrimonio. Él nunca la olvidó después de que falleciera y la mencionaba casi en cada ocasión.

El Profeta (PB) no se casó durante cuatro o cinco años después de la muerte de Jadiya. Aunque él tuvo que cuidar a varios niños, superó las dificultades y actuó como un padre y una madre para ellos. Si él hubiera tenido debilidad por las mujeres ¿acaso habría actuado de este modo?

2) Su segunda esposa, aunque no fue la segunda cronológicamente, fue Aisha (Que Dios esté satisfecho de ella). Ella era la hija de Abu Bakr, su amigo más íntimo. A través de este matrimonio, el Profeta otorgó el mayor honor y cortesía a un hombre que había compartido con él los buenos y los malos ratos. Abu Bakr tendrá el honor de estar junto al Profeta en el día cuando todos los lazos de parentesco terminen. Aisha y Abu Bakr tuvieron el honor de estar junto al Profeta (PB) a nivel material y espiritual.

Además, Aisha, que era una persona excepcional, tenía la naturaleza necesaria para cooperar en la misión profética. Su vida después de su matrimonio demostró no sólo que ella podía ser la esposa de un profeta, sino también la más alta autoridad en hadiz, una excelente mufassir y una distinguida experta en la Ley Islámica. Ella representó verdaderamente las cualidades internas y externas y las experiencias del Profeta Muhammad con su entendimiento sin igual.

De este modo, se comunicó al Profeta en un sueño que él debía casarse con ella. Ella era todavía inocente y no sabía nada de los hombres y los asuntos mundanos cuando entró a formar parte de la familia del Profeta.

Aisha se convirtió así en una fuente de honor para Abu Bakr y en una de las estudiantes más notables del Profeta (PB) así como en una gran profesora y transmisora del mensaje del Islam al desarrollar todo su talento y capacidad. Ella entró en la bendita Casa del Profeta (PB) como esposa y como estudiante.

3) Su tercera esposa, aunque no fue la tercera cronológicamente, es Umm Salama (Que Al-lah esté satisfecho de ella). Ella pertenecía al clan de Majzum y formó parte del grupo de los primeros musulmanes que sufrió grandes dificultades en Meca y emigró a Abisinia y luego a Medina.

Su marido, Abu Salama, pasó largos y difíciles días junto a ella. Cuando Umm Salama lo perdió quedó sola con sus hijos. Abu Bakr y Umar la propusieron en matrimonio, conscientes de sus necesidades y sufrimientos como viuda con hijos a los que mantener, pero ella se negó porque creía que nadie podía ser mejor que su marido fallecido.

Algún tiempo después, el Profeta (PB) la propuso en matrimonio. Esto era bastante natural porque ella era una gran mujer y nunca dejó de sacrificarse y sufrir por el Islam. Ella estaba sola después de haber vivido durante muchos años dentro del más noble de los clanes de Arabia y, debido a ello, no podía quedar desatendida o mendigar su sustento. Dada su piedad y su sinceridad y lo que había sufrido merecía ser ayudada. Al casarse con ella, el Profeta (PB) la ayudó. Él estaba haciendo lo que había siempre hecho, ser amigo de aquellos que carecían de amigos y apoyar a los niños huérfanos. Él hizo lo que las condiciones de aquel tiempo requerían.

Umm Salama fue inteligente, como Aisha. Ella tenía la capacidad de convertirse en una profesora y en una transmisora del mensaje del Islam. Cuando el Profeta la trajo bajo su protección, ella, nueva estudiante a la que todas las mujeres estarían agradecidas, fue aceptada en la escuela del conocimiento y la guía.

Podemos explicar el matrimonio del Profeta, que tenía casi 60, con una viuda con muchos niños y su asunción de los gastos y la responsabilidad que tal unión conllevaba de cualquier forma, pero nunca haciendo referencia a la lujuria y la extrema atracción por las mujeres.

4)  Otra esposa del Profeta fue Ramla bint Abi Sufian (Umm Habiba). Ella fue la hija de Abu Sufian, una persona que representó la incredulidad contra la profecía durante un cierto período. Ella fue uno de los primeros musulmanes. Fue una mujer que emigró a Abisinia, donde su marido abrazó más tarde el Cristianismo. Luego, su marido murió y ella sufrió muchos problemas.

Los compañeros de aquella época eran pocos en número y pobres. Ellos no tenían suficiente dinero para apoyar a otros. Así que ¿cuáles fueron sus opciones? Ella podía convertirse al Cristianismo y conseguir ayuda por esa vía, podía volver a casa de su padre, ahora un cuartel general de los incrédulos, o podía mendigar de una casa a otra, lo cual era imposible para un miembro de una de las familias más nobles y ricas. Sólo quedaba una cosa por hacer: la intervención y la ayuda del Profeta (PB).

El matrimonio de Umm Habiba con el Profeta fue realizado de esta forma. Esta gran mujer tenía mucho que enseñar a las otras musulmanas. Ella se unió así a la Casa del Profeta como esposa y estudiante. A través de este matrimonio, la familia de Abu Sufian tuvo la oportunidad de entrar en la Casa del Profeta, lo que llevó a que ellos cambiaran sus ideas y las suavizaran. La influencia de este matrimonio llegó más allá de la familia de Abu Sufian y alcanzó a la totalidad de los Omeyas. Puede decirse que esta familia, que era hostil y estaba cerrada a otras personas, se abrió gracias al matrimonio de Umm Habiba con el Profeta y se mostró dispuesta a llevar a cabo todo tipo de buenas acciones.

5) Otra de las mujeres que entraron en la Casa del Profeta fue Zainab bint Yahsh (que Al-lah esté satisfecho de ella). Ella era una señora de noble cuna con un pensamiento profundo así como una pariente del Profeta. Ella creció cerca de él. Cuando el Profeta  manifestó a los padres de ella que deseaba desposarla con Zaid bin Hariza, su familia dudó un poco porque había esperado que Zainab se casara con el propio Profeta. Eventualmente, sin embargo, ellos dieron su consentimiento a su matrimonio con Zaid cuando el Profeta insistió.

Zaid era un esclavo que había perdido su libertad en una ocasión y el Profeta (PB) le salvó de la esclavitud. El Profeta (PB) quería establecer la igualdad y el equilibrio entre la gente usando para ello el matrimonio y comenzó haciéndolo con sus parientes. Sin embargo, Zainab, que tenía una naturaleza elevada, no parecía tener interés en continuar con ese matrimonio, al que había accedido debido a la insistencia del Profeta. El matrimonio no trajo la felicidad a Zaid tampoco, sino más bien agonía y malestar.

Al final, Zaid se divorció de Zainab, aunque el Profeta (PB) intentó disuadirles y hacer que el matrimonio continuara. Yibril apareció entonces y trajo la orden divina de que el Profeta debía casarse con Zainab. La prueba que el Profeta sufrió fue muy severa. Él iba a hacer algo que nunca antes había hecho. Iba a declarar la guerra a costumbres muy establecidas y arraigadas. Se trató de una lucha severa. Este hecho sólo pudo realizarse porque fue ordenado por Al-lah. Debido a su profunda conciencia de la obediencia, el Profeta hizo lo que le fue ordenado, aunque fue muy duro para él. Aisha declaró: “Si el Profeta hubiera estado inclinado a eliminar algo de lo que le había sido revelado habría suprimido este verso”.

La divina sabiduría quiso que esta mujer elevada y casta entrara en la Casa del Profeta (PB) para educarse y formarse y transmitir el mensaje del Islam. Al final, esto fue conseguido. Ella actuó de acuerdo con las reglas que se derivaban de ser una esposa del Profeta.

6) Una de las mujeres que tuvo el honor de entrar en la Casa del Profeta fue Yuwairiya bin Hariz (Que Al-lah esté satisfecho de ella). Los musulmanes lucharon contra su tribu y cautivaron tanto a los hombres como a las mujeres de la misma con su comportamiento. Cuando esta mujer, que vivía en el Palacio de su tribu, fue llevada a la presencia del Profeta, ella sintió una considerable aflicción y se sintió humillada. Ella estaba llena de pesar y odio.

El Profeta (PB) arregló el problema muy fácilmente. Cuando él se casó con Yuwairiya, ella fue elevada al rango de madre de los creyentes y recibió el respeto de los Compañeros. Y cuando el Profeta dijo: “Los parientes del Profeta no pueden ser esclavizados” y puso en libertad a los miembros de la tribu, él se ganó los corazones de Yuwairiya y su pueblo.

Como hemos visto, nuestro Profeta resolvió el problema muy fácilmente, cuando estaba a punto de cumplir sesenta año,s a través de un matrimonio. De este modo, él hizo la paz cuando todo apuntaba a la continluación de la guerra.

7) Otra de las mujeres afortundas en entrar en la Casa del Profeta fue Safiyya bin Huyayy (Que Dios tenga misericordia de ella), la hija de un jefe tribal de Jaibar. En la famosa Batalla de Jaibar ella perdió a su padre, hermano y esposo y su tribu fue capturada.

Ella estaba inflamada por los deseos de venganza. Sin embargo, cuando se casó con el Profeta y fue elevada al alto rango de esposa del mismo, los Compañeros comenzaron a mostrarle mucho respeto y el Profeta la trató de una forma muy cariñosa, lo cual hizo que Safiyya olvidara todo lo que había ocurrido. Ella comenzó a sentirse orgullosa de ser una esposa del Profeta.

Además, muchos judíos tuvieron la oportunidd de conocer al Profeta estrechamente a través de Safiyya y cambiaron su actitud hacia los musulmanes. Hubo, pues, muchos actos de sabiduría en un acto de Al-lah, que logró muchas cosas a través de una sola acción. Él creó muchas buenos actos y abundancia en este matrimonio al igual que había hecho en otros.

Es apropiado decir que el Profeta enseñó algo a su Umma mediante la forma en la que él era consciente de los pensamientos de sus enemigos.

Mujeres como Safiyya, que pertenecían a naciones y tribus diferentes, son muy importantes para el entendimiento de los estados internos de estas naciones.

8) Otra de las mujeres afortunadas que entraron a formar parte de la Casa del Profeta fue Sauda (que Al-lah esté satisfecha de ella). Ella estuvo entre las primeras en abrazar el Islam y emigró a Abisinia con su marido. Al igual que sucesió con Umm Habiba, se quedó sola cuando su marido murió.

El Profeta Muhammad se casó con ella y reparó su corazón, salvándola de convertirse en alguien miserable. Sauda, que quería casarse con el Profeta (PB), no deseaba nada más en el mundo.

Éstas fueron las circunstancias y motivos detrás de los matrimonios del Profeta. No hubo lujuria aquí. Él se casó con el fin de estrechar su relación con sus lugartenientes, como fue el caso cuando se casó con las hijas de Abu Bakr y Umar, cuando vio determinados talentos y capacidades especiales en las mujeres o debido a algunas otras razones que hemos mencionado antes una por una. Él soportó grandes cargas cuando se casó con ellas.

El hecho de que nuestro Profeta (PB) proporcionara a cada mujer alojamiento, comida y vestido de una forma similar demuestra que él las trató de la misma forma, previno posibles problemas entre ellas antes de que tuvieran lugar y resolvió los ya existentes muy fácilmente o, como dijo Bernard Shaw, “tan rápido como alguien bebe un café”. Esto es una muestra de la extraordinaria personalidad del Profeta.

Conocemos las dificultades de la relación con una sola esposa y dos hijos y por ello nos inclinamos ante el Profeta, que logró manejar sus relaciones con muchas mujeres que se habían casado anteriormente, y que habían desarrollado varios hábitos en los hogares anteriores de una forma muy armoniosa.

Hay un asunto que llama la atención. Es el hecho de que el número de sus esposas fuera mayor que el que estaba permitido a los hombres de su Umma. Se trataba aquí de una situación especial, de una ley especial que contiene muchas razones y sabidurías que podremos llegar a conocer o no. La revelación que restringe la poligamia se produjo después de que él hubiera contraído todos esos matrimonios. De este modo, a él se le prohibió también casarse de nuevo (33:52).

9) Otra esposa del Profeta fue Hafsa bint Umar al Jattab, es decir la hija de Umar. Ella nació cinco años antes de que Muhammad (PB) se convirtiera en Profeta. Su madre fue Zainab, la hermana de Uzmán bin Mazun, uno de los Grandes Compañeros.

No se sabe cuando Hafsa abrazó el Islam. Podemos deducir que ella se convirtió en musulmana después de que su padre Umar abrazara el Islam, ya que sabemos que toda la familia de Umar abrazó el Islam por entonces.

Hafsa se había casado con Junays bin Huzafa as Sahmi. Huzafa estuvo entre los musulmanes que emigraron a Abisinia. Hay hadices que afirman que Hafsa también formó parte de aquella emigración. Después de volver de Abisinia, Huzafa se instaló en Medina junto con su esposa Hafsa.

Junays tomó parte en la Batalla de Uhud y resultó seriamente herido. Él murió como mártir, debido a aquellas heridas, en Medina. Hafsa intentó curar a su marido y se puso muy triste cuando él murió. Umar quería que Abu Bakr se casara con su hija Hafsa. Sin embargo, Abu Bakr no respondió a la oferta de Umar. Entonces Umar se la ofreció a Uzmán, cuya mujer, Ruqayya, hija del Profeta, había muerto y que estaba, por tanto, solo. Sin embargo, Uzmán, que esperaba casarse con Umm Kulzum, la otra hija del Profeta, rechazó la oferta. “No es apropiado para mí casarme en estos días”, dijo tras pensarlo durante un momento.

Umar, que quería hacer que su hija se casara con un fiel creyente, fue a ver al Profeta en un estado de tristeza y le dijo: “Estoy sorprendido por el comportamiento de Uzmán. Yo le ofrecí casarse con Hafsa, pero él no aceptó”. El Profeta le contestó: “¿Puedo ofrecerte un mejor yerno que Uzmán y puedo ofrecer a Uzmán un mejor suegro que tú?”.  Umar respondió: “Sí ¡Oh Mensajero de Al-lah!”. El Profeta dijo: “Casa a tu hija conmigo y yo casaré a mi hija Umm Kulzum con Uzmán”.

Umar estaba muy satisfecho cuando él escuchó esta oferta. Él había querido tener lazos de parentesco con el Profeta, pero no tuvo el valor de ofrecerle en matrimonio a Hafsa porque ella era, como Aisha señaló, “justo como su padre”, es decir, un poco dura de carácter.

Mediante su oferta, el Mensajero de Al-lah reforzó su relación con Umar y le recompensó por su servicio al Islam permitiendo que su deseo se cumpliera. El Mensajero de Al-lah se casó con Hafsa en el tercer año de la Hiyrah (Hégira). Él dio a Hafsa 400 dirham, es decir 118 gramos de plata, como mahr (dote).

Tras la muerte del Mensajero de Al-lah, Hafsa llevó a cabo una vida muy modesta. Unos 60 hadices fueron transmitidos de ella. Algunos provienen directamente de ella y otros los había oído decir a su padre. Hafsa, que sabía leer y escribir, murió en el año 45º de la Hiyrah. Su oración de funeral fue conducida por Maruán, el gobernador de Medina. Según otra narración, ella murió en el año 41 de la Hiyrah.


7-) ¿Podrían dar información sobre las esposas del Profeta y su poligamia?

Las esposas del Profeta fueron:

1. Jadiya:

La vida de casado del Profeta se inició con nuestra reverenda madre Jadiya. Cuando se casó con ella, el Profeta tenía 25 años de edad y ella unos 40. De este modo, la diferencia de edad entre ellos era de 15 años. Jadiya fue un poco diferente a las otras esposas del Profeta. Ella estuvo con él mientras él difundía su mensaje. Ella le consoló cuando toda la gente le abandonó y se mofaba de él.

Aún más, cuando el Profeta recibió su primera revelación, que le hizo temblar de miedo, ella, sin ninguna vacilación, dijo las siguientes palabras dulces y de consuelo:

“¡Buenas noticias! Juro por Al-lah que Él nunca te avergonzará porque tú cuidas de tus parientes, dices las palabras más veraces, tomas en tus manos las cargas de aquellos que son incapaces de llevarlas por sí mismos y tratas a tus huéspedes de la mejor manera y ayudas a las personas que sufren problemas en el camino de Al-lah.”

Esta extraordinaria mujer fue también uno de los primeros musulmanes. Ella falleció en el décimo año de la profecía, tres años antes de la Hégira (Hiyra). El Mensajero de Al-lah estuvo muy triste por la muerte de Jadiya. Ese año fue llamado el Año de la Aflicción debido a los dolorosos acontecimientos ocurridos uno tras otro ese año, tales como las muertes de Abu Talib, el tio del Profeta y su defensor frente a los idólatras, y de Jadiya, con quien él encontró la paz.

El matrimonio del Mensajero de Al-lah con Jadiya duró 25 años y todos sus hijos, excepto Ibrahim, nacieron de esta extraordinaria mujer. Cuando ella falleció, el Profeta tenía 50 años. Esto significa que el Profeta pasó la mayor parte de su juventud y su vida adulta con esta extraordinaria mujer.

2. Sauda bint Zama:

Esta esposa fue también uno de los primeros musulmanes. Su primer marido falleció después de la emigración a Etiopía y ella quedó sola. El Profeta curó las heridas del corazón de la mujer, la salvó de la miseria al casarse con ella y se convirtió en su compañero. Después de todo eso, esta gran mujer no quería nada más en la vida mundana que ser la esposa del Profeta y cuando ella se casó con él, este último tenía 55 años. Como podemos entender, el propósito real de este matrimonio era ayudar a una mujer que había quedado sola y proporcionarle un hogar seguro.

3. Aisha:

Ella fue la primera y única mujer virgen con el que el Profeta se casó. Era la hija de Abu Bakr, que se convirtió en califa más tarde. Además, era una mujer de rara inteligencia y una naturaleza que podía tomar en sus manos y promover la causa de la profecía. Su vida después del matrimonio con el Profeta y los servicios que prestó al Islam demuestran que ella no podía haber sido la esposa de nadie más que el Profeta. En realidad, demostró ser una eficiente transmisora de hadices, la más perfecta comentadora del Corán y la más extraordinaria erudita en la ley islámica. Ella intentó representar al Profeta en todos los aspectos.

Su matrimonio con Aisha fue el más extraordinario regalo para su amigo y compañero Abu Bakr, que estaba siempre con él y compartió sus problemas con él.

4. Hafsa bint Umar:

Hafsa era una viuda. Su marido fue martirizado en la Batalla de Badr. Ella se mostró muy decaída por su muerte y se quedó sola. Su padre, Umar, ofreció en primer lugar a Uzmán casarse con ella, pero él declinó la oferta. Luego, ofreció lo mismo a Abu Bakr, pero éste tampoco se mostró interesado. Al ver esto, el Mensajero de Al-lah dijo que él quería casarse con ella sin esperar más. Este matrimonio fue también el resultado de una obligación y, gracias a él, la sublime personalidad de Umar quedó satisfecha y la soledad de una mujer, que estaba entristecida y sola por la muerte de su marido, llegó a su fin.

5. Zainab bint Huzaima:

El Mensajero de Al-lah (la Paz sea con él) se casó con esa mujer después de Hafsa. Su primer marido fue Ubaidah bin Hariz, que resultó martirizado en la Batalla de Badr. La mujer, que había quedado sola, tenía entonces 60 años. Ella necesitaba desesperadamente una mano amiga en este tiempo de soledad. El Profeta, gracias a su misericordia y compasión, comprendió la necesidad que ella estaba pasando y quiso traerla bajo su protección al casarse con ella. Además, ella falleció dos años después de su matrimonio. Por supuesto, es imposible que un matrimonio con una mujer de 60 años esté motivado por la pasión. El único propósito de este matrimonio era ayudar a una persona que estaba sola.

6. Umm Salama:

Ella fue también uno de los primeros musulmanes y un miembro del grupo de los que emigraron a Etiopía. Más tarde, ella emigró a Medina. Su querido marido, que la acompañó durante sus turbulentos viajes de emigración y nunca la dejó sola, fue martirizado en la Batalla de Uhud. En primer lugar, Abu Bakr y Umar ofrecieron su mano de misericordia a esta mujer, que tuvo que afrontar la vida sola con sus niños huérfanos, pero ella declinó sus ofertas.

Más tarde, el Mensajero de Al-lah se declaró a ella y ella aceptó. De este modo, sus niños huérfanos pudieron tener un cálido hogar, superar la aflicción causada por la muerte de su progenitor con la ayuda del Mensajero de Al-lah y tuvieron un padre que nunca les hizo echar en falta a su padre real.

Umm Salama fue una mujer de gran inteligencia y sagacidad, como Aisha. Fue una mujer de talento y una transmisora del mensaje del Islam. Con este matrimonio, la mano de la misericordia la tomó bajo su protección y se convirtió en otro estudiante aceptado en la escuela del conocimiento y la guía espiritual, a quien las mujeres especialmente estarían agradecidas en el futuro.

No podemos explicar de otro modo por qué el Mensajero de Al-lah, que tenía casi 60 años, tomó en sus manos tanta reponsabilidad al casarse con una viuda que tenía muchos hijos.

7. Umm Habiba (Ramla bint Abu Sufian):

Ramla era hija de Abu Sufian, que lideró a los incrédulos en Meca. Nuestro Señor, que es capaz de devolver la vida a los muertos y poner fin a la existencia de los vivos, concedió la fe, en los primeros años del Islam, a esta mujer, que estaba predestinada a ascender a la posición de madre de los creyentes en el futuro.

Ella tuvo que emigrar a Etiopía con su marido porque no podía practicar su religión bajo las difíciles condiciones de Meca. Su marido se convirtió al Cristianismo durante este viaje y luego murió. De este modo, Umm Habiba quedó sola. Cuando el Mensajero de Al-lah oyó esto, envió un mensaje al Negus diciendo que él quería casarse con esta mujer. Umm Habiba estuvo muy feliz al oír esto y se desposó con el Profeta en presencia del Negus.

Si el Profeta no se hubiera casado con ella, esta mujer solitaria e indefensa habría tenido o bien que regresar a Meca y abandonar su fe bajo la violencia y el tormento de su padre y familia o suplicar ayuda a los cristianos o convertirse en una mendiga para poder sobrevivir. Sin embargo, este matrimonio fue la opción más favorable.

Debido a esta relación, Abu Sufian, que era el más feroz enemigo de los musulmanes y el Profeta, suavizó su persecución y su resentimiento hacia los musulmanes. Además, fue establecida una relación con los Umayyad (Omeyas), que sirvió como factor para que ellos se convirtieran al Islam. Después de eso, Abu Sufian disfrutó de la ventaja de visitar la casa del Profeta fácilmente y, de este modo, conoció mejor el Islam y al final se convirtió en creyente. De este modo, el propósito de este matrimonio fue el de ayudar a una mujer solitaria, disminuir los tormentos que los musulmanes sufrían y guiar a un feroz enemigo hacia la religión construyendo relaciones con él.

8. Yuwairiyyah bint Harith:

Los musulmanes ganaron la batalla de Muraisi y obtuvieron un gran botín junto con 700 cautivos. Yuwairiyyah, la hija del líder de la tribu de Bani, estuvo también entre ellos. Yuwairiyyah era la hija de Harith bin Dirar, el líder de los judíos de Mustaliq. Yuwairiyyah se casó con Musafi bin Safuan. Luego, Safuan falleció en la Batalla de Muraisi. Yuwairiyyah fue a ver al Profeta y le pidió su libertad. El Mensajero de Al-lah pagó él mismo su rescate y la liberó. Cuando su madre vino a llevarla de vuelta, ella prefirió convertirse en musulmana y permanecer en Medina y más tarde se casó con el Mensajero de Al-lah.

Después de su matrimonio con el Mensajero de Al-lah los cautivos en poder de la tribu de Abdul Muttalib fueron liberados y luego los otros musulmanes, al ver esto, pusieron a sus prisioneros en libertad ya que consideraban que las personas de una tribu que estaba emparentada con el Mensajero de Al-lah no podían ser retenidas como cautivos.

Este matrimonio tuvo lugar cuando el Profeta ya había cumplido los sesenta años. Mediante él, el Mensajero de Al-lah buscó construir relaciones con una importante tribu. Él logró liberar muchos cautivos y, lo más importante, persuadió a muchos judíos para convertirse al Islam y llevó a una mujer, cuyo marido fue muerto en una batalla contra los musulmanes y que estaba llena de odio contra ellos, a la posición de madre de los creyentes al tomarla bajo su protección y misericordia.

9. Safiyya bint Huyayy:

Su nombre real era Zainab. En aquellos tiempos, el botín para los jefes y líderes en Arabia era llamado safiyya. Como esta mujer era un botín para el Mensajero de Al-lah ella fue llamada de este modo. Sus padres eran personas importantes entre los judíos. Su padre era el líder de los Hijos de Nadir y su madre era la hija del líder de los Hijos de Quraiza. Su padre, marido y hermano fueron muertos en la Batalla de Jaibar y muchas personas de su tribu fueron capturadas. Safiyya estaba lleva de una enorme ira y odio contra el Islam.

El Mensajero de Al-lah llevó a que ella suavizara sus sentimientos al casarse con ella después de la batalla. Mediante este matrimonio fueron construidas unas relaciones con una parte importante de los judíos y, de este modo, ellos pudieron conocer el Islam más de cerca. Además, al conocer las malas intenciones de los enemigos de antemano se hizo más fácil proteger a los musulmanes.

10. Mariyatu’l Qibtiyyah (Umm Ibrahim):

El Mensajero de Al-lah envió cartas a los soberanos de los países vecinos con el fin de invitarles al Islam. Uno de estos soberanos era Muqauqis, el rey de Egipto. Muqauqis saludó al Mensajero de una buena forma y le envió algunos presentes y dos esclavas. Estas esclavas aprendieron el Islam y se convirtieron a la religión. Cuando llegaron a Medina, el Mensajero de Al-lah tomó a Mariya a su servicio. Luego, la liberó y se casó con ella, y ella dio a luz a su hijo Ibrahim.

Este matrimonio tuvo una gran influencia en todos los egipcios, que no tomaron parte en la guerra entre los musulmanes y bizantinos y no apoyaron a estos últimos. Una de las razones de ello es que una mujer de su nación se había casado con el Profeta.

11. Maimunah bint Harith:

Fue el último matrimonio del Profeta. Un año después del Tratado de Hudaibiyyah, el Profeta y los musulmanes visitaron Meca para realizar la circunvalación (tawaf). Abbas, el tío del Profeta, ofreció al Mensajero de Al-lah casarse con Maimunah. En realidad, Maimunah era la cuñada de Abbas y ella lo había autorizado a buscar a un hombre para casarse con ella. El Profeta aceptó esta oferta y la desposó. En relación a esto el pueblo de Meca afirmó: “Esto significa que Muhammad todavía ama a sus ciudadanos.”

El matrimonio tuvo lugar después de que el Mensajero de Al-lah cumpliera los sesenta años. El propósito de este matrimonio fue el de ayudar a una viuda, que había quedado entre los idólatras aunque era musulmana para salvarla de sus problemas, y hacer un buen gesto hacia el pueblo de Meca.

12. Zainab bint Yahsh:

Zainab nació veinte años antes del inicio de la profecía y era hija de la tía del Profeta. Su nombre real era Barrah. El Mensajero de Al-lah cambió su nombre por el de Zainab. Su padre era Burrah de la tribu de Bani Assad y su madre era Umm bint Abdul Muttalib, la tía del Profeta. Zainab fue uno de los primeros musulmanes en emigrar de Meca a Medina. Ella estaba soltera cuando emigró a Medina. El Profeta la casó con su hijastro, Zaid bin Haritha.

Como se sabe, la era de Meca estuvo dirigida a establecer los fundamentos de la religión y en la era de Medina se establecieron las normas y leyes islámicas. Los hechos que tuvieron lugar durante esta última era abolieron las reglas supersticiosas que se habían extendido por la sociedad y que procedían del pasado. Ellas fueron reemplazadas por otras nuevas.

El hecho de que Zainab estuviera casada con Zaid antes del Profeta y más tarde se casara con este último llevó a que se abolieran varias normas y tradiciones de la Era de la Ignorancia. El matrimonio del Profeta fue objeto de críticas por los hipócritas e ignorantes de aquel tiempo. Sin embargo, fue un enlace que llevó al establecimiento de reglas muy importantes.

Por todas estas razones, este contrato de matrimonio fue un “contrato divino”, lo que significa que fue aprobado por el propio Al-lah el Glorificado.

Las nociones de esclavitud y clases privilegiadas estaban muy sólidamente enraizadas en la Era de la Ignorancia. Esto tenía que ser abolido y había que enfatizar que la superioridad de las personas para Al-lah no deriva de su clase, rango o raza sino de su taqua. Por esta razón, esta falsa creencia sobre el matrimonio tenía que ser abolida a través de este matrimonio.

El Profeta quería que una mujer noble y bella como Zainab se casara con su siervo Zaid, a quien él había liberado. Sin embargo, Zainab y sus hermanos no eran favorables a la idea en principio debido a que la sociedad no veía con buenos ojos que una mujer libre y un antiguo esclavo se casaran.

Zainab expresó al Mensajero de Al-lah su opinión: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Soy la hija de tu tía. No quiero casarme con él. Además, soy de Quraish”: El Mensajero de Al-lah le explicó que Zaid era una persona muy querida para él y para el Islam y señaló que él era ciertamente una persona noble debido a sus padres.

Luego, fue revelado el verso 36 de la Sura al-Ahzab: “Cuando Al-lah y Su Enviado han decidido un asunto, ni el creyente ni la creyente tienen ya opción en ese tema. Quien desobedece a Al-lah y a su Enviado está evidentemente extraviado”. (33:6)

Al oír esto, Zainab accedió a casarse con Zaid, diciendo: “Yo no desobedeceré a Al-lah y Su Mensajero.”

Sin embargo, este matrimonio no funcionó. No había un amor sincero y un respeto entre ellos. Aunque Zainab era una mujer religiosa que temía a Al-lah, estaba orgullosa de su belleza y su nobleza y se consideraba por encima de su marido, que era un antiguo esclavo, y le hería con su sarcasmo.

Zaid no podría soportar esta creciente incompatibilidad. Él consultó con el Profeta y dijo que él quería divorciarse. El Profeta estaba muy contrariado porque él fue el que quiso que este matrimonio se celebrara. Él quería eliminar las creencias erróneas en la sociedad. Por esta razón, él dijo a Zaid en cada ocasión que éste acudió a él: “Conserva a tu mujer. No te divorcies de ella”. Sin embargo, y a pesar de todo, este matrimonio no duró más que un año. Zaid tuvo que divorciarse de ella al final.

Poco después, llegó la hora de abolir otra costumbre común, pero errónea, de la Era de la Ignorancia. Era la costumbre de que los hijastros fueran considerados como hijos biológicos y, de este modo, las esposas de los hijastros estaban consideradas como hijas reales de los padrastros.

El Islam cambió la noción de hijastro totalmente. El verso coránico sobre este tema fue muy claro: “Llamadles por su padre. Es más equitativo ante Al-lah. Y, si no sabéis quién es su padre, que sean vuestros hermanos en religión y vuestros protegidos.” (33:5)

Después de que este verso coránico fue enviado, Zaid comenzó a ser llamado Zaid bin Haritha, en honor a su padre. Después de que esta errónea creencia acerca de los hijastros fue abolida, quedó claro que sus esposas no eran como las hijas reales de los padrastros. Sin embargo, esto tenía que ser probado y reforzado mediante un ejemplo. Esto se hizo posible a través del matrimonio de Zainab y el Profeta. Este último estaba preocupado por los posibles chismorreos que se producirían al abolir esta enraizada tradición. Sin embargo, este principio traído por el Islam tenía que ser aplicado por él. Era algo indispensable. El Corán lo explica como sigue:

“Y cuando decías al que había sido objeto de una gracia de Al-lah y de una gracia tuya: “¡Conserva a tu esposa y teme a Al-lah!”, y ocultabas en tu alma lo que Al-lah iba a revelar, y tenías miedo de los hombres, siendo así que Al-lah tiene más derecho a que Le tengas miedo. Cuando Zaid había terminado con ella, te la dimos por esposa para que no se pusiera reparo a los creyentes que se casan con las esposas de sus hijastros, cuando éstos han terminado con ellas. ¡La orden de Al-lah se cumple!” (33:37)

Tras este verso, revelado en el año 5 de la Hégira, Zainab se casó con el Profeta mediante un divino contrato cuando ella tenía 35 años.

En realidad, los hipócritas comenzaron a murmurar acerca de este matrimonio: “Aunque Muhammad sabía que la esposa de su hijo estaba prohibida para él, él se casó con ella”, dijeron. De este modo, fue revelado el verso 40 de la Sura Al Ahzab:

“Muhammadno es el padre de ninguno de vuestros varones, sino el Enviado de Al-lah y el sello de los profetas. Al-lah es omnisciente.”

Aunque los profetas son como padres para los miembros de su Umma y cuidan de ellos con más misericordia y afecto que sus propios padres, esto no equivale a una paternidad biológica. Así pues, este verso coránico dejó claro que no era inapropiado en términos de razón, conocimiento y naturaleza que los profetas se casaran con una mujer de su Umma. Debido a ello, el Islam separó la ley de los hijastros de la de los hijos biológicos. Sin embargo, esta tradición era tan antigua y fuerte que ninguno de los musulmanes podría atraverse a haber llevado a cabo este matrimonio en aquel tiempo. Por esta razón, los hipócritas continuaron murmurando sobre este enlace e inventaron varias historias sobre él. Ellos intentaron mostrar este matrimonio como una evidencia de la “lujuria” del Profeta (Que Dios perdone).

La respuesta sucinta de Badiuzzaman Said Nursi a aquellos que piensan que este matrimonio es producto de la lujuria es la siguiente:

“¡Qué Dios perdone, cien mil veces! La maldad de tales viles dudas no puede afectar a esa personalidad exaltada. Él pasó la edad de 15 a 40, cuando la sangre es ardiente y las pasiones del alma se desatan, contento y satisfecho con una sola mujer mayor como Jadiya la Grande (Que Dios está satisfecho de ella) en un estado de completa pureza, tal y como reconocen amigos y enemigos. Él tuvo varias esposas después de la edad de 40 cuando el calor corporal se reduce y las pasiones se tranquilizan. Esto supone una prueba decisiva y evidente para aquellos que tienen un mínimo de equidad de que tales matrimonios no eran para satisfacer las necesidades carnales, sino que estaban basados en otras consideraciones de sabiduría” (Colección Risale-i Nur, Séptima Carta).

El Profeta, que conoció a Zainab cuando ella era virgen, podía haberse casado antes de que contrajera matrimonio con Zaid. No hubiera habido objeciones a tal hecho. Así pues, este matrimonio fue debido a importantes razones tales como el corregir creencias erróneas que estaban difundidas entre las personas y el fijar algunas nuevas reglas.

Fuentes:

İhsan Atasoy, Peygamberimiz Neden Çok Evlendi?, Nesil Yayınları, İstanbul, 2002, p. 133- 137.
Yrd. Doç. Dr Muhittin AKGÜL, Yeni Ümit


8-) ¿Qué es la Escuela de las Puras Esposas del Profeta (Azway at Tahirat)?

El período de Medina fue un tiempo en el que los juicios y los decretos fueron revelados de forma prolija y fueron enseñados a la Ummah por el Profeta. Los Compañeros pudieron ver al Profeta en la Mezquita al Nabawi y le preguntaron acerca de diversas cuestiones y problemas. Ellos aprendieron de él por qué y cómo hacer las cosas. Sin embargo, esto no era tan fácil para las mujeres. Ellas tenían algunas preguntas que hacer. De este modo, las mujeres pidieron al Profeta que les dedicara un día a la semana en su casa.

El Mensajero de Al-lah aceptó la oferta. De este modo, las mujeres comenzaron a ir a la casa del Profeta y le hacían preguntas sobre la religión y recibieron respuestas. Durante uno de tales encuentros tuvo lugar un acontecimiento interesante. En aquel momento, las mujeres comenzaron a hablar entre ellas en voz alta. Umar, que estaba pasando por el lugar, se molestó cuando oyó a las mujeres hablar de este modo ante el Mensajero de Al-lah y aporreó la puerta.

Cuando se le abrió la puerta, las mujeres le miraron y todas ellas callaron de golpe. Umar estaba molesto al ver la situación. Él amonestó a las mujeres diciendo: “¡Señoras! Tenéis miedo de mi pero ¿no tenéis miedo de hablar alto en presencia del Mensajero de Al-lah?”. Entonces las mujeres dijeron: “¡Oh Umar! Tienes un corazón duro y estricto, pero el Profeta no”.

Umar, que había sacrificado todas sus propiedades por la causa del Mensajero de Al-lah, no se sintió complacido de oír que no era como el Profeta. El Mensajero de Al-lah lo advirtió y dijo:

“¡Oh Umar! Si tú caminaras sobre una ancha calle y si el diablo te viera venir, cambiaría de acera”, dijo para consolarle.

La casa del Profeta fue, de este modo, una escuela para las mujeres. Las esposas del Profeta, en especial, eran estudiantes regulares y, en un sentido, profesoras de esta escuela. El Profesor Raşit Küçük de la Universidad de Marmara, Facultad de Teología, explica este tema del modo siguiente:

“Los juicios y los mandatos del Islam se refieren tanto a los hombres como a las mujeres. Sin embargo, existen juicios y decretos que se refieren sólo a hombres o a mujeres. El Profeta no tenía ninguna dificultad en enseñar los juicios y decretos que afectan a las mujeres y los hombres o sólo a los hombres porque estos últimos eran del mismo género que él. Él tuvo, no obstante, que dirigirse a las mujeres con respecto a la enseñanza y la práctica de los asuntos que se refieren a las mujeres y responder a preguntas sobre los mismos. Las esposas del Profeta, que tenían diferentes capacidades, actuaron posteriormente como profesoras para las mujeres creyentes. Este proceso de enseñanza continuó e incluso se incrementó tras la muerte del Profeta” (1993, İzmir, Ebedî Risalet Sempozyumu Tebliği).

En realidad, la Escuela del Mensajero de Al-lah estaba situada cerca  de Masyid al Nabawi y consistía en dos partes. Una de ellas era la Escuela de Ashab as Suffa, que estaba integrada por Compañeros masculinos, y la otra era la Escuela de las Puras Esposas, en la que estudiaban sólo mujeres.

De hecho, las habitaciones de las Esposas Puras eran como una escuela y las esposas del Profeta fueron estudiantes y profesoras en ella y aprendieron juicios y mandatos del Islam directamente del Mensajero de Al-lah y los enseñaron luego a la Ummah. Ese deber continuó después de la muerte del Profeta, como fue mencionado antes. Uno de los mejores y más regulares estudiantes de la Escuela de Ashab al Suffa fue Abu Huraira, que dedicó su vida a la preservación de los hadices del Profeta y que recibió la oración del Profeta para que su memoria fuese fortalecida con el fin de llevar a cabo mejor esta obligación. Por otro lado, la mejor estudiante de la Escuela de las Puras Esposas fue Aisha, que tenía cualidades superiores como la inteligencia, la memoria y la comprensión.

En realidad, el primero de los “Mukzirun” (los que narraron la mayoría de los hadices) fue Abu Huraira, que fue el mejor estudiante de la Escuela de Ashab as Suffa y narró 5.374 hadices. Aisha fue la mejor estudiante de la Escuela de las Puras Esposas y la cuarta de entre los Mukzirun. Ella narró 2.210 hadices.

Como religión última y perfecta, el Islam trajo juicios y decretos que se refieren a todos los órdenes de la vida y que tienen diferentes niveles de importancia. La determinación, enseñanza y aplicación de estos juicios y decretos fue el primero y más importante deber de la Era de la Bendición, ya que el estilo y la forma de vida que Al-lah quería estaba siendo determinado en cada momento de la vida.

Esto llevó a la creación de un magnífico tesoro de juicios y decretos y el deber de presentar este tesoro para la Ummah se hace manifiesto como el certero propósito de los matrimonios del Profeta.

Podemos decir que si excluyéramos a aquellas mujeres y especialmente a Aisha, que disfrutó de un lugar especial entre ellas, la mitad de los decretos y juicios de la religión del Islam desaparecerían.